Felipe VI: Fuerzas Armadas y orden global ante crecientes amenazas

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En un contexto de creciente inestabilidad internacional y tras la reciente acción de Estados Unidos en Venezuela, el Rey Felipe VI presidió este 6 de enero de 2026 la tradicional Pascua Militar en Madrid, una ceremonia que subraya el papel fundamental de las Fuerzas Armadas españolas. Ante la ausencia notable del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien viajó a París para un encuentro clave, el Monarca enfatizó la urgencia de disponer de unas Fuerzas Armadas «bien pertrechadas» y altamente capacitadas. Su discurso, pronunciado en el Salón del Trono y alineado con la postura de la ministra de Defensa, Margarita Robles, reivindicó con firmeza la necesidad de un «orden global basado en normas» como pilar para la seguridad y la estabilidad, marcando la pauta para la estrategia de defensa de España frente a los desafíos geopolíticos de un año que se inicia con nuevos conflictos.

El Liderazgo del Rey ante un Escenario Global Inestable

El 6 de enero de 2026, el Rey Felipe VI, en su rol de Capitán General de las Fuerzas Armadas, pronunció un discurso de marcado calado geopolítico durante la Pascua Militar, un evento anual que conmemora la reconquista de Mahón en 1782 y que se ha convertido en una cita clave para la reflexión sobre la defensa nacional. La ceremonia, celebrada en la Plaza de la Armería bajo un sol que templaba el frío invernal, reunió a la Reina Letizia, la Princesa Leonor, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, así como a cerca de 200 militares. El mensaje del Monarca estuvo fuertemente condicionado por un panorama internacional cada vez más volátil, exacerbado por las múltiples crisis del año 2025 y, más recientemente, por la acción de Donald Trump en Venezuela el pasado 2 de enero.

Felipe VI no dudó en sintetizar la situación global con una frase contundente: «El año 2025, con sus múltiples conflictos bélicos, nos deja una sensación creciente de amenaza». Esta percepción de riesgo, según el Rey, «llega al corazón de Europa y vuelve a evidenciar cuán valioso, cuán necesario, es tener unas Fuerzas Armadas con un alto grado de formación y adiestramiento, una probada capacidad de adaptación y bien equipadas y pertrechadas». El énfasis en la preparación y el equipamiento no es casual, sino una respuesta directa a la complejidad de los desafíos actuales, que incluyen desde conflictos híbridos hasta la desestabilización regional y la ciberseguridad, elementos que, como señaló, requieren de «unos recursos humanos y materiales que estén a la altura de los desafíos».

En este contexto, el Monarca subrayó la importancia de la colaboración internacional. Recordó que, ante esta realidad, la Unión Europea adoptó en marzo «diversas iniciativas para el aumento de la inversión común en defensa», una medida que busca fortalecer la autonomía estratégica del continente. Asimismo, se refirió a la cumbre de la OTAN, donde los Aliados «acordaron garantizar los recursos necesarios para el cumplimiento de los objetivos de disuasión, de seguridad y de defensa a largo plazo». Aunque evitó mencionar directamente el polémico porcentaje del 5% del PIB en gasto de defensa que algunos países habían acordado y que el Gobierno español, a través de Pedro Sánchez, había indicado que no cumpliría de inmediato, el Rey sí se alineó con el argumento gubernamental de que lo crucial es asegurar las «capacidades» necesarias, más allá de una cifra nominal.

La reivindicación de un «orden global basado en normas» fue el corolario de su intervención, un principio que, según el Rey, es esencial para contrarrestar la inestabilidad y las acciones unilaterales que amenazan la paz, como la reciente intervención en Venezuela. Este llamamiento no solo refuerza la postura multilateralista de España, sino que también sitúa a las Fuerzas Armadas como garantes de ese orden, a través de su participación en misiones internacionales y su capacidad disuasoria. La visión del Rey es clara: en un mundo interconectado pero fracturado, la fuerza militar no solo debe ser un instrumento de defensa nacional, sino también un pilar para la estabilidad global, siempre bajo el amparo del derecho internacional y el respeto a la soberanía.

  • El Rey Felipe VI enfatizó la necesidad de unas Fuerzas Armadas «bien pertrechadas» ante la creciente «sensación de amenaza» global.
  • Mencionó la acción de Donald Trump en Venezuela el 2 de enero de 2026 como un ejemplo de la inestabilidad que afecta el orden global.
  • Destacó las iniciativas de la Unión Europea y la OTAN para aumentar la inversión y garantizar las capacidades de defensa.
  • Subrayó la importancia de un «orden global basado en normas» como principio fundamental para la seguridad internacional.
💡 Dato: La intervención de Donald Trump en Venezuela, mencionada por el Rey, ocurrió el 2 de enero de 2026, sumando un nuevo foco de tensión al inicio del año.

La Pascua Militar 2026: Ausencias y Mensajes Clave

La Pascua Militar de 2026 no solo fue significativa por el contenido del discurso del Monarca, sino también por una ausencia notable que marcó un precedente en la democracia española. Por primera vez desde el establecimiento del actual sistema democrático, el presidente del Gobierno no estuvo presente en esta ceremonia anual de homenaje a las Fuerzas Armadas. La ausencia de Pedro Sánchez se debió a su viaje a París para participar en la Coalición de Voluntarios, un foro internacional de gran relevancia en el que España busca reafirmar su posición en la escena global tras los acontecimientos recientes, en particular, la acción de Estados Unidos en Venezuela que había generado una considerable agitación diplomática.

Según explicaron fuentes de la Casa Real (Zarzuela), el presidente Sánchez había solicitado el miércoles anterior la posibilidad de seguir la reunión de manera telemática. Sin embargo, el presidente francés, Emmanuel Macron, quien ejercía de anfitrión de la Coalición de Voluntarios, insistió en la necesidad de una presencia física de todos los participantes. Esta exigencia, trasladada por la presidencia francesa a Zarzuela, hizo imprescindible el desplazamiento de Sánchez a la capital francesa. La decisión de priorizar la presencia en París subraya la importancia estratégica que el Gobierno español otorga a su participación en foros multilaterales, especialmente en un momento en que busca impulsar su papel internacional y consolidar alianzas, procurando distanciarse de la imagen de inestabilidad generada por eventos como los de Venezuela.

La ausencia del jefe del Ejecutivo, si bien justificada por imperativos de agenda internacional, no pasó desapercibida y generó un debate sobre el simbolismo y la relevancia de la Pascua Militar en el calendario institucional. A pesar de ello, la ceremonia se llevó a cabo con la solemnidad acostumbrada en la Plaza de la Armería, con la presencia de la Guardia Real formando a la espera de la Familia Real. La Reina Letizia y la Princesa Leonor acompañaron a Felipe VI, quien, ataviado con el uniforme de la Armada, simbolizó la continuidad y la unidad de la institución monárquica con las Fuerzas Armadas, reforzando el mensaje de cohesión y compromiso estatal con la defensa nacional.

El mensaje del Rey, por tanto, adquirió una resonancia particular al ser el único portavoz de la máxima institución del Estado en el evento. Su discurso no solo abordó las amenazas globales y la necesidad de unas Fuerzas Armadas preparadas, sino que también sirvió para reafirmar la línea política de España en materia de defensa y seguridad internacional, en sintonía con la ministra Margarita Robles. La presencia de los ministros de Defensa e Interior, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, respectivamente, también fue crucial para proyectar una imagen de normalidad institucional y compromiso del Gobierno con las Fuerzas Armadas, a pesar de la ausencia del presidente.

  • Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, fue el primer jefe del Ejecutivo en democracia en ausentarse de la Pascua Militar.
  • Su ausencia se debió a un viaje a París para la Coalición de Voluntarios, donde Emmanuel Macron solicitó presencia física.
  • La decisión buscaba impulsar el papel de España en la escena internacional tras la acción de Trump en Venezuela.
  • La ceremonia mantuvo su solemnidad con la presencia de la Familia Real, la ministra de Defensa y el ministro del Interior.
💡 Dato: La Pascua Militar de 2026 marcó un hito al ser la primera en la historia democrática de España sin la presencia del presidente del Gobierno, subrayando la prioridad otorgada a la diplomacia internacional en París.

Compromiso Multilateral y la Industria de Defensa Nacional

El discurso del Rey Felipe VI durante la Pascua Militar de 2026 estuvo en estrecha sintonía con las palabras previas de la ministra de Defensa, Margarita Robles, lo que proyectó una imagen de unidad y cohesión en la política de defensa del Estado. Robles, en su intervención, reiteró la firme creencia de España en el multilateralismo, describiendo al país como «un socio serio, responsable, fiable y comprometido» en el ámbito internacional. Esta declaración no es menor en un contexto donde el unilateralismo y las acciones fuera del marco de las normas internacionales, como la reciente situación en Venezuela, ponen en jaque el equilibrio global. La ministra recordó el alto precio pagado por este compromiso, con 175 soldados españoles fallecidos en misiones en el extranjero, un testimonio del sacrificio y la dedicación de las Fuerzas Armadas españolas. «No damos lecciones a nadie, pero tampoco las aceptamos en el compromiso que España tiene», insistió Robles, reafirmando la soberanía y la determinación de España en sus responsabilidades internacionales.

Esta línea de compromiso con la seguridad internacional y el multilateralismo fue plenamente respaldada por el Rey. Don Felipe subrayó la importancia de «dar continuidad a un esfuerzo compartido», extendiendo este concepto no solo a la participación en misiones exteriores, sino también a la fortaleza interna. En este sentido, destacó el «papel fundamental» que debe adquirir la industria de defensa nacional. La potenciación de esta industria no es un mero objetivo económico, sino una estrategia para cumplir con un «objetivo claro»: «garantizar la cohesión, robustez y operatividad de la defensa en todos los dominios, así como una disuasión creíble». Esto implica una inversión en investigación, desarrollo y producción que asegure que las Fuerzas Armadas españolas dispongan de los medios tecnológicos más avanzados y adaptados a las amenazas contemporáneas, fortaleciendo así su autonomía y capacidad de respuesta.

La referencia a la industria de defensa nacional también se enmarca en las discusiones sobre el aumento del gasto en defensa en el seno de la OTAN y la Unión Europea. Aunque el Gobierno español ha sido cauto respecto al cumplimiento de porcentajes específicos del PIB, tanto el Rey como la ministra enfatizaron que España ha seguido dando «prueba de su compromiso firme e inequívoco con la seguridad internacional» en el entorno de la OTAN. Este compromiso se traduce en la participación activa en numerosas misiones en el exterior, bajo el paraguas de la OTAN, las Naciones Unidas y la Unión Europea. La capacidad de España para desplegarse y operar en diversos escenarios, desde el Sahel hasta el Mediterráneo y el Báltico, es una muestra tangible de su contribución a la estabilidad y la paz global.

La visión compartida por la Corona y el Gobierno es que la inversión en defensa y el fortalecimiento de la industria nacional no solo son una necesidad para la protección de los intereses de España, sino también una contribución esencial a la seguridad colectiva. En un mundo donde las fronteras de la seguridad se han difuminado, la capacidad de actuar y disuadir se convierte en un factor crítico. La defensa no se concibe únicamente como un escudo protector, sino como una herramienta activa de política exterior, que permite a España ser un actor relevante y un socio fiable en la construcción de un futuro más seguro y estable para todos. Este enfoque integral busca equilibrar la seguridad nacional con las responsabilidades internacionales, consolidando la posición de España como una nación comprometida con la paz a través de la fortaleza y la cooperación.

  • Margarita Robles reafirmó el compromiso multilateral de España y su rol como «socio serio y fiable».
  • El Rey y la ministra resaltaron la importancia de la industria de defensa nacional para asegurar una disuasión creíble.
  • España mantiene un «compromiso firme e inequívoco» con la seguridad internacional a través de misiones en la OTAN, ONU y UE.
  • Se enfatizó que la inversión en defensa es clave para la autonomía estratégica y la capacidad de respuesta.
💡 Dato: En las diversas misiones en el extranjero en las que España ha participado, un total de 175 soldados españoles han perdido la vida, un testimonio del compromiso del país con la seguridad internacional.

Hacia un Orden Global Basado en Normas: La Visión de España

La intervención de Felipe VI en la Pascua Militar culminó con una poderosa reivindicación: la necesidad imperiosa de un «orden global basado en normas». Este concepto, recurrente en la diplomacia española y europea, adquiere una relevancia particular en un momento de crecientes tensiones geopolíticas, ejemplificadas por la acción unilateral de Donald Trump en Venezuela a principios de 2026 y la inestabilidad que marcó el año precedente. El Rey articuló este principio como el cimiento sobre el cual debe construirse la seguridad internacional, oponiéndolo a la lógica del poder sin restricciones o a la actuación al margen del derecho internacional. Es una llamada a la responsabilidad compartida y al respeto de los principios que rigen la convivencia entre naciones, un mensaje dirigido tanto a aliados como a aquellos actores que desafían el statu quo global.

El Monarca vinculó directamente la capacidad y el prestigio de las Fuerzas Armadas españolas con la posibilidad de defender y promover este orden. «La presencia constante en tantos escenarios y nuestro compromiso con la seguridad internacional, con el multilateralismo y, en definitiva, con el orden global basado en normas, no serían posibles sin la preparación, que tanto prestigio nos ha dado y nos da en el mundo», reflexionó. Esta afirmación no solo reconoce la labor de los militares españoles en misiones de paz, humanitarias y de seguridad en diversas partes del globo, sino que también subraya que la efectividad de la diplomacia y la influencia internacional de España están intrínsecamente ligadas a la solidez de su aparato de defensa y a la profesionalidad de sus efectivos. Las Fuerzas Armadas españolas son, en este sentido, un instrumento clave de la política exterior.

La defensa de un orden global basado en normas implica una adhesión firme a los principios del derecho internacional, a los tratados y a las resoluciones de organismos como las Naciones Unidas. En un mundo donde la desinformación y los conflictos híbridos son cada vez más frecuentes, mantener esta coherencia es vital. La acción en Venezuela, al margen de un consenso internacional amplio, representa un desafío directo a este orden, y la respuesta de España, a través de sus instituciones y su diplomacia, busca reforzar los mecanismos de gobernanza global para evitar una escalada de unilateralismos. El Rey, al enfatizar este punto, no solo reitera la postura del Gobierno, sino que también eleva la cuestión a un nivel de principio fundamental para la seguridad y prosperidad del país y de la comunidad internacional.

En este panorama, la capacidad de disuasión creíble, mencionada previamente por el Rey y la ministra de Defensa, se convierte en un componente esencial para la efectividad de este orden basado en normas. No se trata solo de tener la capacidad de intervenir, sino de proyectar una imagen de fortaleza y determinación que desaliente a potenciales agresores o desestabilizadores. La inversión en defensa, la formación de las tropas, la modernización de los equipos y la participación en ejercicios conjuntos con aliados son todas piezas de un rompecabezas que busca construir una seguridad robusta y adaptable. España, con su compromiso con el multilateralismo y su apuesta por unas Fuerzas Armadas de élite, se posiciona como un actor clave en la construcción y mantenimiento de un futuro global más predecible y justo. Las Naciones Unidas juegan un papel fundamental en la promoción de este orden.

La visión de España, articulada por su Jefe de Estado, es la de una nación que no solo se defiende a sí misma, sino que contribuye activamente a la defensa de los valores democráticos y la estabilidad global. Este compromiso se manifiesta en cada misión internacional, en cada ejercicio conjunto y en cada foro diplomático donde España alza su voz en favor del diálogo y el respeto a la legalidad. Es una estrategia a largo plazo que busca asegurar que la «creciente amenaza» no se traduzca en caos, sino en una oportunidad para fortalecer la cooperación y reafirmar la primacía del derecho sobre la fuerza. La Pascua Militar, con el discurso del Rey, se erige así como un recordatorio anual de que la paz y la seguridad no son un dado, sino el resultado de un esfuerzo constante y coordinado.

  • Felipe VI abogó por un «orden global basado en normas» como principio fundamental de la seguridad internacional.
  • La preparación y el prestigio de las Fuerzas Armadas españolas son clave para la defensa de este orden.
  • El compromiso con el multilateralismo y el derecho internacional es esencial para la estabilidad global.
  • La capacidad de disuasión y la inversión en defensa son componentes críticos para la efectividad de este orden.
💡 Dato: La inestabilidad global mencionada por el Rey se vio agravada por «múltiples conflictos bélicos» durante el año 2025, creando un precedente para las tensiones de 2026.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál fue el mensaje principal del Rey Felipe VI en la Pascua Militar 2026?

El Rey Felipe VI enfatizó la necesidad de unas Fuerzas Armadas «bien pertrechadas» y altamente capacitadas ante la creciente amenaza global. También reivindicó la importancia de un «orden global basado en normas» como pilar fundamental para la seguridad y la estabilidad internacional, especialmente tras eventos como la acción de Trump en Venezuela.

¿Por qué el presidente Pedro Sánchez no asistió a la Pascua Militar?

Pedro Sánchez se ausentó para viajar a París y participar en la Coalición de Voluntarios. El presidente francés, Emmanuel Macron, había solicitado la presencia física de los participantes, lo que impidió que Sánchez asistiera a la ceremonia, marcando un precedente en la democracia española.

¿Qué papel juega la industria de defensa nacional según el Rey?

El Rey destacó el «papel fundamental» de la industria de defensa nacional para «garantizar la cohesión, robustez y operatividad de la defensa en todos los dominios, así como una disuasión creíble». Esto implica una inversión en tecnología y producción para modernizar y equipar a las Fuerzas Armadas españolas.

¿Cómo se alinea el discurso del Rey con la postura de la ministra de Defensa?

El discurso del Rey estuvo muy alineado con las palabras de la ministra Margarita Robles, quien defendió el multilateralismo y el papel de España como «socio serio y fiable». Ambos coincidieron en la necesidad de unas Fuerzas Armadas preparadas y en el compromiso de España con la seguridad internacional y la defensa colectiva.

¿Qué significa el «orden global basado en normas» en el contexto actual?

Significa la adhesión a los principios del derecho internacional, los tratados y las resoluciones de organismos como la ONU, en contraposición a acciones unilaterales. Es un llamado a la responsabilidad compartida y al respeto de las reglas para mantener la paz y la estabilidad global, especialmente frente a desafíos geopolíticos.

¿Cuál fue la relevancia de la acción de Trump en Venezuela mencionada en el discurso?

La acción de Donald Trump en Venezuela el 2 de enero de 2026 fue un ejemplo reciente de inestabilidad y desafío al orden global. El Rey la utilizó como contexto para subrayar la «creciente amenaza» y la urgencia de fortalecer las capacidades de defensa y el compromiso con el multilateralismo para contrarrestar tales eventos.

Conclusión

La Pascua Militar de 2026, presidida por Felipe VI, se ha erigido como un evento crucial para la reflexión sobre el papel de España en un mundo cada vez más complejo y desafiante. El discurso del Monarca, marcado por la reciente acción de Trump en Venezuela y la inestabilidad de 2025, lanzó un mensaje inequívoco sobre la necesidad de unas Fuerzas Armadas «bien pertrechadas» y altamente capacitadas. La ausencia del presidente Pedro Sánchez, justificada por un compromiso internacional clave en París, no mermó la solemnidad de la ceremonia, sino que, de alguna manera, acentuó la importancia de la diplomacia y la proyección exterior de España en la búsqueda de la estabilidad global.

El Rey, en perfecta sintonía con la ministra de Defensa, Margarita Robles, reafirmó el compromiso inquebrantable de España con el multilateralismo y con la defensa de un «orden global basado en normas». Esta postura no solo es una declaración de principios, sino una estrategia activa que se materializa en la participación constante de las Fuerzas Armadas españolas en misiones internacionales bajo el paraguas de la OTAN, la ONU y la Unión Europea. La apuesta por una industria de defensa nacional robusta y por la inversión en capacidades militares subraya la visión de España como un socio fiable y un actor responsable, capaz de contribuir a la disuasión y a la seguridad colectiva.

En definitiva, la Pascua Militar de este año ha servido como un llamado a la acción y a la unidad en torno a la defensa y la seguridad. El mensaje de Felipe VI trasciende las fronteras nacionales, posicionando a España como una voz firme en la defensa de la legalidad internacional y la estabilidad, elementos esenciales para afrontar los desafíos de un siglo XXI que se presenta incierto. La preparación, la cooperación y el respeto a las normas son las claves que España propone para navegar este complejo panorama global y asegurar un futuro más seguro para todos. La defensa no es solo una cuestión de armas, sino de principios y de un compromiso constante con la paz.

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