El ambicioso sueño de Mark Zuckerberg de un metaverso inmersivo, presentado con gran fanfarria en octubre de 2021 en un mundo aún lidiando con la pandemia, parece haber llegado a su fin. Meta, la empresa antes conocida como Facebook, anunció entonces una transformación profunda de internet, apostando por un universo digital al estilo de «Ready Player One» para reemplazar las pantallas tradicionales. Sin embargo, cuatro años después, esta visión ha resultado ser un fracaso costoso. La compañía ha quemado cerca de 70.000 millones de euros en su división Reality Labs sin resultados palpables, lo que ha precipitado recortes significativos y despidos. En un giro estratégico, Meta ha redirigido su atención y recursos hacia la inteligencia artificial generativa y el desarrollo de gafas inteligentes, marcando el declive de su utopía virtual y el auge de una nueva era impulsada por la IA.
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El Nacimiento de un Sueño Inmersivo: El Metaverso de Meta
En el otoño de 2021, con el mundo emergiendo de la fase más aguda de la pandemia de Covid-19, Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, presentó al mundo una visión audaz y transformadora. Argumentando que el internet tradicional había llegado a sus límites, anunció el cambio de nombre de su compañía a Meta y la ambiciosa misión de construir el metaverso. Este nuevo ecosistema digital, inspirado en obras de ciencia ficción como ‘Ready Player One’, prometía ser un espacio inmersivo donde los usuarios, equipados con gafas de realidad virtual, podrían replicar todas las actividades de la vida real: desde socializar y trabajar hasta estudiar y viajar, todo ello sin las limitaciones de las pantallas físicas.
Zuckerberg expresó su profunda convicción en este proyecto, afirmando: «Con el tiempo confío en que se nos vea como una empresa del metaverso, y quiero anclar nuestro trabajo e identidad en lo que estamos construyendo a futuro». La propuesta era eliminar las pantallas que, según él, nos aislaban, y sustituirlas por una experiencia digital más conectada y envolvente. La promesa era un futuro donde la interacción virtual sería tan rica y significativa como la física, transformando radicalmente la forma en que las personas se relacionaban con la tecnología y entre sí.
El contexto de la pandemia jugó un papel crucial en la concepción de esta estrategia. En ese momento, el teletrabajo y la dependencia de la tecnología para mantener el contacto social eran hábitos muy arraigados. Meta vio una oportunidad para capitalizar esta tendencia, ofreciendo una solución que prometía trascender las limitaciones de las videollamadas y las redes sociales planas. La inversión inicial y el entusiasmo eran enormes, con la expectativa de que el metaverso se convertiría rápidamente en la próxima gran plataforma tecnológica, al igual que lo fue el móvil o la propia internet.
Sin embargo, a pesar de la grandilocuencia del anuncio y la magnitud de la inversión, el sueño del metaverso no logró materializarse como se esperaba. Cuatro años después de su presentación, la visión se ha desinflado considerablemente, y la atención de la compañía se ha desplazado hacia otras áreas. Los desafíos tecnológicos, la falta de adopción masiva por parte de los consumidores y los enormes costes asociados han llevado a Meta a reconsiderar su estrategia principal, dejando el metaverso en un segundo plano.
- El metaverso se concibió como un mundo digital inmersivo para sustituir las pantallas tradicionales.
- Mark Zuckerberg renombró Facebook a Meta para reflejar esta nueva visión.
- La pandemia de Covid-19 creó un contexto propicio para la adopción de tecnologías virtuales.
- El objetivo era replicar actividades del mundo real en un entorno digital.
La Desinversión y el Declive de una Visión Ambiciosa
El ambicioso proyecto del metaverso de Meta, que prometía redefinir la interacción digital, ha encontrado un obstáculo insalvable: la falta de resultados palpables y un coste económico desorbitado. Recientes informes de medios especializados como ‘Bloomberg’ han revelado los planes de Meta para implementar importantes recortes en su división Reality Labs, el brazo encargado de la construcción de este universo virtual. Estas reducciones de inversión podrían alcanzar hasta un 30% y vendrán acompañadas de despidos, señalando un claro repliegue estratégico.
La magnitud del gasto en Reality Labs es asombrosa: la compañía ha «quemado» cerca de 70.000 millones de euros en los últimos cuatro años en este empeño, sin lograr que el metaverso cale en la conciencia o el uso masivo de los consumidores. Esta desinversión es un reconocimiento tácito del fracaso del proyecto tal como fue concebido inicialmente. El propio término «metaverso» ha caído en desuso dentro de la compañía, un símbolo elocuente de cómo la prioridad ha cambiado; incluso en los eventos anuales Meta Connect, el enfoque se ha desplazado de la realidad virtual hacia la inteligencia artificial.
Edgar Martín-Blas, CEO de Spatial Voyagers, una empresa especializada en realidad mixta que colaboró con Meta en el desarrollo del mundo virtual, avala esta decisión desde una perspectiva económica. En una conversación con ABC, Martín-Blas afirmó que el término metaverso ya «está quemado y ha quedado atrás». Explica que la apuesta original pudo tener sentido en 2021, cuando el teletrabajo y la dependencia tecnológica eran más pronunciados debido a la pandemia. Sin embargo, a medida que la sociedad recuperó la presencialidad, el atractivo de las experiencias virtuales inmersivas disminuyó significativamente.
La falta de interés del consumidor es quizás el factor más determinante. Los visores de realidad virtual de Meta, los Meta Quest, siguen siendo un producto de nicho, y sus ventas, lejos de crecer, han experimentado un descenso en los últimos meses, según ha admitido la propia compañía. Esto contrasta fuertemente con las expectativas iniciales de que estos dispositivos se convertirían en la puerta de entrada masiva al nuevo mundo digital. La realidad ha demostrado que los usuarios no estaban tan preparados, o interesados, en sumergirse completamente en un entorno virtual como Meta había anticipado.
- Meta planea recortes de hasta el 30% y despidos en su división Reality Labs.
- Se han invertido aproximadamente 70.000 millones de euros en el metaverso sin resultados significativos.
- El término «metaverso» ha caído en desuso dentro de la propia compañía.
- Las ventas de los visores Meta Quest han disminuido, indicando la falta de adopción masiva.
- Expertos señalan que la apuesta inicial del metaverso ya «está quemada» y no se alinea con las tendencias post-pandemia.
El Auge de la Inteligencia Artificial: Un Nuevo Horizonte para Meta
Mientras el sueño del metaverso se desvanece, Meta ha encontrado un nuevo foco de entusiasmo y éxito en el campo de la inteligencia artificial. La compañía está experimentando un notable crecimiento en la venta de sus gafas inteligentes basadas en IA, las ligeras Ray-Ban Meta. Este dispositivo, que permite a los usuarios tomar fotografías y vídeos, escuchar música, contestar llamadas telefónicas y mantener conversaciones con un chatbot similar a ChatGPT, ha visto sus ventas triplicarse en apenas un año, un claro contraste con el estancamiento de sus visores de realidad virtual.
El éxito de las Ray-Ban Meta no es casualidad. Representan una aproximación más práctica y menos intrusiva a la tecnología vestible, integrándose de manera fluida en la vida diaria del usuario. La facilidad de uso y las funcionalidades cotidianas que ofrecen han resonado mucho más con el público general que la promesa de una inmersión total en un mundo virtual. Meta tiene grandes expectativas para este producto, proyectando comercializar diez millones de unidades al año a partir de 2026, una cifra que subraya la confianza de la empresa en esta dirección.
En septiembre pasado, Mark Zuckerberg anunció el lanzamiento de una versión mejorada de estas gafas, las Ray-Ban Meta Display. La principal novedad es la incorporación de una pantalla de alta resolución que permite a los usuarios consultar mensajes, obtener información visual sobre su entorno y recibir notificaciones de redes sociales directamente en su campo de visión. Esta funcionalidad es posible gracias a Llama, la avanzada inteligencia artificial de la propia Meta, que potencia las capacidades de interacción y procesamiento de información de las gafas.
El experto Edgar Martín-Blas refuerza esta visión, sugiriendo que «el futuro va por ahí, por las gafas con IA que pueden convertirse con el tiempo en el sustituto del móvil». Según Martín-Blas, estamos transitando hacia un internet donde las comunicaciones ya no dependerán de las pantallas tradicionales, sino de dispositivos de inteligencia artificial capaces de proyectar información directamente ante los ojos de los usuarios. Esta perspectiva posiciona a las gafas de IA como el próximo gran avance en la computación personal, potencialmente superando la ubicuidad de los smartphones.
- Las ventas de las gafas Ray-Ban Meta con IA se han triplicado en un año.
- Meta planea vender diez millones de unidades anuales de sus gafas de IA a partir de 2026.
- La nueva versión, Ray-Ban Meta Display, incorpora una pantalla de alta resolución y la IA Llama.
- Expertos sugieren que las gafas de IA podrían convertirse en el sustituto del móvil.
- La IA ofrece una experiencia tecnológica más práctica y menos intrusiva para el usuario.
La Apuesta por la Superinteligencia y el Talento Global
El giro estratégico de Meta hacia la inteligencia artificial no se limita a las gafas inteligentes; la compañía está realizando una inversión masiva y multifacética para posicionarse a la vanguardia de la IA a nivel global. Durante 2025, Meta ha desplegado un esfuerzo económico significativo para atraer a los talentos más brillantes de empresas líderes en el sector como Google y OpenAI. Esta estrategia de adquisición de talento subraya la seriedad con la que Meta aborda su nueva dirección y su determinación de liderar la próxima ola de innovación tecnológica.
Más allá de la captación de expertos, Meta ha anunciado planes para invertir decenas de miles de millones de dólares en el desarrollo de una tecnología revolucionaria que denomina «superinteligencia». Este término, popular entre los gurús de Silicon Valley, se refiere a una futura máquina teóricamente capaz de superar la capacidad intelectual del humano más inteligente en cualquier campo de conocimiento. La visión es ambiciosa y apunta a un futuro donde la IA no solo complemente, sino que eleve radicalmente las capacidades humanas.
Para materializar esta visión, Meta anunció a mediados de año la creación de un nuevo centro de investigación: el Superintelligence Lab. Este laboratorio estará dedicado exclusivamente a la investigación y el desarrollo de esta inteligencia artificial avanzada, con la esperanza de ser pioneros en una de las fronteras más prometedoras y complejas de la tecnología. La inversión en este tipo de investigación a largo plazo es una señal clara de que Meta ve en la IA no solo un producto, sino el cimiento de su futuro empresarial.
Mark Zuckerberg ha expresado públicamente su optimismo sobre el rumbo actual de la compañía. En el último informe de resultados, señaló: «(Esta división) ha tenido un comienzo excelente y seguimos liderando la industria de las gafas de IA. Si aprovechamos, aunque sea una fracción la oportunidad que tenemos por delante, los próximos años serán el período más emocionante de nuestra historia». Estas palabras confirman que una parte sustancial de la inversión que antes se destinaba al metaverso ahora se está canalizando directamente hacia el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas generaciones de gafas ligeras de la compañía, marcando un cambio de paradigma definitivo.
- Meta ha realizado un gran esfuerzo para atraer talento de empresas como Google y OpenAI.
- La compañía planea invertir decenas de miles de millones de dólares en «superinteligencia».
- Se ha creado el Superintelligence Lab para desarrollar IA avanzada.
- Zuckerberg considera que la IA marcará el «período más emocionante» en la historia de Meta.
- La inversión del metaverso se redirige hacia el desarrollo de IA y gafas inteligentes.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué Meta está recortando su inversión en el metaverso?
Meta está reduciendo su inversión en el metaverso debido a las masivas pérdidas económicas (70.000 millones de euros en cuatro años), la falta de adopción masiva por parte de los consumidores y el declive en las ventas de sus visores de realidad virtual, lo que indica que el proyecto no ha sido rentable ni ha calado en el mercado.
¿Qué son las gafas Ray-Ban Meta y por qué son importantes para la compañía?
Las Ray-Ban Meta son gafas inteligentes con IA que permiten tomar fotos, grabar vídeos, escuchar música, responder llamadas y usar un chatbot. Su importancia radica en el éxito comercial, con ventas triplicadas, y su potencial para ser el sustituto del móvil, marcando la nueva dirección tecnológica de Meta.
¿Qué es la «superinteligencia» y cuál es el objetivo de Meta con ella?
La «superinteligencia» es un concepto de IA que describe una máquina con una capacidad intelectual superior a la del humano más inteligente. El objetivo de Meta es desarrollar esta tecnología, invirtiendo miles de millones y creando el Superintelligence Lab, para liderar la próxima generación de la inteligencia artificial.
¿Ha fracasado completamente el metaverso de Meta?
Aunque el metaverso de Meta no ha logrado la adopción masiva ni los resultados esperados, y la compañía ha reducido su inversión, no se puede decir que haya fracasado completamente. Más bien, ha pasado a un segundo plano estratégico mientras Meta prioriza la inteligencia artificial y las gafas inteligentes, aunque el concepto sigue siendo una parte de su ecosistema de VR.
¿Podrían las gafas de IA reemplazar a los smartphones en el futuro?
Expertos como Edgar Martín-Blas creen que las gafas de IA tienen el potencial de reemplazar a los smartphones, transformando la forma en que interactuamos con la información y las comunicaciones. La integración de pantallas de alta resolución y asistentes de IA directamente en el campo visual del usuario podría ofrecer una experiencia más fluida e inmersiva que los dispositivos actuales.
Conclusión
El viaje de Meta desde la ambiciosa promesa del metaverso hasta su actual enfoque en la inteligencia artificial generativa y las gafas inteligentes es un testimonio de la rápida evolución del panorama tecnológico. Lo que en 2021 se presentó como el futuro de internet, un mundo virtual inmersivo donde las pantallas serían obsoletas, ha demostrado ser un proyecto de proporciones gigantescas y costos insostenibles, con una inversión de 70.000 millones de euros sin resultados concretos. La desinversión en Reality Labs y la caída en desuso del término «metaverso» dentro de la propia compañía son pruebas irrefutables de este cambio de rumbo.
En contraste, el éxito de las gafas Ray-Ban Meta y la visión de un futuro donde dispositivos de IA proyecten información directamente ante los ojos de los usuarios, representan el nuevo horizonte de Meta. La compañía no solo ha encontrado un producto exitoso en las gafas de IA, sino que está invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en la búsqueda de la «superinteligencia», un esfuerzo que busca atraer a los mejores talentos del mundo y posicionar a Meta como líder en la próxima gran revolución tecnológica. Este giro estratégico, impulsado por la pragmática necesidad de rentabilidad y la prometedora evolución de la inteligencia artificial, redefine la identidad y el futuro de la empresa de Mark Zuckerberg, alejándola de un sueño inmersivo que no logró despegar y anclándola firmemente en un futuro más conectado y asistido por la IA.
Palabras clave: inteligencia artificial, metaverso, Meta, Mark Zuckerberg, gafas IA, Reality Labs, superinteligencia, Ray-Ban Meta, tecnología.