En un giro estratégico que marcó el panorama político español de 2025, el partido Vox, liderado por Santiago Abascal, se desmarcó de su tradicional respeto hacia instituciones conservadoras como la Monarquía, la Iglesia y el Ejército. Este cambio, que incluyó choques directos con los obispos, reproches velados a Felipe VI y una notoria ausencia de Abascal en eventos protocolares del Rey, no solo no mermó su apoyo demoscópico, sino que pareció consolidar su posición. ¿Quién impulsó este viraje? Santiago Abascal y la cúpula de Vox. ¿Qué sucedió? Una ruptura con tabúes históricos del ámbito conservador. ¿Cuándo? Principalmente durante 2025, con antecedentes en 2024. ¿Dónde? En el escenario político español, impactando la relación del partido con la Corona y otras esferas. ¿Por qué? Para redefinir su identidad y conectar con una base electoral que valora la confrontación y la denuncia de lo que perciben como una «deriva» institucional.
Índice de Contenidos
- La Ruptura de los Tabúes Conservadores: Un Cambio de Estrategia en Vox
- Críticas a la Monarquía: Del Silencio Respetuoso a los Reproches Explícitos
- La Ley de Amnistía y el Discurso Real: Momentos Clave del Distanciamiento
- El Éxito Demóscopico: ¿Por Qué la Confrontación Fortalece a Vox?
- Preguntas Frecuentes
- Conclusión
La Ruptura de los Tabúes Conservadores: Un Cambio de Estrategia en Vox
La relación entre Vox y las instituciones tradicionalmente asociadas al ámbito conservador en España ha sido, desde la fundación del partido, compleja pero generalmente marcada por un respeto tácito. Durante años, los líderes de Vox, con Santiago Abascal a la cabeza, evitaron cualquier confrontación directa con la monarquía, la Iglesia o las Fuerzas Armadas, abogando por mantenerlas al margen del debate político partidista. Esta postura se alineaba con una visión de la derecha española que históricamente ha considerado estas instituciones como pilares intocables de la nación, símbolos de unidad y tradición que debían ser protegidos de la polarización política. Sin embargo, en un movimiento audaz y calculado, el año 2025 marcó un punto de inflexión, evidenciando un cambio radical en esta consigna.
La estrategia de Vox viró hacia una confrontación más explícita, desafiando directamente a estas instituciones cuando percibían que sus actuaciones no se alineaban con los principios que el partido defiende. Este cambio se manifestó con particular intensidad en los choques directos de Abascal con la Conferencia Episcopal Española, donde las críticas se hicieron públicas y reiteradas, cuestionando su postura en diversos asuntos sociales y políticos. La Iglesia, que para una parte significativa del electorado conservador representa un bastión moral y cultural, se encontró en la diana de un partido que hasta entonces había sido su aliado natural en la defensa de ciertos valores.
El punto culminante de esta nueva estrategia llegó con los gestos de distanciamiento hacia la Corona. Los reproches a Felipe VI por parte de dirigentes de Vox, antes sutiles y canalizados a través de terceros, se volvieron cada vez menos disimulados. El «plantón» de Santiago Abascal al Rey el 12 de octubre de 2025, Día de la Fiesta Nacional, cuando se ausentó de la tribuna de autoridades durante el desfile militar, fue un símbolo potente de este cambio de planteamiento. Este acto no solo fue una declaración de intenciones, sino también un mensaje claro a su base de votantes, indicando que ninguna institución, por tradicional que fuera, estaba exenta de crítica si, a juicio de Vox, no cumplía su papel o se veía «secuestrada» por intereses políticos.
Abascal justificó su ausencia en los actos institucionales, incluyendo aquellos presididos por el Rey, bajo la premisa de que no compartiría espacios con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien acusa de «corrupción». Esta decisión, aunque presentada como una protesta contra el Ejecutivo, inevitablemente afectó la percepción de su relación con la Jefatura del Estado. El líder de Vox comunicó por carta su ausencia a Felipe VI, expresando su seguridad de que el monarca no lo interpretaría como un desaire a la Casa Real. Sin embargo, la acumulación de gestos y declaraciones críticas sugiere una estrategia más profunda: la de redefinir lo que significa ser conservador en España y dónde se trazan las líneas de lealtad institucional.
- 2025: Año clave en el cambio de estrategia de Vox.
- Choques directos: Con la Conferencia Episcopal Española.
- Ausencia en actos reales: El «plantón» de Abascal el 12 de octubre.
- Justificación: No compartir espacios con el presidente del Gobierno.
- Impacto: Redefinición de la postura de Vox hacia instituciones tradicionales.
Críticas a la Monarquía: Del Silencio Respetuoso a los Reproches Explícitos
La Monarquía española, encarnada en Felipe VI, ha sido históricamente un elemento unificador y un símbolo de continuidad para el sector conservador. Vox, en sus primeros años, mantuvo una postura de firme defensa de la Corona, posicionándose como garante de la estabilidad institucional frente a los ataques del nacionalismo y la izquierda radical. Sin embargo, esta dinámica experimentó un cambio notable a lo largo de 2025, transformando el silencio respetuoso en una serie de reproches cada vez más explícitos y directos, que buscaban presionar a la Casa Real o, al menos, desmarcarse de sus actuaciones cuando estas no encajaban en el marco ideológico del partido. Este viraje representa un desafío significativo a uno de los pilares del conservadurismo español.
Uno de los episodios que ilustran este cambio fue la reacción de Santiago Abascal ante el silencio del Rey sobre la concesión del Premio Nobel a María Corina Machado, figura destacada de la oposición venezolana. Aunque Abascal esquivó criticar directamente a la Casa Real, su declaración de «lo lamento» y la acusación a Pedro Sánchez de «estar intentando secuestrar» la institución, deslizó una crítica implícita. Abascal sugirió que el Gobierno «está intentando esconderse detrás de la Corona y haciendo que no responda a su papel institucional», lo que implica que la Monarquía, bajo la influencia del Ejecutivo, no estaba cumpliendo con lo que Vox consideraba su deber de defender ciertos principios o figuras internacionales. Esta línea argumental se convirtió en un patrón recurrente para justificar sus críticas.
Más explícito fue el eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, quien a través de redes sociales lanzó un mensaje contundente: «Un Rey mimetizado con sus enemigos se desvanece». Esta afirmación es un claro indicativo del descontento de una parte de la cúpula de Vox con lo que percibían como una falta de contundencia o una excesiva cercanía de la Corona a posiciones consideradas afines a la izquierda o al Gobierno. La dureza de estas palabras marcó un precedente, rompiendo con la cautela que tradicionalmente había caracterizado la relación de la derecha con la Monarquía. Para Vox, la lealtad a la institución no debía significar una aquiescencia incondicional, sino que esperaba una defensa activa de ciertos valores y una distancia clara de las políticas que consideraban lesivas para España.
Otro momento de fricción se produjo tres semanas antes, en septiembre, a raíz del discurso de Felipe VI en la Asamblea General de la ONU. En dicha intervención, el monarca condenó el «brutal e inaceptable sufrimiento» en Gaza, una declaración que despertó reproches entre los dirigentes de Vox. Tertsch afirmó que el Rey «asumió la narrativa de Sánchez que acaba dando la razón a los terroristas frente a quienes los combaten», mientras que Juan Carlos Girauta, también eurodiputado, escribió en su columna en El Debate: «Yo quiero pensar que no [que el Rey no cree en lo que dijo], pero se me hace cada vez más difícil justificar que alguien que no cree en algo se avenga a defenderlo». Estas críticas no solo cuestionaban el contenido del discurso, sino que insinuaban una falta de autonomía del Rey, atribuyendo sus palabras a la influencia del Gobierno de Pedro Sánchez.
La estrategia de Vox de justificar cualquier reproche a Felipe VI bajo la premisa de que la Corona está «asaltada» por el Gobierno se convirtió en su principal argumento. Esta narrativa permite al partido criticar las acciones o silencios del Rey sin presentarse como antimonárquico, sino como defensores de una Monarquía «libre» de injerencias políticas. Al atribuir la supuesta inacción o las declaraciones «inapropiadas» de la Casa Real a una manipulación por parte del Gobierno, Vox se posiciona como el verdadero protector de la institución, capaz de señalar sus «errores» sin menoscabar su legitimidad fundamental. Esta táctica les permite operar en un terreno complejo, apelando tanto a los monárquicos como a aquellos que desean una crítica más firme al sistema.
- Silencio sobre Nobel a María Corina Machado: Abascal lamenta la situación y acusa al Gobierno de «secuestrar» la Corona.
- Críticas de Hermann Tertsch: «Un Rey mimetizado con sus enemigos se desvanece».
- Discurso de Felipe VI en la ONU: Reproches por la condena del sufrimiento en Gaza, acusando al Rey de asumir la narrativa del Gobierno.
- Justificación recurrente: La Corona está «asaltada» por el Gobierno, lo que permite a Vox criticar sin parecer antimonárquico.
La Ley de Amnistía y el Discurso Real: Momentos Clave del Distanciamiento
La trayectoria de Vox en su relación con la Monarquía ha estado marcada por momentos de alta tensión política, donde las decisiones del Gobierno y la respuesta de la Casa Real han sido escrutadas con lupa por el partido. Uno de los puntos de inflexión más significativos se produjo en junio de 2024, cuando el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente la polémica Ley de Amnistía. Esta ley, que generó una profunda división en la sociedad española y fue ferozmente combatida por la derecha, colocó al Rey en una posición delicada: la de sancionar una norma que, para Vox y gran parte de la oposición, representaba un ataque directo al Estado de Derecho y a la unidad de España. Ante esta situación, Vox no dudó en apelar directamente a Felipe VI, un movimiento sin precedentes.
En aquel momento crítico, Vox hizo un llamamiento explícito al Rey para que diera una «respuesta» ante la aprobación de la Ley de Amnistía, porque «los españoles se sienten abandonados». Esta petición no solo era una expresión de descontento, sino una clara invitación a que el monarca asumiera un papel más activo y de contrapeso frente al poder ejecutivo, una expectativa que choca con el rol constitucionalmente limitado del Rey en una monarquía parlamentaria. La presión sobre la Casa Real era inmensa, y el hecho de que un partido conservador se atreviera a interpelar de tal manera al Jefe del Estado evidenciaba el profundo malestar y la percepción de que las instituciones tradicionales no estaban protegiendo adecuadamente los intereses nacionales, según la visión de Vox. Este episodio también debe contextualizarse con la irrupción del activista Alvise Pérez, un rival de Vox por la derecha, en el Parlamento Europeo, con un discurso aún más crítico hacia el monarca, lo que pudo haber impulsado a Vox a endurecer su propia postura para no perder terreno en el flanco más radical del espectro político.
Otro indicador clave del distanciamiento de Vox con la Casa Real se manifestó en la pasada Navidad. En años anteriores, los de Abascal no solo habían valorado públicamente el discurso de Nochebuena del Rey, sino que el propio líder de Vox había llegado a publicar fotos de su familia siguiendo el mensaje y había utilizado en sus redes sociales el hashtag «viva el Rey». Estos gestos de apoyo y adhesión eran una constante en la línea política de Vox, reforzando su imagen de defensores de la Monarquía. Sin embargo, en la Navidad de 2025, esta tradición se rompió. Vox guardó un silencio absoluto sobre el discurso del Rey, una omisión que contrastaba drásticamente con su comportamiento previo y con la reacción de otros partidos políticos, que sí emitieron valoraciones.
Este silencio no fue un hecho aislado, sino una continuación de la nueva estrategia. En la Nochebuena de 2025, Felipe VI abordó en su mensaje temas sensibles como «los extremismos, los radicalismos y los populismos». El hecho de que Vox fuera el único partido que no reaccionara a este mensaje, a pesar de que algunas de las palabras del Rey podrían interpretarse como una alusión indirecta a formaciones como la suya, subraya su deliberado intento de marcar distancias. Esta falta de reacción puede interpretarse como una señal de que Vox ha decidido que la defensa incondicional de la Monarquía ya no es una prioridad, o que incluso la considera un obstáculo cuando la Corona no se alinea con sus posturas más intransigentes. El partido parece buscar una autonomía total, incluso de aquellas instituciones que tradicionalmente han sido aliadas ideológicas, si perciben que estas no cumplen con un estándar de «patriotismo» o «defensa de España» según su propia interpretación.
- Ley de Amnistía (junio de 2024): Vox pide al Rey una «respuesta» ante la aprobación.
- Influencia de Alvise Pérez: La irrupción de un rival más radical pudo influir en el endurecimiento de la postura de Vox.
- Discurso de Navidad: Vox rompe con la tradición de valorar el mensaje del Rey, optando por el silencio.
- Mensaje de Nochebuena 2025: El partido es el único que no reacciona a las palabras del Rey sobre «extremismos y radicalismos».
El Éxito Demóscopico: ¿Por Qué la Confrontación Fortalece a Vox?
La paradoja central de la estrategia de Vox en 2025 es que su distanciamiento y confrontación con instituciones tradicionalmente veneradas por el espectro conservador, lejos de penalizarle en las encuestas, pareció fortalecer su posición. Este fenómeno demoscópico invita a una profunda reflexión sobre la evolución del electorado de derecha en España y la habilidad de Vox para capitalizar un sentimiento de desafección o radicalización. La ruptura de estos «tabúes» no ha suscitado rechazo entre sus electores, sino que, por el contrario, ha resonado con una parte de su base que busca una voz más rupturista y menos complaciente con el sistema establecido.
Una de las claves del éxito de esta estrategia radica en la narrativa de Vox sobre el «asalto» a las instituciones. Al argumentar que la Monarquía, y en menor medida la Iglesia o incluso el Ejército, están siendo «secuestradas» o «instrumentalizadas» por el Gobierno de Pedro Sánchez y sus aliados, Vox logra justificar su crítica sin presentarse como un partido antimonárquico o anti-institucional. En cambio, se posicionan como los verdaderos defensores de estas instituciones, que necesitan ser «liberadas» de influencias externas. Esta narrativa permite a sus votantes interpretar las críticas no como un ataque a la institución en sí, sino como una denuncia necesaria contra su supuesta manipulación, reforzando la idea de Vox como el único partido capaz de decir las «verdades incómodas» y enfrentar al poder establecido.
Además, el electorado de Vox, a menudo desencantado con la derecha tradicional y con un fuerte componente anti-sistema, valora la coherencia y la firmeza. La disposición de Abascal y su partido a desafiar incluso a los símbolos conservadores, cuando estos no se alinean con su visión, es percibida como un signo de autenticidad y valentía. En un contexto de polarización política extrema, donde la lealtad partidista se valora por encima de la moderación, la confrontación se convierte en un activo político. Los votantes de Vox buscan un partido que no se pliegue a las convenciones, que no tema romper moldes y que represente una alternativa contundente a lo que consideran el «consenso progre» o la «deriva» del país. Este enfoque les permite distinguirse de otros partidos de derecha, como el Partido Popular, que a menudo son percibidos como más moderados o pragmáticos.
La habilidad de Vox para «arrastrar» a sus votantes en esta ruptura de tabúes también se explica por la construcción de una identidad política basada en la resistencia y la denuncia. Al señalar las «traiciones» o «errores» de las instituciones tradicionales, Vox refuerza la idea de que son la última línea de defensa frente a una amenaza existencial para España. Esto genera un fuerte sentido de pertenencia y lealtad entre sus seguidores, que ven en el partido la única fuerza capaz de defender sus valores y principios. La movilización emocional que genera esta narrativa, unida a la percepción de que Vox es el único que se atreve a ir hasta el final, explica en gran medida por qué el distanciamiento de la Monarquía o la Iglesia no solo no les resta apoyos, sino que incluso los consolida y expande. Para entender mejor el rol de las instituciones en España, se puede consultar la Monarquía en España en Wikipedia.
Este fenómeno no es exclusivo de España, ya que en otros países europeos se observa una tendencia de partidos de extrema derecha a desafiar el status quo institucional para galvanizar a sus bases. La estrategia de Vox demuestra que, para un segmento significativo del electorado, la lealtad a los principios y a la visión del partido puede prevalecer sobre la lealtad a instituciones históricas, especialmente si estas son percibidas como comprometidas o ineficaces en la defensa de esos mismos principios. El éxito de Vox al romper estos tabúes sugiere una reconfiguración de las líneas de fractura política en el ámbito conservador, donde la polarización y la confrontación directa se han convertido en herramientas efectivas para el crecimiento electoral. Para una visión más amplia sobre el sistema político español, se puede consultar la historia del sistema político de España.
- Narrativa del «asalto»: Justifica la crítica sin atacar la institución, posicionando a Vox como su defensor.
- Coherencia y firmeza: Valoradas por el electorado de Vox, que busca una voz rupturista.
- Distinción: Permite a Vox diferenciarse de la derecha tradicional.
- Movilización emocional: La resistencia y denuncia generan fuerte lealtad y sentido de pertenencia.
- Reconfiguración: Cambia las líneas de fractura política en el espectro conservador.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué Vox cambió su postura hacia la Monarquía y otras instituciones en 2025?
Vox cambió su estrategia para diferenciarse, conectar con una base más radical y denunciar lo que perciben como una «deriva» o «secuestro» de estas instituciones por parte del Gobierno. Buscan posicionarse como los verdaderos defensores de España frente a lo establecido.
¿Qué acciones concretas tomó Santiago Abascal para mostrar este distanciamiento?
Abascal protagonizó choques directos con los obispos y, notablemente, se ausentó de la tribuna de autoridades durante el desfile militar del 12 de octubre, un gesto de «plantón» al Rey. También comunicó su decisión de no asistir a actos institucionales con el presidente del Gobierno.
¿Cómo reaccionó el electorado de Vox a esta nueva estrategia?
Contrariamente a lo que podría esperarse, esta estrategia no suscitó rechazo entre sus electores. Los sondeos de 2025 mostraron un auge demoscópico del partido, sugiriendo que la confrontación y la ruptura de tabúes resonaron positivamente con su base.
¿Cuál es la justificación de Vox para criticar a Felipe VI?
Vox justifica sus reproches a Felipe VI bajo la premisa de que la Corona está siendo «asaltada» o «secuestrada» por el Gobierno de Pedro Sánchez. Argumentan que el Rey no puede actuar libremente y que sus acciones o silencios son consecuencia de esta supuesta manipulación.
¿Qué papel jugó la Ley de Amnistía en el distanciamiento de Vox con la Monarquía?
La aprobación de la Ley de Amnistía en junio de 2024 fue un momento clave. Vox apeló directamente a Felipe VI para que diera una «respuesta», lo que marcó un precedente en su exigencia de un papel más activo y de contrapeso del Rey frente a decisiones gubernamentales que consideraban perjudiciales.
¿Por qué el silencio de Vox en el discurso de Navidad del Rey fue significativo?
Fue significativo porque rompió con la tradición de Vox de valorar y apoyar públicamente el mensaje navideño del Rey. Esta omisión, contrastando con otros partidos, evidenció su deliberado intento de marcar distancias y su descontento con el contenido o la falta de contundencia del discurso real.
Conclusión
El año 2025 marcó un hito en la trayectoria de Vox, con un cambio estratégico que redefinió su relación con las instituciones tradicionalmente asociadas al ámbito conservador en España. Al pasar de un respeto tácito a una confrontación explícita con la Monarquía, la Iglesia y el Ejército, el partido de Santiago Abascal ha demostrado una audacia política que, lejos de restarle apoyos, ha consolidado su posición en el panorama político. La ruptura de estos «tabúes» ha resonado con un electorado que valora la firmeza, la coherencia y una postura anti-sistema, especialmente cuando se percibe que las instituciones están bajo la influencia de un gobierno al que consideran ilegítimo o perjudicial para los intereses nacionales.
La narrativa de Vox sobre la «Corona asaltada» o la «instrumentalización» de la Iglesia ha sido fundamental para justificar sus críticas sin caer en el antimonarquismo o la anticlericalismo. Esta estrategia les permite posicionarse como los verdaderos defensores de estas instituciones, que necesitan ser «liberadas» de injerencias políticas. El éxito demoscópico de Vox en 2025, a pesar de sus gestos de distanciamiento como el «plantón» al Rey o el silencio ante su discurso navideño, sugiere que una parte significativa del electorado de derecha busca una voz más radical y menos complaciente con el status quo. Este fenómeno no solo implica una reconfiguración de la derecha española, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre los partidos políticos y las instituciones tradicionales en un contexto de creciente polarización.
La capacidad de Vox para arrastrar a sus votantes en esta audaz estrategia de confrontación indica un cambio profundo en las expectativas y lealtades políticas. A medida que el partido continúa desafiando las convenciones, su impacto en la política española y en la percepción de sus instituciones seguirá siendo un tema de análisis crucial. La ruptura de estos tabúes no es solo una táctica, sino una declaración de intenciones que redefine lo que significa ser conservador en la España contemporánea, abriendo nuevas vías para la movilización electoral y el debate público sobre el papel de la Monarquía, la Iglesia y el Ejército en la sociedad.
Palabras clave: Vox, Santiago Abascal, Monarquía, Felipe VI, Ley Amnistía, instituciones conservadoras, elecciones 2025, ruptura tabúes, demoscopia, política española