China ha exigido la liberación inmediata de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura del líder venezolano en Caracas. La demanda, emitida desde Pekín el domingo, siguió a una declaración previa el sábado por la noche en la que el Ministerio de Exteriores chino se declaró «profundamente conmocionado» y condenó enérgicamente el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un estado soberano, calificándolo de una clara violación del derecho internacional y una amenaza a la paz regional. Este pronunciamiento surge en medio de intensas especulaciones sobre la coincidencia —o no— de la intervención militar con una importante visita de emisarios chinos a Caracas, apenas siete horas antes de la irrupción de las fuerzas estadounidenses.
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La Captura de Maduro y la Coincidencia Diplomática con China
La operación relámpago que puso fin al ciclo político de Nicolás Maduro en Venezuela ha desencadenado una ola de reacciones internacionales, pero ninguna tan intrigante como la de China. Apenas siete horas antes de que aviones estadounidenses irrumpieran en el cielo de Caracas y una operación militar culminara con la detención de Maduro, el Palacio de Miraflores era escenario de un encuentro que ahora adquiere un valor casi crepuscular. Una delegación china de alto nivel, encabezada por Qiu Xiaoqi, enviado especial de Pekín para América Latina, se reunía con Maduro y la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
Este encuentro, descrito en un comunicado oficial como una manifestación de «hermandad inquebrantable» y de resistencia frente a las «medidas coercitivas unilaterales», ha alimentado intensas especulaciones. La coincidencia temporal entre una visita diplomática tan significativa y una intervención militar de esta magnitud plantea interrogantes sobre el conocimiento previo o la implicación de diferentes actores internacionales. Aunque desde Pekín se ha insistido en que el viaje formaba parte de una gira regional programada para presentar la hoja de ruta política de China para América Latina y el Caribe, el timing no deja de ser notable.
La presencia de Qiu Xiaoqi, acompañado por altos funcionarios del Ministerio de Exteriores de la superpotencia asiática, subraya la importancia que China otorga a sus relaciones en la región, incluso con regímenes bajo fuerte presión internacional. La narrativa de un «Sur Global decidido a defender su soberanía» resonaba en el Palacio de Miraflores, un mensaje que China consistentemente promueve en foros internacionales como contrapeso a la influencia occidental. Este discurso se enmarca en la visión de Pekín de un orden mundial multipolar.
La celeridad con la que se desarrolló la operación estadounidense contrasta con la deliberación y el cálculo que suelen caracterizar los movimientos diplomáticos chinos. Este contraste ha puesto de manifiesto la complejidad de las relaciones internacionales contemporáneas, donde la geopolítica y los intereses nacionales se entrelazan de maneras a menudo impredecibles. La situación en Venezuela, un país rico en recursos y estratégicamente ubicado, se convierte así en un nuevo tablero para la competencia entre grandes potencias.
- Encuentro de Maduro con delegación china horas antes de su captura.
- Comunicado oficial venezolano destacó «hermandad inquebrantable».
- Especulaciones sobre la coincidencia de la visita china con la operación militar.
- China insiste en que la visita era parte de una gira regional programada.
La Firme Condena de Pekín y su Exigencia de Liberación
La reacción inicial de Pekín tras la captura de Nicolás Maduro tardó en materializarse, reflejando quizás un período de evaluación interna y coordinación. No fue hasta el sábado por la noche (hora local) cuando el Ministerio de Exteriores chino emitió un comunicado oficial, declarándose «profundamente conmocionado» y condenando «enérgicamente el flagrante uso de la fuerza» por parte de Estados Unidos contra un Estado soberano. Este comunicado siguió el manual básico de la diplomacia de Xi Jinping: acusar a Washington de violar el derecho internacional y amenazar la paz regional.
Sin embargo, la declaración inicial se abstuvo de anunciar represalias concretas o de una respuesta coordinada con otros aliados del régimen chavista, como Rusia e Irán. Esta cautela subraya la pragmática aproximación de China a las crisis internacionales, priorizando la estabilidad y sus propios intereses a largo plazo sobre gestos grandilocuantes. La condena, aunque enérgica en su retórica, se mantuvo dentro de los límites de la diplomacia tradicional, evitando escalar la situación de manera incontrolable.
El domingo, tras la primera noche de Maduro recluido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, Pekín elevó el tono de su protesta con un nuevo comunicado. En esta ocasión, la exigencia fue clara y directa: la «liberación inmediata» del líder venezolano y de su esposa, Cilia Flores. «Las acciones de EEUU violan claramente las normas básicas que rigen las relaciones internacionales y contravienen los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas«, reiteraron, reforzando su postura sobre la soberanía y la no injerencia.
La insistencia de China en la violación del derecho internacional no solo es una defensa de Venezuela, sino también una reafirmación de su propia doctrina de política exterior. Pekín ha sido un firme defensor de la soberanía estatal y el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países, especialmente cuando percibe que las acciones occidentales socavan estos principios. Esta postura es fundamental para la narrativa china de un orden mundial más equitativo y menos dominado por una sola potencia hegemónica.
- China se declara «profundamente conmocionada» por la operación.
- Condena el «flagrante uso de la fuerza» por parte de Estados Unidos.
- Exige la «liberación inmediata» de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
- Acusa a EE. UU. de violar el derecho internacional y la Carta de la ONU.
La Evolución de la Estrategia China en América Latina
La influencia de China en América Latina ha crecido exponencialmente en los últimos años, desplazando a Estados Unidos como el principal socio comercial de muchas naciones de la región. Esta expansión se ha manifestado a través de inversiones masivas en infraestructura, comercio bilateral y préstamos. La relación entre China y Venezuela, en particular, se ha mantenido como una alianza sólida, especialmente en el plano político, donde ambos países han compartido una retórica anti-hegemónica y de defensa de un orden multipolar.
Sin embargo, la estrategia económica de Pekín en la región ha mostrado una evolución pragmática. Mientras que en la década pasada China se convirtió en el principal acreedor de Venezuela, otorgando préstamos multimillonarios y participando en ambiciosos proyectos energéticos, esta dinámica ha cambiado. Pekín hace tiempo que cerró el grifo a los rescates financieros y a los nuevos grandes proyectos de inversión para el régimen de Maduro, consciente de los riesgos asociados a la inestabilidad política y las sanciones internacionales.
La visita de Qiu Xiaoqi a Caracas, enmarcada en una gira regional, tenía como objetivo presentar la hoja de ruta política que China ha publicado recientemente sobre América Latina y el Caribe. Este documento busca consolidar los lazos existentes y explorar nuevas vías de cooperación, pero con un enfoque renovado en la sostenibilidad y la rentabilidad. La prioridad económica para el Gobierno de Xi Jinping en la región ahora pasa por mantener vínculos comerciales profundos y estables con países como Brasil, México, Chile o Perú, donde se pueden hacer negocios sin el lastre de las sanciones y la volatilidad política.
Esta diversificación de la estrategia china refleja una maduración de su política exterior. Aunque mantiene su apoyo político a Venezuela en foros internacionales y condena las intervenciones externas, su compromiso financiero se ha vuelto más selectivo. Pekín busca maximizar sus ganancias y minimizar los riesgos, adaptándose a un panorama geopolítico complejo. La captura de Maduro podría acelerar esta reconfiguración, llevando a China a recalibrar aún más sus alianzas y prioridades en un continente vital para sus ambiciones globales.
- China ha desplazado a EE. UU. como principal socio comercial en la región.
- La alianza China-Venezuela ha sido históricamente sólida en lo político.
- Pekín ha reducido drásticamente los préstamos y rescates financieros a Venezuela.
- La prioridad actual de China es el comercio rentable con países estables como Brasil y México.
El Petróleo Venezolano: Un Vínculo Estratégico con Matices
A pesar del endurecimiento de las sanciones internacionales y la inestabilidad política, Venezuela ha continuado siendo un proveedor relevante de petróleo para la segunda economía mundial. En los últimos meses de 2025, se estima que los chinos habrían absorbido cerca del 80% de las exportaciones petroleras venezolanas, lo que subraya la importancia estratégica de este recurso para Pekín, incluso si la relación financiera general ha disminuido. Este flujo constante de crudo es vital para mantener la pujante maquinaria económica china.
Sin embargo, la naturaleza de estas transacciones es compleja y refleja el ingenio de Pekín para navegar el panorama de las sanciones. Al igual que ocurre con otros socios sancionados como Rusia e Irán, el país asiático compra crudo venezolano con grandes descuentos, aprovechando la necesidad urgente de liquidez de Caracas y la limitada capacidad de Venezuela para encontrar otros compradores. Además, China utiliza una red de intermediarios y mecanismos financieros diseñados específicamente para esquivar las sanciones internacionales, manteniendo una distancia formal mientras asegura su suministro energético.
Es importante contextualizar la magnitud de estas compras. Aunque China es, con diferencia, el mayor comprador de petróleo de Venezuela, esta nación representa solo el 4% de las importaciones totales de crudo de China. Esto significa que, si bien Venezuela es un proveedor importante en términos de volumen para sí misma, para China es una fuente más dentro de una estrategia de diversificación global. Esta proporción le permite a Pekín tener flexibilidad y no depender excesivamente de una única fuente, especialmente una tan volátil y sancionada como Venezuela.
La detención de Maduro podría generar una reevaluación de la cadena de suministro de petróleo venezolano hacia China. Si bien Pekín ha demostrado su capacidad para adaptarse a las sanciones y operar a través de canales no oficiales, un cambio de régimen o una mayor inestabilidad podrían afectar la continuidad y el precio del suministro. No obstante, la necesidad de China de energía barata y diversificada probablemente garantizará que, de alguna forma, el petróleo venezolano siga encontrando su camino hacia el gigante asiático, aunque bajo nuevas condiciones o con intermediarios aún más complejos. La economía de China sigue siendo un motor que necesita combustible constante.
- China absorbió cerca del 80% de las exportaciones petroleras venezolanas a fines de 2025.
- Pekín compra crudo con grandes descuentos y utiliza intermediarios para evadir sanciones.
- Venezuela representa solo el 4% de las importaciones totales de petróleo de China.
- La detención de Maduro podría impactar la continuidad del suministro petrolero a China.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué China exige la liberación de Nicolás Maduro?
China exige la liberación de Maduro porque considera la operación militar estadounidense como una «flagrante violación» del derecho internacional y de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Pekín defiende la soberanía estatal y la no injerencia en asuntos internos de otros países, una postura clave en su política exterior.
¿Fue casual la visita de la delegación china a Caracas antes de la captura?
Oficialmente, China afirma que la visita de su enviado especial a Caracas era parte de una gira regional programada para presentar su hoja de ruta política para América Latina y el Caribe. Sin embargo, la coincidencia temporal con la operación militar estadounidense ha generado intensas especulaciones sobre su posible significado o conocimiento previo.
¿Cómo ha cambiado la relación financiera de China con Venezuela?
China ha reducido drásticamente los préstamos multimillonarios y rescates financieros a Venezuela que caracterizaron la década pasada. Ahora prioriza relaciones comerciales más estables y rentables con otros países latinoamericanos, buscando minimizar los riesgos asociados a la inestabilidad política y las sanciones internacionales.
¿Qué importancia tiene el petróleo venezolano para China?
Venezuela sigue siendo un proveedor relevante de petróleo para China, llegando a representar hasta el 80% de sus exportaciones en ciertos períodos. Aunque solo constituye un 4% de las importaciones totales de China, es una fuente importante de crudo con descuento, adquirido a menudo mediante intermediarios para sortear las sanciones internacionales.
¿Podría la captura de Maduro afectar la influencia de China en América Latina?
La captura de Maduro podría impulsar a China a reevaluar y recalibrar su estrategia en América Latina, posiblemente acelerando su enfoque hacia países con mayor estabilidad y menos riesgos de sanciones. Si bien mantendrá su postura política, su compromiso financiero podría volverse aún más selectivo y pragmático.
¿Qué dice la Carta de las Naciones Unidas sobre este tipo de operaciones?
La Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, excepto en legítima defensa o con autorización del Consejo de Seguridad. China argumenta que la operación estadounidense viola estos principios fundamentales del derecho internacional.
Conclusión
La captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses marca un punto de inflexión en la política latinoamericana y pone de manifiesto las complejas interacciones geopolíticas que se desarrollan en la región. La enérgica condena de China y su demanda de liberación inmediata de Maduro no solo reflejan su alianza histórica con el régimen chavista, sino que también reafirman su compromiso con principios fundamentales de la soberanía y la no injerencia, pilares de su propia política exterior frente a la hegemonía occidental. La coincidencia de la operación con una visita diplomática de alto nivel subraya la intrincada red de intereses y agendas que convergen en Venezuela.
Aunque China ha sido un socio político y comercial clave para Venezuela durante años, su estrategia económica en América Latina ha evolucionado hacia un pragmatismo calculado. Pekín ha reducido su exposición a riesgos financieros en Caracas, priorizando ahora relaciones comerciales estables y rentables con otras economías de la región. Sin embargo, el petróleo venezolano sigue siendo un activo estratégico, adquirido a menudo con descuentos y a través de mecanismos que eluden las sanciones. La situación post-Maduro obligará a China a recalibrar aún más su enfoque, buscando proteger sus intereses mientras navega por un panorama regional en constante cambio.
El escenario resultante abre un período de incertidumbre y reajustes para todos los actores involucrados. La postura de China, aunque firme en su retórica, sugiere una búsqueda de equilibrio entre la defensa de principios internacionales y la protección de sus intereses económicos. La región latinoamericana, por su parte, se encuentra una vez más en la encrucijada de las grandes potencias, con la mirada puesta en cómo se redefinirán las alianzas y las dinámicas de poder en los próximos años.
Palabras clave: China, Nicolás Maduro, Estados Unidos, Venezuela, geopolítica, petróleo, derecho internacional, América Latina