Así fue el alud que sepultó a los tres montañeros en Panticosa: una caída de 700 metros y 12 metros de profundidad de nieve

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Un devastador alud de placa sepultó trágicamente a tres experimentados montañeros —el doctor Jorge García-Dihinx, la ‘ultrarunner’ Natalia Román y el irundarra Eneko Arrastua— en el pico Tablato, en el entorno del Balneario de Panticosa, Huesca. El suceso, calificado por Jorge Azcón, presidente del Gobierno aragonés en funciones, como «de los peores aludes que recordamos», ocurrió en una zona de alta montaña por encima de los 2.400 metros, arrastrando a los expedicionarios unos 700 metros ladera abajo. La avalancha, de aproximadamente 300 metros de ancho, 700 de longitud y hasta 12 metros de profundidad en algunos puntos, sorprendió al grupo de esquí de travesía en condiciones «totalmente invernales». Gracias al aviso de dos supervivientes, la Guardia Civil, a través del Greim de Jaca, pudo activar un complicado rescate que permitió la localización y el alta de una mujer herida y el hallazgo de los tres fallecidos.

La Magnitud Devastadora del Alud en el Pico Tablato

El alud que sobrecogió a la comunidad montañera en Panticosa ha sido calificado como uno de los más severos de los últimos tiempos en el Pirineo aragonés. Jorge Azcón, presidente del Gobierno aragonés en funciones, expresó su consternación ante la tragedia, recordando la gravedad de un fenómeno natural que ha cobrado la vida de 83 personas en la región en casi ocho décadas, según cifras de documentalistas. La avalancha se produjo en el pico Tablato, una cumbre que alcanza los 2.700 metros de altura, en la cara norte y en la subida a la derecha del balneario de Panticosa, muy cerca de los ibones de Brazatos. Este entorno, conocido por su belleza, se encontraba en «condiciones totalmente invernales», por encima de los 2.400 metros, lo que incrementaba significativamente el riesgo.

Las dimensiones de la avalancha dan una idea clara de su potencia destructiva. El teniente Bain Gutiérrez, del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de Jaca, detalló que el alud alcanzó los 300 metros de ancho y se extendió a lo largo de 700 metros. En algunos puntos, la profundidad de la nieve sepultada llegó a los 12 metros, una cifra que ilustra la inmensidad de la masa de nieve que se desprendió. Los montañeros, todos ellos con vasta experiencia en expediciones de alta montaña y esquí de travesía, fueron arrastrados unos 700 metros ladera abajo por la fuerza imparable de la nieve.

La tragedia ha puesto de manifiesto la imprevisibilidad de la montaña, incluso para los más expertos. El suceso no solo se llevó la vida de tres apasionados de las cumbres, sino que también dejó a una persona herida, quien, afortunadamente, pudo ser rescatada y recibió el alta médica. La magnitud del deslizamiento de nieve fue tal que, a pesar de la pericia de los montañeros, las posibilidades de reaccionar o escapar eran mínimas. Este tipo de aludes, conocidos como aludes de placa, son particularmente peligrosos debido a su formación y capacidad para arrastrar grandes volúmenes de nieve de manera repentina y masiva.

El impacto de un alud de estas características no solo se mide en la cantidad de nieve desplazada, sino también en las consecuencias para los afectados. La combinación de la asfixia bajo la nieve y los traumatismos provocados por el arrastre a lo largo de cientos de metros reduce drásticamente las posibilidades de supervivencia. Manolo Bara, presidente del Club de Montaña Peña Guara, enfatizó que «cuando te sobreviene un paquetón así de nieve, las posibilidades de vivir se reducen», recordando que el peligro no es solo la asfixia, sino también las lesiones graves.

  • El alud en el pico Tablato midió 300 metros de ancho y 700 de longitud.
  • La profundidad de la nieve sepultada alcanzó hasta los 12 metros en algunos puntos.
  • Los montañeros fueron arrastrados aproximadamente 700 metros ladera abajo.
  • El incidente ocurrió en condiciones «totalmente invernales» por encima de los 2.400 metros de altitud.
💡 Dato: Los documentalistas cifran en 83 los fallecidos por aludes en el Pirineo regional en casi ocho décadas, destacando la gravedad de este tipo de fenómenos.

Un Rescate Complicado: La Clave de los Supervivientes

La rapidez y la eficacia del operativo de rescate, aunque condicionado por la extrema dificultad del terreno, fueron notablemente facilitadas por la acción de los dos montañeros supervivientes. Un vecino de Ordizia, Guipúzcoa, de 60 años, y otro de Zaragoza, de 51, no solo lograron sobrevivir al desprendimiento, sino que también jugaron un papel crucial al alertar al 112 a las 13:10 horas. Su aviso decisivo permitió la activación inmediata de todos los medios de la Guardia Civil, incluyendo catorce especialistas del Greim y dos perros de unidades de rescate, quienes se movilizaron hacia la helisuperficie de Boltaña (Huesca).

El teniente Bain Gutiérrez, del Greim de Jaca, subrayó que, si bien el rescate fue «complicado» debido a la altura y las circunstancias de la caída, el testimonio y la ayuda de los supervivientes hicieron que la operación fuera «algo más rápida» de lo que cabría esperar en un colapso de nieve de estas características. La información precisa sobre la ubicación de sus compañeros permitió a los equipos de rescate optimizar sus esfuerzos desde el primer momento, una ventaja vital cuando el tiempo es un factor crítico para la supervivencia en avalanchas.

Los equipos de la Guardia Civil lograron desenterrar a la mujer de 29 años, quien presentaba diversos golpes, hematomas y signos de hipotermia leve, aunque estaba cubierta parcialmente de nieve. Tras ser trasladada en helicóptero medicalizado al Hospital de San Jorge de Huesca, donde ejercía como pediatra su compañero García-Dihinx, recibió el alta médica esa misma mañana, una noticia esperanzadora en medio de la tragedia. Los dos perros de rescate fueron fundamentales al marcar el lugar donde se encontraba el tercer cadáver, el de Natalia Román, quien estaba sepultada a unos tres metros de profundidad bajo la nieve, el punto más hondo de los hallazgos.

El tercer cuerpo fue localizado antes de las 15:00 horas, lo que demuestra la intensidad y la coordinación del operativo. Gutiérrez insistió en que «cualquier persona no puede adentrarse en una zona tan alta», aunque reconoció que el grupo poseía una experiencia excepcional en este tipo de expediciones. No obstante, el teniente recordó una verdad ineludible en la alta montaña: «el riesgo cero no existe». También hizo hincapié en la importancia de evaluar constantemente la meteorología y el manto nivoso, ya que la nieve «evoluciona en cuestión de horas», especialmente tras días de fuertes nevadas que pueden transformar su estabilidad.

  • Los dos supervivientes, de 60 y 51 años, realizaron el aviso crucial al 112 a las 13:10 horas.
  • Catorce especialistas del Greim y dos perros de rescate participaron en la operación.
  • La mujer herida, de 29 años, fue rescatada y dada de alta con signos de hipotermia leve.
  • Los perros de rescate localizaron a Natalia Román, sepultada a unos tres metros de profundidad.
💡 Dato: El aviso de los supervivientes a las 13:10 fue crucial para la rapidez de la operación, permitiendo un rescate más eficiente a pesar de las dificultades.

Aludes de Placa: Un Peligro Silencioso en la Montaña

El alud que se cobró la vida de los tres montañeros en el pico Tablato fue identificado como un alud de placa, uno de los tipos más temidos y peligrosos por los expertos en montaña. Este fenómeno se produce cuando una capa de nieve compacta, a menudo formada por la acción del viento, se desliza sobre otra capa de nieve más frágil o inestable que se encuentra debajo. La particularidad de los aludes de placa radica en su apariencia engañosa; la superficie puede parecer sólida y estable, ocultando una estructura interna débil que puede colapsar de manera repentina y sin previo aviso.

La formación de estos aludes se ve favorecida por condiciones meteorológicas específicas. En los días previos a la tragedia en el Pirineo oscense, se habían registrado fuertes nevadas, lo que contribuyó a la acumulación de nieve nueva sobre capas anteriores ya existentes y potencialmente inestables. El paso de esquiadores o montañeros sobre esta superficie puede generar una fractura en la placa, provocando un desplazamiento en cadena que arrastra todo a su paso. Los aludes de placa son responsables de aproximadamente el 90% de las víctimas que se producen por este fenómeno en la montaña, lo que subraya su letalidad.

Los partes de nivología de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la comarca del Alto Gállego registraban un riesgo de 3 sobre 5 por encima de los 2.100 metros, con especial mención al riesgo de «placas de viento». Este término técnico describe una capa de nieve compactada y cohesionada, formada por el viento que transporta y deposita nieve en laderas a sotavento (protegidas del viento). Aunque estas laderas pueden parecer seguras, la placa de viento crea una superficie frágil que, al fracturarse sobre una capa de nieve más débil, puede desprenderse y causar avalanchas extremadamente peligrosas. La zona del pico Tablato, aunque no siempre propensa a aludes, demostró que en condiciones de grandes espesores de nieve, el riesgo puede materializarse.

Ante la amenaza de estos fenómenos, el teniente Gutiérrez introdujo un elemento crucial para la reflexión y la seguridad en la montaña: la necesidad de llevar un «detector de víctimas de avalanchas» (DVA). Este aparato electrónico es vital para que el propio grupo de montañeros pueda socorrerse mutuamente en caso de un alud, ya que en los primeros 15 minutos tras el incidente, las posibilidades de sobrevivir descienden drásticamente en un 90%. Gutiérrez advirtió que los equipos de rescate, por muy rápidos que sean, rara vez pueden llegar en ese lapso de tiempo crítico. Aunque no concretó si el grupo lo portaba, al menos dos de los fallecidos no lo llevaban, a pesar de ser un grupo muy experimentado.

  • Los aludes de placa se forman cuando una capa de nieve compacta se desliza sobre otra más frágil e inestable.
  • Se ven potenciados por la caída de nieve nueva sobre capas anteriores inestables.
  • El riesgo de «placas de viento» en la zona era de 3 sobre 5, según la Aemet.
  • Los aludes de placa son responsables del 90% de las víctimas por avalanchas.
  • Es crucial el uso de un detector de víctimas de avalanchas (DVA) para una respuesta rápida del propio grupo.
💡 Dato: Los aludes de placa son responsables del 90% de las víctimas que se producen por este fenómeno en la montaña, lo que los convierte en una de las mayores amenazas.

La Conmoción de la Comunidad Montañera y el Legado de las Víctimas

La noticia de la tragedia en Panticosa ha sumido a la comunidad montañera en una profunda conmoción, especialmente por la pérdida de tres personas tan queridas y respetadas. Jorge García-Dihinx, Natalia Román y Eneko Arrastua eran figuras destacadas en sus respectivos ámbitos, unidos por una pasión inquebrantable por las cumbres y el esquí de travesía. Manolo Bara, presidente del Club de Montaña Peña Guara, amaneció con «un nudo en el estómago», reflejando el sentir general ante la pérdida de un socio y amigo tan apreciado como García-Dihinx.

El doctor Jorge García-Dihinx era mucho más que un pediatra en el Hospital de San Jorge de Huesca; era un referente en la montaña. Conocido por su grado de implicación y su vocación de servicio, iba más allá de la práctica deportiva. Era un bloguero, ‘influencer’ y divulgador experto en meteorología de montaña a través de su conocido dominio ‘lameteoqueviene’ y su perfil de Instagram, donde animaba a seguir hábitos saludables y a planificar salidas seguras. Su muerte deja un vacío inmenso en el montañismo aragonés, perdiendo a un guía y a una fuente de conocimiento vital.

Eneko Arrastua, originario de Irún y miembro del club deportivo Erlaitz Mendi Elkartea, era igualmente una persona muy conocida y estimada en la comarca del Bidasoa. Su afición por correr y el esquí de montaña lo había llevado a formar parte del grupo ‘kbrnzs’ (anteriormente ‘Mugalaris de Irún’). Desde su casa en Sallent de Gállego, con vistas al Pirineo, planificaba cada escapada alpina. Casado y padre de un hijo de 15 años, su partida ha dejado un dolor profundo en su círculo más íntimo y en la comunidad deportiva. El grupo ‘kbrnzs’ emitió un emotivo comunicado lamentando su pérdida, expresando: «La vida y tus sueños te llevaron hasta Sallent, al pie de las montañas que tanto anhelabas. La suerte ha querido que por siempre estés en ellas, sin límites físicos y humanos, así pues, vuela, esquía, trepa y corre por ellas infinito, seguro lo harás junto a Íñigo.»

La ‘ultrarunner’ Natalia Román, la tercera víctima, también era una apasionada de las cumbres y el esquí de travesía. Su trágica muerte, al igual que la de sus compañeros, ha resonado profundamente, recordándonos la fragilidad de la vida en entornos de alta exigencia. Manolo Bara, de Peña Guara, resumió la dualidad de la pasión por la montaña: «Toda actividad que conlleve unas condiciones de riesgo tiene una cruz y, a veces, la moneda da la vuelta». Este sentimiento de respeto y dolor se extiende por toda la comunidad montañera, que llora a sus compañeros y reflexiona sobre los peligros inherentes a su amado deporte.

  • Jorge García-Dihinx era un pediatra, divulgador de montaña y referente en seguridad.
  • Natalia Román era una reconocida ‘ultrarunner’ y apasionada del esquí de travesía.
  • Eneko Arrastua, de Irún, era miembro del club Erlaitz Mendi Elkartea y deja un hijo de 15 años.
  • La comunidad montañera, incluido el Club Peña Guara, ha expresado su profunda consternación.
💡 Dato: Jorge García-Dihinx era un referente en seguridad montañera y divulgador en redes sociales con su conocido dominio ‘lameteoqueviene’, ofreciendo consejos para salidas seguras.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es un alud de placa y por qué es peligroso?

Un alud de placa se produce cuando una capa compacta de nieve se desliza sobre otra más débil. Es peligroso porque la superficie puede parecer estable, ocultando la inestabilidad interna, y causa el 90% de las víctimas por avalanchas debido a su desprendimiento repentino y masivo.

¿Quiénes fueron las víctimas del alud en Panticosa?

Las víctimas del trágico alud fueron el doctor Jorge García-Dihinx, pediatra y experto en montaña; la ‘ultrarunner’ Natalia Román; y Eneko Arrastua, un montañero de Irún con gran afición por el esquí de montaña. Todos eran experimentados en la alta montaña.

¿Qué papel jugaron los supervivientes en el rescate?

Los dos supervivientes fueron clave. Tras el alud, alertaron rápidamente al 112, proporcionando información vital para la localización de sus compañeros. Su aviso facilitó que el rescate del Greim fuera más rápido, a pesar de las difíciles condiciones y la magnitud de la avalancha.

¿Qué medidas de seguridad se recomiendan para montañistas en zonas de aludes?

Se recomienda conocer la meteorología y evaluar el manto nivoso, ya que la nieve evoluciona rápidamente. Además, es esencial portar un detector de víctimas de avalanchas (DVA), una pala y una sonda, y saber utilizarlos para un posible auto-rescate o rescate entre compañeros.

¿Por qué este alud fue considerado uno de los peores?

Fue considerado uno de los peores por sus dimensiones excepcionales: 300 metros de ancho, 700 de longitud y hasta 12 metros de profundidad. También por la pérdida de tres montañeros experimentados y la calificación de «de los peores aludes que recordamos» por el presidente aragonés.

¿Cuál es la importancia de un detector de víctimas de avalanchas (DVA)?

El DVA es crucial porque en los primeros 15 minutos tras una avalancha, las posibilidades de supervivencia disminuyen un 90%. Un DVA permite al propio grupo localizar rápidamente a un compañero sepultado, ya que los equipos de rescate profesionales rara vez pueden llegar a tiempo en esa ventana crítica.

Conclusión

La tragedia del alud en el pico Tablato, que arrebató la vida a tres experimentados montañeros en Panticosa, ha dejado una profunda cicatriz en la comunidad montañera y sirve como un doloroso recordatorio de la implacable fuerza de la naturaleza. Las dimensiones devastadoras de la avalancha, con una caída de 700 metros y una profundidad de nieve de hasta 12 metros, evidencian la magnitud de un fenómeno que sorprendió incluso a los más preparados. La rápida respuesta de los supervivientes y la eficacia del Greim de la Guardia Civil fueron fundamentales para gestionar una situación de extrema dificultad, aunque no pudieron evitar el fatal desenlace para Jorge García-Dihinx, Natalia Román y Eneko Arrastua.

Este suceso subraya la importancia crítica de la prevención y la preparación en la alta montaña. Las explicaciones sobre los aludes de placa y la evolución impredecible del manto nivoso resaltan la necesidad de un conocimiento profundo del entorno y una evaluación constante de los riesgos. La recomendación de portar un detector de víctimas de avalanchas (DVA) y el equipo básico de seguridad se convierte en un imperativo, ya que la ventana de supervivencia tras una avalancha es extremadamente reducida y el auto-rescate o el rescate entre compañeros puede ser la única oportunidad.

Más allá de las cifras y los detalles técnicos, esta tragedia es un luto para una comunidad que valora la pasión por la montaña, pero que también reconoce sus peligros. El legado de las víctimas, como el doctor García-Dihinx con su divulgación sobre seguridad, debe inspirar una mayor conciencia y responsabilidad entre quienes se aventuran en las cumbres. La montaña ofrece experiencias inigualables, pero exige el máximo respeto, preparación y humildad. En su memoria, el compromiso con la seguridad debe ser inquebrantable, para que otras vidas no se pierdan en el abrazo silencioso y letal de un alud.

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