Melatonina en niños: Alerta por uso sin supervisión médica

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Una reciente investigación publicada en ‘JAMA Network Open’ ha encendido las alarmas sobre el alarmante aumento en el uso de melatonina en niños menores de seis años, una tendencia global que ha visto quintuplicarse las sobredosis accidentales en Estados Unidos en poco más de una década. Este fenómeno, que afecta a menores en busca de ayuda para conciliar el sueño, ha llevado a expertos a recalcar que la melatonina debe considerarse un fármaco y no un simple suplemento, instando a una supervisión médica rigurosa. La preocupación surge ante la falta de datos sobre su eficacia y seguridad a largo plazo en niños con desarrollo típico, a pesar de su creciente popularidad y uso continuado.

El Alarmante Aumento del Uso de Melatonina en la Infancia

La melatonina, una hormona producida naturalmente por el cuerpo para regular los ciclos de sueño-vigilia, ha experimentado un incremento exponencial en su uso como «suplemento» para ayudar a conciliar el sueño, especialmente entre los niños pequeños. Una revisión exhaustiva de casi una veintena de estudios, realizada por la Universidad de Kansas y publicada en ‘JAMA Network Open’, ha puesto de manifiesto esta preocupante tendencia. La investigación se centró en niños y niñas hasta los seis años, revelando un patrón de uso creciente que desafía las recomendaciones médicas y la evidencia científica.

Los datos son contundentes y alarmantes. Entre 2009 y 2021, las ingestas y sobredosis accidentales de melatonina en niños se multiplicaron por cinco solo en Estados Unidos. Este incremento no es un fenómeno aislado, sino que se observa una tendencia global. Registros internacionales de países como Suecia y Australia documentan un aumento de hasta el 500% en las prácticas de prescripción durante la última década, lo que sugiere un uso cada vez más generalizado y, en muchos casos, sin la debida supervisión médica. Carlos Javier Egea Santaolalla, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño, corrobora esta observación, señalando un aumento «casi exponencial» en el uso de melatonina en niños pequeños, especialmente después de la pandemia de COVID-19.

Aunque la melatonina puede ser útil para mejorar el inicio del sueño en niños con ciertos trastornos del neurodesarrollo, como los Trastornos del Espectro Autista (TEA), la investigación subraya una «alarmante falta de datos» sobre su eficacia y seguridad en niños con un desarrollo típico. A pesar de esta laguna en la evidencia, su uso en este grupo ha crecido significativamente, lo que plantea serias dudas sobre los posibles efectos a largo plazo en el desarrollo infantil. Este abuso y los casos reportados en los servicios de Urgencias son los principales motivos que impulsaron esta revisión científica.

El estudio analizó 19 artículos, incluyendo 12 estudios observacionales y seis ensayos experimentales con un total de 167 niños pequeños. Los resultados revelaron que entre el 40% y el 50% de los niños que inician un tratamiento con melatonina continúan recibiendo recetas o adquiriendo el suplemento dos o tres años después de la primera prescripción. Esta continuidad en el uso, a menudo sin una reevaluación médica, es una de las mayores preocupaciones de los investigadores, quienes instan a los pediatras a adherirse a estándares de práctica basados en evidencia y a priorizar estrategias conductuales.

  • El uso de melatonina en niños menores de seis años ha aumentado drásticamente.
  • Las sobredosis accidentales se quintuplicaron en EEUU entre 2009 y 2021.
  • Existe una falta crítica de datos sobre la eficacia en niños con desarrollo típico.
  • Entre el 40% y 50% de los niños continúan el uso por años.
💡 Dato: Una investigación publicada en ‘JAMA Network Open’ alerta sobre el uso continuado y sin supervisión médica de la melatonina en menores: en EEUU, las sobredosis accidentales se quintuplicaron en poco más de una década.

Melatonina: ¿Fármaco o Suplemento? La Perspectiva Médica

La distinción entre un fármaco y un suplemento es crucial, y en el caso de la melatonina, los expertos insisten en que debe ser tratada como lo primero, especialmente cuando se administra a niños. Cuando el reloj interno del organismo, que regula los ciclos de vigilia y sueño, falla, existe una escala de medidas terapéuticas. La melatonina debería ser la última opción, reservada para cuando otras intervenciones no farmacológicas han fracasado. En el contexto de los menores, esta cautela debe ser aún mayor, dado que sus sistemas fisiológicos están en pleno desarrollo y son más susceptibles a los efectos de sustancias externas.

La Sociedad Española del Sueño (SES) subraya que, aunque la melatonina puede ser beneficiosa en casos específicos, su uso no debe trivializarse. Por ejemplo, los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a menudo presentan un trastorno asociado del ritmo circadiano conocido como retraso de fase, lo que los lleva a ser más vespertinos y a dormirse más tarde. Esta situación reduce sus horas de sueño y puede exacerbar los síntomas del TDAH durante el día. En estos casos, y siempre bajo estricta supervisión médica, la melatonina está indicada para mejorar el inicio del sueño, según explica Óscar Sans, coordinador del grupo de trabajo de Pediatría de la SES.

Sin embargo, la preocupación surge cuando la melatonina se utiliza de forma generalizada en niños con desarrollo típico, sin un diagnóstico claro de un trastorno del sueño y, lo que es más importante, sin la supervisión de un profesional de la salud. La percepción de que es un «suplemento natural» ha contribuido a su uso indiscriminado, llevando a padres a autoadministrarla a sus hijos sin conocer la dosis adecuada, la duración del tratamiento o las posibles interacciones con otras sustancias. Esta falta de conocimiento puede derivar en un uso inadecuado y en la aparición de efectos adversos.

Los investigadores y las sociedades médicas enfatizan que la melatonina no está exenta de riesgos. Aunque generalmente se considera segura a corto plazo para adultos, los efectos a largo plazo en el desarrollo neurológico y hormonal de los niños son en gran parte desconocidos. La duración prolongada del uso, como se observa en el estudio donde muchos niños continúan con la melatonina durante años, magnifica estas preocupaciones. Es fundamental que cualquier decisión sobre la administración de melatonina a un niño sea tomada en consulta con un pediatra o un especialista en sueño infantil, quien podrá evaluar la necesidad real y sopesar los beneficios frente a los riesgos potenciales.

  • La melatonina debe considerarse un fármaco, no un suplemento.
  • Su uso debe ser la última opción en la escala terapéutica del sueño.
  • Es indicada en casos específicos como niños con TDAH y TEA, bajo supervisión.
  • El uso indiscriminado y sin supervisión médica es una gran preocupación.
  • Los efectos a largo plazo en niños con desarrollo típico son desconocidos.
💡 Dato: La Sociedad Española del Sueño (SES) indica que, tras seguir una buena rutina de sueño, la melatonina está indicada para niños con TDAH, mejorando el inicio del sueño y el descanso.

Indicaciones Específicas y Riesgos del Uso Indiscriminado

La melatonina no es una solución universal para todos los problemas de sueño en la infancia. Su uso está respaldado por evidencia científica principalmente en poblaciones específicas, como niños con trastornos del neurodesarrollo que afectan significativamente su patrón de sueño. Por ejemplo, en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), la melatonina ha demostrado ser eficaz para mejorar el inicio del sueño, lo que puede tener un impacto positivo en su calidad de vida y en la de sus familias. La Sociedad Española de Pediatría y otras organizaciones internacionales han emitido directrices que avalan su uso en estos contextos, siempre bajo una evaluación médica rigurosa.

Sin embargo, el problema radica en la extensión de este uso a niños con un desarrollo típico que, a menudo, presentan dificultades para conciliar el sueño debido a malos hábitos, falta de rutinas o factores ambientales. En estos casos, la melatonina se convierte en un atajo que evita abordar la raíz del problema. La investigación de la Universidad de Kansas destaca precisamente esta disparidad: mientras existe evidencia para su uso en trastornos del neurodesarrollo, los datos sobre su eficacia en niños sanos son prácticamente inexistentes. Esto significa que muchos niños están recibiendo una sustancia sin una base científica que justifique su administración.

El uso continuado de melatonina durante periodos prolongados, como lo demuestran los datos que indican que entre el 40% y el 50% de los niños la siguen tomando dos o tres años después de la primera prescripción, es un riesgo considerable. La melatonina es una hormona y, como tal, puede tener efectos sobre el sistema endocrino en desarrollo de un niño. Aunque los efectos secundarios agudos suelen ser leves (somnolencia diurna, mareos, náuseas), los impactos a largo plazo en el desarrollo puberal, la fertilidad o el equilibrio hormonal general son preocupaciones legítimas que aún no han sido investigadas a fondo en esta población vulnerable.

Los profesionales de la salud, incluyendo pediatras y especialistas en sueño, tienen la responsabilidad de educar a los padres sobre estos riesgos y promover un enfoque más cauteloso. Esto implica una evaluación exhaustiva de los patrones de sueño del niño, la identificación de posibles causas subyacentes y la implementación de estrategias no farmacológicas antes de considerar la melatonina. El incremento de sobredosis accidentales, que en muchos casos se atribuye a un almacenamiento inadecuado o a la percepción errónea de que es inofensiva, es un indicador claro de la necesidad de una mayor concienciación y regulación. Es vital que los padres entiendan que, a pesar de su venta sin receta en muchos lugares, la melatonina es un agente farmacológico que requiere respeto y prudencia.

  • La melatonina es eficaz en niños con trastornos del neurodesarrollo (TEA, TDAH).
  • Falta de evidencia sobre su eficacia en niños con desarrollo típico.
  • El uso prolongado plantea riesgos desconocidos para el desarrollo hormonal infantil.
  • Las sobredosis accidentales son un reflejo del uso indiscriminado y la falta de supervisión.
  • Es crucial educar a los padres sobre los riesgos y la necesidad de supervisión médica.
💡 Dato: Entre el 40% y el 50% de los niños que inician tratamiento con melatonina continúan usándola dos o tres años después de la primera prescripción, lo que subraya la necesidad de reevaluaciones médicas.

Estrategias Basadas en Evidencia para Mejorar el Sueño Infantil

Ante el creciente uso de melatonina y las preocupaciones asociadas, es fundamental poner en primer plano las estrategias no farmacológicas para mejorar el sueño infantil. Estas intervenciones, basadas en la modificación de la conducta y la higiene del sueño, son la primera línea de acción recomendada por la mayoría de las sociedades pediátricas y especialistas en sueño. Se centran en establecer hábitos saludables que ayuden al niño a desarrollar una rutina de sueño autónoma y reparadora, sin depender de sustancias externas.

Una de las piedras angulares es la creación de una rutina de sueño consistente y predecible. Esto incluye establecer horarios fijos para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana, para regular el ritmo circadiano del niño. La rutina previa al sueño debe ser relajante e incluir actividades como un baño tibio, la lectura de un cuento o canciones de cuna, evitando pantallas (teléfonos, tabletas, televisores) al menos una hora antes de acostarse. El ambiente de la habitación también es clave: debe ser oscuro, tranquilo y fresco, y la cama debe asociarse únicamente con el sueño, no con juegos o deberes.

Además de la rutina, es importante abordar otros factores que pueden influir en el sueño. La dieta juega un papel significativo; evitar comidas pesadas o azucaradas antes de dormir, y limitar la cafeína (presente en refrescos y chocolates) son recomendaciones básicas. Asegurarse de que el niño realice suficiente actividad física durante el día, pero no justo antes de acostarse, también contribuye a un mejor descanso nocturno. La exposición a la luz natural durante el día ayuda a regular el reloj interno del cuerpo, fortaleciendo el ciclo sueño-vigilia.

Para los padres que enfrentan dificultades persistentes, buscar el consejo de un pediatra es el primer paso. El profesional podrá descartar condiciones médicas subyacentes que puedan estar afectando el sueño del niño y ofrecer orientación personalizada sobre técnicas conductuales. En algunos casos, la derivación a un especialista en sueño infantil o a un psicólogo infantil con experiencia en trastornos del sueño puede ser necesaria para implementar terapias conductuales específicas, como la extinción gradual o la reestructuración cognitiva, que han demostrado ser altamente efectivas a largo plazo sin los riesgos asociados a la medicación.

  • Establecer una rutina de sueño consistente y predecible es fundamental.
  • Evitar pantallas y actividades estimulantes antes de dormir.
  • Asegurar un ambiente de sueño oscuro, tranquilo y fresco.
  • Considerar la dieta y la actividad física diurna.
  • Consultar a un pediatra para descartar problemas subyacentes y obtener orientación.
  • Las terapias conductuales son efectivas y seguras a largo plazo.
💡 Dato: Los investigadores subrayan la necesidad de que los pediatras se adhieran a estándares de práctica basados en evidencia y busquen estrategias para reducir el uso de este suplemento en favor de cambios conductuales.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la melatonina y cómo funciona en el cuerpo?

La melatonina es una hormona producida naturalmente por la glándula pineal en el cerebro, principalmente en respuesta a la oscuridad. Su función principal es regular el ciclo de sueño-vigilia (ritmo circadiano), señalizando al cuerpo cuándo es hora de dormir. Más información en Wikipedia.

¿Es segura la melatonina para niños pequeños?

Aunque se considera generalmente segura a corto plazo para adultos, la seguridad a largo plazo de la melatonina en niños pequeños, especialmente en aquellos con desarrollo típico, no está bien establecida. Los efectos sobre el desarrollo hormonal y neurológico son en gran parte desconocidos, lo que genera preocupación en la comunidad médica.

¿Por qué ha aumentado tanto el uso de melatonina en niños?

El aumento se atribuye a una combinación de factores, incluyendo la percepción errónea de que es un «suplemento natural» e inofensivo, la facilidad de acceso sin receta y el estrés parental por los problemas de sueño de sus hijos. La pandemia de COVID-19 también contribuyó a desregular los patrones de sueño.

¿Cuándo está indicada la melatonina en niños?

La melatonina está indicada principalmente en niños con trastornos del neurodesarrollo, como TEA o TDAH, que presentan dificultades significativas para iniciar el sueño, y siempre bajo estricta supervisión y prescripción médica. No se recomienda para niños con desarrollo típico que tienen problemas de sueño debido a hábitos.

¿Cuáles son las alternativas a la melatonina para mejorar el sueño infantil?

Las alternativas incluyen establecer una rutina de sueño consistente, crear un ambiente propicio para dormir (oscuro, tranquilo, fresco), limitar las pantallas antes de acostarse, asegurar actividad física diurna y una dieta adecuada. Las terapias conductuales del sueño son muy efectivas. Consejos para el sueño infantil (CDC).

¿Qué deben hacer los padres si su hijo tiene problemas para dormir?

Los padres deben consultar primero con el pediatra para una evaluación completa. Es fundamental abordar los problemas de sueño a través de cambios conductuales y establecer rutinas saludables antes de considerar cualquier intervención farmacológica. El médico puede ofrecer orientación o derivar a un especialista en sueño si es necesario.

Conclusión

El creciente uso de melatonina en niños menores de seis años es una tendencia alarmante que exige una reevaluación profunda por parte de la comunidad médica y los padres. La investigación publicada en ‘JAMA Network Open’ y las advertencias de expertos subrayan que la melatonina, a pesar de su percepción como «suplemento», debe ser considerada un fármaco y utilizada con la máxima cautela y bajo estricta supervisión médica, especialmente en una población tan vulnerable como la infantil. El incremento de sobredosis accidentales y la falta de datos sobre su eficacia y seguridad a largo plazo en niños con desarrollo típico son motivos de gran preocupación.

Es imperativo que los pediatras se adhieran a guías clínicas basadas en evidencia, priorizando las intervenciones conductuales y la higiene del sueño como primera línea de tratamiento para los problemas de sueño infantil. La educación parental sobre los riesgos del uso indiscriminado de melatonina y la promoción de hábitos de sueño saludables son esenciales para proteger la salud y el desarrollo de los niños. Solo a través de un enfoque informado y responsable podremos garantizar que los menores reciban el descanso reparador que necesitan, sin exponerlos a riesgos innecesarios.

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