El presidente francés, Emmanuel Macron, ha lanzado una contundente advertencia sobre el panorama geopolítico global, temiendo que el año 2026 esté marcado por lo que denomina el «retorno de los imperios». En un mensaje solemne a la Nación con motivo del fin de año, Macron subrayó la urgencia de fortalecer una «Europa de la defensa» como respuesta colectiva a las crecientes amenazas de potencias como los Estados Unidos de Donald Trump, la China de Xi Jinping y la Rusia de Vladimir Putin. Esta iniciativa estratégica, que busca asegurar la libertad y soberanía de Europa frente a un nuevo orden mundial, comenzará a tomar forma la próxima semana con una cumbre europea crucial en París, donde se abordarán tanto el apoyo a Ucrania como la preocupación por las «injerencias» rusas en el continente.
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La Amenaza del «Retorno de los Imperios» y el Nuevo Desorden Mundial
Emmanuel Macron ha articulado una visión sombría pero realista del futuro geopolítico, advirtiendo que el año 2026 podría estar dominado por el «retorno de los imperios». Esta expresión, cargada de connotaciones históricas, no es una mera metáfora, sino una descripción de un nuevo marco estratégico mundial donde grandes potencias buscan reafirmar su influencia y control a través de políticas expansionistas y de injerencia. El presidente francés identifica explícitamente a los Estados Unidos bajo una posible administración de Donald Trump, la China de Xi Jinping y la Rusia de Vladimir Putin como los principales actores de esta dinámica «imperial» que amenaza el equilibrio y la libertad global.
A juicio de Macron, la política exterior «imperial» de estos actores crea un escenario de creciente inestabilidad y desafío para las naciones democráticas. La visión de un mundo multipolar, donde el poder se distribuye entre diversas potencias, se ve empañada por la tendencia de algunas de ellas a actuar de forma unilateral, ignorando las normas internacionales y buscando imponer sus intereses por la fuerza o la coerción. Esta situación exige una revisión profunda de la estrategia europea, que no puede seguir anclada en paradigmas del pasado.
El presidente francés enfatiza que Europa, tanto a nivel colectivo como a través de sus Estados miembros individuales, debe afrontar esta nueva realidad con determinación. La pasividad o la fragmentación solo servirían para debilitar su posición y poner en riesgo su propia libertad y soberanía. La defensa de los valores democráticos y de un orden internacional basado en reglas se convierte en una prioridad ineludible ante el avance de estas lógicas imperiales que buscan redefinir las esferas de influencia y control en el mapa global.
En este contexto, la autonomía estratégica de Europa se presenta como la clave para su supervivencia y prosperidad. La capacidad de actuar de forma independiente en defensa y seguridad, de proteger sus fronteras y sus intereses económicos, y de proyectar sus valores en el escenario internacional, es fundamental para no convertirse en un mero peón en el ajedrez de las grandes potencias. Macron insiste en que la unidad y la solidaridad europea son los pilares sobre los que debe construirse esta respuesta colectiva.
- El concepto de «retorno de los imperios» describe la reafirmación de políticas expansionistas por parte de grandes potencias.
- Los principales actores identificados son los EE.UU. de Donald Trump, la China de Xi Jinping y la Rusia de Putin.
- Esta dinámica crea un nuevo marco estratégico mundial caracterizado por la inestabilidad y el desafío.
- Europa debe afrontar esta realidad colectiva y nacionalmente para asegurar su propia libertad y soberanía.
- La autonomía estratégica europea es crucial para no ser un actor pasivo en el nuevo desorden global.
La Urgencia de Acelerar la Europa de la Defensa
Ante el nuevo orden y desorden estratégico mundial, Macron cree más urgente que nunca en la construcción de la Europa de la defensa, una iniciativa que, a su juicio, «es necesario acelerar». Esta visión no es nueva; de hecho, el presidente francés la califica como un «gran debate histórico» que ha marcado la trayectoria de la Unión Europea desde sus inicios. Sin embargo, la agudización de las tensiones globales y la percepción de un riesgo inminente han dotado a este concepto de una nueva vitalidad y una imperiosa necesidad de implementación práctica. Macron es enfático al afirmar que «el año próximo deberá acelerarse», marcando una clara hoja de ruta para el continente.
Históricamente, la idea de una Europa de la defensa ha enfrentado numerosos obstáculos, desde la reticencia de algunos Estados miembros a ceder soberanía en cuestiones militares, hasta las diferencias en las doctrinas de seguridad y las prioridades nacionales. A pesar de los esfuerzos, la concreción de una capacidad defensiva europea robusta y coordinada ha avanzado lentamente. Macron reconoce implícitamente este estancamiento al mencionar los intentos, hasta ahora infructuosos, de París, Berlín y Londres de sentar las bases de una defensa europea que incluyera los arsenales nucleares de Francia e Inglaterra. El debate, a pesar de su urgencia, «sigue estancado» en muchos aspectos fundamentales.
La aceleración de este proyecto implica no solo un compromiso político renovado, sino también una inversión significativa en capacidades militares conjuntas, una mayor interoperabilidad entre los ejércitos nacionales y una coordinación estratégica más profunda. Se trata de pasar de la retórica a la acción, dotando a Europa de los medios necesarios para proteger sus intereses y a sus ciudadanos de manera autónoma. Esto incluiría la armonización de estándares, la compra conjunta de armamento y tecnología, y la creación de fuerzas de intervención rápida bajo un mando europeo unificado, sin menoscabar la soberanía de cada Estado pero potenciando la capacidad del conjunto. La Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) de la UE ha sido un marco, pero Macron busca un impulso mucho mayor.
El desafío es colosal, pero la alternativa de la inacción o la dependencia externa se considera insostenible en un mundo donde las alianzas tradicionales pueden fluctuar y las amenazas emergen de forma impredecible. La Europa de la defensa no se concibe como un sustituto de la OTAN, sino como un complemento que fortalezca el pilar europeo dentro de la alianza y garantice que el continente pueda actuar cuando sus intereses vitales estén en juego y otros socios no puedan o no quieran intervenir. Es una apuesta por la madurez estratégica de una Europa que busca ser un actor global con peso propio.
- Macron insiste en acelerar la Europa de la defensa, un «gran debate histórico».
- Los esfuerzos previos de París, Berlín y Londres, incluyendo la base nuclear, han resultado infructuosos.
- El debate sobre la defensa europea permanece estancado a pesar de la creciente urgencia.
- La aceleración requiere mayor inversión, interoperabilidad y coordinación estratégica.
- La Europa de la defensa busca fortalecer la autonomía estratégica del continente y complementar alianzas existentes.
Francia ante las Injerencias Externas y el Desafío Ucraniano
La preocupación de Emmanuel Macron por las «injerencias extranjeras» no se limita a una visión abstracta del panorama global, sino que se concreta en una denuncia directa de la Rusia de Putin, especialmente en relación con la política interna francesa. El presidente galo teme y denuncia las presiones externas de Moscú en las próximas elecciones francesas, tanto municipales como presidenciales, declarándose dispuesto a «intervenir» ante estas amenazas. Desde la óptica francesa, el país se enfrenta a lo que percibe como una «guerra híbrida» orquestada por Moscú, que busca desestabilizar la democracia y la cohesión social a través de la desinformación, ciberataques y otras tácticas encubiertas.
En la escena continental, la «guerra neocolonial» de Putin contra Ucrania se erige como el gran desafío estratégico que ha reconfigurado la seguridad europea. Esta agresión no solo representa una violación flagrante del derecho internacional y la soberanía de un Estado, sino que también es percibida como un intento de restaurar antiguas esferas de influencia y desafiar el orden post-Guerra Fría. La magnitud de este conflicto ha catalizado una respuesta europea sin precedentes, aunque Macron subraya la necesidad de mantener y reforzar este apoyo frente a un adversario formidable.
Como parte de esta respuesta, Macron anunció la celebración, en París, la semana que viene, de una cumbre de la Coalición de los voluntarios prestos a seguir ayudando a Ucrania en su desigual combate contra el ejército ruso. Esta iniciativa busca coordinar y movilizar recursos adicionales, tanto militares como humanitarios, para asegurar que Ucrania pueda continuar defendiéndose y, en última instancia, recuperar su integridad territorial. La cumbre es un paso crucial para mantener la cohesión y la determinación de los aliados en un momento en que la fatiga bélica y las divergencias políticas podrían empezar a hacer mella.
En un plano estrictamente nacional, y como reflejo de las nuevas amenazas continentales, Macron confirmó la próxima entrada en vigor del servicio militar voluntario. Esta decisión, de carácter personal y ligada a la percepción de un entorno de seguridad más volátil, busca reforzar las capacidades de defensa de Francia y fomentar un sentido de responsabilidad cívica y preparación ante posibles conflictos. El servicio militar voluntario se presenta como una forma de adaptar la nación a las realidades geopolíticas actuales, asegurando que Francia tenga una base de personal capacitado y comprometido para su defensa.
- Macron denuncia las «injerencias extranjeras» de la Rusia de Putin en las elecciones francesas.
- Francia teme la «guerra híbrida» de Moscú y Macron está dispuesto a «intervenir».
- La «guerra neocolonial» en Ucrania es el principal desafío estratégico continental.
- Se celebrará una cumbre en París para la «Coalición de los voluntarios» de apoyo a Ucrania.
- Francia implementará un servicio militar voluntario como respuesta a las amenazas continentales.
Desafíos Internos y las Esperanzas de Macron para Francia
Las respuestas colectivas y europeas de Macron ante las presiones directas o indirectas de los imperios coinciden con una de las crisis nacionales más profundas que ha vivido Francia desde la fundación de la V República entre 1958 y 1962. Esta confluencia de desafíos externos e internos dibuja un panorama complejo para el país y para la presidencia de Macron. A pesar de la gravedad de la situación, que abarca desde tensiones sociales hasta problemas económicos estructurales, Macron se sigue negando a admitir una «trágica culpa personal» en la agravación de esta crisis, aunque se declara «confiado» en la capacidad de Francia para superarla.
Uno de los indicadores más palpables de la crisis interna es la situación presupuestaria. El gobierno de Macron, con Sébastien Lecornu como primer ministro, lleva seis meses sin conseguir aprobar los presupuestos del Estado, una anomalía política que subraya la dificultad para lograr consensos y la fragilidad de la mayoría parlamentaria. A pesar de este estancamiento, Macron «confía» en que «finalmente» sea posible aprobar, a primeros de año, unos presupuestos que, en principio, seguirán sin solventar el trágico estado de los déficits y la Deuda pública. Esta situación genera incertidumbre económica y pone en tela de juicio la capacidad del gobierno para abordar los problemas financieros a largo plazo.
En términos muy generales, y sin entrar en detalles específicos, Macron se declaró «esperanzado» ante diversas crisis de coyuntura y existenciales que afectan a la sociedad francesa. Entre ellas, confía en alcanzar un «acuerdo» para «ayudar» a los agricultores, quienes llevan semanas en pie de guerra por sus condiciones y rentabilidad. Asimismo, confía en revertir la crisis de fondo que sufre el crecimiento de la natalidad, un problema demográfico con profundas implicaciones sociales y económicas para el futuro del país.
Las esperanzas del presidente francés también se extienden a otras áreas sensibles. Espera «responder» a las «legítimas» aspiraciones de los corsos, en sus históricas demandas nacionalistas de mayor autonomía o reconocimiento cultural, un tema recurrente en la política francesa. Finalmente, Macron también manifestó su esperanza de que su gobierno «regule» el acceso a las redes sociales de los adolescentes, abordando así una preocupación creciente sobre el impacto de la tecnología en la salud mental y el desarrollo de los jóvenes. No sin cierto optimismo, Macron terminó «esperando» que 2026 sea un año «útil» para los franceses, gracias a una voluntariosa esperanza y buenos propósitos personales, concluyendo que «podemos afrontar todas las crisis si somos capaces de afrontarlas unidos, de manera solidaria». Veremos si esta visión se materializa.
- Francia atraviesa la crisis nacional más grave desde la fundación de la V República.
- Macron se niega a admitir culpa personal, pero se muestra «confiado» en la superación de la crisis.
- El gobierno lleva seis meses sin aprobar los presupuestos del Estado, con alta deuda y déficits.
- Macron confía en acuerdos para agricultores, crecimiento de natalidad y respuesta a aspiraciones corsas.
- Se espera una regulación gubernamental sobre el acceso de adolescentes a las redes sociales.
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa el «retorno de los imperios» según Macron?
Macron define el «retorno de los imperios» como el resurgimiento de políticas de poder e influencia por parte de grandes naciones como Estados Unidos (bajo Trump), China y Rusia. Considera que estas potencias buscan imponer sus agendas, generando un nuevo desorden estratégico global que amenaza la soberanía y libertad de otras naciones, especialmente en Europa.
¿Por qué es urgente acelerar la «Europa de la defensa»?
La aceleración de la «Europa de la defensa» es crucial para Macron debido al contexto de inestabilidad global y el auge de políticas imperiales. Argumenta que Europa debe ser capaz de asegurar su propia libertad y proteger sus intereses de forma autónoma, sin depender excesivamente de terceros, frente a amenazas como la guerra en Ucrania y las injerencias externas.
¿Qué papel juega Rusia en las preocupaciones de seguridad de Francia?
Rusia, bajo Putin, es vista por Francia como una fuente principal de «injerencias extranjeras» y una amenaza estratégica. Macron denuncia la «guerra híbrida» de Moscú, que busca influir en las elecciones francesas y socavar la estabilidad europea, así como la «guerra neocolonial» en Ucrania, que desafía directamente la seguridad continental.
¿Qué medidas internas ha anunciado Macron para Francia?
A nivel nacional, Macron ha confirmado la implementación del servicio militar voluntario, una medida ligada a las nuevas amenazas continentales. Además, se muestra esperanzado en resolver la crisis presupuestaria, alcanzar acuerdos con los agricultores, fomentar la natalidad, abordar las aspiraciones corsas y regular el acceso a redes sociales para adolescentes.
¿Cuál es la postura de Macron sobre la crisis nacional de Francia?
Macron reconoce la histórica crisis nacional de Francia, la más grave desde la V República. Aunque se niega a asumir una culpa personal directa, mantiene una postura de «confianza» en la capacidad del país para superar los desafíos. Su visión es que la unidad y la solidaridad son esenciales para afrontar estas crisis existenciales.
¿Cuándo se celebrará la cumbre europea anunciada en París?
La cumbre europea anunciada por Macron se celebrará en París la semana que viene. Su objetivo principal será reunir a la «Coalición de los voluntarios» para seguir prestando ayuda a Ucrania en su combate contra el ejército ruso, además de abordar las injerencias de Moscú en Europa y reforzar la coordinación en materia de defensa.
Conclusión
El mensaje de fin de año de Emmanuel Macron a la Nación ha delineado un panorama complejo y desafiante para Francia y Europa, marcado por la inminencia de un «retorno de los imperios» y la necesidad perentoria de una «Europa de la defensa» acelerada. La visión del presidente francés subraya la urgencia de una respuesta colectiva y autónoma frente a las políticas imperiales de potencias como Estados Unidos, China y Rusia, así como las injerencias directas de Moscú en la estabilidad europea. La próxima cumbre en París y la implementación del servicio militar voluntario son pasos concretos en esta dirección.
Al mismo tiempo, Macron no ignora los profundos desafíos internos que atraviesa Francia, desde una crisis nacional histórica hasta problemas presupuestarios y sociales. A pesar de estas dificultades, el presidente proyecta una imagen de «confianza» y «esperanza», apelando a la unidad y la solidaridad como pilares fundamentales para superar tanto las amenazas externas como los problemas domésticos. El año 2026, en su visión, debe ser un año «útil» que demuestre la capacidad de Francia y Europa para afrontar y superar las múltiples crisis que se ciernen sobre ellas, consolidando su soberanía y su lugar en un mundo en constante redefinición.
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