Ricardo Santana, el banderillero que desafió a la muerte, regresa hoy a Manizales, Colombia, el escenario de la terrible cogida que hace exactamente un año lo sumió en una odisea médica sin precedentes. Este martes, 6 de enero de 2026, marca el día en que Santana no solo pisa nuevamente la tierra que lo vio nacer en 1976, sino que también celebra su segundo cumpleaños, un milagro concedido tras 34 intervenciones quirúrgicas, 17 días en coma inducido y siete meses de hospitalización. Su increíble recuperación, contra todo pronóstico médico, lo ha convertido en un símbolo de resiliencia y fe, evidenciando una segunda oportunidad de vida que hoy comparte con el mundo entero.
Índice de Contenidos
El Retorno al Lugar del Milagro: Manizales
Un año después de aquel fatídico 6 de enero de 2025, Ricardo Santana regresa a Manizales, la ciudad colombiana que fue testigo de su casi mortal cogida y, a su vez, del inicio de su asombrosa recuperación. Este retorno no es solo geográfico, sino también simbólico, marcando un hito en su vida y en la historia del toreo. La Monumental plaza de toros de Manizales, donde el toro «Cascabelero» de la ganadería de Dosgutiérrez lo empotró contra las tablas, se convierte ahora en un santuario de su renacimiento, un lugar donde el dolor se transformó en esperanza y la desesperación en fe inquebrantable.
Santana rememora con lucidez los momentos posteriores al impacto. A pesar de los fuertes dolores, su mente de torero aún pensaba en la posibilidad de regresar al ruedo. «Incluso le dije al doctor que no me rompiese la taleguilla por si había posibilidad de volver», recuerda. Sin embargo, la gravedad de la lesión se hizo evidente con la sangre en su cabeza y la necesidad urgente de un TAC craneal, lo que lo llevó del ruedo a la enfermería y, finalmente, al Hospital Universitario Departamental Santa Sofía de Caldas, donde su verdadera lucha comenzaría.
La ciudad de Manizales, conocida por su feria taurina y su cultura cafetera, ha seguido de cerca la evolución de Santana. Su historia ha trascendido el ámbito taurino, convirtiéndose en un testimonio de la fortaleza humana y la capacidad de sobreponerse a la adversidad. El cariño y las oraciones de la comunidad taurina y de sus conciudadanos lo acompañaron durante los largos meses de convalecencia, demostrando que en Manizales, la vida y la esperanza siempre encuentran un camino, incluso en las circunstancias más sombrías. Este regreso es una celebración no solo personal, sino de toda una comunidad que lo vio luchar y vencer.
La fecha del 6 de enero ha adquirido un significado dual para Ricardo. Además de su cumpleaños de nacimiento el 7 de marzo de 1976, esta nueva fecha simboliza su «segundo nacimiento», un recordatorio constante de la oportunidad que la vida le ha brindado. Manizales, por lo tanto, no es solo el lugar de un accidente, sino el epicentro de un milagro, un espacio donde la fe y la medicina se unieron para reescribir un destino que parecía sellado. Su presencia hoy en la ciudad es un faro de inspiración, un testimonio viviente de que la voluntad y el espíritu pueden prevalecer ante cualquier desafío.
- El 6 de enero de 2026 marca el regreso de Ricardo Santana a Manizales, un año después de su grave cogida.
- La Monumental plaza de toros de Manizales es el lugar del incidente y ahora símbolo de su renacimiento.
- Santana sufrió 34 operaciones, 17 días en coma y 7 meses hospitalizado tras la cogida.
- Su historia ha inspirado a la comunidad taurina y a la ciudad de Manizales.
- El 6 de enero es ahora su «segundo cumpleaños», celebrando una nueva oportunidad de vida.
La Batalla por la Vida: Coma, Cirugías y Complicaciones
La cogida en Manizales desencadenó una serie de eventos médicos que llevaron a Ricardo Santana al borde de la muerte. Tras el impacto inicial, su cuerpo, aunque aparentemente consciente, estaba «reventado por dentro», según sus propias palabras. El diagnóstico inicial de una posible fractura craneal lo llevó al hospital, pero fue el fallo multiorgánico subsiguiente lo que convirtió su caso en una lucha diaria por la supervivencia. Estuvo 17 días en coma inducido, un período de desconexión total de la vida, donde su existencia pendía de un hilo, «únicamente en manos de Dios», como él mismo relata.
El toro «Cascabelero» le destrozó el bazo, el cual tuvo que ser extirpado de inmediato. Sin embargo, esta fue solo la primera de una cascada de complicaciones. Una septicemia, causada por una peritonitis infecciosa, se extendió por su cuerpo, llevando a una grave infección en el páncreas que requirió mantener su estómago abierto para lavados casi diarios. A esto se sumaron infecciones en el corazón y, aún más alarmante, en el cerebro, lo que obligó a los médicos a realizar una necrosectomía, un procedimiento complejo para extirpar tejido necrosado.
El equipo médico del Hospital Universitario Departamental Santa Sofía de Caldas se enfrentó a un «panorama muy oscuro». Las expectativas eran tan bajas que una doctora llegó a decirle a Shirley Velasquez, la esposa de Ricardo, que «preparase todo en el tanatorio». La acumulación de infecciones y el fallo multiorgánico hacían prever lo peor en cualquier momento. Cada día era una prueba de vida o muerte, y cada intervención quirúrgica, de las 34 que llegó a sumar, era una apuesta desesperada por mantenerlo con vida. La ciencia médica se encontraba al límite de sus posibilidades, y la fe se convirtió en el único asidero.
La recuperación de Ricardo, desde el punto de vista médico, es catalogada como un auténtico milagro. La capacidad de su cuerpo para resistir y recuperarse de tantas infecciones y traumas severos, especialmente después de un fallo multiorgánico y procedimientos tan invasivos, ha dejado perplejos a los profesionales de la salud. Su historia se estudia como un caso excepcional de resiliencia fisiológica y el poder de la voluntad humana, combinada con el incansable trabajo de un equipo médico dedicado. La medicina moderna, a pesar de sus avances, a veces se encuentra con límites que solo la vida misma puede trascender.
- Ricardo Santana estuvo 17 días en coma inducido tras la cogida, desconectado de la vida.
- Sufrió la extirpación del bazo, septicemia por peritonitis, y graves infecciones en páncreas, corazón y cerebro.
- Los médicos informaron a su esposa, Shirley Velasquez, que preparara el tanatorio debido al sombrío pronóstico.
- Acumuló 34 intervenciones quirúrgicas durante su hospitalización de siete meses.
- Su recuperación es considerada un milagro médico, desafiando todas las expectativas.
Fe, Lucha y Las Cicatrices de la Victoria
En medio del sombrío pronóstico médico, la fe de Shirley Velasquez, esposa de Ricardo Santana, se erigió como un pilar fundamental para su supervivencia. Ante la desoladora indicación de los médicos de prepararse para lo peor, ella se negó a claudicar. «Ella navegó contracorriente, se agarró a la fe, y se negó a pensar en mi muerte», explica Ricardo. Esta postura firme, anclada en la esperanza y la oración, fue un factor crucial que, según Santana, contribuyó a su milagrosa recuperación, demostrando el poder del apoyo incondicional y la creencia en un poder superior.
Ricardo, por su parte, se aferró a la vida con una determinación férrea. Relata haber visto «una luz al final de un túnel», una experiencia que muchos pacientes en situaciones críticas describen. Esta visión, combinada con su voluntad de vivir, lo impulsó a superar cada día, cada operación, cada dolor insoportable que solo la morfina podía mitigar. Su mente, incluso en la oscuridad del coma, buscaba un propósito, una razón para regresar, y la encontró en su familia y en la oportunidad de vivir una nueva etapa.
Las numerosas cicatrices que cubren su cuerpo son, para Ricardo, mucho más que meras marcas físicas; son «las cicatrices de la victoria». Lejos de querer ocultarlas, las exhibe con orgullo, rechazando incluso el uso de pomadas para desvanecerlas. Estas marcas son el testimonio palpable de su batalla ganada, un mapa de su viaje de regreso de la muerte. Representan cada desafío superado, cada complicación vencida, y sirven como un recordatorio constante del milagro que ha vivido y de la fuerza que reside en el espíritu humano.
El proceso de recuperación fue «muy duro, muy desgastante y con muchos dolores», pero la perspectiva de un «regreso triunfal a la vida» fue su motor. La conexión con su esposa, a través de parpadeos cuando despertó parapléjico, y sus primeras palabras, preguntando por la feria taurina, son anécdotas que reflejan su esencia y su vínculo inquebrantable con su pasión y su vida. Estas historias no solo humanizan su calvario, sino que también subrayan la increíble resiliencia de un hombre que se negó a ser vencido.
- La fe inquebrantable de su esposa, Shirley Velasquez, fue clave en su lucha contra los pronósticos médicos.
- Ricardo se aferró a una «luz al final del túnel» y a la voluntad de vivir durante su calvario.
- Sus cicatrices son para él «las cicatrices de la victoria», un símbolo de su triunfo sobre la muerte.
- A pesar del dolor extremo y la necesidad de morfina, Ricardo mantuvo una actitud de lucha.
- Su primera preocupación al despertar del coma fue la feria taurina, mostrando su pasión.
Un Nuevo Comienzo: Despedida de los Ruedos y Futuro
El momento en que Ricardo Santana despertó del coma fue agridulce. Aunque la vida regresaba a su cuerpo, lo hizo con la cruel realidad de la parálisis. «Cuando desperté del coma desperté parapléjico, no podía moverme nada, perdí toda la masa muscular», recuerda. La comunicación inicial con su esposa se reducía a parpadeos, un testimonio de la devastación física que la cogida había causado. Sin embargo, su espíritu taurino seguía intacto, como lo demuestra su primera pregunta al poder hablar: «¿Qué había pasado en la segunda corrida de la Feria?». La respuesta de su esposa, «amor, estamos en febrero, hace dos meses que terminó la Feria…», lo devolvió a una realidad temporal muy diferente a la que su mente recordaba.
A pesar del trauma y el sufrimiento, Ricardo Santana no guarda rencor al toro «Cascabelero». Su perspectiva es la de un profesional que entiende la naturaleza del animal. «El toro de lidia es un animal salvaje que sale a pelear por su vida», afirma. Esta filosofía es fundamental en el mundo taurino, donde el respeto por el toro, incluso por el que causa la herida, es una parte inherente de la cultura. Para Santana, el incidente no fue un acto de maldad, sino la manifestación de la esencia indomable de la tauromaquia, un duelo de fuerza y valor.
Paradójicamente, la cogida ha precipitado su retirada de los ruedos, pero Ricardo la ve como una bendición disfrazada. «Este toro ha hecho que mi retirada de los ruedos haya llegado en mi mejor momento, feliz y disfrutando del toreo», explica. En lugar de un final trágico, lo considera un cierre digno y una oportunidad para transicionar a una nueva etapa de su vida. Esta perspectiva es un testimonio de su capacidad para encontrar el lado positivo incluso en las experiencias más traumáticas, transformando la adversidad en un catalizador para el cambio y el crecimiento personal.
Con la vida taurina activa detrás de él, Ricardo Santana se prepara para afrontar un nuevo capítulo. Aunque no detalla sus planes específicos, la implicación es que su experiencia le ha abierto puertas y le ha dado una nueva apreciación por la vida. Podría dedicarse a la enseñanza, a la gestión taurina o a compartir su inspiradora historia como orador. Lo que es seguro es que su resiliencia y su milagrosa recuperación le otorgan una plataforma única para impactar positivamente en el mundo, trascendiendo los límites de la arena y llevando su mensaje de esperanza y superación a un público más amplio.
- Al despertar del coma, Ricardo Santana estaba parapléjico y había perdido toda su masa muscular.
- Su primera pregunta al poder hablar fue sobre la feria taurina, demostrando su arraigada pasión.
- No guarda rencor al toro «Cascabelero», entendiendo su naturaleza salvaje en la lidia.
- La cogida ha provocado su retirada de los ruedos, que él ve como un cierre en su mejor momento.
- Se prepara para una nueva etapa de su vida, impulsado por su milagrosa segunda oportunidad.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es Ricardo Santana?
Ricardo Santana es un banderillero colombiano que se convirtió en noticia mundial tras sobrevivir a una gravísima cogida en la plaza de toros de Manizales en enero de 2025. Su historia es un testimonio de resiliencia y fe, habiendo superado un coma de 17 días y 34 operaciones.
¿Qué le ocurrió a Ricardo Santana en Manizales?
Ricardo Santana sufrió una terrible cogida por parte de un toro llamado «Cascabelero» en la plaza de Manizales. El impacto le causó un fallo multiorgánico, septicemia, y múltiples infecciones internas, lo que lo llevó a un estado crítico y al borde de la muerte durante meses.
¿Cuántas operaciones tuvo Ricardo Santana?
Durante los siete meses que estuvo hospitalizado, Ricardo Santana se sometió a un total de 34 intervenciones quirúrgicas. Estas operaciones fueron necesarias para tratar las diversas complicaciones, infecciones y el daño interno causado por la cogida, incluyendo una necrosectomía cerebral.
¿Por qué los médicos perdieron la esperanza?
Los médicos del Hospital Universitario Departamental Santa Sofía de Caldas consideraron que el panorama era «muy oscuro» debido al fallo multiorgánico, la septicemia y las múltiples infecciones que afectaron a Ricardo. Llegaron a decirle a su esposa que preparara el tanatorio, esperando su fallecimiento en cualquier momento.
¿Cuál fue la reacción de Ricardo al despertar del coma?
Al despertar del coma, Ricardo se encontraba parapléjico y había perdido toda su masa muscular. Sus primeras comunicaciones fueron mediante parpadeos. Una de sus primeras preguntas al poder hablar fue sobre la feria taurina, demostrando su pasión inquebrantable a pesar de su condición.
¿Qué opina Ricardo Santana del toro que le hirió?
Ricardo Santana no guarda rencor al toro «Cascabelero». Él comprende que «el toro de lidia es un animal salvaje que sale a pelear por su vida». Considera que el incidente, aunque casi fatal, ha marcado el final de su carrera en los ruedos de una manera que le permite afrontar una nueva etapa con felicidad.
Conclusión
La historia de Ricardo Santana es mucho más que la crónica de una cogida taurina; es un relato conmovedor sobre la resiliencia humana, la fe inquebrantable y la capacidad de encontrar un nuevo propósito después de enfrentar la muerte. Su regreso a Manizales, un año después del incidente que casi le cuesta la vida, simboliza no solo una victoria personal contra pronósticos médicos desalentadores, sino también la celebración de una segunda oportunidad. Las «cicatrices de la victoria» que porta son un testimonio elocuente de su lucha y de la fuerza del espíritu. Mientras se despide de los ruedos, Ricardo Santana se erige como un faro de esperanza, inspirando a muchos con su testimonio de que, incluso en los momentos más oscuros, la vida puede ofrecer un milagro y un nuevo comienzo. Su legado trascenderá el mundo taurino, resonando como un himno a la voluntad de vivir y a la fe.
Palabras clave: Ricardo Santana, banderillero, cogida, Manizales, milagro, recuperación, tauromaquia, coma, cirugía, fe