Mientras el régimen venezolano exhibe con cinismo excarcelaciones selectivas como presuntos gestos humanitarios, cientos de presos políticos se enfrentan a otro Año Nuevo sumidos en la desesperación, la tortura y la negación sistemática de atención médica vital. En un panorama desolador que se extiende por las «mazmorras de Maduro», cerca de 90 de estas personas padecen patologías graves que requieren cuidados inmediatos, evidenciando una estrategia deliberada para «quebrarlos, tenerlos enfermos, que no protesten y dejarlos morir», según denuncian familiares y organizaciones defensoras de derechos humanos. Esta situación crítica pone de manifiesto la brutal realidad que viven quienes disienten en Venezuela, donde las festividades se convierten en un recordatorio más de su cautiverio y la indiferencia estatal.
Índice de Contenidos
La Odisea de la Familia Baduel: Un Testimonio de Crueldad
La historia de la familia Baduel es un desgarrador reflejo de la persecución política en Venezuela, que se extiende por casi dos décadas. Desde 2007, cuando el general Raúl Isaías Baduel, ex ministro de Defensa de Hugo Chávez, se atrevió a criticar el chavismo, su familia ha vivido una «persecución incesante». El propio general fue silenciado definitivamente en 2021, falleciendo bajo custodia del Estado mientras estaba encarcelado, un desenlace que su hija Andreina atribuye a la negación de atención médica crucial. Este trágico evento subraya la impunidad y la falta de responsabilidad por las muertes en prisión.
Ahora, Andreina Baduel se ha convertido en la voz de su hermano Josnars, quien permanece preso desde 2020. Su relato es escalofriante: padre e hijo coincidieron durante 14 días en una celda del temido Helicoide. Durante ese tiempo, Josnars «no hizo otra cosa que rogar y suplicar que le brindaran atención médica a mi papá, y no lo hicieron. Mi papá murió en sus brazos». Este testimonio no solo revela la extrema crueldad del sistema penitenciario venezolano, sino también la impotencia de los presos ante la negligencia médica deliberada, una táctica que parece buscar la deshumanización y el quebrantamiento de la voluntad.
La preocupación de Andreina por la vida de su hermano Josnars es palpable y fundamentada. Después de la muerte de su padre, la presión mediática en diciembre de 2021 forzó a las autoridades a permitir una evaluación médica para Josnars, a quien se le había negado la misma atención que a su padre. El diagnóstico reveló un catálogo de lesiones horribles: ligamentos de las rodillas rotos, otro ligamento de un hombro roto por colgamiento, una lesión en un testículo por descargas eléctricas, múltiples hernias producto de golpizas y una afección pulmonar generada por asfixias. Josnars, de 37 años, entró a la cárcel «completamente sano» y ahora padece múltiples patologías resultado de la reclusión y la tortura, necesitando al menos cuatro cirugías, sin conocerse aún la magnitud total de algunas de sus lesiones.
- El general Raúl Isaías Baduel murió en prisión en 2021 tras negársele atención médica.
- Josnars Baduel presenció la muerte de su padre en la misma celda, sin asistencia médica.
- Las torturas sufridas por Josnars incluyen ligamentos rotos, lesiones por descargas eléctricas y hernias.
- Requiere al menos cuatro cirugías urgentes para tratar las secuelas de la tortura.
Un Sistema de Quebrantamiento: La Estrategia del Régimen
La frase «Buscan quebrarlos, tenerlos enfermos, que no protesten y dejarlos morir» encapsula la escalofriante estrategia que, según diversas organizaciones de derechos humanos, implementa el régimen de Nicolás Maduro contra sus presos políticos. Este enfoque va más allá de la simple reclusión; es una política deliberada de aniquilación física y psicológica, diseñada para silenciar la disidencia y sembrar el terror. La negación de atención médica, las torturas sistemáticas y el aislamiento prolongado no son incidentes aislados, sino componentes de un engranaje represivo que busca despojar a los individuos de su dignidad y su vida.
Las condiciones de reclusión en Venezuela, especialmente en centros como El Helicoide, son infames. Los presos políticos son sometidos a regímenes de aislamiento extremo, visitas restringidas y vigiladas, y una comunicación casi nula con el exterior. Josnars Baduel, por ejemplo, solo tiene permitido encuentros de 15 minutos a la semana, separados por un vidrio y comunicándose por teléfono, lo que impide cualquier expresión libre. Aún así, su hermana Andreina asegura que con solo verlo «es evidente que no está bien», una señal clara del deterioro físico y mental al que son sometidos. Este ambiente carcelario está diseñado para quebrar la voluntad y la salud de los detenidos, convirtiendo la prisión en una sentencia de muerte lenta y dolorosa.
La impunidad de estos actos se ve reforzada por la falta de transparencia y la negación de acceso a observadores internacionales. A pesar de las crecientes denuncias y la evidencia recopilada por familiares y ONG, el Estado venezolano desestima o minimiza las acusaciones de tortura y negligencia. Las excarcelaciones selectivas, presentadas como «gestos humanitarios», son a menudo una fachada que busca desviar la atención de la realidad de cientos de personas que siguen tras las rejas, enfrentando el mismo destino que el general Baduel. Este patrón de comportamiento sugiere que la salud y la vida de los presos políticos son herramientas de negociación y castigo, en lugar de derechos inalienables.
- El aislamiento y la restricción de visitas son tácticas comunes para quebrar psicológicamente a los presos.
- La negación de atención médica es una herramienta sistemática de tortura.
- Las condiciones carcelarias buscan deshumanizar y silenciar la disidencia.
- La impunidad es un factor clave que permite la continuación de estas prácticas.
Alerta Roja: 91 Casos Críticos y la Indiferencia Estatal
A mediados de diciembre, la ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) lanzó una alarmante advertencia: existen al menos «91 casos de enfermos graves que requieren atención médica inmediata» entre los presos políticos en Venezuela. Esta cifra no es un mero número; representa 91 vidas en riesgo inminente, cada una con un nombre, una familia y una historia de sufrimiento. La gravedad de la situación se acentúa al constatar que, de estas personas, solo dos fueron liberadas recientemente, lo que evidencia la falta de un criterio jurídico o de derechos humanos en las decisiones de excarcelación del régimen.
Martha Tineo, coordinadora general de JEP, ha denunciado la arbitrariedad de estas decisiones: «Esto evidencia que no hay ningún criterio jurídico ni perspectiva de derechos humanos, pues, si hay 91 personas en situación crítica de salud, lo lógico sería que esas fueran las primeras excarceladas». La negativa a liberar a los presos más vulnerables, a pesar de sus condiciones críticas, demuestra una «decisión política absolutamente arbitraria» que prioriza el control y el castigo sobre la vida y la dignidad humana. La comunidad internacional ha reiterado en múltiples ocasiones la necesidad de liberar a todos los presos políticos, especialmente a aquellos con problemas de salud. Los informes sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela detallan extensamente estas violaciones.
La JEP ha desglosado las patologías de las que tienen constancia, pintando un cuadro desolador de sufrimiento y negligencia. Entre los casos más graves se encuentran ocho personas con cáncer en estado avanzado, más de 20 presos con enfermedades cardíacas severas y varios con insuficiencia renal crónica o daño irreversible que requieren sondas urinarias que les son negadas. A estas condiciones se suman al menos 10 casos neurológicos, incluyendo accidentes cerebrovasculares, epilepsia y trastornos del espectro autista. Estas cifras son una condena a la inhumanidad del sistema penitenciario y un llamado urgente a la acción global para salvar estas vidas.
- La ONG JEP ha documentado 91 casos de presos políticos con patologías graves que necesitan atención médica urgente.
- Entre los casos, se incluyen cáncer avanzado, enfermedades cardíacas severas, insuficiencia renal y problemas neurológicos.
- Solo dos de estos 91 presos críticos fueron liberados recientemente, demostrando arbitrariedad en las excarcelaciones.
- La negación de medicamentos y tratamientos es sistemática y pone en riesgo la vida de los detenidos.
Navidades en Cautiverio: La Falsa Fachada Humanitaria
La pasada Navidad de 2025, el régimen de Maduro, siguiendo una costumbre establecida en estas fechas, abrió las puertas de dos de sus mazmorras para excarcelar a un grupo de presos políticos. Oficialmente, se habló de 99 liberaciones, aunque organizaciones independientes como JEP sitúan la cifra real entre 70 y 80 personas. Esta acción fue descrita por los servicios penitenciarios como una «expresión concreta del compromiso del Estado con la paz, el diálogo y la justicia». Sin embargo, esta narrativa contrasta brutalmente con la realidad de los más de 800 presos políticos que aún permanecen privados de libertad, incluyendo a Josnars Baduel, y con las continuas detenciones ilegales y violaciones de derechos humanos que ocurren a diario.
Estas excarcelaciones selectivas no son actos de genuina humanidad, sino maniobras políticas calculadas para aliviar la presión internacional y proyectar una imagen de benevolencia que dista mucho de la verdad. La elección de quién es liberado y quién permanece tras las rejas parece obedecer a criterios puramente políticos, sin considerar la urgencia de los casos de salud o la legalidad de sus detenciones. Mientras el régimen celebra estos «gestos», la maquinaria de la represión sigue operando, vulnerando derechos fundamentales como el acceso a la atención médica, la debida defensa y la libertad de expresión. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha documentado la persistencia de estas violaciones.
La contradicción inherente a estos «gestos humanitarios» es flagrante. Por un lado, se liberan a decenas de presos, mientras que, por otro, se siguen practicando detenciones arbitrarias y se niega sistemáticamente la asistencia médica a aquellos con condiciones graves, como los 91 casos documentados por JEP. Esta doble moral no solo perpetúa el sufrimiento de los detenidos y sus familias, sino que también socava cualquier credibilidad en el supuesto «compromiso con la paz y la justicia» del Estado. Para los cientos de presos políticos y sus seres queridos, las festividades navideñas no traen consuelo, sino un recordatorio amargo de la libertad que les ha sido arrebatada y la salud que se les niega. La situación de los presos políticos en Venezuela continúa siendo una herida abierta en la conciencia global.
- Las excarcelaciones selectivas navideñas son vistas como maniobras políticas para aliviar la presión internacional.
- La cifra real de liberados (70-80) fue menor a la anunciada (99).
- Más de 800 presos políticos, incluyendo casos graves, permanecen en las cárceles venezolanas.
- El régimen continúa realizando detenciones ilegales y vulnerando derechos humanos, incluso el acceso a la atención médica.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos presos políticos se estima que hay en Venezuela actualmente?
Según registros de organizaciones independientes, a pesar de las excarcelaciones selectivas, se estima que más de 800 personas permanecen privadas de libertad por motivos políticos en las cárceles venezolanas, enfrentando condiciones deplorables y violaciones sistemáticas de sus derechos humanos.
¿Qué tipo de torturas y maltratos sufren los presos políticos?
Los presos políticos en Venezuela denuncian torturas físicas como golpizas, colgamientos, descargas eléctricas y asfixias. Además, son sometidos a tortura psicológica a través de aislamiento prolongado, negación de atención médica, y restricciones severas de contacto con el exterior y sus familias.
¿Cuál es la situación de salud de los presos políticos más vulnerables?
La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) ha alertado sobre al menos 91 casos de presos políticos con patologías graves que requieren atención médica inmediata. Estas incluyen cáncer avanzado, enfermedades cardíacas severas, insuficiencia renal, lesiones neurológicas y secuelas graves de tortura.
¿Son las excarcelaciones del régimen gestos humanitarios genuinos?
Las excarcelaciones selectivas son vistas por organizaciones de derechos humanos como maniobras políticas más que como gestos humanitarios. A menudo no priorizan los casos más graves de salud y ocurren mientras se siguen realizando detenciones ilegales y se niega atención médica a cientos de presos.
¿Qué organizaciones denuncian la situación de los presos políticos en Venezuela?
Diversas organizaciones nacionales e internacionales denuncian la situación, incluyendo Justicia, Encuentro y Perdón (JEP), Foro Penal, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).
Conclusión
La trágica realidad de los presos políticos en Venezuela, marcada por la tortura, el aislamiento y la negación sistemática de atención médica, persiste como una herida abierta en la conciencia global. Mientras el régimen de Maduro intenta proyectar una imagen de compromiso con la paz a través de excarcelaciones selectivas, la verdad es que cientos de personas, muchas de ellas gravemente enfermas, permanecen en condiciones inhumanas, enfrentando la posibilidad de morir en cautiverio. La odisea de la familia Baduel y los 91 casos críticos documentados por la ONG JEP son solo una muestra del sufrimiento generalizado, evidenciando una estrategia deliberada para aniquilar la disidencia. Es imperativo que la comunidad internacional mantenga y aumente la presión sobre el gobierno venezolano para que cese de inmediato estas violaciones flagrantes de los derechos humanos, libere a todos los presos políticos y garantice la atención médica urgente a quienes la necesitan desesperadamente, antes de que más vidas se pierdan en las sombras de sus mazmorras.
Palabras clave: presos políticos Venezuela, régimen de Maduro, derechos humanos Venezuela, tortura cárceles venezolanas, negación atención médica presos