Sánchez: Junqueras en Moncloa cruza líneas rojas clave 2

Comenzar

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cruzará este jueves dos significativas «líneas rojas» al recibir por primera vez en el complejo de La Moncloa a Oriol Junqueras, líder de ERC y condenado por el ‘procés’. Este encuentro histórico, enmarcado en lo que el Ejecutivo denomina «normalización», tiene como objetivo principal avanzar en la negociación de un «modelo de financiación singular» para Cataluña, que limitaría la «solidaridad» interterritorial mediante la «ordinalidad». La reunión no solo representa un hito visual, con la fotografía inédita de Sánchez y Junqueras, sino que también profundiza en una estrategia de cesiones para asegurar el apoyo parlamentario de ERC, un socio clave para la viabilidad del mandato socialista.

El Encuentro Histórico: Junqueras en Moncloa y la Financiación Singular

El jueves marca un punto de inflexión en la relación entre el Gobierno central y los partidos independentistas. Por primera vez, Oriol Junqueras, líder de ERC y figura central del ‘procés’, pisará La Moncloa para un encuentro directo con Pedro Sánchez. Este evento, enmarcado en la «normalización» del Ejecutivo, es percibido como el cruce simultáneo de dos «líneas rojas». La primera, la imagen de un presidente del Gobierno fotografiándose con un líder condenado por sedición y malversación, que pasó años en prisión antes de ser indultado y amnistiado. La segunda, el inicio formal de negociaciones sobre un «modelo de financiación singular» para Cataluña que busca limitar la «solidaridad» interterritorial mediante la «ordinalidad».

La trascendencia de esta reunión radica en su doble vertiente. Simbólicamente, Sánchez, que en sus primeros años mantuvo distancia con líderes del ‘procés’, ahora se sienta cara a cara con uno de sus máximos exponentes en el corazón del poder. Esta evolución refleja la imperiosa necesidad de asegurar el apoyo parlamentario de ERC para la estabilidad de la legislatura. La fotografía, impensable hace años, se convierte ahora en un gesto calculado en la intrincada aritmética parlamentaria.

Sustancialmente, el «modelo de financiación singular» es una demanda histórica del independentismo y un tema de enorme calado político y económico. La propuesta de limitar la «solidaridad» por la «ordinalidad» podría reconfigurar drásticamente el reparto de recursos entre las comunidades, generando un intenso debate y potenciales tensiones con otras regiones que se sienten perjudicadas por un sistema ya complejo.

Este paso se inscribe en una secuencia de concesiones que el Gobierno de Sánchez ha venido realizando para mantener sus mandatos. Desde indultos hasta la Ley de Amnistía, cada movimiento ha sido presentado como un esfuerzo por «desjudicializar» el conflicto. Sin embargo, para la oposición, cada paso representa una cesión a las exigencias independentistas que compromete los principios de igualdad territorial. La reunión con Junqueras y la negociación sobre la financiación singular son, para muchos, la culminación de un camino que ha traspasado reiteradamente las «líneas rojas» iniciales. La «normalización» que busca el Gobierno contrasta con la «anormalidad» que denuncian quienes ven una erosión de los principios constitucionales.

  • La reunión marca la primera vez que Sánchez se fotografía en Moncloa con Oriol Junqueras, líder de ERC y excondenado por el ‘procés’.
  • El objetivo principal es negociar un «modelo de financiación singular» para Cataluña.
  • Este modelo busca limitar la «solidaridad» interterritorial mediante el principio de «ordinalidad».
  • El encuentro simboliza el cruce de dos «líneas rojas» históricas para el presidente Sánchez.
  • Se enmarca en la estrategia del Gobierno de «normalización» y búsqueda de apoyos parlamentarios.
💡 Dato: Oriol Junqueras, condenado por sedición y malversación en el ‘procés’, pasó más de tres años en prisión antes de ser indultado por el Gobierno de Sánchez en 2021 y, posteriormente, beneficiado por la Ley de Amnistía en 2024.

La Evolución de Sánchez: De la Distancia a la Interlocución Directa

La trayectoria de Pedro Sánchez en relación con los líderes independentistas catalanes ha sido un claro reflejo de la evolución de la aritmética parlamentaria. En sus primeros años, especialmente tras la sentencia del ‘procés’ en noviembre de 2019, Sánchez mantuvo una postura de distancia. Delegó en otros dirigentes socialistas las conversaciones con partidos como ERC y Junts para la negociación de su investidura, buscando preservar su imagen y evitar la asociación directa con figuras controvertidas.

Sin embargo, a medida que la legislatura avanzaba y la dependencia de los apoyos independentistas se hacía más patente, la postura de Sánchez experimentó un giro notable. El punto de inflexión llegó en 2023, con la formación de un nuevo Gobierno. La fragmentación parlamentaria y la necesidad de cada voto para la investidura llevaron a Sánchez a asumir personalmente las riendas de las negociaciones.

En octubre de 2023, se produjeron imágenes inéditas: Pedro Sánchez se reunió por primera vez con la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, y con la de Bildu, Mertxe Aizpurua, en el Congreso. Estos encuentros simbolizaron un cambio de estrategia y enviaron un mensaje claro sobre la disposición del Gobierno a dialogar directamente con formaciones que antes eran consideradas «no socias». La presión por la investidura hizo que viejas líneas rojas se desdibujaran.

Un paso previo a la reunión presencial con Oriol Junqueras fue la interlocución telefónica que Sánchez estableció con el líder republicano en aquellas mismas fechas. Este gesto, presentado como un acto de «normalidad política» y en un momento clave para la Ley de Amnistía, sirvió como preámbulo para el encuentro físico en La Moncloa.

La evolución desde la delegación hasta la asunción personal de las negociaciones ilustra la pragmática adaptación de Sánchez a las exigencias de la política de bloques. Lo que antes fue una barrera, la interlocución directa con líderes independentistas, se ha convertido en una herramienta necesaria para la gobernabilidad. Esta transformación ha generado un intenso debate sobre los límites de la política de pactos y el precio de la estabilidad parlamentaria, consolidando una nueva era donde la «normalización» es sinónimo de flexibilización de principios políticos.

  • En 2019, Sánchez delegó en otros socialistas las negociaciones con ERC y Junts para su investidura.
  • En 2023, la aritmética parlamentaria forzó a Sánchez a liderar personalmente las negociaciones.
  • Se reunió por primera vez en el Congreso con Miriam Nogueras (Junts) y Mertxe Aizpurua (Bildu).
  • Estableció una interlocución telefónica directa con Oriol Junqueras como gesto de «normalidad política».
  • Este cambio de estrategia es clave para asegurar el apoyo parlamentario de sus socios.
💡 Dato: La sentencia del ‘procés’, que condenó a Oriol Junqueras y otros líderes independentistas, se conoció en octubre de 2019, apenas un mes antes de las elecciones generales de noviembre que llevaron a la segunda investidura de Pedro Sánchez.

Imágenes Inéditas: Otros Condenados y Socios en el Complejo Presidencial

El encuentro de Oriol Junqueras con Pedro Sánchez en La Moncloa no es la primera vez que un condenado por el ‘procés’ visita el complejo presidencial. La legislatura actual ha estado marcada por una serie de gestos y reuniones que, en otro contexto, habrían sido impensables, pero que se han convertido en la tónica habitual para asegurar la gobernabilidad, redefiniendo los límites políticos.

Un precedente significativo tuvo lugar en junio de 2025. En medio de la convulsión por el estallido del «caso Cerdán», que generó malestar entre los socios, Sánchez agendó una ronda de contactos. En esa ocasión, el presidente recibió en La Moncloa a Jordi Turull, secretario general de Junts. Turull, al igual que Junqueras, fue declarado culpable de sedición y malversación, beneficiándose de indultos y amnistía. Su presencia en la sede del Gobierno constituyó una imagen potente, reforzando la idea de una «normalización» que incluía a figuras clave del independentismo con un pasado judicial complejo.

Pero no solo líderes del ‘procés’ han protagonizado imágenes históricas. El año 2025 dejó otra fotografía emblemática: la de Mertxe Aizpurua, dirigente de Bildu, posando junto al presidente del Gobierno en la escalinata principal del complejo presidencial. La escalinata, tradicionalmente reservada para visitas de Estado, se convirtió en el escenario de un gesto de «normalidad» con una formación que, por su pasado, sigue siendo objeto de intenso debate y críticas. Esta imagen fue duramente criticada por quienes interpretan que el Gobierno legitima a un partido con vínculos históricos con el terrorismo, mientras que el Ejecutivo la defiende como parte de la «pluralidad».

Estos encuentros no son meras anécdotas; son piezas clave en la estrategia de Sánchez para mantener una mayoría parlamentaria heterogénea. Cada fotografía, cada reunión, es un mensaje a sus socios de que sus demandas son escuchadas y su papel es fundamental. Son la materialización de un cambio de paradigma en la política española, donde la necesidad de apoyos ha diluido fronteras ideológicas. La Moncloa, de ser un espacio de estricta solemnidad, se ha transformado en un foro de negociación flexible, abierto a actores impensables como invitados de honor.

  • Jordi Turull, secretario general de Junts y condenado por el ‘procés’, fue recibido en Moncloa en junio de 2025.
  • Esta reunión se produjo en un contexto de malestar de los socios por el «caso Cerdán».
  • Mertxe Aizpurua, dirigente de Bildu, posó en la escalinata principal de La Moncloa junto a Sánchez en 2025.
  • Estas imágenes simbolizan la «normalización» y la necesidad de Sánchez de asegurar apoyos parlamentarios.
  • La Moncloa se ha convertido en un foro de negociación abierto a figuras antes consideradas impensables.
💡 Dato: El «caso Cerdán» al que hace referencia el texto es una hipotética situación que podría haber generado una crisis política o escándalo, forzando al Gobierno a buscar el apaciguamiento de sus socios con reuniones de alto nivel.

La Última Frontera: El Desafío de Carles Puigdemont

A pesar de la serie de concesiones y encuentros de alto nivel que Pedro Sánchez ha protagonizado con líderes independentistas catalanes, hay una «línea roja» que el presidente aún no ha cruzado en primera persona: la reunión directa con Carles Puigdemont. El expresidente de la Generalitat, residente en Bélgica como prófugo de la justicia española desde 2017, representa el último gran escollo en la estrategia de «normalización» del Gobierno y un símbolo persistente de división política. Su figura sigue siendo un punto de fricción insalvable para muchos sectores y para la imagen del presidente.

La cautela de Sánchez en este aspecto contrasta con la audacia mostrada al recibir a Junqueras o Turull. La razón es evidente: un encuentro directo con Puigdemont, aún bajo la condición de prófugo, sería percibido como un paso mucho más allá en la legitimación del desafío independentista y podría generar una crisis política de mayores dimensiones. La imagen de Sánchez sentándose con Puigdemont sería un golpe simbólico de enorme magnitud que el presidente, hasta ahora, ha preferido evitar personalmente.

Sin embargo, la necesidad de acercar posturas con Junts per Catalunya, el partido de Puigdemont, ha llevado a figuras cercanas al presidente a protagonizar el «guiño» que Sánchez se resiste a dar directamente. La primera en hacerlo fue Yolanda Díaz, en septiembre de 2023, como vicepresidenta en funciones. Díaz se reunió con Puigdemont en Bruselas, un encuentro que Moncloa se apresuró a desmarcar, asegurando que se producía bajo el paraguas de Sumar. Esta estrategia permitía tender puentes con Junts sin que Sánchez asumiera el coste político directo.

La interlocución directa de Yolanda Díaz con Puigdemont ha sido fundamental en la actual legislatura. Gracias a este canal, Sumar ha logrado mantener una vía abierta con Junts que ha facilitado la aprobación de diversas iniciativas en el Congreso, demostrando la importancia de los contactos informales. Aunque Sánchez no ha estado presente, su Gobierno se ha beneficiado indirectamente, lo que subraya la complejidad de la diplomacia política para la estabilidad.

El hecho de que Sánchez no haya dado este paso en persona sugiere que, a pesar de las líneas rojas traspasadas, la figura de Puigdemont sigue siendo un límite de muy alta tensión. La amnistía, recientemente aprobada, elimina las causas judiciales sobre él, abriendo la puerta a su posible regreso. Si eso ocurre, la presión sobre Sánchez para un encuentro directo aumentaría, lo que podría obligar al presidente a afrontar la «línea roja» más delicada, con implicaciones impredecibles.

  • Pedro Sánchez aún no se ha reunido directamente con Carles Puigdemont, expresidente catalán y prófugo de la justicia.
  • Un encuentro con Puigdemont sería percibido como una legitimación del desafío independentista y generaría una gran controversia.
  • Yolanda Díaz, vicepresidenta en funciones, se reunió con Puigdemont en Bruselas en septiembre de 2023, desmarcándose Moncloa del encuentro.
  • La interlocución de Díaz con Puigdemont ha facilitado la aprobación de iniciativas en el Congreso.
  • La amnistía abre la puerta al regreso de Puigdemont, lo que podría forzar un futuro encuentro directo con Sánchez.
💡 Dato: Carles Puigdemont reside en Bélgica desde octubre de 2017, tras la declaración unilateral de independencia de Cataluña, evitando la acción de la justicia española. La Ley de Amnistía, aprobada en 2024, podría permitir su regreso sin riesgo de detención.

Preguntas Frecuentes

¿Quién es Oriol Junqueras y por qué su reunión con Sánchez es tan relevante?

Oriol Junqueras es el líder de ERC y exvicepresidente de la Generalitat de Cataluña, condenado por el ‘procés’. Su reunión en La Moncloa con Pedro Sánchez es relevante porque simboliza el cruce de «líneas rojas» por parte del presidente, al encontrarse directamente con una figura central del independentismo condenado, y porque busca negociar un modelo de financiación singular para Cataluña.

¿Qué implica el «modelo de financiación singular» para Cataluña?

El «modelo de financiación singular» para Cataluña es una propuesta que busca otorgar a la comunidad un sistema de financiación propio, limitando la «solidaridad» interterritorial mediante el principio de «ordinalidad». Esto significa que Cataluña no caería por debajo de su posición relativa en renta per cápita después de aportar al fondo de solidaridad, lo que podría reconfigurar el reparto de recursos entre las comunidades autónomas.

¿Qué otras figuras del ‘procés’ o socios controvertidos han sido recibidos en La Moncloa?

Además de Oriol Junqueras, el Gobierno de Sánchez ha recibido en La Moncloa a Jordi Turull, secretario general de Junts y también condenado por el ‘procés’, en junio de 2025. Asimismo, Mertxe Aizpurua, dirigente de Bildu, posó con Sánchez en la escalinata presidencial en 2025, en un claro gesto de «normalización» de relaciones.

¿Cómo ha evolucionado la postura de Pedro Sánchez hacia los líderes independentistas?

La postura de Sánchez ha evolucionado de delegar las negociaciones con partidos independentistas en 2019 a liderarlas personalmente a partir de 2023. Esta transformación se debe a la necesidad de asegurar apoyos parlamentarios para la investidura y la estabilidad de su Gobierno, llevando a encuentros directos y gestos de «normalización» impensables en el pasado.

¿Ha habido algún contacto del Gobierno con Carles Puigdemont?

Pedro Sánchez no se ha reunido directamente con Carles Puigdemont. Sin embargo, en septiembre de 2023, la vicepresidenta en funciones Yolanda Díaz se citó con Puigdemont en Bruselas. Este encuentro, desmarcado por Moncloa como una iniciativa de Sumar, sirvió para tender puentes con Junts y facilitar acuerdos parlamentarios, aunque el presidente evite el contacto directo.

¿Qué significa la «normalización» para el Gobierno en este contexto?

Para el Gobierno, la «normalización» implica establecer canales de diálogo y negociación con todas las fuerzas políticas representadas en el Parlamento, incluyendo aquellas con las que existían tensiones históricas o judiciales, como los partidos independentistas catalanes. Se busca «desjudicializar» el conflicto y encontrar soluciones políticas para la estabilidad y gobernabilidad del país.

Conclusión

La reunión de este jueves entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras en La Moncloa representa un momento cumbre en la estrategia del Gobierno de «normalización» política, marcando el cruce de varias «líneas rojas» que antes parecían infranqueables. Desde la fotografía inédita con un líder condenado por el ‘procés’ hasta el inicio de negociaciones para un «modelo de financiación singular» que redefine la solidaridad interterritorial, cada paso subraya la compleja dinámica de la política española y la necesidad del Ejecutivo de asegurar apoyos parlamentarios. Este encuentro se suma a una lista creciente de gestos simbólicos y sustanciales, como las reuniones con Jordi Turull o Mertxe Aizpurua, que demuestran una pragmática adaptación a la aritmética parlamentaria. Si bien la «normalización» busca estabilidad, también genera un intenso debate sobre los principios y el precio de la gobernabilidad. La única «línea roja» que aún resiste, el encuentro directo con Carles Puigdemont, se erige como el próximo gran desafío, prometiendo nuevas tensiones y reconfiguraciones en el panorama político español.

Palabras clave: financiación singular, Oriol Junqueras, Pedro Sánchez, líneas rojas, amnistía

COPA Noticias