Criado-Boado: China Adopta Tesis Sostenibilidad Utópica Ar

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El reconocido arqueólogo gallego Felipe Criado-Boado, distinguido profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha logrado un hito histórico al ser galardonado con el prestigioso Research Award en la VI edición del Shanghái Archaeology Forum. Este reconocimiento internacional, que lo convierte en el primer español en recibirlo, subraya la profunda resonancia de sus tesis, especialmente su visión del paisaje no como un mero telón de fondo, sino como una «máquina de pensamiento» que moldea nuestra cognición y comportamiento. Sus ideas desafían la narrativa convencional, sugiriendo que la crisis ecológica actual está intrínsecamente ligada a paisajes que nos incitan al consumo y al olvido, y que la noción de desarrollo sostenible es, en su esencia, una utopía. China, al premiar a Criado-Boado, valida una perspectiva crítica sobre los modelos de desarrollo contemporáneos.

Un Reconocimiento Internacional a una Visión Disruptiva

El profesor Felipe Criado-Boado, una figura eminente en el ámbito de la arqueología y la investigación en España, ha sido honrado con el prestigioso Research Award en la VI edición del Shanghái Archaeology Forum. Este galardón no solo representa un hito personal para Criado-Boado, doctor en arqueología por la Universidad de Santiago de Compostela y profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sino que también marca un momento histórico al convertirlo en el primer español en recibir este reconocimiento internacional. La Academia de Ciencias Sociales de China, al otorgarle este premio, valida la profundidad y la relevancia global de sus teorías, que proponen una reinterpretación radical de nuestra relación con el entorno.

La propuesta central de Criado-Boado desafía las percepciones convencionales al argumentar que el paisaje no es simplemente un telón de fondo inerte para la actividad humana, sino una entidad activa que moldea nuestros pensamientos y comportamientos. A través de sus investigaciones, sugiere que las estructuras y configuraciones del entorno físico actúan como «máquinas de pensamiento lentas», influenciando la forma en que las sociedades perciben, interactúan y se desarrollan. Esta perspectiva invita a reconsiderar cómo las infraestructuras que construimos, desde las antiguas hasta las modernas, no solo organizan el espacio, sino que también estructuran nuestra cognición colectiva.

En un mundo que a menudo busca soluciones rápidas y tecnológicas para problemas complejos, la visión de Criado-Boado emerge como una idea «herética». Él postula que la crisis ecológica contemporánea no se resolverá únicamente con más datos, algoritmos avanzados o una simple buena conciencia. En cambio, el problema radica en que hemos diseñado y construido paisajes que, de manera inconsciente pero sistemática, nos programan para consumir en lugar de cuidar, para circular rápidamente en lugar de habitar plenamente, y para olvidar en lugar de recordar y valorar. Esta reorientación del problema hacia el diseño del paisaje invita a una introspección profunda sobre la inteligencia colectiva que estamos fabricando como sociedad.

La importancia de este premio radica en su capacidad para elevar una voz crítica y original en el debate global sobre el desarrollo y el medio ambiente. Criado-Boado, considerado uno de los arqueólogos más influyentes de su generación, nos insta a mirar más allá de las culpas habituales —la tecnología, el capitalismo, la clase política— y a reconocer que el problema fundamental podría residir en la forma misma en que configuramos nuestro entorno. Sus tesis abren una puerta a nuevas líneas de investigación y a un entendimiento más holístico de la interacción entre la cultura, la ecología y la cognición humana a lo largo de la historia.

  • El arqueólogo Felipe Criado-Boado recibe el Research Award en la VI edición del Shanghái Archaeology Forum.
  • Es el primer español en obtener este prestigioso reconocimiento internacional.
  • Su teoría principal postula que el paisaje funciona como una «máquina de pensamiento».
  • Critica que los paisajes modernos nos programan para el consumo y el olvido, contribuyendo a la crisis ecológica.
  • El premio valida la relevancia global de sus ideas sobre la interacción entre paisaje y cognición.
💡 Dato: El profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Felipe Criado-Boado, ha sido distinguido con el Research Award en la VI edición del Shanghái Archaeology Forum, convirtiéndose en el primer español en recibir este reconocimiento internacional, lo que subraya la relevancia de su trabajo a nivel mundial.

El Paisaje como Arquitecto de la Mente Humana

La tesis central de Felipe Criado-Boado gira en torno a la idea de que el paisaje no es un simple escenario pasivo, sino un agente activo en la configuración de nuestro pensamiento y nuestra cultura. Para el arqueólogo gallego, la forma en que construimos y organizamos nuestro entorno físico tiene un impacto directo y profundo en nuestra inteligencia colectiva y en nuestra capacidad para percibir y procesar la realidad. Esta perspectiva subraya que la relación entre el ser humano y su entorno es bidireccional, donde el paisaje no solo es transformado por la acción humana, sino que, a su vez, transforma al ser humano.

Criado-Boado establece un contraste revelador entre los paisajes antiguos y los contemporáneos. Mientras que estructuras milenarias como castros, megalitos y caminos ancestrales no solo servían para organizar el territorio, sino que también influían en la cognición y la memoria de quienes los habitaban, los paisajes modernos operan de una manera muy distinta. Autopistas que se repiten monótonamente, centros comerciales que clonan experiencias y ciudades diseñadas para la velocidad y el olvido, son ejemplos de cómo el hormigón funcional y la memoria mínima se han convertido en el decorado predominante de nuestra existencia. Estos entornos, lejos de ser neutros, entrenan nuestros cerebros para el corto plazo, la distracción permanente y un olvido estructural que mina nuestra capacidad de conexión y arraigo.

Según el profesor del CSIC, esta omnipresente escenografía de la modernidad tiene consecuencias directas sobre nuestra relación con el medio ambiente y con nosotros mismos. Si el paisaje piensa por nosotros, como sugiere Criado-Boado, entonces el tipo de paisajes que hemos construido nos está enseñando lecciones muy específicas: a consumir antes que a cuidar, a circular deprisa antes que a habitar con conciencia, y a olvidar antes que a recordar y preservar. Esta dinámica genera una inteligencia colectiva orientada a la explotación y al desapego, elementos clave en la génesis de la crisis ecológica que hoy enfrentamos.

La reflexión de Criado-Boado nos invita a preguntarnos qué tipo de inteligencia colectiva estamos fabricando al seguir un modelo de desarrollo que prioriza la funcionalidad inmediata y la estandarización. La uniformidad de los polígonos logísticos o las rotondas infinitas no solo facilita el movimiento de mercancías, sino que también estandariza nuestra experiencia y reduce la riqueza de la percepción. En este contexto, la memoria histórica y la conexión con el lugar se diluyen, haciendo más difícil el desarrollo de un sentido de responsabilidad y pertenencia hacia el entorno natural y cultural que nos rodea.

  • El paisaje es una «máquina de pensamiento» que moldea la cognición y el comportamiento humano.
  • Los paisajes antiguos organizaban territorio y mente, promoviendo la conexión y la memoria.
  • Los paisajes modernos (autopistas, malls) fomentan el corto plazo, la distracción y el olvido.
  • Esta configuración del entorno nos enseña a consumir, circular y olvidar, contribuyendo a la crisis ecológica.
  • La arquitectura del paisaje influye directamente en la inteligencia colectiva de una sociedad.
💡 Dato: Felipe Criado-Boado argumenta que los paisajes contemporáneos, con su uniformidad y énfasis en la velocidad, están entrenando nuestros cerebros para una mentalidad de corto plazo y distracción permanente, afectando nuestra capacidad de conexión y cuidado con el entorno.

La Crítica al Desarrollo Sostenible: Una Utopía Cínica

Una de las declaraciones más contundentes y provocadoras de Felipe Criado-Boado es su caracterización del concepto de desarrollo sostenible. Para el arqueólogo gallego, la idea de un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas propias es, en el mejor de los casos, una utopía, y en muchas ocasiones, un planteamiento con tintes de cinismo. Esta crítica se fundamenta en una observación histórica y antropológica: según Criado-Boado, nunca ha existido un desarrollo que fuera verdaderamente sostenible en el sentido moderno, ya que todo progreso ha implicado una tensión y una alteración del modelo existente y del medio ambiente.

El arqueólogo vincula directamente la crisis ecológica actual a un modelo socioeconómico específico: el capitalismo, en cualquiera de sus versiones. Argumenta que este sistema impulsa procesos de explotación sistemática de los recursos naturales y del medio, lo que inevitablemente nos ha sumido en la compleja crisis ambiental que enfrentamos hoy. Sin embargo, Criado-Boado adopta una postura que él mismo describe como «realista», reconociendo la magnitud del desafío. Con una población mundial que avanza hacia los 10.000 millones de personas, la necesidad de aplicar tecnologías artificiales para alimentar y mantener el desarrollo se vuelve, en cierta medida, ineludible.

La noción de que «se nos ha acabado el romanticismo» es central en su argumento. Criado-Boado sostiene que la fantasía de poder preservar el mundo tal y como lo conocíamos, o incluso como era hace apenas 50 años, es insostenible. El crecimiento demográfico y las demandas de una sociedad globalizada exigen transformaciones que, inherentemente, modificarán el medio ambiente. Esta perspectiva no es una invitación a la resignación, sino un llamado a la honestidad intelectual sobre los límites de lo que es posible y la necesidad de entender las implicaciones profundas de nuestras elecciones de desarrollo.

Para Criado-Boado, la dificultad de la crisis ecológica no reside en la falta de información o de soluciones tecnológicas, sino en un problema estructural arraigado en la forma en que hemos construido nuestros paisajes y, por extensión, nuestra mentalidad colectiva. La sociedad actual, al hacer de la destrucción del medio una condición tácita de su avance, está condenada a construir un medio ambiente cada vez más artificial. La «crisis ecológica está motivada por un modelo de desarrollo socioeconómico concreto», y este modelo nos ha enseñado a priorizar el cambio y el consumo por encima de la conservación y el equilibrio, llevando a una ruptura fundamental con los principios de subsistencia que guiaron a las sociedades pre-capitalistas.

  • Criado-Boado califica el desarrollo sostenible como «utópico y a veces un poco cínico».
  • Argumenta que ningún desarrollo histórico ha sido verdaderamente sostenible, siempre ha tensionado el medio.
  • Relaciona la crisis ecológica directamente con el capitalismo y la explotación sistemática.
  • Reconoce la inevitabilidad de tecnologías artificiales para alimentar a una población creciente.
  • Sostiene que «se nos ha acabado el romanticismo» y no es posible preservar el mundo tal como era.
💡 Dato: Según Felipe Criado-Boado, la idea de desarrollo sostenible es una utopía porque «nunca ha habido un desarrollo sostenible, todo desarrollo ha ido en contra del modelo existente y lo ha tensionado», una afirmación que desafía las bases del discurso ambientalista contemporáneo.

Lecciones del Pasado: La Sabiduría Ancestral Frente al Cambio Desmedido

En su búsqueda de sociedades que hayan «pensado bien» en su relación con el entorno, Felipe Criado-Boado no necesita remontarse a épocas míticas o utópicas. Su respuesta es clara y se encuentra en la mayor parte de la historia de la humanidad: las sociedades cazadoras-recolectoras. Estas culturas, que predominaron durante milenios, se basaban en un principio económico que era, a su vez, un principio ecológico fundamental: la sociedad no debe alterar el medio sobre el que vive, porque hacerlo implica alterar directamente sus propias condiciones de subsistencia, reproducción y, en última instancia, supervivencia. Esta interdependencia radical entre la comunidad y su entorno natural era la piedra angular de su existencia.

La llegada del capitalismo, según Criado-Boado, marcó un punto de inflexión dramático en esta relación. Con el advenimiento de este nuevo sistema económico, emerge la idea de que para permanecer y prosperar, es necesario cambiar constantemente, innovar y expandirse. Este principio, aparentemente beneficioso, introduce un «frenesí del cambio» que, paradójicamente, pone en riesgo la propia continuidad de la sociedad. Al alterar de forma sistemática y acelerada el medio sobre el que se sustenta, el sistema capitalista socava las bases de su propia existencia, creando un ciclo de explotación y agotamiento de recursos que contrasta fuertemente con la sabiduría ancestral.

Las sociedades que vivían de la subsistencia cazadora-recolectora entendían de forma intuitiva que su bienestar estaba intrínsecamente ligado a la salud y estabilidad de su ecosistema. Sus prácticas culturales, económicas y sociales estaban diseñadas para operar dentro de los límites de la capacidad de carga del medio ambiente, fomentando un equilibrio dinámico que garantizaba la renovación de los recursos y la continuidad de sus formas de vida. Esta armonía, lejos de ser una romantización del pasado, representa un modelo de interacción con el paisaje que promovía la resiliencia y la perdurabilidad a largo plazo.

En contraste, la sociedad contemporánea ha adoptado un sistema económico-social donde el cambio es el valor supremo. Esta primacía del cambio constante, de la innovación por la innovación y del crecimiento ilimitado, se ha convertido en una fuerza destructiva. El medio ambiente, en lugar de ser visto como un socio vital, se percibe como una fuente inagotable de recursos o como un obstáculo a superar. La visión de Criado-Boado nos obliga a reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo de un sistema que valora la transformación perpetua por encima de la estabilidad y la preservación, y nos invita a buscar inspiración en aquellos momentos de la historia en los que la humanidad supo «pensar bien» su lugar en el mundo.

  • Las sociedades cazadoras-recolectoras son un ejemplo de culturas que «pensaban bien» su relación con el medio.
  • Su principio económico-ecológico era no alterar el medio para garantizar la subsistencia.
  • El capitalismo introdujo la idea de que para permanecer hay que cambiar, generando un «frenesí del cambio».
  • Este cambio constante pone en riesgo la continuidad al alterar el medio ambiente.
  • La sociedad actual prioriza el cambio constante, en detrimento de la estabilidad ecológica y la memoria histórica.
💡 Dato: Felipe Criado-Boado señala que las sociedades cazadoras-recolectoras, durante la mayor parte de la historia humana, practicaban un principio económico que era también ecológico: no alterar el medio para no comprometer su propia supervivencia, un contraste marcado con los modelos de desarrollo actuales.

Preguntas Frecuentes

¿Quién es Felipe Criado-Boado y qué premio ha recibido?

Felipe Criado-Boado es un arqueólogo gallego, profesor de investigación del CSIC y doctor por la Universidad de Santiago de Compostela. Ha sido galardonado con el prestigioso Research Award en la VI edición del Shanghái Archaeology Forum, convirtiéndose en el primer español en recibir este importante reconocimiento internacional.

¿Cuál es la principal tesis de Criado-Boado sobre el paisaje?

Su tesis principal es que el paisaje no es un fondo neutro, sino una «máquina de pensamiento lenta» que moldea nuestra cognición y comportamiento. Argumenta que la forma en que construimos nuestro entorno, desde antiguos castros hasta modernas autopistas, influye directamente en nuestra forma de pensar y relacionarnos con el mundo.

¿Por qué Criado-Boado considera el desarrollo sostenible como utópico y cínico?

Criado-Boado afirma que nunca ha habido un desarrollo verdaderamente sostenible, ya que todo progreso ha implicado una tensión y alteración del medio. Lo ve como utópico porque es irrealizable en un mundo con creciente población y demandas, y cínico porque ignora la historia de explotación inherente a ciertos modelos económicos.

¿Qué diferencia hay entre los paisajes antiguos y los modernos según el arqueólogo?

Según Criado-Boado, los paisajes antiguos (castros, megalitos) organizaban el territorio y la mente, fomentando la memoria y la conexión. Los modernos (autopistas, centros comerciales) están diseñados para la velocidad, la distracción y el olvido, entrenando nuestros cerebros para el corto plazo y el desapego, con impacto negativo en la inteligencia colectiva.

¿Qué tipo de sociedad «pensaba bien» en la historia, según Criado-Boado?

Criado-Boado sugiere que las sociedades cazadoras-recolectoras, durante la mayor parte de la historia humana, «pensaban bien». Su principio económico-ecológico era no alterar el medio sobre el que vivían, ya que esto afectaría directamente sus condiciones de subsistencia y supervivencia, manteniendo un equilibrio fundamental con la naturaleza.

¿Cómo relaciona Criado-Boado el capitalismo con la crisis ecológica?

El arqueólogo sostiene que la crisis ecológica está directamente motivada por un modelo de desarrollo socioeconómico concreto, el capitalismo en cualquiera de sus versiones. Este sistema impulsa procesos de explotación sistemática del medio ambiente, priorizando el cambio y el consumo constante, lo que ha llevado a la actual crisis ambiental.

Conclusión

El reconocimiento internacional a Felipe Criado-Boado en el Shanghái Archaeology Forum no solo celebra una trayectoria brillante, sino que valida una perspectiva crítica y profundamente relevante sobre la interacción entre la humanidad y su entorno. Sus tesis, que conciben el paisaje como una fuerza activa en la formación de nuestra mente y nuestra cultura, nos invitan a una reevaluación fundamental de los modelos de desarrollo que hemos adoptado. Al calificar el desarrollo sostenible como una «utopía cínica», Criado-Boado nos obliga a confrontar la realidad de un mundo en constante transformación, donde las soluciones fáciles no bastan y donde el «romanticismo» de una preservación inmutable ya no es una opción viable.

La idea de que nuestros paisajes contemporáneos nos programan para el consumo, la distracción y el olvido es una advertencia poderosa sobre la inteligencia colectiva que estamos forjando. Sin embargo, al mirar hacia el pasado, a las sociedades cazadoras-recolectoras, Criado-Boado nos ofrece una chispa de esperanza y una guía: la posibilidad de reencontrar un principio económico y ecológico que priorice la no alteración del medio para garantizar la propia subsistencia. Este equilibrio, perdido con la primacía del cambio impulsado por el capitalismo, podría ser la clave para repensar nuestro futuro.

La contribución de Criado-Boado trasciende la arqueología para ofrecer una herramienta conceptual vital en el debate sobre la crisis ecológica y el futuro de la civilización. Su llamado a considerar qué tipo de inteligencia colectiva estamos construyendo a través de nuestros paisajes es un desafío a la inercia y una invitación a diseñar entornos que nos enseñen a cuidar, habitar y recordar, en lugar de consumir, circular y olvidar. China, al reconocer estas ideas, se suma a la reflexión global sobre la necesidad de un cambio de paradigma en nuestra relación con el planeta.

Palabras clave: Felipe Criado-Boado, arqueología del paisaje, desarrollo sostenible crítica, Shanghái Archaeology Forum, CSIC investigación

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