Agentes de la Guardia Civil que intentaron contener la multitudinaria ‘rave’ ilegal en el embalse del Cenajo, Albacete, el pasado 31 de diciembre de 2026, denuncian que el Ministerio del Interior, liderado por Fernando Grande-Marlaska, priorizó el ahorro en pernoctas sobre la seguridad y la efectividad del operativo. Con solo diez efectivos antidisturbios movilizados por la falta de presupuesto, los agentes del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de Valencia se vieron «vendidos» y «replegados» ante una multitud que superó las 3.000 personas y más de mil vehículos, calificando la respuesta como «insuficiente» y poniendo en riesgo su integridad física. Esta situación expone una grave escasez de medios y planificación en la gestión de unidades especializadas.
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Un Operativo Insuficiente: La Crónica de la ‘Rave’ de Albacete
La multitudinaria ‘rave’ ilegal que se celebró en el embalse del Cenajo, entre Férez y Hellín (Albacete), desde el 31 de diciembre de 2026, ha puesto de manifiesto graves deficiencias en la gestión de recursos del Ministerio del Interior. Según denuncian varios jefes del operativo de la Guardia Civil enviados para intentar dispersar la celebración, la respuesta inicial fue “insuficiente” y “deficiente”. El Ministerio, bajo la dirección de Fernando Grande-Marlaska, movilizó únicamente a un grupo de diez agentes antidisturbios del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de Valencia, una cifra que los propios efectivos califican de irrisoria frente a la magnitud del evento.
Los agentes del GRS de Valencia, especializados en control de masas, fueron convocados ante la incapacidad de la plantilla de la zona para hacer frente a la situación. Sin embargo, su despliegue estuvo marcado por una polémica decisión logística: no pernoctar en la zona. En lugar de ello, se optó por que los agentes regresaran a Valencia cada noche y fueran sustituidos por otro grupo al día siguiente. Esta medida, según los denunciantes, responde a una política de ahorro implementada por el Ministerio del Interior desde hace meses, buscando evitar el pago de las pernoctas, dietas y gastos asociados a la estancia fuera de base. Los agentes se sintieron «vendidos» y con escaso margen de acción ante una masa crítica de miles de personas.
La falta de previsión y la escasez de medios quedaron patentes desde el primer momento. Una decena de antidisturbios, aunque las fuentes oficiales de la Guardia Civil mencionan un total de 70 efectivos en rotación, era una fuerza claramente desproporcionada para contener o dispersar una celebración que inicialmente congregó a más de 2.000 personas y que, con el paso de las horas del Año Nuevo 2026, escaló hasta las 3.000. La cifra de vehículos presentes, dominada por furgonetas y autocaravanas, superó el millar, convirtiendo el entorno natural en una verdadera ciudad temporal y dificultando cualquier intento de control efectivo por parte de las autoridades.
Los movimientos de esta convocatoria internacional se detectaron la noche del 30 de diciembre, con la llegada de numerosos vehículos procedentes de países como Francia y Dinamarca. Inicialmente, intentaron asentarse en Tobarra, pero tras ser disueltos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado la madrugada del 1 de enero, los asistentes se reubicaron en la pedanía de Cordovilla antes de finalmente establecerse en el pantano del Cenajo el 31 de diciembre, dando inicio a la masiva fiesta. Esta capacidad de reubicación y la coordinación internacional de los participantes, que se comunicaron a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería, contrastó fuertemente con la respuesta fragmentada y limitada de las fuerzas de seguridad, que se vieron superadas por la infraestructura y el volumen de la ‘rave’.
- Insuficiencia numérica: Solo 10 agentes antidisturbios para una multitud de miles.
- Decisión de no pernoctar: Priorización del ahorro sobre la eficacia operativa.
- Riesgos para los agentes: Inferioridad numérica que puso en peligro la integridad física de los efectivos.
- Falta de previsión: Críticas a la planificación del operativo frente a un evento de tal magnitud.
La Denuncia de los Agentes: «Nos Tuvimos que Replegar Porque Nos Mataban»
La tensión en el embalse del Cenajo alcanzó su punto álgido cuando los agentes del GRS intentaron identificar a uno de los presuntos organizadores de la ‘rave’. Este incidente, narrado por los propios efectivos a la prensa, subraya la extrema vulnerabilidad en la que se encontraban debido a la escasez de personal. «Paramos la furgoneta que conducía con la intención de proceder a su identificación. Opuso una fuerte resistencia. Ya estaba engrilletado pero una multitud de más de un centenar de personas vino hacia nosotros y tuvimos que irnos ante la inferioridad numérica», relata el responsable de uno de los dispositivos. La situación escaló rápidamente, demostrando la fragilidad del dispositivo policial frente a una multitud hostil y organizada.
La confrontación directa con los asistentes de la ‘rave’ se convirtió en un momento crítico. «Se nos echaron encima. Nos tuvimos que replegar porque nos mataban. Fue imposible», rememora la misma fuente. Esta cruda declaración no solo refleja la peligrosidad de la situación, sino también la frustración de los agentes al verse impedidos de cumplir con su deber por una manifiesta falta de apoyo y recursos. La superioridad numérica de los participantes de la fiesta ilegal hizo inviable cualquier intento de control o detención en ese momento, forzando a los agentes a una retirada estratégica para salvaguardar su propia integridad.
Los efectivos del GRS recalcan la «falta de previsión» de los mandos superiores a la hora de organizar el dispositivo. La planificación, según su testimonio, no tuvo en cuenta la potencial agresividad o el gran número de asistentes, dejando a los agentes en una situación de riesgo extremo. La naturaleza de las ‘raves’ ilegales, a menudo caracterizadas por la resistencia a la autoridad y el desafío a las normativas, exige un despliegue robusto y una estrategia bien definida, elementos que, según los denunciantes, brillaron por su ausencia en Albacete.
Este episodio no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto más amplio de críticas a la gestión de recursos y la toma de decisiones dentro del Ministerio del Interior. La percepción de que la seguridad de los agentes se ve comprometida por decisiones administrativas que priorizan el ahorro económico es una constante que genera descontento y merma la moral de las fuerzas de seguridad. La necesidad de un equilibrio entre la contención de gastos y la garantía de la seguridad de los operativos y de sus miembros es un debate que vuelve a cobrar fuerza con cada incidente de este tipo, exigiendo una revisión profunda de los protocolos y la asignación de presupuestos.
- Confrontación directa: Agentes superados por una multitud al intentar una detención.
- Retirada forzosa: Decisión de replegarse ante el riesgo inminente de agresión.
- Críticas a la planificación: Denuncia de falta de previsión por parte de los mandos superiores.
- Riesgo operativo: Compromiso de la seguridad de los efectivos por la escasez de medios.
Escasez Presupuestaria: Un Problema Recurrente en Interior
La situación vivida en Albacete no es un caso aislado, sino el reflejo de una problemática más profunda y recurrente: la falta de presupuesto con la que el Ministerio del Interior ha estado atendiendo a las unidades especializadas de la Guardia Civil y la Policía Nacional desde hace más de un año. Esta escasez de fondos se ha traducido en recortes en dietas, pernoctas y en la capacidad de movilizar el número adecuado de efectivos para operativos de gran envergadura. Los jefes de los GRS y otras unidades de élite han alertado repetidamente sobre las consecuencias de estas políticas en la eficacia y seguridad de sus misiones, pero sus advertencias, al parecer, no han sido escuchadas con la suficiente atención.
La decisión de no pagar pernoctas, que obligó a los agentes del GRS de Valencia a regresar a su base cada noche en lugar de establecer un campamento o alojarse cerca del lugar de la ‘rave’, es un claro ejemplo de cómo las restricciones económicas impactan directamente en la operatividad. Este tipo de medidas no solo aumenta la fatiga de los agentes, al obligarles a realizar largos trayectos de ida y vuelta, sino que también reduce la continuidad del operativo y la capacidad de respuesta inmediata. Un despliegue eficaz requiere presencia constante y una estructura logística que permita a los efectivos descansar y estar disponibles en el terreno.
El Ministerio del Interior, bajo la dirección de Fernando Grande-Marlaska, ha justificado en diversas ocasiones la necesidad de optimizar los recursos públicos. Sin embargo, la línea entre la optimización y el menoscabo de la capacidad operativa y la seguridad de los agentes es difusa y, según las denuncias, se ha cruzado en situaciones críticas como la de Albacete. La falta de inversión en personal y medios especializados no solo afecta a la Guardia Civil y la Policía Nacional, sino que también puede tener repercusiones en la seguridad ciudadana y la capacidad del Estado para hacer cumplir la ley en eventos de gran escala y complejidad.
Expertos en seguridad y sindicatos policiales han señalado que la inversión en unidades especializadas no debe verse como un gasto, sino como una inversión esencial para garantizar la paz social y la respuesta efectiva ante situaciones extraordinarias. La capacidad de despliegue de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil o las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional es crucial para mantener el orden público en eventos masivos, disturbios o, como en este caso, grandes concentraciones ilegales. La Guardia Civil, como institución, se basa en la disciplina y la efectividad, cualidades que se ven mermadas sin el respaldo logístico y presupuestario adecuado.
- Recortes en unidades especializadas: Afectación directa a la capacidad operativa de GRS y UIP.
- Impacto en la operatividad: La decisión de no pernoctar reduce la eficacia y la continuidad de los operativos.
- Riesgo para la seguridad ciudadana: La debilidad policial frente a eventos ilegales puede alentar futuras convocatorias.
- Debate presupuestario: La necesidad de equilibrar el ahorro con la inversión en seguridad.
El Desenlace de la Fiesta Ilegal y las Primeras Detenciones
Después de varios días de música ininterrumpida y una ocupación masiva del entorno natural del embalse del Cenajo, la ‘rave’ ilegal comenzó a aproximarse a su fin de manera progresiva. El abandono paulatino de los asistentes, sumado al empeoramiento de las condiciones meteorológicas, contribuyó a la disolución natural de la celebración. Sin embargo, la persistencia de un centenar de vehículos en las cercanías, incluso días después del inicio del éxodo, mantuvo la alerta de las autoridades, quienes continuaron monitorizando los movimientos de los participantes restantes para garantizar el desalojo completo y proceder con las acciones legales pertinentes.
La Guardia Civil localizó a los últimos vehículos y a los asistentes rezagados en el cercano municipio de Socovos. Fue en esta localidad donde, según indicaron fuentes del dispositivo, se practicaron las primeras detenciones relacionadas con la fiesta ilegal. Entre los arrestados, figuraban varios de los organizadores de la ‘rave’, figuras clave en la convocatoria y logística del evento que había atraído a miles de personas de diversas nacionalidades. Estas detenciones marcan un paso importante en la rendición de cuentas por la organización de una celebración que generó un gran despliegue de recursos y causó impacto en el medio ambiente local.
La identificación y detención de los organizadores era uno de los objetivos prioritarios del operativo, especialmente después del tenso incidente en el que los agentes del GRS se vieron obligados a replegarse ante una multitud. A pesar de las dificultades iniciales y la limitada capacidad de respuesta, la perseverancia de las fuerzas de seguridad permitió finalmente localizar y detener a los responsables. Este proceso, aunque lento y complicado por la dispersión de los participantes y la naturaleza clandestina de la organización, es fundamental para disuadir futuras convocatorias de este tipo y enviar un mensaje claro sobre las consecuencias de organizar eventos ilegales.
El balance final de la ‘rave’ en Albacete incluye no solo las detenciones, sino también un análisis de los daños medioambientales en el entorno del embalse del Cenajo, así como el coste asociado al despliegue de seguridad y las labores de limpieza. La coordinación entre las diferentes instancias de seguridad y las administraciones locales será crucial para evaluar la totalidad del impacto y establecer medidas preventivas más efectivas en el futuro. La experiencia de esta ‘rave’ servirá como un caso de estudio para mejorar los protocolos de actuación y la asignación de recursos ante eventos similares, buscando un equilibrio entre la libertad de reunión y el respeto a la legalidad y el medio ambiente.
- Fin de la celebración: Abandono progresivo de asistentes y empeoramiento del clima.
- Reubicación de participantes: Últimos vehículos localizados en Socovos.
- Arrestos de organizadores: Primeras detenciones clave relacionadas con la ‘rave’.
- Balance del impacto: Evaluación de daños medioambientales y costes operativos.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos agentes fueron movilizados inicialmente para la ‘rave’ de Albacete?
Inicialmente, el Ministerio del Interior movilizó solo a diez agentes antidisturbios del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de Valencia. Esta cifra fue calificada de «insuficiente» por los propios efectivos frente a la magnitud de la ‘rave’.
¿Por qué los agentes denuncian que Interior priorizó «no pagar pernoctas»?
Los agentes denuncian que se les hizo regresar a Valencia cada noche en lugar de pernoctar en la zona, una decisión atribuida a la política del Ministerio de evitar pagar las pernoctas y dietas, priorizando el ahorro sobre la operatividad.
¿Qué riesgos enfrentaron los agentes durante el operativo?
Los agentes se vieron en una situación de «inferioridad numérica» y riesgo extremo, llegando a tener que «replegarse porque nos mataban» ante una multitud de asistentes que se les echó encima al intentar identificar a un organizador.
¿Cuál fue el número estimado de asistentes a la ‘rave’?
Aunque no hay un censo exacto, se estima que la ‘rave’ comenzó con más de 2.000 personas y alcanzó picos de hasta 3.000 asistentes a medida que avanzaban las horas del Año Nuevo 2026.
¿Dónde se produjeron las primeras detenciones relacionadas con la fiesta?
Las primeras detenciones relacionadas con la ‘rave’ se practicaron en el cercano municipio de Socovos, donde la Guardia Civil localizó a un centenar de vehículos y a los últimos asistentes de la fiesta ilegal.
¿Quién es Fernando Grande-Marlaska y cuál es su relación con este caso?
Fernando Grande-Marlaska es el Ministro del Interior de España. Su ministerio es el responsable de la gestión de los recursos y operativos de la Guardia Civil y la Policía Nacional, y es el señalado por la presunta priorización del ahorro en el despliegue. Más información aquí.
Conclusión
La ‘rave’ ilegal de Albacete del 31 de diciembre de 2026 ha sacado a la luz una grave problemática en la gestión del Ministerio del Interior: la priorización de recortes presupuestarios sobre la eficacia operativa y la seguridad de los agentes. La denuncia de los efectivos de la Guardia Civil, quienes se vieron obligados a replegarse ante la superioridad numérica de los asistentes y la escasez de medios, resalta la necesidad urgente de una revisión de las políticas de inversión en las unidades especializadas. La falta de pernoctas y el despliegue insuficiente de personal no solo comprometen la integridad de quienes velan por el orden público, sino que también merman la capacidad del Estado para hacer frente a eventos de gran magnitud. Es imperativo que se establezca un equilibrio entre la contención del gasto público y la garantía de que las fuerzas de seguridad dispongan de los recursos y el apoyo logístico necesarios para cumplir con su misión, asegurando tanto la seguridad ciudadana como la de sus propios miembros, y evitando que situaciones como esta pongan en entredicho la profesionalidad y el compromiso de nuestros cuerpos de seguridad. Solo así se podrá recuperar la confianza y la efectividad en operativos futuros.
Palabras clave: Rave Albacete, Guardia Civil, Ministerio del Interior, Grande-Marlaska, falta de presupuesto