Mundo 2025: Xi Jinping Lidera el Mercado de Poder Global sin Rum

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El año 2025 se consolidó como un periodo de profunda disrupción global, dejando un «mercado de poder» donde la percepción general es que Xi Jinping, presidente de China, emergió como el principal beneficiario. Este año se caracterizó por un desmantelamiento acelerado de las bases estructuradoras de la política internacional, sin una dirección clara ni opciones sustitutivas. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca actuó como catalizador visible de esta fractura, impulsando un vuelco sin precedentes en la magnitud y naturaleza de las relaciones internacionales. En este escenario, Estados Unidos abandonó explícitamente su rol de tutela global, dando paso a una lógica transaccional y cortoplacista, lo que generó un vacío que Pekín se apresuró a llenar estratégicamente, redefiniendo el panorama geopolítico global.

El 2025: Un Año de Disrupción y el Regreso de Trump

Describir el año 2025 como un periodo de transición resulta tan tentador como engañoso. Las transiciones, por definición, presuponen una dirección, un punto de partida y uno de llegada. Sin embargo, el año transcurrido se ha caracterizado por una permanente disrupción sin brújula, un desmantelamiento acelerado de las bases que, durante décadas, estructuraron la política internacional. No ha surgido una opción sustitutiva clara para la interacción entre estados y regiones, dejando un vacío de gobernanza y una sensación generalizada de incertidumbre global.

En este escenario de fractura, Donald Trump emergió nuevamente como el catalizador visible de la inestabilidad. Su regreso a la Casa Blanca en 2025 pasará a la historia no solo por el hecho en sí, sino por la magnitud y la naturaleza del vuelco desencadenado en la geopolítica mundial. Su política de «América Primero» se reforzó, llevando a extremos las tendencias proteccionistas y aislacionistas que ya se habían observado en su anterior mandato, lo que profundizó la erosión de las instituciones multilaterales y las alianzas tradicionales.

La verdadera novedad de 2025 residió en la heterogénea respuesta de los distintos actores internacionales. Algunos optaron por agachar la cabeza y evitar la confrontación directa, mientras que otros buscaron acomodarse a la nueva realidad, intentando, con mayor o menor éxito, encontrarle las vueltas al impredecible entorno. Un tercer grupo, sin embargo, vio en el vacío creado una oportunidad estratégica, sacando partido de la desorientación general para avanzar sus propios intereses y posicionarse en el emergente mercado de poder.

La conclusión ineludible de cara a 2026 es un mundo crecientemente confuso, donde las relaciones internacionales ya no se rigen por reglas compartidas o un orden preestablecido, sino por percepciones de poder. La fuerza bruta, la influencia económica y la capacidad de proyectar hegemonía se han convertido en las monedas de cambio dominantes, relegando a un segundo plano los principios de cooperación y el derecho internacional que alguna vez sirvieron como pilares de la estabilidad global.

  • Fractura del orden internacional sin una alternativa clara.
  • Regreso de Donald Trump como catalizador de la disrupción.
  • Diferentes respuestas de los actores globales ante la incertidumbre.
  • Consolidación de un «mercado de poder» sobre reglas compartidas.
💡 Dato: Lo que deja el año 2025 es un mercado de poder; el mundo percibe que Xi Jinping ha sido el principal beneficiario.

El Repliegue de Estados Unidos y la Nueva Diplomacia Transaccional

El giro decisivo del año 2025 fue, sin duda, el abandono explícito por parte de Estados Unidos de cualquier pretensión de tutela global. La retórica de liderazgo, valores democráticos y el mantenimiento del montaje internacional —ya erosionado— fue completamente reemplazada por una afirmación directa del provecho inmediato. Washington dejó de presentarse como el garante del orden liberal para centrarse exclusivamente en sus intereses nacionales, utilizando su poder como instrumento de presión y elevando la negociación bilateral a una panacea para resolver cualquier conflicto o desafío.

Este cambio de paradigma se manifestó de múltiples maneras. Los aranceles, por ejemplo, dejaron de ser meras herramientas técnicas de corrección económica para alzarse en mensajes políticos de primera magnitud. Su imposición o amenaza se convirtió en una forma de coerción diplomática, destinada a extraer concesiones y redefinir las relaciones comerciales en beneficio exclusivo de Estados Unidos, sin importar las repercusiones en el sistema global de comercio o en las economías de sus aliados.

Asimismo, la concepción de las alianzas sufrió una transformación radical. Ya no se conciben como comunidades de destino basadas en valores compartidos y objetivos a largo plazo, sino como relaciones susceptibles de un «trágala» permanente, donde la lealtad y el apoyo se exigen unilateralmente bajo una extraña lógica revanchista. Esta visión instrumental de las alianzas ha generado desconfianza y ha obligado a muchos socios tradicionales a reevaluar sus propias estrategias de seguridad y cooperación, ante la imprevisibilidad de Washington.

Estados Unidos se desligó así del sistema liberal basado en reglas, del que fue impulsor y garante desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, sin ofrecer una alternativa coherente de organización internacional. Lo que promueve no es un marco distinto con nuevos principios, sino un método puramente transaccional, bilateral y guiado sin sutileza por el interés inminente. Washington se aparta de las convenciones diplomáticas heredadas, sin preocuparse por arbitrar un nuevo referente moral o estructural para el orden mundial, dejando un vacío considerable en la arena global.

Este repliegue estratégico no solo ha desestabilizado regiones y ha puesto en jaque la cooperación multilateral, sino que también ha impulsado a otras potencias a redefinir sus roles. La falta de un liderazgo claro y consistente por parte de la potencia hegemónica ha abierto la puerta a una mayor multipolaridad, donde las esferas de influencia se reconfiguran constantemente y la competencia geopolítica se intensifica, marcando un antes y un después en la historia de las relaciones internacionales contemporáneas.

  • Abandono de la tutela global y enfoque en el provecho inmediato.
  • Uso de aranceles como herramienta política de presión.
  • Alianzas redefinidas como relaciones transaccionales, no como comunidades de destino.
  • Desvinculación del sistema liberal basado en reglas sin ofrecer una alternativa.
  • Promoción de un método bilateral y cortoplacista en la diplomacia.
💡 Dato: El giro decisivo de 2025 fue el abandono explícito por parte de Estados Unidos de cualquier pretensión de tutela global, reemplazando el lenguaje de liderazgo por una afirmación directa del provecho inmediato.

China: La Gobernanza Global como Estrategia de Estabilidad

El repliegue estratégico de Estados Unidos, que dejó un notorio vacío en la gobernanza global, fue rápidamente percibido y aprovechado por otros actores. El consenso internacional a finales de 2025 indicaba que China había sido la principal beneficiaria de esta situación. Pekín, bajo el liderazgo de Xi Jinping, no solo capitalizó la inacción estadounidense, sino que también presentó una visión alternativa y cuidadosamente formulada para el futuro del orden mundial, proyectándose como un pilar de estabilidad en tiempos de incertidumbre.

En septiembre de 2025, en Tianjin, Xi Jinping presentó la denominada Iniciativa de Gobernanza Global, culminando una secuencia estratégica integrada por iniciativas previas como la de Desarrollo Global (2021), Seguridad Global (2022) y Civilización Global (2023). En conjunto, estas propuestas articulan un planteamiento oficial cuyo objetivo declarado es estabilizar, reformar y perfeccionar el andamiaje multilateral existente sin provocar un cisma. Esta aproximación contrasta marcadamente con el afán explícitamente destructivo y revisionista que encarna, por ejemplo, la postura de Vladimir Putin en el escenario mundial.

La propuesta china no se presenta como un proyecto liberalizador, ni pretende serlo. Sin embargo, está meticulosamente formulada para no ser percibida como un reto al orden vigente, sino como su evolución natural. China no se enuncia como una potencia rupturista que busca desmantelar las estructuras existentes, sino como un factor de continuidad, previsibilidad y coexistencia gestionada. Su discurso enfatiza el respeto a la soberanía de los estados y se mantiene ajeno a las jerarquías ideológicas, una postura que resuena en muchas naciones del Sur Global cansadas de la injerencia occidental.

Frente a la postura estadounidense, conducida por un interés romo y cortoplacista, Pekín se erige en garante de la estabilidad general. La propuesta de gobernanza global china apela menos a la diplomacia tradicional que a la psicología colectiva: ante la creciente inquietud por un mundo en descomposición, China promete una transformación sin sobresaltos, un camino hacia un orden más equitativo y menos dominado por una única potencia. Esta narrativa ha ganado tracción, especialmente en un contexto donde el liderazgo occidental parece fragmentado y menos confiable.

En geopolítica, la percepción importa, y a finales de 2025, China se distinguía por haber transitado el año con el mayor aplomo y una visión estratégica clara. El encuentro entre Trump y Xi en Busan en octubre de 2025 reforzó aún más esta impresión. Más allá de su contenido concreto, la escenificación transmitió la imagen de un Estados Unidos ansioso por cerrar acuerdos y una China lo bastante confiada como para esperar, conceder selectivamente y autodefinirse como un líder —con matices propios— «responsable» en materia de gobernanza global, consolidando su influencia en un mundo cambiante.

  • China percibida como la principal beneficiaria del vacío global.
  • Iniciativa de Gobernanza Global como culminación de una estrategia a largo plazo.
  • Propuesta china busca estabilizar y perfeccionar el multilateralismo, no destruirlo.
  • Pekín se posiciona como garante de continuidad, previsibilidad y respeto a la soberanía.
  • Encuentro Trump-Xi reforzó la imagen de China como líder global «responsable».
💡 Dato: En septiembre de 2025, en Tianjin, Xi Jinping presentó la Iniciativa de Gobernanza Global, culminando una secuencia de propuestas que articulan un planteamiento oficial para estabilizar y reformar el andamiaje multilateral.

Europa en la Encrucijada: Desorientación en un Mundo sin Brújula

Mientras Estados Unidos redefinía su papel global y China ascendía con una propuesta de orden alternativa, Europa, por su parte, afronta 2026 sumida en una profunda desorientación. Lo que tradicionalmente se manifestó como una dependencia estratégica y económica del liderazgo estadounidense se ha convertido en una vulnerabilidad crítica ante el repliegue de Washington. La Unión Europea, acostumbrada a operar dentro de un marco liberal y multilateral garantizado por Estados Unidos, se encuentra ahora sin una brújula clara en un «mercado de poder» donde las reglas ceden ante la fuerza y el interés inmediato.

El impacto del abandono estadounidense de la tutela global ha sido particularmente severo para Europa. La seguridad del continente, durante décadas anclada en la Alianza Atlántica y el compromiso de Washington, se ve ahora cuestionada. La incertidumbre sobre el futuro de la OTAN y la tendencia de Estados Unidos a priorizar sus intereses bilaterales sobre los colectivos ha forzado a los estados miembros a considerar seriamente la necesidad de una autonomía estratégica y una defensa europea más robusta, una tarea que ha demostrado ser compleja y divisoria.

En el ámbito económico y comercial, Europa también enfrenta un desafío significativo. La política de aranceles y el enfoque transaccional de Estados Unidos han puesto en tensión las relaciones transatlánticas, mientras que la creciente influencia económica de China plantea dilemas sobre la dependencia y la competencia. La UE se ve obligada a equilibrar sus intereses comerciales con sus valores democráticos y derechos humanos, a menudo en conflicto con las prácticas de sus principales socios globales, sin un aliado firme que respalde su posición.

Internamente, la desorientación se traduce en debates sobre la cohesión y la dirección futura de la Unión Europea. Las tensiones entre los estados miembros sobre cómo responder a las nuevas dinámicas globales, la financiación de la defensa, la política energética y la migración se han agudizado. La falta de una voz unificada y una estrategia exterior coherente debilita la capacidad de Europa para proyectar influencia y defender sus intereses en un escenario global cada vez más fragmentado y competitivo.

De cara a 2026, el principal reto de Europa será superar esta desorientación y forjar una identidad geopolítica propia. Esto implica no solo fortalecer sus capacidades de defensa y económicas, sino también desarrollar una visión clara de su lugar en un mundo post-occidental, donde las reglas han sido erosionadas y el poder se redistribuye. La capacidad de Europa para unirse y actuar estratégicamente determinará si puede convertirse en un polo de estabilidad y un actor relevante, o si quedará relegada a la periferia de las grandes decisiones globales.

  • Dependencia europea expuesta ante el repliegue de EEUU.
  • Cuestionamiento de la seguridad y el futuro de la OTAN.
  • Dilemas económicos y comerciales frente a políticas proteccionistas.
  • Agudización de tensiones internas y falta de una voz unificada en la UE.
  • Necesidad urgente de forjar una autonomía estratégica y una identidad geopolítica propia.
💡 Dato: Europa afronta 2026 sumida en la desorientación, buscando redefinir su papel y seguridad ante el abandono de la tutela global por parte de Estados Unidos y el ascenso de nuevas potencias.

Preguntas Frecuentes

¿Quién fue el principal beneficiario de la dinámica global en 2025?

La percepción generalizada es que Xi Jinping, presidente de China, fue el principal beneficiario. China supo capitalizar el vacío dejado por el repliegue estadounidense y proyectó una imagen de estabilidad y liderazgo responsable en la gobernanza global.

¿Cuál fue el papel de Donald Trump en la fractura del orden internacional en 2025?

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025 actuó como el catalizador visible de la fractura del orden internacional. Sus políticas reforzaron la disrupción global, el proteccionismo y el abandono de los principios multilaterales.

¿Cómo cambió la postura de Estados Unidos respecto a la tutela global?

Estados Unidos abandonó explícitamente cualquier pretensión de tutela global, reemplazando el lenguaje de liderazgo y valores por una afirmación directa del provecho inmediato. Adoptó un método transaccional y bilateral, desentendiéndose de las reglas compartidas.

¿Qué iniciativas presentó China para la gobernanza global?

China culminó su estrategia con la Iniciativa de Gobernanza Global en 2025, sumándose a las de Desarrollo Global (2021), Seguridad Global (2022) y Civilización Global (2023). Estas buscan estabilizar y reformar el multilateralismo sin provocar un cisma.

¿Cómo se diferencia la propuesta china de la estadounidense en este nuevo orden?

Mientras la propuesta estadounidense es transaccional y cortoplacista, la china se presenta como una evolución natural del orden, buscando estabilidad, continuidad y respeto a la soberanía, apelando a la psicología colectiva frente a la incertidumbre global.

¿Cuál es la situación de Europa de cara a 2026?

Europa afronta 2026 sumida en la desorientación, buscando redefinir su papel y seguridad ante el repliegue estadounidense y el ascenso de nuevas potencias. Se enfrenta al desafío de forjar autonomía estratégica y una identidad geopolítica propia.

Conclusión

El año 2025 ha marcado un punto de inflexión decisivo en la geopolítica mundial. Lejos de ser una mera transición, ha sido un periodo de disrupción sin precedentes, caracterizado por el desmantelamiento del orden internacional basado en reglas y la emergencia de un «mercado de poder» regido por percepciones y el interés inmediato. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca catalizó el repliegue explícito de Estados Unidos de su rol de tutela global, reemplazando el liderazgo por una diplomacia transaccional y cortoplacista, lo que dejó un vacío significativo en la arena global.

Este vacío fue rápidamente identificado y aprovechado por China, que, bajo la dirección de Xi Jinping, se ha posicionado como la principal beneficiaria de esta reconfiguración. A través de una serie de iniciativas de gobernanza global, Pekín ha ofrecido una visión alternativa de estabilidad y continuidad, presentándose como un líder «responsable» en un mundo inestable. Mientras tanto, Europa se encuentra en una profunda desorientación, luchando por encontrar su lugar y definir una autonomía estratégica en este nuevo panorama. La conclusión para 2026 es un mundo más confuso, multipolar y competitivo, donde la capacidad de adaptación y la construcción de nuevas alianzas serán cruciales para navegar la incertidumbre que se cierne sobre el futuro de las relaciones internacionales.

Palabras clave: Geopolítica 2025, Xi Jinping, Donald Trump, Orden Mundial, Gobernanza Global China

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