Venezuela Gobierno: Rubio Negocia Administración Mixta y Elecciones

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El senador Marco Rubio, en un movimiento estratégico que reconfigura el panorama político venezolano, ha iniciado negociaciones directas con figuras prominentes del chavismo, incluyendo a Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, para establecer una administración de transición en Venezuela. Esta iniciativa, impulsada por la Casa Blanca tras la reciente extracción militar de Nicolás Maduro, busca garantizar la estabilidad y el control del país, al tiempo que ignora, por ahora, a líderes de la oposición como María Corina Machado. El plan contempla una junta de gobierno mixta, supervisada por Estados Unidos, con el objetivo de reconstruir la nación y su industria petrolera antes de convocar a elecciones presidenciales, marcando un giro sin precedentes en la intervención estadounidense en la crisis venezolana.

La Resistencia Chavista Ante la Transición Impuesta

La vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez encabezó un Consejo de Defensa de la Nación ayer sábado, reuniendo al alto mando militar y a los líderes más influyentes de la revolución bolivariana. En una postura desafiante, Rodríguez no dudó en encararse públicamente con Estados Unidos, a pesar de las conversaciones que mantenía su equipo con el secretario de Estado, Marco Rubio. Esta dualidad entre la retórica combativa y las negociaciones discretas subraya la compleja situación interna del chavismo, que busca mantener una imagen de resistencia mientras afronta una nueva realidad política.

Durante su alocución, Delcy Rodríguez exigió la libertad de Nicolás Maduro, a quien sigue considerando «el único presidente de Venezuela», y apeló al apoyo de aliados estratégicos como China y Rusia. Sus palabras, cargadas de un fuerte componente nacionalista, resonaron con la defensa de la «dignidad de un pueblo que no se entrega, que no se rinde, que no va a ser colonia de nadie». Esta declaración, aunque en principio rechaza la idea de una transición, evidencia la presión bajo la cual se encuentra el régimen, intentando consolidar sus bases frente a la desmovilización que podría generar la derrota de las últimas horas.

El internacionalista Luis Peche Artega ha descifrado la situación, señalando que «la prioridad del chavismo es no colapsar». Según Artega, el movimiento bolivariano podría implosionar desde su cúpula de poder, dejando a sus bases desmovilizadas y con un margen de acción muy corto. Esta vulnerabilidad los coloca en una posición precaria, donde su intento de evitar el colapso podría llevarlos a un choque frontal con la «segunda ola» de Donald Trump, como el mandatario estadounidense la ha descrito en sus recientes comparecencias.

Las palabras de Delcy Rodríguez estuvieron directamente influenciadas por la rueda de prensa de Donald Trump, donde el presidente estadounidense esbozó su primera apuesta para lo que definió como un «nuevo capítulo»: que la propia Delcy Rodríguez asumiera el mando del país. Aunque la Constitución venezolana dictamina que, en tal escenario, se deberían convocar elecciones en un mes, las primeras reacciones de Rodríguez sugieren que las posiciones están aún muy alejadas. Estos comicios, de hecho, tampoco forman parte de la hoja de ruta inicial que Washington solo ha esbozado, priorizando la estabilidad y el control de las Fuerzas Armadas para evitar el caos.

  • Delcy Rodríguez lidera el Consejo de Defensa de la Nación.
  • Exige la liberación de Nicolás Maduro y el apoyo de China y Rusia.
  • Declara la defensa de la soberanía venezolana frente a EE. UU.
  • El chavismo busca evitar el colapso, según analistas.
  • La propuesta de Trump para que Delcy asuma el poder genera fricción.
💡 Dato: La Constitución de Venezuela, en su Artículo 233, establece que, en caso de falta absoluta del Presidente, el Vicepresidente Ejecutivo asumirá la Presidencia y se convocarán nuevas elecciones dentro de los 30 días siguientes, un aspecto clave ignorado en la propuesta inicial de Washington.

La Extracción de Maduro y la Hoja de Ruta de Washington

Las famosas arengas de Nicolás Maduro, llamando a obreros y ciudadanos a declarar una huelga general en caso de que algo le sucediera, se disiparon rápidamente. A la misma velocidad actuaron los escuadrones de los Delta Force, que lograron extraerlo de su mansión fortificada en el interior de Fuerte Tiuna. Este éxito histórico de la operación militar, que culminó con la salida del dictador, es para Donald Trump un punto innegociable y el pilar sobre el cual se asienta la primera parte de la transición, que debe ser «segura, adecuada y sensata».

El inquilino de la Casa Blanca ha reiterado la importancia de esta fase inicial, destacando la magnitud de la operación y la necesidad de un proceso de estabilización controlado. La extracción de Maduro no solo representa un cambio de liderazgo, sino también una oportunidad para Washington de redefinir su estrategia en la región, buscando evitar un vacío de poder que pudiera generar mayor inestabilidad. La administración Trump ha sido enfática en que este «nuevo capítulo» debe comenzar con pasos firmes que garanticen la seguridad del país.

En este contexto, el presidente Trump aseguró que Marco Rubio estaba en conversaciones directas con Delcy Rodríguez. A estas negociaciones, el ex ministro Andrés Izarra añadió la participación de Diosdado Cabello, considerado uno de los cabecillas más radicales del chavismo, lo que evidencia la amplitud de los contactos que Washington está estableciendo. Fuentes opositoras confirmaron a EL MUNDO que el desaparecido Jorge Rodríguez, jefe negociador de Maduro en ocasiones anteriores, también forma parte de estas reuniones, consolidando un grupo de interlocutores clave del actual oficialismo.

La complejidad de estas negociaciones se intensificó con la reunión posterior entre el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa y figura central del estamento militar, y Delcy Rodríguez. Estos cuatro dirigentes principales —Rodríguez, Cabello, Izarra y Padrino López— se perfilan como los interlocutores fundamentales del oficialismo en la conformación de una especie de junta de Gobierno. La inclusión de figuras tan diversas del chavismo, desde la diplomática Delcy hasta el militar Padrino, sugiere un intento de Washington por asegurar una transición que tenga cierto respaldo interno y evite una confrontación mayor.

  • Delta Force extrae a Nicolás Maduro de Fuerte Tiuna.
  • Trump califica la operación como un éxito histórico y pide una transición «segura».
  • Marco Rubio negocia con Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez.
  • El general Vladimir Padrino López se une a las conversaciones clave.
  • La Casa Blanca busca estabilidad y control en la fase inicial post-Maduro.
💡 Dato: La intervención de fuerzas especiales como los Delta Force en operaciones de extracción de líderes extranjeros es un evento raro y de alta complejidad estratégica, lo que subraya la determinación de la administración estadounidense en la crisis venezolana. Para más información sobre estas fuerzas, se puede consultar Wikipedia – Delta Force.

Un Gobierno «Por Control Remoto»: Detalles y Propósitos

La propuesta de Donald Trump para la transición venezolana se materializa en la creación de una especie de junta de Gobierno, que estaría presidida por Marco Rubio y Pete Hegseth, tal como lo ordenó el mandatario estadounidense. Este esquema, descrito como un «Gobierno y Administración por control remoto», tiene como objetivo principal la reconstrucción del país, la recuperación de la devastada industria petrolera y la provisión de bienestar a los ciudadanos venezolanos. La singularidad de este modelo reside en la dirección externa de una administración que, si bien contaría con figuras locales, estaría fundamentalmente guiada desde Washington.

La visión de la Casa Blanca es clara: los venezolanos «pagarían» con petróleo la deuda contraída con Washington por la ayuda y la intervención en la crisis. Este mecanismo de compensación económica subraya el interés estratégico de Estados Unidos en la vasta riqueza petrolera de Venezuela, no solo como motor de su recuperación, sino también como garantía de los costos asociados a la transición. La reactivación de PDVSA y la normalización de la producción petrolera son pilares fundamentales de este plan, con el fin de generar los recursos necesarios para la reconstrucción nacional y saldar compromisos.

Distintos observadores y analistas calculan que este periodo de transición, bajo un gobierno dirigido externamente, podría extenderse más allá de los seis meses inicialmente pensados, llegando incluso a los dos años. Este lapso prolongado permitiría establecer las bases de una nueva institucionalidad, sanear la economía y preparar el terreno para unas elecciones presidenciales transparentes y democráticas. La duración de este interinato será crucial para determinar la efectividad de las reformas y la consolidación de un nuevo orden político.

La seriedad con la que Washington aborda este plan quedó patente en las advertencias de Donald Trump. El presidente estadounidense insinuó que cualquier figura que se rebelara en contra del destino elegido por Washington para el país petrolero, correría la misma suerte que Nicolás Maduro. Esta amenaza velada busca asegurar la lealtad y cooperación de los interlocutores chavistas y de cualquier otro actor político, subrayando la firmeza de la administración Trump en implementar su visión para Venezuela y evitar desviaciones del plan establecido.

  • Se propone una junta de Gobierno presidida por Marco Rubio y Pete Hegseth.
  • El objetivo es reconstruir el país, recuperar la industria petrolera y proporcionar bienestar.
  • Venezuela pagaría la deuda con Washington a través de su producción petrolera.
  • El periodo de transición podría durar entre seis meses y dos años, culminando en elecciones.
  • Trump advierte sobre las consecuencias de cualquier rebelión contra el plan de Washington.
💡 Dato: Pete Hegseth, co-presidente de esta junta provisional, es una figura conocida en los medios conservadores estadounidenses y un veterano militar, lo que refuerza la imagen de una administración con fuerte componente de seguridad y alineación con las políticas de Trump.

María Corina Machado: ¿Ignorada o Estratégica en el Nuevo Escenario?

Uno de los aspectos más llamativos de las negociaciones actuales entre Estados Unidos y el chavismo es la aparente exclusión de María Corina Machado, una de las líderes más prominentes y con mayor respaldo popular de la oposición venezolana. Mientras Marco Rubio dialoga con figuras como Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, la voz de Machado parece haber quedado al margen en esta fase inicial. Esta decisión estratégica de Washington y sus interlocutores chavista genera interrogantes sobre el futuro de la verdadera oposición democrática en el proceso de transición.

La omisión de María Corina Machado en las conversaciones podría interpretarse de varias maneras. Por un lado, Washington podría estar priorizando la estabilidad y la negociación directa con los actores que aún detentan el control real del poder y las fuerzas armadas en Venezuela, buscando una transición lo más fluida posible para evitar el caos. La inclusión de figuras radicales del chavismo en las negociaciones sugiere que el objetivo principal es desmantelar el antiguo régimen desde dentro, sin introducir elementos que puedan generar fricciones adicionales en esta etapa crítica.

Sin embargo, ignorar a una figura con la legitimidad y el apoyo popular de Machado, especialmente si se contempla una futura convocatoria a elecciones, podría ser una espada de doble filo. Si bien su exclusión podría facilitar acuerdos iniciales con el chavismo, a largo plazo podría minar la credibilidad del proceso democrático y generar descontento entre los ciudadanos que la ven como una alternativa genuina. La construcción de una democracia sólida requerirá la participación de todas las fuerzas políticas y sociales, y la marginación de líderes con respaldo popular podría comprometer la legitimidad de cualquier futuro gobierno.

El analista Enderson Sequera ha sentenciado que «Trump trata de vender la narrativa de que Delcy es una marioneta de Estados Unidos, pero eso de momento no es creíble porque Cabello y Padrino López siguen sanos y salvos en Venezuela». Esta observación resalta la complejidad de la situación, donde la aparente negociación con el chavismo busca proyectar una imagen de control, mientras la verdadera dinámica de poder sigue siendo objeto de análisis. La posición de María Corina Machado en este ajedrez político podría ser reevaluada a medida que la transición avance hacia la fase de elecciones, donde su liderazgo y el de otros opositores serán indispensables para una contienda verdaderamente democrática.

  • María Corina Machado es ignorada en las negociaciones iniciales.
  • Washington prioriza la estabilidad y el diálogo con figuras de poder chavista.
  • La exclusión podría facilitar acuerdos pero comprometer la legitimidad futura.
  • La participación de líderes opositores será crucial para la credibilidad electoral.
  • La narrativa de Delcy como «marioneta» es cuestionada por analistas.
💡 Dato: La historia política de Venezuela, especialmente en el siglo XXI, ha estado marcada por la polarización y la dificultad para integrar a todas las fuerzas en procesos de diálogo y transición, un desafío que este nuevo escenario debe superar. Más detalles sobre la Historia de Venezuela.

Preguntas Frecuentes

¿Quiénes son los principales interlocutores del chavismo en las negociaciones con Estados Unidos?

Los principales interlocutores del chavismo en estas negociaciones son Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva; Diosdado Cabello, líder radical; Jorge Rodríguez, ex jefe negociador de Maduro; y el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa. Estas figuras representan diferentes facciones y pilares del régimen.

¿Por qué Estados Unidos ha optado por negociar con figuras del chavismo en lugar de la oposición democrática?

Washington prioriza la estabilidad y el control del país para evitar el caos tras la extracción de Maduro. Negociar con figuras que aún detentan poder militar y político dentro del chavismo se considera una vía más efectiva para asegurar una transición «segura, adecuada y sensata», buscando desmantelar el régimen desde dentro.

¿Cuál es el papel de Marco Rubio y Pete Hegseth en la propuesta de gobierno de transición?

Marco Rubio y Pete Hegseth han sido designados por Donald Trump para presidir una especie de junta de Gobierno. Su rol es liderar esta administración «por control remoto» con el objetivo de reconstruir Venezuela, reactivar la industria petrolera y asegurar el bienestar de los ciudadanos durante el periodo de transición.

¿Cómo planea Venezuela «pagar» la deuda contraída con Washington?

Según la propuesta de Washington, Venezuela pagaría la deuda contraída con Estados Unidos por la ayuda y la intervención a través de su producción petrolera. La recuperación y reactivación de la industria petrolera venezolana es un pilar fundamental de este plan económico para la reconstrucción del país.

¿Cuánto tiempo se estima que durará esta administración de transición antes de convocar elecciones?

Distintos observadores calculan que este periodo de transición, dirigido por la junta de Gobierno, podría extenderse más allá de los seis meses y hasta dos años. El objetivo es estabilizar el país, reconstruir la economía y establecer las condiciones para unas elecciones presidenciales transparentes y justas.

¿Cuál ha sido la reacción de Delcy Rodríguez a la propuesta de Trump de que ella asuma el mando?

Delcy Rodríguez, aunque en negociaciones, ha mantenido una postura desafiante públicamente, exigiendo la libertad de Maduro y defendiendo la soberanía. Sus primeras palabras sugieren que las posiciones están muy alejadas de la propuesta de Trump de que asuma el mando y convoque elecciones rápidamente, mostrando resistencia a la hoja de ruta.

Conclusión

La situación en Venezuela se encuentra en un punto de inflexión sin precedentes, marcada por la audaz extracción de Nicolás Maduro y la posterior propuesta de Estados Unidos de un gobierno de transición «por control remoto». Las negociaciones entre Marco Rubio y figuras clave del chavismo, como Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, dibujan un panorama complejo donde la prioridad de Washington parece ser la estabilidad y la reconstrucción económica, incluso a costa de marginar, por ahora, a la oposición democrática más reconocida como María Corina Machado. Este enfoque pragmático busca desmantelar el chavismo desde dentro y asegurar el control del país para evitar un vacío de poder caótico.

La resistencia pública de Delcy Rodríguez, contrastada con las negociaciones secretas, ilustra la delicada balanza en la que se mueven los actores chavistas, buscando evitar el colapso mientras se adaptan a la nueva realidad. La advertencia de Trump sobre las consecuencias para quienes se opongan a la hoja de ruta estadounidense subraya la firmeza de la intervención. Si bien el objetivo final es la celebración de elecciones, el largo periodo de transición propuesto y el control externo del gobierno plantean interrogantes sobre la verdadera soberanía y la legitimidad democrática a largo plazo. El futuro de Venezuela dependerá de la capacidad de estos actores para navegar este complejo proceso, equilibrando la estabilidad inmediata con la construcción de una democracia genuina.

Palabras clave: Venezuela, Marco Rubio, chavismo, Delcy Rodríguez, transición, Donald Trump, María Corina Machado

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