El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, desmintió categóricamente las recientes afirmaciones de Donald Trump sobre una segunda llamada telefónica entre ambos líderes, confirmando que solo existió una única conversación, «respetuosa y cordial», el 21 de noviembre desde la Casa Blanca al Palacio de Miraflores. Durante una entrevista ofrecida al medio chavista TeleSur con el escritor español Ignacio Ramonet, Maduro aprovechó la plataforma para, no solo aclarar la cronología de sus interacciones con el exmandatario estadounidense, sino también para abrir la puerta a potenciales acuerdos energéticos y de lucha contra el narcotráfico con Estados Unidos. Esta declaración se produce en un contexto de persistente tensión y sanciones, donde Maduro busca redefinir la relación, ofreciendo vías de cooperación en sectores clave como el petróleo, ejemplificado por la continuidad de operaciones de Chevron.
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El Desmentido de Maduro a Trump y la Única Conversación
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha vuelto a situarse en el centro de la atención mediática al desmentir de manera contundente las recientes afirmaciones de Donald Trump, quien había asegurado haber sostenido una segunda llamada telefónica con el líder bolivariano que resultó ser infructuosa. Maduro, en una entrevista exclusiva para TeleSur con el reconocido escritor español Ignacio Ramonet, aclaró la cronología de sus interacciones con el expresidente estadounidense, insistiendo en que solo ha habido una única comunicación directa entre ellos. Esta postura firme busca contrarrestar la narrativa de Trump y reafirmar la versión venezolana de los hechos, que a menudo difiere significativamente de la perspectiva de Washington.
Según el relato de Maduro, la única conversación tuvo lugar el viernes 21 de noviembre pasado. «Estuve viendo especulaciones sobre una segunda conversación (entre el presidente de EEUU y el usurpador venezolano). Nosotros hemos tenido una sola conversación», afirmó Maduro, detallando que la llamada se originó desde la Casa Blanca, mientras él se encontraba en el Palacio de Miraflores. Esta precisión sobre la fecha y el lugar subraya la importancia de fijar un precedente claro y desvirtuar cualquier otra interpretación sobre posibles contactos de alto nivel entre ambos gobiernos.
El mandatario venezolano describió este único intercambio como «respetuoso, muy respetuoso, cordial. Y creo que fue hasta agradable esa conversación». Sin embargo, matizó que «las evoluciones posconversación no han sido agradables», sugiriendo que, a pesar del tono inicial, la relación bilateral no experimentó una mejora sustancial tras el diálogo. Esta dualidad en su descripción, donde elogia la forma pero lamenta el fondo posterior, refleja la complejidad de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, marcadas por décadas de desconfianza y tensiones geopolíticas.
El desmentido de Maduro no es un hecho aislado. Previamente, ya había refutado informes que detallaban un supuesto ataque de la CIA con drones a instalaciones relacionadas con el narcotráfico en Maracaibo, una versión que también fue certificada por el presidente colombiano Gustavo Petro. Esta recurrencia en desmentir informaciones que circulan en medios internacionales o son promovidas por figuras políticas extranjeras, posiciona a Maduro como un actor activo en la batalla por el control de la narrativa, buscando siempre imponer la perspectiva oficial de su gobierno frente a lo que considera campañas de desinformación o especulaciones.
- Maduro confirma una sola llamada con Trump, el 21 de noviembre, desde la Casa Blanca a Miraflores.
- La conversación fue de 10 minutos, calificada de «respetuosa y cordial».
- Trump había afirmado la existencia de una segunda llamada «infructuosa».
- Maduro ya había desmentido previamente ataques de drones de la CIA en Maracaibo.
- El presidente venezolano busca controlar la narrativa oficial frente a especulaciones.
Estrategia de Silencio y Defensa Territorial frente a Acusaciones
Más allá de las aclaraciones sobre las conversaciones con Trump, la entrevista de Maduro también reveló una estrategia de comunicación selectiva en relación con temas sensibles. En esta ocasión, el mandatario venezolano optó por un «silencio estratégico» en lo que respecta a las informaciones sobre presuntos ataques con drones de la CIA en Maracaibo. Este tema, que en el pasado había sido desmentido enérgicamente por Maduro y corroborado por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue deliberadamente evitado, postergando su discusión para una posible «segunda versión de este postcar» en el futuro. Esta táctica sugiere una gestión cuidadosa de la información, reservándose el derecho de abordar ciertos asuntos en el momento que considere más oportuno o ventajoso para su agenda política y diplomática.
La decisión de mantener un silencio sobre Maracaibo contrasta con la vehemencia de su desmentido sobre la llamada con Trump, lo que indica que el gobierno venezolano prioriza qué batallas informativas librar y cuándo. El «silencio estratégico» puede interpretarse como una forma de no dar mayor relevancia a acusaciones que, desde su perspectiva, podrían ser parte de una campaña de desprestigio o una distracción. Al posponer la discusión, Maduro controla el tempo y el escenario de la información, evitando reacciones impulsivas y preparando una respuesta más elaborada si fuera necesario.
A pesar de este silencio puntual, Maduro no dejó de reafirmar la fortaleza del sistema defensivo nacional de Venezuela. En sus declaraciones, destacó que este sistema «combina la fuerza popular, militar y policial», y ha garantizado y continúa garantizando «la integridad territorial, la paz del país y el uso y disfrute de todos nuestros territorios». Esta insistencia en la capacidad defensiva de la nación es un mensaje constante del gobierno bolivariano, dirigido tanto a su base interna como a actores externos, subrayando la soberanía y la preparación ante cualquier amenaza.
La mención de la combinación de fuerzas populares, militares y policiales resalta la doctrina de defensa integral de la nación, que involucra a la ciudadanía en la seguridad y protección del territorio. Este enfoque busca proyectar una imagen de unidad y resiliencia frente a presiones externas, reforzando la idea de que Venezuela está preparada para defenderse de cualquier agresión. La integridad territorial es un pilar fundamental de la retórica chavista, especialmente en un contexto de sanciones y acusaciones internacionales que a menudo son percibidas como intentos de injerencia en los asuntos internos del país.
- Maduro opta por un «silencio estratégico» sobre los presuntos ataques de drones en Maracaibo.
- La decisión de posponer el tema indica una gestión calculada de la información.
- Reafirma la solidez del sistema defensivo nacional, compuesto por fuerzas populares, militares y policiales.
- Subraya la garantía de integridad territorial, paz y uso de todos los territorios venezolanos.
- La doctrina de defensa integral es un mensaje clave a nivel interno y externo.
La Diplomacia del «Postcar»: Propaganda y Lobby Revolucionario
La entrevista de Nicolás Maduro con Ignacio Ramonet no solo fue notable por su contenido, sino también por el formato inusual y simbólico en que se llevó a cabo. Bautizada por los propios entrevistado y entrevistador como «postcar», la conversación tuvo lugar dentro de un vehículo conducido por el propio Maduro, que trasladó a sus ocupantes hasta el icónico Paseo de los Próceres en Caracas. Este escenario, bajo el estricto control del servicio de seguridad del Palacio de Miraflores, no es meramente anecdótico; es una puesta en escena cuidadosamente orquestada que forma parte de la estrategia comunicacional del gobierno bolivariano para proyectar cercanía, control y un estilo particular de «diplomacia revolucionaria».
El formato «postcar» es un ejemplo de la «propaganda festiva tropical» que, según Maduro, forma parte de la estrategia revolucionaria para superar la presión estadounidense. Esta estrategia combina elementos lúdicos y accesibles, como jingles de «no a la guerra» y adaptaciones de canciones populares como «Don’t Worry Be Happy», con la acción de un poderoso lobby en Estados Unidos. Este lobby, según el mandatario, cuenta además con la colaboración de medios considerados «anti-Trump», creando una red de influencia y difusión de mensajes que buscan moldear la opinión pública y contrarrestar las narrativas adversas. La elección de Ramonet, un intelectual cercano a la izquierda latinoamericana, para esta entrevista, refuerza la intención de consolidar alianzas ideológicas y mediáticas.
Maduro aprovechó la plataforma para enviar un mensaje directo al pueblo estadounidense, reiterando la consigna «Not war, yes peace». «Al pueblo de EEUU, yo le digo lo que le he venido diciendo, que aquí, en Venezuela, tiene a un pueblo hermano, un Gobierno amigo», declaró. Esta retórica busca diferenciar entre la administración estadounidense y su ciudadanía, apelando a lazos de hermandad y amistad, y presentando a Venezuela como un país pacífico a pesar de las tensiones políticas. Es una táctica para humanizar la imagen del gobierno venezolano y sembrar dudas sobre la política exterior de Washington en la propia opinión pública estadounidense.
Para reforzar esta conexión, Maduro compartió detalles de sus propias experiencias viajando por Estados Unidos. «Yo conozco bien Estados Unidos, bastante he manejado así por Nueva York, Boston, Baltimore, Filadelfia, Nueva Jersey, Queens, Manhattan, Washington…», explicó el «guerrero de la paz», como se autodenomina a través del sistema de propaganda. Esta anécdota personal busca generar empatía y credibilidad, presentándose no solo como un líder político, sino como alguien familiarizado con la cultura y geografía estadounidense, lo que podría, en teoría, facilitar un entendimiento mutuo. Es un intento de romper con la caricatura que a menudo se le atribuye en ciertos círculos mediáticos.
- La entrevista se realizó en un «postcar» conducido por Maduro, un formato simbólico y controlado.
- Este formato es parte de una estrategia de «propaganda festiva tropical» contra la presión de EEUU.
- La estrategia incluye jingles de paz, un lobby poderoso en EEUU y colaboración con medios «anti-Trump».
- Maduro envió un mensaje directo al pueblo estadounidense: «Not war, yes peace», presentándose como un «gobierno amigo».
- Compartió experiencias personales de manejo en ciudades de EEUU para generar empatía.
Ofertas de Petróleo y Narcotráfico: ¿Una Apertura Hacia Estados Unidos?
En uno de los momentos más significativos de la entrevista, el «mandamás bolivariano» no solo desmintió a Trump, sino que también extendió una mano a Estados Unidos, ofreciendo acuerdos en dos áreas de vital interés para Washington: el narcotráfico y el petróleo. Esta doble propuesta representa un giro estratégico en la retórica de Maduro, pasando de la confrontación pura a una posible vía de cooperación pragmática. «Si quieren un acuerdo contra el narcotráfico, estamos listos. Si quieren petróleo, estamos listos para inversiones como Chevron cuando quieran, donde quieran y como quieran», subrayó Maduro, evidenciando una disposición a negociar que contrasta con la habitual beligerancia verbal.
La oferta en materia de narcotráfico no es menor. Maduro incluso destacó el presunto derribo de «narcoavionetas» por parte de sus fuerzas aéreas en los últimos días, una afirmación que busca validar la capacidad y voluntad de Venezuela para combatir este flagelo. La colaboración en la lucha contra el narcotráfico ha sido históricamente un punto sensible en las relaciones bilaterales, con acusaciones mutuas de ineficacia o complicidad. Al proponer un acuerdo, Maduro intenta cambiar la narrativa y presentarse como un socio potencial en una de las preocupaciones de seguridad más importantes para Estados Unidos en la región. Un acuerdo en este ámbito podría abrir canales de comunicación y cooperación más amplios.
La propuesta sobre el petróleo es quizás la más llamativa, dada la importancia estratégica de Venezuela como poseedor de las mayores reservas probadas de crudo del mundo y la necesidad de Estados Unidos de diversificar sus fuentes energéticas. La mención explícita de «inversiones como Chevron» es clave. La petrolera estadounidense Chevron Corporation ya opera en Venezuela gracias a licencias especiales concedidas por las administraciones de Joe Biden y Donald Trump, permitiendo a sus barcos transportar crudo desde las costas caribeñas venezolanas hasta Estados Unidos sin mayores problemas. Esta realidad operativa, a pesar de las sanciones generales, demuestra que existe un interés mutuo y una vía práctica para la colaboración energética.
La frase «cuando quieran, donde quieran y como quieran» en relación con las inversiones petroleras, sugiere una flexibilidad inusual por parte del gobierno venezolano, buscando maximizar las oportunidades de atraer capital y tecnología extranjera para revitalizar su maltrecha industria petrolera. Este ofrecimiento podría interpretarse como un intento de aliviar las presiones económicas que sufre el país, buscando una flexibilización de las sanciones a cambio de acceso a sus recursos naturales. La existencia de una excepción para Chevron, mientras buques de guerra del Comando Sur persiguen a «petroleros pirata» en el Caribe, evidencia una política exterior estadounidense matizada, que busca equilibrar la presión política con intereses económicos estratégicos. Más información sobre Chevron.
- Maduro ofrece acuerdos con Estados Unidos en materia de narcotráfico y petróleo.
- Destaca el derribo de «narcoavionetas» como prueba de su compromiso contra las drogas.
- La oferta petrolera incluye «inversiones como Chevron», con flexibilidad de términos.
- Chevron ya opera en Venezuela bajo licencias especiales de administraciones estadounidenses.
- La propuesta busca aliviar presiones económicas y redefinir la relación bilateral.
Preguntas Frecuentes
¿Maduro desmintió una segunda llamada con Trump?
Sí, Nicolás Maduro desmintió enfáticamente que haya habido una segunda llamada telefónica con Donald Trump. Confirmó que solo existió una única conversación de 10 minutos el 21 de noviembre, la cual describió como «respetuosa y cordial» a pesar de las posteriores tensiones.
¿Qué formato tuvo la entrevista de Maduro con Ignacio Ramonet?
La entrevista se realizó en un formato inusual que bautizaron como «postcar», llevada a cabo dentro de un vehículo conducido por el propio Maduro, que lo llevó a él y a Ignacio Ramonet hasta el Paseo de los Próceres en Caracas, bajo estricta seguridad.
¿Qué ofertas hizo Maduro a Estados Unidos durante la entrevista?
Maduro ofreció a Estados Unidos la disposición de su gobierno para alcanzar un acuerdo en materia de lucha contra el narcotráfico y para nuevas inversiones petroleras, mencionando explícitamente a empresas como Chevron, bajo condiciones flexibles.
¿Cuál es la postura de Maduro sobre los ataques de drones en Maracaibo?
Maduro prefirió mantener un «silencio estratégico» sobre las informaciones de supuestos ataques de drones de la CIA en Maracaibo, posponiendo la discusión del tema para una futura ocasión, aunque en el pasado ya había desmentido tales acusaciones.
¿Qué estrategia utiliza Venezuela para contrarrestar la presión estadounidense?
La estrategia venezolana combina la «propaganda festiva tropical» con jingles y adaptaciones musicales, la acción de un lobby influyente en Estados Unidos, y la colaboración con medios «anti-Trump» para moldear la opinión pública y proyectar un mensaje de paz.
¿Cuál es el estado actual de las operaciones de Chevron en Venezuela?
La petrolera estadounidense Chevron prosigue sus operaciones en pozos venezolanos gracias a licencias concedidas por las administraciones de Joe Biden y Donald Trump, permitiendo el transporte de crudo venezolano a Estados Unidos sin inconvenientes, a pesar de las sanciones generales.
Conclusión
La reciente entrevista de Nicolás Maduro en TeleSur ha servido como una plataforma multifacética para el líder venezolano. Por un lado, reafirmó su control sobre la narrativa al desmentir enfáticamente una segunda conversación con Donald Trump, consolidando su versión de los hechos. Por otro lado, la entrevista fue un ejercicio de diplomacia y propaganda, utilizando un formato innovador como el «postcar» para proyectar una imagen de cercanía y control, mientras comunicaba una estrategia de resistencia que combina elementos festivos con un lobby activo en Estados Unidos. Sin embargo, el aspecto más relevante es la apertura pragmática que Maduro manifestó hacia Estados Unidos, ofreciendo colaboración en la lucha contra el narcotráfico y, crucialmente, nuevas oportunidades de inversión en el sector petrolero, ejemplificadas por la continuidad de operaciones de Chevron.
Estas declaraciones sugieren un posible punto de inflexión en las complejas relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. Al proponer acuerdos en áreas de interés mutuo, Maduro podría estar buscando una flexibilización de las sanciones y una normalización de los lazos económicos, vitales para la recuperación de su país. La disposición a negociar «cuando quieran, donde quieran y como quieran» en materia petrolera es un indicio de una estrategia más flexible y orientada a resultados. Aunque las tensiones políticas y las diferencias ideológicas persisten, estas ofertas abren una ventana para el diálogo y la cooperación pragmática, lo que podría redefinir la dinámica bilateral en los próximos meses, marcando un camino hacia una coexistencia más funcional, aunque no exenta de desafíos. Contexto de las relaciones bilaterales.
Palabras clave: Nicolás Maduro, Donald Trump, Venezuela, Petróleo, Narcotráfico