Protestas Irán: Estudiantes se unen por cruda crisis económica

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Los estudiantes se han unido a las protestas que sacuden las principales ciudades de Irán desde hace cuatro días, intensificando el clamor popular contra la grave situación económica y la gestión del régimen clerical. Lo que comenzó el domingo con los comerciantes de los bazares manifestándose por la inflación disparada y la devaluación del rial, ha escalado para incluir a miles de jóvenes en Teherán y otras urbes, según reportes de la BBC sobre el terreno. El descontento inicial por la economía y el desvío de recursos a conflictos regionales ha mutado en gritos directos como «Muerte al dictador», apuntando al Líder Supremo, el ayatolá Jamenei, y tímidas alusiones a «Larga vida al Sah», reflejando una profunda crisis social y política que no lleva camino de desaparecer.

Crisis Económica y el Surgimiento de las Protestas

Irán se enfrenta a una de sus peores crisis económicas en décadas, un malestar que ha estado latente desde hace más de 45 años, tras la imposición del fundamentalismo jomeinista. Las recientes protestas, que han persistido durante cuatro días consecutivos, no son un fenómeno nuevo en el país, pero la actual escalada de descontento parece ser más profunda y extendida. La chispa que encendió la última ola de manifestaciones fue el colapso del rial iraní frente al dólar estadounidense, lo que provocó una inflación disparada que ha mermado severamente el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Inicialmente, los protagonistas de estas protestas fueron los comerciantes, en particular los dueños de los bazares, quienes vieron cómo sus negocios se asfixiaban bajo el peso de la devaluación de la moneda y el aumento de los precios. Sus reclamaciones se centraban en la necesidad de medidas económicas urgentes para estabilizar el mercado y proteger sus medios de vida. Sin embargo, la situación tomó un giro más político cuando los estudiantes se sumaron masivamente a las manifestaciones, llevando consigo una nueva ola de energía y demandas más audaces.

Con la incorporación de los estudiantes en Teherán y otras grandes urbes, las consignas de las protestas evolucionaron rápidamente. Del inicial clamor por la devaluación de la moneda y la preocupación por los recursos que se desvían a conflictos externos, los manifestantes comenzaron a corear gritos de «Muerte al dictador», una alusión directa al Líder Supremo del país, el ayatolá Jamenei, sucesor de Jomeini. Esta transformación en el mensaje es un claro indicio de que el malestar económico se ha fusionado con una profunda insatisfacción política y social.

Además de las críticas directas al régimen, la BBC ha informado sobre cánticos más tímidos pero significativos de «Larga vida al Sah». Esta frase evoca la era pre-revolucionaria y hace referencia a la monarquía Pahlevi, cuyo último monarca fue derrocado en 1979. El hijo del Sah, Reza Pahlevi, mantiene el título de heredero al trono y vive exiliado en Estados Unidos, lo que añade una capa de complejidad histórica y política a las actuales demandas de cambio en Irán.

  • La inflación disparada y la devaluación del rial son los principales motores de las protestas.
  • Los estudiantes se unen a los comerciantes, ampliando el alcance y la naturaleza de las demandas.
  • Las consignas evolucionan de económicas a políticas, incluyendo «Muerte al dictador» y «Larga vida al Sah».
  • El descontento es una acumulación de más de 45 años de situación económica precaria bajo el régimen jomeinista.
💡 Dato: Las protestas comenzaron de forma espontánea el domingo, extendiéndose rápidamente por el «boca a boca» entre los comerciantes, tras un nuevo y significativo descalabro del rial frente al dólar estadounidense.

La Respuesta del Régimen y la Perspectiva Internacional

El régimen clerical chií de Irán ha reconocido la gravedad de la situación, aunque su respuesta ha sido una mezcla de intentos de diálogo y represión. El ministro del Interior ha anunciado que está en contacto con los representantes de los bazares para «escuchar sus reclamaciones», en un aparente esfuerzo por desescalar la tensión y abordar las preocupaciones económicas. Paralelamente, se han anunciado medidas significativas en la cúpula económica del país, como la dimisión del gobernador del Banco Central y el nombramiento de un nuevo ministro de Finanzas, movimientos que buscan proyectar una imagen de acción y responsabilidad ante la crisis.

Sin embargo, estas acciones conciliadoras han sido compatibles con una fuerte intervención policial. Las fuerzas de seguridad han utilizado gas lacrimógeno para disolver las protestas en varias ciudades, mostrando la determinación del régimen de contener cualquier intento de desestabilización. Esta dualidad en la respuesta —intentos de diálogo por un lado y represión por el otro— es una táctica común en regímenes autoritarios que buscan sofocar el descontento sin ceder demasiado poder.

La comunidad internacional también ha puesto sus ojos en Irán. La Administración Trump, por ejemplo, ha sido vocal en su apoyo a las protestas. Ocupada en mantener un estricto régimen de sanciones contra Irán debido a su programa nuclear, la administración estadounidense ha utilizado las redes sociales para animar a que las manifestaciones se prolonguen. Este apoyo externo, si bien puede ser percibido como un aliento por algunos manifestantes, también puede ser utilizado por el régimen para desacreditar las protestas, presentándolas como injerencias extranjeras.

La crisis económica y el malestar político y social en Irán son, sin duda, dos caras de la misma moneda. Reza Pahlevi, el heredero del trono exiliado, ha expresado esta conexión de manera contundente en la red social X, afirmando que «Mientras siga en el poder este régimen la situación económica seguirá deteriorándose». Esta perspectiva, compartida por muchos críticos internos y externos, sugiere que la crisis actual no es meramente coyuntural, sino estructural y ligada intrínsecamente a la naturaleza del régimen.

  • El régimen intenta dialogar con comerciantes y realiza cambios en su cúpula económica.
  • La policía emplea gas lacrimógeno para disolver las protestas, mostrando una doble estrategia.
  • La Administración Trump anima las protestas, en línea con su política de sanciones.
  • La crisis económica se percibe como inherente a la persistencia del régimen actual.
💡 Dato: El régimen admitió los problemas y anunció la dimisión del gobernador del Banco Central y el nombramiento de un nuevo ministro de Finanzas, mientras la policía intervenía con gas lacrimógeno para disolver las protestas.

¿Una Primavera Árabe en Irán? Análisis y Desafíos

La persistencia de las protestas en Irán ha llevado a algunos a preguntarse si el país podría estar al borde de una «Primavera Árabe» con quince años de retraso. Sin embargo, los analistas se muestran escépticos sobre esta posibilidad, citando varias razones fundamentales. En primer lugar, los iraníes son persas, no árabes, lo que implica diferencias culturales, históricas y sociales significativas que distinguen su contexto del de los países árabes donde estallaron las revueltas en 2011. Esta distinción étnica y cultural es crucial para entender las dinámicas internas del país.

En segundo lugar, el mundo musulmán chií, al que pertenece Irán, tiende a ser más sensible y leal a su estamento clerical en comparación con el mundo suní. A pesar de que el clero ha impuesto su autoridad durante casi medio siglo desde la Revolución Islámica, su influencia en la sociedad iraní sigue siendo considerable. Esta arraigada deferencia hacia la autoridad religiosa podría dificultar la movilización masiva y sostenida contra el régimen teocrático, a diferencia de lo ocurrido en países suníes donde la legitimidad de los gobernantes no siempre estaba tan ligada a la religión.

Otro factor crucial que los analistas señalan es la ausencia de un movimiento o personalidad carismática que sea capaz de movilizar a la gente al sacrificio de la protesta y la represión por un tiempo prolongado. Aunque hay figuras como Reza Pahlevi que expresan su descontento desde el exilio, la falta de un líder unificador y una organización cohesionada dentro de Irán representa un obstáculo significativo para el desarrollo de un movimiento de protesta a gran escala y de larga duración.

Las autoridades han reportado incidentes de violencia, como el ataque a un edificio gubernamental en el sur de Irán, donde «parte de la puerta de la oficina del gobernador provincial y sus cristales fueron destruidos». El fiscal general del país advirtió sobre una «respuesta contundente» ante cualquier intento de generar inestabilidad. Mientras tanto, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha pedido a la población un esfuerzo de «empatía», que, según él, será correspondido por las autoridades con un ejercicio de «crítica constructiva», en un intento de calmar los ánimos y abrir una vía de comunicación.

Paradójicamente, este brote de protestas podría llevar al régimen jomeinista a considerar cambios profundos en su política social y diplomática. Por un lado, podría abrirse la mano en aspectos como la libertad de expresión o los derechos de las mujeres, aunque la Policía religiosa ya ha dejado de imponer activamente el uso del velo (que sigue siendo obligatorio). Por otro lado, el régimen podría verse forzado a rectificar sus prioridades, reduciendo la inversión en armamento y apoyo a movimientos proiraníes regionales, para centrarse en las necesidades internas y aliviar la presión económica sobre la población.

  • Los analistas dudan de una «Primavera Árabe» por diferencias culturales (persas no árabes) y la lealtad chií al clero.
  • La falta de un líder carismático o movimiento unificador es un obstáculo para la movilización a largo plazo.
  • Un edificio gubernamental fue atacado, y el régimen advierte con «respuesta contundente» mientras el presidente pide «empatía».
  • Las protestas podrían forzar al régimen a considerar cambios en política social (derechos de las mujeres) y diplomática (recursos a conflictos).
💡 Dato: A pesar del malestar, la sensibilidad del mundo musulmán chií hacia su estamento clerical, que lleva cerca de medio siglo imponiendo su autoridad, es un factor clave que diferencia a Irán de las dinámicas de la Primavera Árabe.

La Geopolítica y el Costo de la Intervención Regional

La intervención de Irán en numerosos conflictos regionales es una de las razones fundamentales que alimentan el descontento en las calles y agravan la ya crítica situación económica del país. Teherán ha desempeñado un papel activo y costoso en la geopolítica de Oriente Medio. Durante los últimos dos años de guerra contra Israel, ha apoyado firmemente a grupos como los yihadistas palestinos de Hamás y el movimiento libanés Hizbolá, proporcionando recursos y armamento que desvían una cantidad considerable de fondos que podrían destinarse a mejorar la calidad de vida de sus propios ciudadanos.

Además, Irán defendió hasta el último momento al régimen dictatorial sirio de Bashar al Assad, perteneciente a la minoría chií, invirtiendo recursos militares y económicos para asegurar su supervivencia. La extensión de su influencia se observa también en su programa nuclear, que ha sido retomado con fuerza tras los bombardeos norteamericanos e israelíes de junio, y en el apoyo material y logístico a los rebeldes chiíes del Yemen. Se desconoce la magnitud exacta de los recursos que el régimen iraní destina a estas empresas, pero es evidente que representan una carga financiera monumental para una economía ya debilitada por las sanciones internacionales.

Aunque Irán es un país grande y logra rentabilizar sus vastos recursos energéticos gracias a alianzas estratégicas, especialmente con China, el constante enfrentamiento con Estados Unidos y las sanciones resultantes explican por qué el panorama económico interno es cada vez más sombrío. La necesidad de financiar sus ambiciones geopolíticas y su programa nuclear, mientras resiste la presión occidental, crea una tensión insostenible que se manifiesta en la inflación y la devaluación que hoy empujan a la gente a las calles.

En este complejo escenario geopolítico, el único atisbo de alivio para Teherán en momentos de turbulencia interna proviene paradójicamente de Yemen. Irán ha apostado fuertemente por apuntalar a los rebeldes hutíes (chiíes) yemeníes, que se enfrentan al régimen oficial respaldado por los árabes del Golfo. Recientemente, las divergencias entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) sobre a qué milicias apoyar en Yemen han estallado, llevando a EAU a retirar sus tropas. Esta situación podría dar un balón de oxígeno a los rebeldes hutíes y, por extensión, a Teherán, permitiéndole quizás centrarse más en encontrar vías de solución a su crisis interna sin la misma presión externa en ese frente.

  • Irán desvía vastos recursos a apoyar a grupos como Hamás, Hizbolá y el régimen de Assad en Siria.
  • El programa nuclear y el apoyo a los rebeldes hutíes en Yemen consumen una parte significativa del presupuesto nacional.
  • El enfrentamiento con Estados Unidos y las sanciones debilitan la economía, a pesar de la alianza energética con China.
  • La retirada de tropas de EAU de Yemen podría ofrecer un respiro a Irán en el ámbito geopolítico, permitiéndole abordar la crisis interna.
💡 Dato: La intervención de Irán en conflictos regionales y el desarrollo de su programa nuclear son factores clave que desvían recursos y exacerban la crisis económica interna, generando un profundo malestar social.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál fue el detonante de las recientes protestas en Irán?

El colapso del rial frente al dólar estadounidense y la escalada inflacionaria fueron los catalizadores iniciales de las protestas. Los comerciantes de los bazares, afectados directamente, fueron los primeros en salir a las calles, a quienes se sumaron rápidamente los estudiantes, extendiendo el alcance y la naturaleza de las demandas.

¿Quiénes participan en las manifestaciones iraníes?

Inicialmente, los comerciantes y dueños de bazares, afectados por la crisis económica, lideraron las protestas. Posteriormente, se han unido estudiantes y ciudadanos en general en las principales ciudades. Las consignas han evolucionado de demandas puramente económicas a críticas políticas directas contra el Líder Supremo y el régimen clerical.

¿Cómo ha reaccionado el gobierno iraní ante las protestas?

El régimen ha adoptado una doble estrategia: diálogo con representantes de los bazares y cambios en la cúpula económica (dimisión del gobernador del Banco Central, nuevo ministro de Finanzas), mientras que la policía interviene con gas lacrimógeno para disolver las concentraciones en diversas ciudades. Esta respuesta busca contener la situación.

¿Existe la posibilidad de una «Primavera Árabe» en Irán?

Los analistas lo dudan, citando diferencias culturales (los persas no son árabes) y la particular sensibilidad del mundo chií hacia su estamento clerical. Además, la falta de un movimiento o líder carismático fuerte que movilice a la población a un sacrificio prolongado es un factor que frena una revuelta masiva y sostenida.

¿Qué papel juega la geopolítica en la crisis económica de Irán?

La intervención de Irán en conflictos regionales como Yemen, Siria y el apoyo a grupos como Hamás y Hizbolá, junto con el desarrollo de su programa nuclear, consume vastos recursos que podrían destinarse a la economía interna. Esta política exterior costosa agrava el descontento y la presión sobre el régimen.

¿Qué implicaciones tiene la situación en Yemen para Irán?

La reciente retirada de tropas de Emiratos Árabes Unidos en Yemen podría dar un respiro a los rebeldes hutíes, apoyados por Teherán. Esto permitiría a Irán concentrarse más en su crisis interna, aunque la inestabilidad en la región sigue siendo un foco de tensión y gasto para el país, y una fuente de desvío de recursos.

Conclusión

Las protestas en las calles de Irán, que han visto a estudiantes unirse a comerciantes en un clamor creciente, son un reflejo de una profunda crisis económica y un malestar social y político que se ha gestado durante décadas. La devaluación del rial y la inflación disparada han sido los detonantes de esta última ola de descontento, que ha evolucionado de demandas económicas a gritos directos contra el Líder Supremo y el sistema clerical. Aunque el régimen ha intentado apaciguar la situación con cambios en su cúpula económica y un llamado a la «empatía», la represión policial simultánea subraya la tensión inherente.

Los analistas dudan de que Irán esté al borde de una «Primavera Árabe», citando diferencias culturales y la lealtad chií al clero, así como la ausencia de un liderazgo carismático unificador. Sin embargo, la presión de las protestas podría forzar al régimen jomeinista a considerar cambios en su política social y diplomática, quizás abriendo la mano en libertades civiles o reevaluando la asignación de recursos que actualmente se destinan a la intervención en conflictos regionales y al programa nuclear. La compleja interacción entre la economía interna, la geopolítica regional y la resistencia social determinará el futuro de Irán, en un contexto donde el costo de sus ambiciones externas se hace cada vez más insostenible para su población.

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