El régimen chavista ha puesto en marcha una segunda tanda de excarcelaciones de presos políticos en Venezuela, generando una mezcla de alivio y cautela entre las familias. Este movimiento, que sigue a una liberación similar en Nochebuena, se produce pocas horas después del discurso de fin de año del presidente Nicolás Maduro, en el que prometió un «nuevo amanecer». Aunque el Comité de Madres en Defensa de la Verdad anunció la liberación de aproximadamente 87 prisioneros, principalmente de la cárcel de Tocorón, las cifras oficiales son inciertas y las organizaciones no gubernamentales reportan un número menor, entre 61 y 63 jóvenes. Es importante destacar que, hasta el momento, no se ha confirmado que ninguno de los excarcelados figure en la lista de 20 presos con nacionalidad española, una situación que había generado expectativas en el gobierno español.
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Un «Nuevo Amanecer» con Liberaciones Limitadas
El anuncio de una «segunda tanda» de excarcelaciones de presos políticos en Venezuela ha vuelto a poner de manifiesto la compleja dinámica política del país. Tras el discurso de fin de año de Nicolás Maduro, donde proclamó «Vamos hacia el nuevo amanecer. ¡Tenemos plan, bandera e historia!», las familias de numerosos detenidos vivieron otra madrugada de intensas emociones. Este gesto, calificado por algunos como un «clásico revolucionario», recuerda a las liberaciones que tuvieron lugar en Nochebuena, manteniendo la incertidumbre y la esperanza en un delicado equilibrio. La naturaleza de estas excarcelaciones, a menudo envuelta en hermetismo y falta de transparencia, genera un ciclo de expectación y cautela entre los allegados de los detenidos.
El beligerante Comité de Madres en Defensa de la Verdad fue uno de los primeros en anunciar al país la noticia, informando que alrededor de 87 prisioneros políticos, la mayoría de ellos recluidos en la notoria cárcel de Tocorón, se reunirían con sus familias. Las descripciones de los traslados, en autobuses, minibuses y furgonetas, pintan un cuadro de operativos discretos y apresurados. Aunque los propios presos hablaban de casi un centenar de liberados, la verificación de estas cifras ha sido un desafío constante para las organizaciones de derechos humanos y los familiares.
En un inicio, la organización Justicia, Encuentro y Perdón logró verificar la identidad de 33 jóvenes excarcelados, una lista que otros abogados y activistas ampliaron posteriormente a casi medio centenar. Entre los nombres que comenzaron a circular se encontraban Jonathan Estévez, Emerson Sirit, Dilan Herrera, Edy Parucho y Moisés Tesorero, la mayoría de ellos con un perfil público desconocido hasta su detención. La publicación de fotos de reencuentros en redes sociales por parte de algunas madres fue el único testimonio visual de estas liberaciones, ya que a los propios excarcelados se les prohibió ofrecer declaraciones, una clara muestra de las restricciones impuestas por sus captores.
La alegría del reencuentro se ve empañada por la naturaleza «limitada» de esta libertad. Como bien acotó el comité en un comunicado, «continúan en juicio y con medidas cautelares, y muchos otros de nuestros familiares aún continúan privados arbitrariamente de libertad». Los jóvenes liberados confirmaron que una de las condiciones impuestas es el régimen de presentación mensual ante el juez, lo que significa que su situación legal sigue siendo precaria y su libertad no es plena. Esta espada de Damocles suspendida sobre sus cabezas subraya la persistencia de la represión y la vigilancia estatal sobre aquellos considerados disidentes o críticos.
- Las excarcelaciones se producen tras el discurso de «nuevo amanecer» de Maduro.
- El Comité de Madres anunció la liberación de unos 87 presos, principalmente de Tocorón.
- Las primeras listas verificadas incluían a 33 jóvenes, ampliadas a casi 50 por abogados.
- La libertad es «limitada», con juicios y medidas cautelares pendientes, incluyendo presentaciones mensuales.
Discrepancias en las Cifras y el Contexto de la Represión
A pesar de que ha transcurrido más de una semana desde estas excarcelaciones, la falta de una cifra oficial por parte del gobierno venezolano persiste, lo que añade una capa de opacidad a todo el proceso. Esta ambigüedad es una constante en la gestión de casos de presos políticos en Venezuela, dificultando la labor de monitoreo y verificación de las organizaciones de derechos humanos. Lo único seguro, según los reportes independientes, es que el número de liberados no alcanza las 99 personas que supuestamente había anunciado el gobierno de Nicolás Maduro, una discrepancia que subraya la falta de transparencia y la manipulación de la información.
Las organizaciones no gubernamentales han jugado un papel crucial en la documentación y difusión de la verdad sobre estas liberaciones. Según la ONG Foro Penal, una de las más reconocidas y activas en la defensa de los derechos humanos en Venezuela, y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve), el número real de beneficiados en esta tanda de excarcelaciones oscila entre 61 y 63 jóvenes. Este conteo incluye a tres menores de edad, lo que agrava la preocupación por la detención de individuos tan jóvenes en un contexto político polarizado y represivo. La labor de estas organizaciones es fundamental para contrarrestar la narrativa oficial y proporcionar datos más cercanos a la realidad.
El contexto de estas detenciones y posteriores liberaciones es sombrío. Los jóvenes excarcelados son, en su mayoría, víctimas de la «represión salvaje» desatada en Venezuela, particularmente tras el «megafraude electoral de 2024». Este término, utilizado por las organizaciones de derechos humanos, hace referencia a las brutales medidas tomadas por el Estado para sofocar la disidencia, silenciar voces críticas y consolidar el poder. Las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y la tortura han sido denunciadas repetidamente por organismos internacionales, pintando un panorama desolador de las garantías fundamentales en el país.
La liberación de estos jóvenes, aunque parcial, no borra el trauma de su detención ni la injusticia de su encarcelamiento. Muchos de ellos fueron arrestados por participar en protestas, expresar opiniones críticas en redes sociales o simplemente ser percibidos como opositores al régimen. La falta de debido proceso, la ausencia de pruebas contundentes y el uso de tribunales militares para juzgar a civiles son prácticas recurrentes que han sido condenadas internacionalmente. Estas excarcelaciones, por tanto, no representan un cambio estructural en el sistema judicial o político venezolano, sino más bien gestos tácticos en un escenario de presión interna y externa.
- No existe una cifra oficial de excarcelaciones por parte del gobierno.
- ONGs como Foro Penal y Clippve reportan entre 61 y 63 jóvenes liberados, incluyendo 3 menores.
- Las detenciones están vinculadas a la «represión salvaje» tras el «megafraude electoral de 2024».
- La falta de transparencia y las discrepancias en las cifras son constantes.
La Espera de los Presos Españoles y el Caso de Jonathan Torres
Una de las mayores expectativas en torno a esta tanda de excarcelaciones era la posible liberación de presos con nacionalidad española, una situación que ha mantenido en vilo al gobierno de España y a las familias afectadas. Sin embargo, y a pesar de las esperanzas generadas en las últimas semanas, hasta el momento no se ha confirmado que ninguno de los excarcelados figure en la lista de los 20 presos que poseen doble nacionalidad y que se encuentran recluidos en Venezuela. Esta ausencia supone un revés para las gestiones diplomáticas y humanitarias que se han estado llevando a cabo para lograr su liberación, y mantiene la preocupación en las autoridades españolas.
La situación de los presos con nacionalidad española ha sido un punto de tensión constante entre Madrid y Caracas. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, había recibido en La Moncloa a familiares de algunos de estos detenidos, como Andrés Martínez Adasme y José María Basoa, de origen vasco, y Miguel Moreno Dapena, de nacionalidad canaria. Estas reuniones no solo buscan visibilizar sus casos, sino también presionar por su liberación, apelando a razones humanitarias y al respeto de los derechos fundamentales. La esperanza de que estas excarcelaciones incluyeran a ciudadanos europeos ha sido, por ahora, defraudada, dejando a estas familias en una espera angustiosa y prolongada.
Entre los excarcelados en esta tanda, sí se han conocido algunos casos particularmente notorios que ilustran la arbitrariedad del sistema judicial venezolano. Destaca el caso de Jonathan Torres, un artista plástico de 26 años, cuya historia se hizo pública gracias a la visibilidad de su madre, la reconocida actriz de televisión Rhoda Torres. Jonathan, quien había vivido durante 10 años en Estados Unidos, decidió regresar a Venezuela para reunirse con su familia. Hace 14 meses, en su intento de cruzar la frontera entre Cúcuta (Colombia) y San Antonio del Táchira (Venezuela), su vida dio un giro dramático.
Fue detenido en la primera alcabala, un control policial y militar, y posteriormente sometido a una desaparición forzada que se prolongó por seis meses. Durante ese tiempo, su madre no tuvo noticias de él, viviendo en una incertidumbre desgarradora. Finalmente, recibió una llamada informando que Jonathan estaba recluido en la prisión de Rodeo 1, una cárcel gestionada por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y destinada a extranjeros o casos especiales. El «delito» de Jonathan, según se supo, era tan trivial como «hablar inglés a la perfección y tener un porte físico llamativo», una acusación que subraya la paranoia y la arbitrariedad del régimen. A pesar de no contar con ninguna prueba en su contra y de haber recibido medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), su caso permaneció en un «limbo revolucionario» hasta su reciente excarcelación, un testimonio de la indefensión que enfrentan muchos detenidos en Venezuela.
- No se ha confirmado la liberación de ninguno de los 20 presos con nacionalidad española.
- Pedro Sánchez se reunió con familiares de presos españoles como Andrés Martínez Adasme y José María Basoa.
- El artista Jonathan Torres, de 26 años, fue detenido en la frontera y desaparecido por seis meses.
- Su «delito» era hablar inglés y su apariencia física; su caso estuvo en un «limbo revolucionario».
La Lucha Inquebrantable de las Madres y la Libertad Restringida
La excarcelación de estos jóvenes, aunque un motivo de celebración para sus familias, no significa el fin de su calvario. La «libertad limitada» que les ha sido concedida implica que continúan bajo un escrutinio constante por parte de las autoridades. Todos ellos siguen en juicio, con medidas cautelares que restringen su movilidad y sus derechos, y deben cumplir con un régimen de presentación ante el juez una vez al mes. Esta situación genera un estado de ansiedad permanente, ya que cualquier incumplimiento o percepción de desobediencia podría llevarlos de nuevo a prisión. La espada de Damocles de la represión sigue pendiendo sobre ellos y sus seres queridos, impidiendo una verdadera reintegración a sus vidas.
El impacto psicológico de estas detenciones arbitrarias y las condiciones de encarcelamiento es devastador, tanto para los presos como para sus familias. Muchos de los liberados han pasado meses o incluso años en prisiones con condiciones inhumanas, sin acceso a atención médica adecuada, sometidos a maltratos y torturas. La reintegración a la sociedad después de una experiencia así es un proceso largo y complejo, que requiere apoyo psicológico y social. Sin embargo, las condiciones impuestas por el régimen, como la prohibición de ofrecer declaraciones públicas, limitan su capacidad para denunciar lo vivido y buscar justicia.
El Comité de Madres en Defensa de la Verdad, junto con otras organizaciones de derechos humanos, ha sido una voz incansable en la lucha por la libertad de estos individuos. Su mensaje es claro y contundente: «Seguiremos luchando hasta lograr la libertad plena de cada uno de nuestros muchachos. Por favor, no nos dejen solas. Cada liberación es una victoria, pero la represión continúa». Estas palabras resumen la resiliencia y la determinación de estas mujeres, que se han convertido en el rostro de la resistencia pacífica contra la arbitrariedad del Estado. Su llamado a la comunidad nacional e internacional es una súplica para que no se olvide la situación de aquellos que aún permanecen tras las rejas.
La persistencia de la represión en Venezuela es un hecho documentado por múltiples organismos internacionales. Las detenciones arbitrarias, la criminalización de la protesta y la persecución de disidentes son estrategias sistemáticas para mantener el control político. A pesar de estas excarcelaciones, que pueden ser interpretadas como gestos de buena voluntad o como una respuesta a presiones internacionales, la estructura de la represión permanece intacta. La verdadera libertad no llegará hasta que se garanticen los derechos humanos, se reforme el sistema judicial y se ponga fin a la impunidad de los responsables de las violaciones. La lucha de las madres y los familiares es un recordatorio constante de que la batalla por la justicia y la democracia en Venezuela está lejos de terminar.
- La libertad concedida es «limitada», con juicios y medidas cautelares aún vigentes.
- Los excarcelados deben presentarse ante el juez mensualmente.
- Las madres instan a la comunidad a no dejarles solas, afirmando que «la represión continúa».
- La situación refleja la persistencia de las violaciones de derechos humanos en Venezuela.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos presos políticos fueron excarcelados en esta segunda tanda?
Aunque el Comité de Madres anunció unos 87, y el gobierno habló de 99, las ONG Foro Penal y Clippve verificaron entre 61 y 63 excarcelaciones, incluyendo a tres menores de edad. No hay una cifra oficial confirmada.
¿Se confirmó la liberación de presos con nacionalidad española?
No, hasta el momento no se ha confirmado que ninguno de los excarcelados figure en la lista de los 20 presos con nacionalidad española que el gobierno de España esperaba ver liberados. La situación de estos presos sigue siendo incierta.
¿Qué tipo de «libertad» recibieron los excarcelados?
Los excarcelados recibieron una «libertad limitada». Esto significa que continúan en juicio, sujetos a medidas cautelares y con la obligación de presentarse mensualmente ante un juez. No es una libertad plena ni una absolución total de sus cargos.
¿Quién es Jonathan Torres y por qué fue detenido?
Jonathan Torres es un artista plástico de 26 años, hijo de la actriz Rhoda Torres. Fue detenido hace 14 meses al cruzar la frontera y estuvo desaparecido seis meses. Su «delito» se atribuyó a su dominio del inglés y su apariencia física. Estuvo recluido en la prisión de Rodeo 1.
¿Qué organizaciones monitorean estas excarcelaciones y la situación de los presos políticos?
Organizaciones como el Comité de Madres en Defensa de la Verdad, Foro Penal y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) son clave en el monitoreo, verificación y denuncia de las detenciones y excarcelaciones en Venezuela.
¿Cuál es el llamado del Comité de Madres tras estas liberaciones?
El Comité de Madres insiste en que la lucha continúa «hasta lograr la libertad plena de cada uno de nuestros muchachos». Piden no ser dejadas solas, enfatizando que «cada liberación es una victoria, pero la represión continúa» en Venezuela.
Conclusión
La segunda tanda de excarcelaciones de presos políticos en Venezuela, aunque ha brindado un respiro a decenas de familias, subraya la persistencia de una crisis humanitaria y política profunda. La discreción en el proceso, la falta de cifras oficiales claras y las diferencias entre los números anunciados por el gobierno y los verificados por las ONG, como Foro Penal y Clippve, resaltan la opacidad que rodea la gestión de estos casos. La «libertad limitada» otorgada a los excarcelados, quienes permanecen bajo juicio y con medidas cautelares, es un recordatorio constante de que la represión continúa y la plena libertad es aún una aspiración lejana para muchos. Casos como el de Jonathan Torres ejemplifican la arbitrariedad de las detenciones, a menudo sin pruebas contundentes y por motivos triviales, manteniendo a los afectados en un limbo legal y emocional.
La ausencia de confirmación sobre la liberación de presos con nacionalidad española representa un golpe para las expectativas del gobierno español y las familias que han buscado apoyo internacional. Mientras tanto, el inquebrantable Comité de Madres en Defensa de la Verdad continúa su lucha, apelando a la comunidad global para que no olvide a quienes aún están privados de libertad. Estas excarcelaciones, aunque bienvenidas, son percibidas más como gestos tácticos que como un cambio estructural en la política represiva del régimen chavista. La verdadera esperanza reside en la presión continua por parte de la sociedad civil y la comunidad internacional para que se garanticen los derechos humanos fundamentales y se establezca un sistema judicial justo y transparente en Venezuela.
Palabras clave: presos políticos Venezuela, excarcelaciones chavismo, derechos humanos Venezuela, Jonathan Torres, Foro Penal