Abgar Nouhomo, un soldado cristiano, aguarda en la trinchera kurda de Rojava la inminente amenaza de Damasco, cuyo ultimátum para disolver las milicias de la región expiró en Nochevieja. Tras unirse a una milicia cristiana a finales de 2014 para defender las aldeas asirias de la Yazira de la ofensiva del Daesh, Abgar y sus camaradas kurdos se enfrentan ahora a las exigencias del gobierno central sirio, liderado por Ahmed al Sharaa. Este líder, con un pasado yihadista, busca someter la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), un territorio de facto independiente forjado tras la guerra civil. La negativa de los cristianos y kurdos a rendirse radica en la profunda desconfianza hacia un régimen que, a pesar de sus promesas, ha demostrado un historial de abusos, dejando a la población local con el fusil listo, incluso en vísperas de Reyes.
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El Origen de la Resistencia: Abgar y la Defensa de la Yazira
La historia de Abgar Nouhomo es un reflejo de la lucha por la supervivencia y la identidad en una Siria fragmentada. Nacido y criado en Hasaka, una ciudad crisol de culturas árabes, kurdas y asirias, Abgar presenció cómo la guerra civil siria, que estalló en 2011, transformó radicalmente su país. Sin embargo, fue la irrupción brutal del Daesh a mediados de la década de 2010 lo que marcó un punto de inflexión decisivo para él y su comunidad. La ofensiva yihadista sobre el valle del Jabur, en la región de la Yazira, amenazaba con borrar del mapa las ancestrales aldeas asirias, cuna de una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Ante la inacción o retirada de las fuerzas estatales, la autodefensa se convirtió en la única opción viable.
Fue a finales de 2014 cuando Abgar Nouhomo tomó la decisión trascendental de unirse a una milicia cristiana. Esta fuerza, compuesta por siriaco-asirios, se formó con un objetivo claro y existencial: proteger su tierra, sus hogares y su patrimonio cultural y religioso de la barbarie del Daesh. La amenaza de genocidio era palpable, y la memoria histórica de persecuciones pasadas impulsó a muchos, como Abgar, a tomar las armas. No era una lucha por la expansión territorial o el poder político en un sentido tradicional, sino una defensa desesperada de la propia existencia en un contexto de caos y anarquía.
La región de la Yazira, históricamente habitada por diversas etnias y religiones, se convirtió en un frente crucial. Las milicias cristianas, aunque pequeñas en número, mostraron una feroz determinación. Su resistencia no solo buscaba repeler a los extremistas, sino también salvaguardar la pluralidad que siempre había caracterizado a su hogar. Abgar y sus compañeros se encontraron en la primera línea de un conflicto complejo, donde las alianzas cambiaban y las amenazas se multiplicaban, pero su compromiso con la defensa de su pueblo permanecía inquebrantable.
La experiencia de combatir al Daesh forjó una identidad de resistencia en estas milicias, consolidando su presencia y su capacidad operativa en la región. La necesidad de coordinación y recursos llevó a la formación de estructuras más amplias, que con el tiempo se aliarían con otras fuerzas locales. Este período fue fundamental para sentar las bases de la autonomía que posteriormente se desarrollaría en el noreste de Siria, un proceso en el que Abgar y sus camaradas cristianos jugarían un papel activo y fundamental.
- Abgar Nouhomo se unió a una milicia cristiana a finales de 2014.
- El objetivo principal era defender las aldeas asirias de la Yazira de la ofensiva del Daesh.
- La ciudad de Hasaka, su lugar de nacimiento, es un ejemplo de la diversidad étnica de la región.
- La amenaza del Daesh representó un peligro existencial para la comunidad asiria.
- La autodefensa se convirtió en la única vía para proteger su patrimonio y su gente.
Rojava: Un Oasis Autónomo en el Desierto Sirio
La emergencia de Rojava, la región autónoma del noreste de Siria, fue el resultado de una serie de eventos fortuitos y decisiones estratégicas en medio del caos de la guerra civil. Tras el estallido de la revuelta siria en 2011, el régimen de Bashar al Asad comenzó a retirar progresivamente sus tropas de las zonas kurdas para concentrarlas en los frentes occidentales, considerados más críticos. Esta retirada, en gran medida pacífica en julio de 2012, dejó un vacío de poder que fue rápidamente ocupado por los cuadros del Partido de la Unión Democrática (PYD) kurdo, apoyados por comités locales.
En un corto periodo, las fuerzas del PYD, principalmente a través de sus milicias YPG (Unidades de Protección Popular) y YPJ (Unidades Femeninas de Protección), establecieron una administración de facto en ciudades clave como Kobane, Afrin y Qamishli, así como en gran parte de la Yazira. Este proceso culminó en enero de 2014 con la declaración de autonomías locales, dotadas de parlamentos, co-alcaldías (un modelo innovador con un hombre y una mujer compartiendo el cargo), tribunales propios y fuerzas de seguridad internas, conocidas como Asayish. Este modelo buscaba una gobernanza inclusiva y democrática, alejada del centralismo autoritario de Damasco.
La irrupción del Estado Islámico (Daesh) y su rápida expansión en 2014 aceleró aún más la consolidación de Rojava. El asedio de Kobane ese mismo año, y la heroica resistencia kurda, capturaron la atención internacional y posicionaron a las YPG/YPJ como los socios más fiables de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo yihadista. Esta alianza militar proporcionó apoyo logístico y aéreo crucial, permitiendo a las milicias kurdas no solo defender su territorio sino también expandir su control y liberar vastas áreas de manos del Daesh.
La necesidad de una coalición más amplia y representativa llevó a la creación de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) en 2015. Las SDF, bajo el paraguas de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), rebautizada en 2023, se convirtieron en una fuerza multiétnica que incluía a árabes, turcómanos, armenios y, crucialmente, a los asirios-siriacos. Dentro de esta estructura, los cristianos formaron su propio Consejo Militar Siriaco (CMS), del que Abgar Nouhomo es miembro. Esta alianza no solo fue estratégica para la guerra, sino que también sentó las bases para una convivencia política y social sin precedentes en la región.
En la Yazira, zonas como Hasaka quedaron bajo el control efectivo de esta administración kurdo-asiria, completamente fuera del dominio de Damasco. Esto dio lugar a «postales inéditas», como describe el artículo original: árabes de las tribus del Éufrates, kurdos de los barrios periféricos y cristianos de las aldeas del Jabur compartiendo consejos de distrito, patrullando las mismas calles y organizando turnos de guardia. Este modelo de autogobierno, basado en la convivencia y la toma de decisiones conjunta, se ha convertido en un símbolo de esperanza y un desafío directo al poder centralizado de cualquier facción siria. Para más detalles sobre la estructura de DAANES, puedes consultar la página de Wikipedia sobre la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria.
- El régimen de Al Asad retiró tropas del noreste en 2012, creando un vacío de poder.
- El PYD kurdo ocupó cuarteles y edificios administrativos, estableciendo un autogobierno.
- En 2014 se formaron parlamentos locales, co-alcaldías y fuerzas de seguridad (Asayish).
- La irrupción del ISIS y el cerco de Kobane consolidaron a las YPG/YPJ como aliados de EE.UU.
- Se creó la coalición multiétnica Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), incluyendo al Consejo Militar Siriaco (CMS).
La Nueva Amenaza: El Ultimátum de Damasco y la Sombra de Al Sharaa
Doce años después de que Abgar Nouhomo empuñara un arma para defender su tierra del Daesh, una nueva y compleja amenaza se cierne sobre Rojava. Los islamistas de Damasco, liderados por el presidente Ahmed al Sharaa, exigen ahora a los cristianos y a sus camaradas kurdos que disuelvan sus milicias y se sometan al poder central. Este ultimátum venció en Nochevieja, bajo la clara amenaza de un ataque militar, lo que ha sumido a la región en una profunda incertidumbre y tensión. Para Abgar y otros milicianos, la idea de desarmarse y confiar en Damasco es impensable, dadas las experiencias pasadas y la naturaleza del actual gobierno.
«Lo que pasa es que los abusos y violaciones de derechos que han tenido lugar este año en Siria no animan a nuestro pueblo —los siriaco-asirios—, ni al resto de cristianos a ver con optimismo la realidad en las zonas controladas por el nuevo gobierno», afirma Abgar Nouhomo. Esta desconfianza se extiende a toda la población del DAANES, que ha construido una estructura de autogobierno basada en principios diametralmente opuestos a los que propone el régimen de Al Sharaa. La autonomía ganada con tanto esfuerzo y sangre no es algo que estén dispuestos a ceder fácilmente.
La figura de Ahmed al Sharaa, el hombre que derrotó a Bashar al Asad, es central en esta desconfianza. Aunque ha intentado proyectar una imagen modernizada, cambiando la barba islamista por un «aire hipster» y la vestimenta tradicional por un blazer y gafas de aviador, su pasado es una carga pesada. Nadie en Siria ha olvidado que su partido nació en los márgenes polvorientos de la yihad. Para los cristianos y otras minorías, al Sharaa aún arrastra «el olor de las madrasas clandestinas y de las casas francas de Idlib donde guardaban los cinturones explosivos», lo que hace que su promesa de estabilidad y respeto sea vista con extremo escepticismo.
El régimen de Al Sharaa, a pesar de su retórica de unificación nacional, ha mostrado una clara tendencia a la represión y a la imposición de un control centralizado que ignora las particularidades y los derechos de las minorías. La experiencia de los siriaco-asirios y los kurdos les ha enseñado que la sumisión al poder central de Damasco a menudo significa la pérdida de autonomía, la discriminación y, en el peor de los casos, la persecución. Esta es la razón fundamental por la que, a pesar de la amenaza militar, la población de Rojava se mantiene firme en su decisión de no disolver sus milicias ni entregar su autogobierno.
La comunidad internacional observa con preocupación esta escalada de tensiones. La estabilidad del noreste de Siria, una región que ha logrado mantener una relativa paz y un modelo de convivencia en medio de la guerra, está ahora en juego. El ultimátum de Damasco representa no solo una amenaza militar, sino un desafío a los principios de autodeterminación y pluralismo que han caracterizado a la DAANES. La resistencia de Abgar y sus compañeros no es solo una defensa de su territorio, sino también de un modelo de sociedad que consideran justo y necesario. Para entender mejor la evolución del conflicto sirio, se puede consultar la página de Naciones Unidas sobre Siria.
- Damasco exige a las milicias cristianas y kurdas disolverse y someterse.
- El ultimátum venció en Nochevieja, con amenaza de ataque.
- Abgar Nouhomo y su comunidad desconfían de Damasco por abusos pasados.
- Ahmed al Sharaa, líder de Damasco, tiene un pasado vinculado a la yihad.
- La imagen modernizada de Al Sharaa no disipa la desconfianza en su régimen.
El Futuro Incierto de Rojava: Entre la Convivencia y la Amenaza
La situación actual en Rojava es una de precariedad, donde la esperanza de un futuro autónomo choca con la dura realidad de las amenazas externas. Abgar Nouhomo, como muchos otros, ha vivido la última década en un paisaje de cooperación multiétnica que contrasta fuertemente con la polarización del resto de Siria. En la Yazira, las «postales completamente inéditas» se han vuelto la norma: árabes de las tribus del Éufrates, kurdos de los barrios periféricos y cristianos de las aldeas del Jabur se sientan en los mismos consejos de distrito, patrullan las mismas calles y comparten turnos de guardia. Esta convivencia es el pilar de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES).
La vida en Rojava ha demostrado que la coexistencia pacífica y la gobernanza compartida entre diferentes grupos étnicos y religiosos son posibles. Abgar es testigo de asambleas de barrio donde una maestra kurda, un mujtar árabe y un sacerdote siriaco discuten sobre la electricidad o las raciones de pan ázimo. Las misas de Navidad en Tel Tamer, aunque con bancos a veces medio vacíos debido a la emigración, ven ondear banderas de las SDF en la puerta y jóvenes árabes del consejo militar local colaborando en la seguridad. Estas escenas son testimonio de un modelo alternativo al autoritarismo y al sectarismo que ha asolado gran parte de Siria.
Sin embargo, este oasis de autonomía y diversidad se encuentra bajo una presión constante. La expiración del ultimátum de Damasco ha elevado el nivel de alerta, y el temor a un ataque es palpable. Las milicias, incluido el Consejo Militar Siriaco (CMS) de Abgar, están listas para defender el territorio y el sistema político que han construido. La disolución de estas fuerzas no solo significaría el fin de su autodefensa, sino también la probable desmantelación de las estructuras de autogobierno y la imposición de un modelo que consideran opresivo.
La resistencia de Rojava no es solo militar, sino también política y cultural. Han logrado establecer un sistema de educación bilingüe, promover la igualdad de género y fomentar la participación ciudadana en todos los niveles. Estos logros, impensables en otras partes de Siria, son un valor fundamental que Abgar y sus compañeros no están dispuestos a abandonar. El dilema es claro: ceder ante la amenaza de Damasco y perder todo lo construido, o resistir y arriesgarse a una confrontación directa con un enemigo poderoso.
El futuro de Abgar y de millones de personas en Rojava pende de un hilo. Su espera con el «fusil listo» no es solo una imagen de preparación para la batalla, sino también un símbolo de su determinación inquebrantable de proteger su modo de vida y su visión de una Siria más justa y plural. La comunidad internacional se enfrenta a la responsabilidad de apoyar este modelo de convivencia o permitir que sea aplastado por las ambiciones centralizadoras de un régimen con un historial cuestionable. La historia de Rojava sigue escribiéndose, y cada día es un testimonio de la resiliencia de un pueblo que se niega a desaparecer. Para profundizar en la historia de los kurdos, se puede visitar la página de Wikipedia sobre el pueblo kurdo.
- La convivencia multiétnica es la base de la administración en Rojava.
- Árabes, kurdos y cristianos comparten consejos y patrullas en la Yazira.
- La vida diaria en DAANES demuestra un modelo de autogobierno exitoso.
- El ultimátum de Damasco amenaza la autonomía y los logros sociales de la región.
- Las milicias están preparadas para defender el territorio y su sistema político.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es Abgar Nouhomo?
Abgar Nouhomo es un soldado cristiano siriaco-asirio que se unió a una milicia en 2014 para defender su tierra en el noreste de Siria de la ofensiva del Daesh. Actualmente, forma parte del Consejo Militar Siriaco (CMS) dentro de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) y es un defensor activo de la autonomía de Rojava frente a las amenazas de Damasco.
¿Qué es Rojava y la DAANES?
Rojava es el nombre popular de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), una región de facto autónoma en el noreste de Siria. Se formó en 2012 tras la retirada de las tropas del régimen sirio y se consolidó en la lucha contra el Daesh. Promueve un modelo de gobernanza democrática, secular y multiétnica.
¿Por qué los cristianos y kurdos desconfían de Ahmed al Sharaa?
La desconfianza se debe a que Ahmed al Sharaa, actual líder de Damasco, tiene un pasado vinculado a grupos yihadistas, a pesar de sus esfuerzos por modernizar su imagen. Las comunidades de Rojava temen que su gobierno centralizado imponga abusos y violaciones de derechos, socavando la autonomía y la diversidad logradas en la región.
¿Cuál fue el papel del Daesh en esta región?
La ofensiva del Daesh en 2014 contra el valle del Jabur y las aldeas asirias fue el catalizador para que Abgar y otros se unieran a milicias de autodefensa. La amenaza del Daesh aceleró la formación de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) y la consolidación de la autonomía de Rojava, al convertirse en el principal aliado de EE.UU. contra el terrorismo.
¿Qué implica el ultimátum de Damasco?
El ultimátum de Damasco exige que las milicias cristianas y kurdas en Rojava se disuelvan y se sometan al control del gobierno central. Su incumplimiento, que venció en Nochevieja, amenaza con un ataque militar. Implica un intento de Damasco de reafirmar su soberanía sobre una región de facto independiente y anular su modelo de autogobierno.
¿Qué es el Consejo Militar Siriaco (CMS)?
El Consejo Militar Siriaco (CMS) es una fuerza militar compuesta por siriaco-asirios cristianos, que forma parte de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF). Se creó para proteger las comunidades cristianas en el noreste de Siria y participa activamente en la defensa de la autonomía de la DAANES. Abgar Nouhomo es miembro de esta organización.
Conclusión
La situación en el noreste de Siria, simbolizada por la vigilia de Abgar Nouhomo con el fusil listo, encapsula la complejidad y la tragedia de un conflicto prolongado. Lo que comenzó como una defensa desesperada contra el Daesh ha evolucionado hacia una lucha por la supervivencia de un modelo de autogobierno multiétnico y democrático frente a las ambiciones centralizadoras de un Damasco con un pasado inquietante. La Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), conocida como Rojava, ha logrado forjar un oasis de convivencia y pluralismo en medio de la devastación, pero esta conquista se ve ahora amenazada por un ultimátum que exige la rendición de sus milicias y la disolución de su autonomía.
La desconfianza de los cristianos y kurdos hacia el régimen de Ahmed al Sharaa es profunda y bien fundamentada, arraigada en un historial de abusos y en el origen yihadista del actual poder en Damasco. Para Abgar y sus camaradas, ceder no es una opción; significa renunciar no solo a su seguridad, sino a los principios de libertad, igualdad y autodeterminación por los que han luchado y sacrificado tanto. La comunidad internacional se enfrenta al desafío de reconocer y proteger este experimento de convivencia, o permitir que sea aplastado por la fuerza, con consecuencias imprevisibles para la estabilidad de la región. La historia de Abgar es un recordatorio de que, incluso en vísperas de celebración, la lucha por la dignidad y la existencia continúa en las trincheras de Siria.
Palabras clave: Abgar Nouhomo, Rojava, Siria, DAANES, milicias cristianas