Una reciente encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO revela una profunda brecha generacional en España, donde la mayoría de los jóvenes, específicamente la Generación Z y los ‘millennials’, acusan a sus antecesores de «atrapar su futuro» y asumen con resignación que probablemente no percibirán pensiones públicas al jubilarse. Este sentimiento de agravio y precariedad se extiende entre los menores de 45 años, con casi la mitad de ellos expresando temor por su seguridad económica en la vejez. El estudio, realizado entre el 22 y el 29 de diciembre con 2.182 entrevistas, subraya una percepción generalizada de que las instituciones no comprenden las problemáticas específicas de cada colectivo, exacerbando la tensión entre diferentes grupos de edad y sus expectativas de vida en un contexto socioeconómico incierto.
Índice de Contenidos
- La Brecha Generacional: Jóvenes Culpabilizan a Mayores de «Atrapar su Futuro»
- El Fantasma de la Pensión Pública: Inquietud y Confianza por Rangos de Edad y Afinidad Política
- Prioridades Laborales en Evolución: Más Trabajo por Más Ingresos Frente al Tiempo Libre
- Percepciones de Legado y Calidad de Vida: Un Mundo Mejor para Otros, No para Mí
- Preguntas Frecuentes
- Conclusión
La Brecha Generacional: Jóvenes Culpabilizan a Mayores de «Atrapar su Futuro»
La tensión entre generaciones se ha convertido en un tema central en el debate público español, especialmente en lo que respecta a las oportunidades económicas y el futuro de los más jóvenes. Una reciente encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO pone de manifiesto una percepción de agravio profundamente arraigada entre la Generación Z y los ‘millennials’. Estos colectivos se autoperciben como víctimas de una situación económica precaria, y una parte significativa de ellos, el 47% de los jóvenes de hasta 30 años (Generación Z), considera que las generaciones mayores se han «apropiado» de una porción considerable de su porvenir. Esta percepción les lleva a culpar directamente a sus antecesores de su actual estado de incertidumbre y falta de oportunidades.
El debate sobre si la generación de los ‘boomers’ (personas de entre 57 y 68 años) ha disfrutado de una situación económica más privilegiada que sus padres y, crucialmente, que sus propios hijos, es un punto de fricción. Mientras que las opiniones divergen sobre la magnitud de este privilegio, la encuesta revela un consenso notable entre los jóvenes respecto a la responsabilidad de los mayores en su autopercepción de precariedad. Este sentimiento no es meramente anecdótico, sino que se traduce en una preocupación tangible por aspectos fundamentales de su vida adulta, como la jubilación.
La Generación Z, nacida aproximadamente entre mediados de los 90 y principios de los 2010, y los ‘millennials’, nacidos entre principios de los 80 y mediados de los 90, han crecido en un entorno de crisis económicas recurrentes, alta tasa de desempleo juvenil y un acceso cada vez más difícil a la vivienda y a empleos estables. Estas circunstancias contrastan fuertemente con la narrativa de prosperidad y ascenso social que a menudo se asocia con las generaciones anteriores, alimentando la sensación de que se les ha negado un camino similar.
Este resentimiento generacional no solo afecta la percepción económica, sino que también tiene implicaciones en la cohesión social y la política. La atribución de culpa a un colectivo demográfico específico por la situación actual de otro grupo puede profundizar las divisiones y dificultar la búsqueda de soluciones conjuntas a los desafíos que enfrenta la sociedad española. La encuesta sugiere que esta brecha no es solo económica, sino también de expectativas y de visión del futuro.
- El 47% de la Generación Z culpa a los mayores de «apropiarse» de su futuro.
- Casi la mitad de los menores de 45 años teme no cobrar una pensión pública.
- La percepción de precariedad se atribuye a las generaciones antecesoras.
- El debate sobre el privilegio de los ‘boomers’ genera un frente común entre los jóvenes.
El Fantasma de la Pensión Pública: Inquietud y Confianza por Rangos de Edad y Afinidad Política
Uno de los hallazgos más reveladores de la encuesta de Sigma Dos es la profunda preocupación que existe entre los jóvenes españoles respecto a la viabilidad de cobrar una pensión pública al jubilarse. Prácticamente la mitad de los menores de 45 años, que incluyen a la Generación Z y a los ‘millennials’, expresan un temor palpable de no llegar a percibir esta retribución estatal. Esta cifra contrasta con la media general de la población, donde el 53,9% de los consultados sí confía en recibir una pensión, frente al 33,1% que no lo hace. La divergencia es clara: la juventud se enfrenta a un futuro con mayor incertidumbre sobre este pilar fundamental del estado del bienestar.
La confianza en el sistema de pensiones no solo varía por edad, sino también por afinidad política. Los votantes de Vox muestran la menor confianza en la posibilidad de cobrar una pensión pública, con un 42,4% que cree que no la recibirá, un porcentaje similar al de quienes sí esperan que el Estado del Bienestar siga funcionando para ellos. Este escepticismo subraya una desconfianza más amplia en las instituciones y en la capacidad del sistema actual para garantizar las prestaciones futuras.
En el extremo opuesto, los más optimistas respecto a su futuro pensional son los votantes del PSOE, con un 65,4% que confía en recibir su pensión. Les siguen de cerca los simpatizantes de Sumar, con un 63,3%, y a una distancia notable, los del PP, con un 51,4%. Estas diferencias sugieren que la percepción sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones está fuertemente ligada a la ideología política y a la confianza en los partidos que actualmente gestionan o aspiran a gestionar el país.
Un punto de acuerdo notable entre todas las generaciones, sin embargo, es la crítica a las instituciones. Un abrumador 77,3% de los encuestados, independientemente de su edad, coincide en que las instituciones no entienden las problemáticas propias de sus respectivos colectivos. Esta falta de conexión y comprensión institucional es más pronunciada entre los ‘millennials’ (31-44 años), quienes se muestran como los más críticos con la gestión política de sus necesidades. En contraste, los ‘silent’ (de 69 años en adelante), que en 2026 verán un incremento del 2,7% en sus ingresos mensuales, son los más indulgentes. Este consenso en la crítica a la clase política revela una insatisfacción transversal con la representación y la capacidad de respuesta del sistema.
El sistema de pensiones español, como en muchos otros países desarrollados, enfrenta desafíos demográficos y económicos significativos. La preocupación de los jóvenes no es infundada, dado el envejecimiento de la población y las dinámicas del mercado laboral. Este temor a no recibir una pensión no solo genera ansiedad individual, sino que también puede influir en decisiones vitales como la planificación familiar, el ahorro y la inversión, impactando a largo plazo la estructura económica y social del país. La falta de confianza en el futuro pensional se convierte así en un síntoma de una incertidumbre más profunda sobre el modelo de bienestar social.
- Casi la mitad de los menores de 45 años teme no recibir una pensión pública.
- El 53,9% de la población general confía en cobrar una pensión.
- Votantes de Vox son los menos confiados en el sistema de pensiones (42,4% no cree que la recibirá).
- Votantes del PSOE (65,4%) y Sumar (63,3%) son los más optimistas.
- El 77,3% de todas las generaciones cree que las instituciones no entienden sus problemas.
Prioridades Laborales en Evolución: Más Trabajo por Más Ingresos Frente al Tiempo Libre
El mercado laboral español está experimentando un cambio en las preferencias de sus trabajadores, especialmente visible en las nuevas generaciones. Según el sondeo de Sigma Dos, en el último año se ha incrementado significativamente la cifra de ciudadanos que preferirían trabajar más y, consecuentemente, ganar más. Este porcentaje ha pasado del 19,7% al 24,8%. Paralelamente, se ha reducido ligeramente el número de personas que estarían dispuestas a aceptar una bajada en sus nóminas a cambio de disponer de más tiempo libre, pasando del 24,1% al 23,5%. Aunque la opción mayoritaria sigue siendo mantenerse en la situación actual (45,6%), esta tendencia al alza hacia la priorización de los ingresos a costa de un mayor esfuerzo laboral es un indicativo de las presiones económicas que sienten los españoles.
La prioridad por aumentar los ingresos se acentúa de manera particular entre los jóvenes de entre 18 y 29 años. Para este segmento de la población, la estabilidad económica y la posibilidad de mejorar su poder adquisitivo a fin de mes son objetivos primordiales, incluso si esto implica dedicar más horas al trabajo. Esta postura refleja las dificultades que enfrentan para acceder a un mercado laboral con salarios competitivos y la necesidad de acumular capital para proyectos vitales como la vivienda o la formación. Esta preferencia por el aumento de ingresos también es compartida, en general, por los simpatizantes del partido de Santiago Abascal, Vox, lo que sugiere una correlación entre ciertas inclinaciones políticas y una visión pragmática de la economía personal.
En contraste con la juventud y los votantes de Vox, en el resto de las franjas de edad y opciones políticas, se observa una mayor inclinación a mantener el status quo laboral. Esto podría interpretarse como una mayor valoración de la estabilidad y el equilibrio entre vida personal y profesional que ya han alcanzado, o una menor urgencia económica en comparación con los más jóvenes. Para estas generaciones, la idea de sacrificar tiempo libre por más ingresos podría no ser tan atractiva o necesaria, lo que subraya una vez más las diferencias en las prioridades y las circunstancias vitales entre los distintos grupos demográficos.
Este cambio en las prioridades laborales tiene implicaciones importantes para las políticas de empleo y las estrategias empresariales. Las empresas podrían necesitar adaptar sus ofertas para atraer y retener talento joven, considerando paquetes de compensación más atractivos y oportunidades de crecimiento. Al mismo tiempo, el gobierno podría enfrentar la presión de abordar las causas subyacentes de esta necesidad de mayores ingresos, como el coste de vida, la inflación o la precariedad laboral. La tendencia hacia «trabajar más para ganar más» no es solo una elección personal, sino un reflejo de un entorno económico que exige mayores esfuerzos para alcanzar un nivel de vida deseado.
- La preferencia por trabajar más y ganar más ha subido del 19,7% al 24,8%.
- La opción de cobrar menos por más tiempo libre ha bajado del 24,1% al 23,5%.
- Los jóvenes de 18 a 29 años priorizan el aumento de ingresos, incluso a costa de más trabajo.
- Los simpatizantes de Vox también dan prioridad al aumento de ingresos.
- El status quo sigue siendo la opción mayoritaria (45,6%) en general y en otras franjas de edad.
Percepciones de Legado y Calidad de Vida: Un Mundo Mejor para Otros, No para Mí
La visión sobre el legado de las generaciones pasadas es otro punto de divergencia significativo revelado por la encuesta de Sigma Dos. De media, todas las generaciones están total o bastante de acuerdo en que las anteriores a la suya les dejaron un mundo mejor que el que existe actualmente. Este sentimiento de declive es particularmente pronunciado entre la Generación Z (15-30 años), donde el 58,6% comparte esta opinión. Sin embargo, esta percepción alcanza su punto álgido entre los ‘boomers’ (aquellos que fueron niños de la posguerra), con un abrumador 73,1% que considera que sus antecesores les legaron un mundo mejor. Este dato sugiere una nostalgia por un pasado idealizado o una conciencia de las mejoras sustanciales que experimentaron en su juventud y adultez, en contraste con las dificultades que perciben en el presente.
La gratitud hacia el legado de los antecesores también muestra claras divisiones por afinidad política. Los votantes de Vox son los más agradecidos, con un impresionante 83,1% que valora positivamente el mundo heredado. Les siguen de cerca los del PP, con un 77,5%. En el otro extremo, los votantes del PSOE (63,3%) y, especialmente, los de Sumar (50,6%), muestran un menor grado de satisfacción con el legado recibido. Estas diferencias políticas reflejan distintas narrativas sobre la historia reciente de España y el progreso social y económico, influyendo en cómo cada grupo percibe el «mundo» que se les ha entregado.
A pesar de estas percepciones sobre el legado, la encuesta también explora cómo las diferentes generaciones se ven a sí mismas en comparación con otros grupos de edad en términos de condiciones futuras y calidad de vida. De media, la mayoría de los encuestados por Sigma Dos percibe que sus coetáneos tienen peores condiciones de futuro (52,6%) y laborales (53,7%) que el resto de grupos de edad. Este sentimiento de desventaja es un reflejo de la autopercepción de precariedad y falta de oportunidades que ya se observaba entre los jóvenes.
Sin embargo, no todo es pesimismo. Paradójicamente, las mismas generaciones que se sienten en desventaja laboral y de futuro, también consideran que se encuentran en una mejor situación para disfrutar de ciertos aspectos de la vida. Específicamente, un 61,3% cree tener mejores oportunidades para el ocio, un 63% para viajar y un 62,8% para formarse. Esta dualidad sugiere que, si bien la precariedad económica y la incertidumbre laboral son preocupaciones importantes, las generaciones más jóvenes valoran y, en cierta medida, logran priorizar experiencias y desarrollo personal, posiblemente adaptándose a un estilo de vida que enfatiza la flexibilidad y el consumo de experiencias sobre la acumulación de bienes materiales o la estabilidad laboral tradicional. Este enfoque en el ocio, los viajes y la formación podría ser una estrategia de resiliencia ante un futuro incierto, buscando compensar las carencias en otras áreas.
- El 58,6% de la Generación Z cree que las generaciones anteriores dejaron un mundo mejor.
- Este porcentaje sube al 73,1% entre los ‘boomers’.
- Votantes de Vox (83,1%) y PP (77,5%) son los más agradecidos con el legado.
- Votantes de PSOE (63,3%) y Sumar (50,6%) son los menos agradecidos.
- El 52,6% cree que su generación tiene peores condiciones de futuro y el 53,7% peores condiciones laborales.
- El 61,3% cree que su generación tiene mejores condiciones para el ocio, el 63% para viajar y el 62,8% para formarse.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué los jóvenes culpan a los mayores de «atrapar su futuro»?
Los jóvenes, especialmente la Generación Z y los ‘millennials’, se autoperciben en una situación de precariedad económica y de oportunidades. Atribuyen esta situación a decisiones y contextos creados por generaciones anteriores, sintiendo que estas se han beneficiado de recursos y condiciones que ya no están disponibles para ellos, como empleos estables o acceso a vivienda. Este sentimiento de desventaja impulsa la percepción de que su futuro ha sido «atrapado».
¿Cuál es la principal preocupación de los jóvenes respecto a las pensiones?
La principal preocupación de los jóvenes es la posibilidad de no llegar a cobrar una pensión pública cuando se jubilen. Casi la mitad de los menores de 45 años expresa este temor, lo que refleja una profunda desconfianza en la sostenibilidad del sistema de pensiones actual y en la capacidad de las instituciones para garantizar su bienestar económico en la vejez. Este miedo afecta su planificación vital y financiera.
¿Cómo difiere la confianza en las pensiones según la afinidad política?
La confianza en las pensiones varía notablemente por afinidad política. Los votantes de Vox son los menos confiados (42,4% no cree que las cobrará), mientras que los del PSOE (65,4%) y Sumar (63,3%) son los más optimistas. Los votantes del PP se sitúan en un punto intermedio (51,4%). Estas diferencias sugieren que la ideología y la percepción de la gestión política influyen directamente en la esperanza de recibir una pensión.
¿Cuáles son las prioridades laborales actuales de los jóvenes?
Actualmente, los jóvenes de entre 18 y 29 años priorizan el aumento de sus ingresos a fin de mes, incluso si esto implica trabajar más horas. Esta tendencia, que ha crecido en el último año, contrasta con la opción de ganar menos a cambio de más tiempo libre, que ha disminuido. Refleja la necesidad de mejorar su poder adquisitivo en un contexto económico desafiante, buscando estabilidad financiera.
¿Qué percepción tienen las generaciones sobre el mundo que les fue legado?
De media, todas las generaciones coinciden en que las anteriores les dejaron un mundo mejor que el actual. Este sentimiento es particularmente fuerte entre la Generación Z (58,6%) y los ‘boomers’ (73,1%). Sin embargo, la gratitud hacia este legado varía por afinidad política, siendo los votantes de Vox (83,1%) y PP (77,5%) los más agradecidos, y los de PSOE (63,3%) y Sumar (50,6%) los menos.
¿Cómo perciben los jóvenes su calidad de vida en comparación con otros grupos de edad?
Aunque los jóvenes perciben peores condiciones de futuro y laborales para su generación, también creen que están en una mejor situación para disfrutar del ocio (61,3%), viajar (63%) y formarse (62,8%). Esta dualidad sugiere una adaptación a las circunstancias, priorizando experiencias y desarrollo personal ante la incertidumbre económica y laboral. Es una forma de encontrar valor en la vida más allá de la estabilidad tradicional.
Conclusión
La reciente encuesta de Sigma Dos desvela un panorama complejo y fragmentado en la sociedad española, marcado por una profunda brecha generacional. La Generación Z y los ‘millennials’ expresan un contundente sentimiento de agravio, culpando a las generaciones mayores de haber «atrapado su futuro» y asumiendo con resignación que no cobrarán pensiones públicas. Esta percepción de precariedad, respaldada por la mitad de los menores de 45 años, subraya una crisis de confianza en el sistema y en las oportunidades que les esperan. La divergencia en la fe en las pensiones según la afinidad política y la edad refuerza la idea de una sociedad polarizada no solo en lo ideológico, sino también en las expectativas vitales.
Más allá de las pensiones, el estudio revela un cambio en las prioridades laborales, con un creciente número de personas, especialmente jóvenes, dispuestas a trabajar más por mayores ingresos, en detrimento del tiempo libre. Esta tendencia refleja la presión económica y la búsqueda de estabilidad en un mercado laboral incierto. Asimismo, la percepción de que las generaciones anteriores dejaron un mundo mejor es un sentimiento generalizado, aunque con matices políticos, indicando una nostalgia por un pasado idealizado y una preocupación por el presente y el futuro.
A pesar de estas preocupaciones sobre el futuro laboral y las pensiones, existe una paradoja: los jóvenes también perciben que tienen mejores oportunidades para el ocio, los viajes y la formación. Esta dualidad sugiere una capacidad de adaptación y una redefinición de lo que constituye una «buena vida», priorizando las experiencias y el desarrollo personal frente a la seguridad material tradicional. Sin embargo, el consenso en que las instituciones no entienden las problemáticas de cada colectivo es una llamada de atención clara a la clase política para abordar estas fracturas y construir puentes entre generaciones y sensibilidades.
En definitiva, los datos de la encuesta de Sigma Dos no solo pintan un retrato de la España actual, sino que también señalan desafíos cruciales para el futuro. La necesidad de políticas que aborden la precariedad juvenil, garanticen la sostenibilidad del sistema de pensiones y fomenten la cohesión social es más apremiante que nunca. Es fundamental que las instituciones escuchen y comprendan las diversas realidades y expectativas de todas las generaciones para construir un futuro más equitativo y próspero para todos. Puedes consultar más información sobre la Generación Z en Wikipedia y sobre el sistema de pensiones en la Seguridad Social.
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