Glaciar Aletsch: Peligra su desaparición antes de 2

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El imponente Glaciar Aletsch, el más extenso de los Alpes suizos, se enfrenta a una inminente desaparición antes de que finalice este siglo si el calentamiento global persiste sin freno. Los científicos alertan sobre un retroceso de más de 3 kilómetros en los últimos 170 años y una pérdida de más de un tercio de su masa desde el año 2000, un ritmo que se ha acelerado drásticamente en el último lustro. Ante este sombrío pronóstico, Jasmine Noti, responsable de Turismo del Aletsch Arena, insta a viajeros de todo el mundo a visitar este «lugar único en el continente europeo» en Suiza, entre Berna y Valais, para experimentar su grandiosidad y la profunda conexión con la naturaleza que ofrece antes de que este gigante de hielo sea solo un recuerdo. Es una oportunidad imperdible para quienes buscan una aventura emocional y una conexión profunda con uno de los últimos baluartes glaciares.

La Amenaza del Deshielo: Una Carrera Contra el Tiempo

El Glaciar Aletsch, el más extenso de la cordillera alpina y el mayor de Eurasia, se encuentra en una situación crítica. Los pronósticos científicos son alarmantes: si el calentamiento global no se desacelera, esta inmensa masa de hielo de diez mil millones de toneladas desaparecerá por completo antes de que termine el presente siglo. Este contundente aviso se basa en la observación de un retroceso acelerado y sin precedentes, que lo ha llevado a perder más de 3 kilómetros de su longitud original en los últimos 170 años, una cifra que se agrava con cada década que pasa.

La realidad es que el deshielo del Aletsch no es un fenómeno gradual, sino que se ha intensificado de forma dramática. Los datos revelan que, desde el año 2000, el glaciar ha perdido más de un tercio de su masa total, y este ritmo se ha vuelto aún más acusado en los últimos cinco años. En los meses de verano, el glaciar puede perder hasta 20 centímetros de grosor al día, lo que se traduce en una pérdida anual de entre 4 y 5 metros. Estas cifras no solo son impactantes, sino que también subrayan la urgencia de actuar y, para muchos, de contemplar este espectáculo natural antes de que sea demasiado tarde.

Ante esta realidad, la llamada a la acción es clara. Jasmine Noti, responsable de Turismo del Aletsch Arena, enfatiza la singularidad del lugar: «Es un lugar único en el continente europeo que hay que contemplar porque es una experiencia única y emocionante. He visto llorar aquí a muchos visitantes porque alcanzan un sentimiento de libertad que conecta con esta grandiosa naturaleza». Su invitación no solo busca el disfrute turístico, sino también la concienciación sobre la fragilidad de estos ecosistemas vitales para el planeta.

El glaciar Aletsch, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2001, no es solo un destino turístico, sino un barómetro visible del cambio climático. Su extensión original abarcaba 82.400 hectáreas, una superficie que se reduce año tras año. Las grietas y fisuras en su superficie, algunas de hasta 10 metros de altura, son testimonio de la dinámica y la vulnerabilidad de esta mole de hielo que, según se estima, contiene suficiente agua para abastecer a toda la población mundial con un litro diario durante dos años y medio si se fundiera por completo.

  • El Glaciar Aletsch ha retrocedido más de 3 kilómetros en 170 años.
  • Ha perdido más de un tercio de su masa desde el año 2000.
  • El ritmo de deshielo se ha acelerado notablemente en los últimos cinco años.
  • En verano, el glaciar puede perder hasta 20 centímetros de grosor al día.
  • Su desaparición total se prevé antes de que termine este siglo.
💡 Dato: Desde el año 2000, el Glaciar Aletsch ha perdido más de un tercio de su masa total, un ritmo de deshielo sin precedentes que se ha intensificado en los últimos cinco años.

Aletsch Arena: Puerta de Acceso a un Gigante Alpino

Visitar el Glaciar Aletsch ofrece diversas opciones, adaptándose a diferentes presupuestos y preferencias. Aunque el Jungfrau, con su observatorio La Esfinge y su tren cremallera, ofrece una vista cercana al glaciar y ha ganado fama extrema entre los turistas, su coste de unos 220 euros por persona lo convierte en una excursión significativamente más cara. Para una experiencia más accesible y profunda, el Aletsch Arena es la puerta de entrada ideal, conformado por los encantadores pueblos de Bettmeralp, Riederalp y Fiesch.

Desde estos tres pintorescos pueblos, el acceso a los principales puntos de observación del glaciar es considerablemente más económico. El coste de los tres telecabinas necesarios no supera la cuarta parte de la excursión al Jungfrau, y se reduce a la mitad si se posee el Swiss Pass, el práctico billete de tren que permite viajes ilimitados en tren, autobús y barco por Suiza durante varios días. Esta opción no solo es más económica, sino que también permite una inmersión más auténtica en el corazón de la región del Aletsch.

El Aletsch Arena se distingue por su compromiso con la sostenibilidad, donde solo circulan coches eléctricos en sus tres pueblos. La amplia red de 35 remontes conecta eficientemente estas localidades con la estación de esquí y los miradores principales. Moosfluh (2.333 m), Bettmerhorn (2.647 m) y Eggishorn (2.869 m) son los puntos clave para admirar el glaciar en todo su esplendor, cada uno ofreciendo perspectivas únicas y panorámicas que quitan el aliento. La infraestructura está pensada para facilitar la exploración, sea cual sea el nivel de los visitantes.

Bettmeralp, a menudo considerado el punto de entrada principal a esta área, es un idílico pueblo de chalets en lo alto del valle del Ródano. Goza de más de 300 horas de sol al año y una impresionante oferta de 104 pistas esquiables, perfectas para principiantes y familias. Este entorno, que combina la majestuosidad de los Alpes con la comodidad de un resort familiar, lo convierte en un destino atractivo tanto para los amantes de los deportes de invierno como para aquellos que buscan tranquilidad y belleza natural.

  • El Aletsch Arena es una alternativa más económica y auténtica que el Jungfrau para ver el glaciar.
  • Los tres pueblos principales son Bettmeralp, Riederalp y Fiesch.
  • El Swiss Pass reduce a la mitad el coste de los telecabinas.
  • Solo circulan coches eléctricos en los pueblos del Aletsch Arena.
  • Moosfluh, Bettmerhorn y Eggishorn son los miradores clave.
💡 Dato: Los tres pueblos del Aletsch Arena (Bettmeralp, Riederalp y Fiesch) solo permiten la circulación de coches eléctricos, asegurando un entorno alpino tranquilo y respetuoso con el medio ambiente.

Bettmeralp: Un Oasis Alpino con Vistas Inolvidables

Bettmeralp, con sus aproximadamente 500 habitantes fijos, es un pueblo que cobra vida especialmente durante la temporada alta, cuando su población se multiplica por seis. Este idílico enclave alpino ofrece una amplia gama de atracciones que van desde una piscina cubierta y una pista de hielo natural hasta un parque de cuerdas, asegurando entretenimiento para todas las edades. Sin embargo, lo que verdaderamente cautiva a sus visitantes son las espectaculares vistas que se pueden disfrutar desde cada rincón, especialmente desde su histórica capilla.

La Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, construida en 1697 sobre un antiguo templo dedicado al apóstol Santiago, es hoy un lugar predilecto para los matrimonios locales, gracias a su encanto y a las panorámicas que regala. Justo enfrente, la Bättmer Alphitta, una casa de 300 años de antigüedad, ofrece una mirada al pasado, mostrando las austeras condiciones en las que vivían dos familias de diez miembros junto a sus animales en un territorio aislado y congelado durante gran parte del año. Es un pequeño museo etnográfico que conecta a los visitantes con la historia y las tradiciones alpinas.

Tras un breve recorrido por la historia local, es imperativo reponer fuerzas. El Hotel Panorama, situado justo detrás de la Bättmer Alphitta, es famoso por su deliciosa raclette, un plato suizo que es una verdadera delicia. Continuar el paseo por la calle principal de Bettmeralp permite descubrir la farmacia instalada a más altitud de Suiza, la oficina de turismo y el remonte con sus coloridas cabinas de ocho plazas, que conducen directamente al Bettmerhorn, uno de los miradores más impresionantes del glaciar Aletsch.

Una vez en el Bettmerhorn, a 2.647 metros de altitud, la plataforma panorámica ofrece una vista única de la curva del glaciar Aletsch. Desde aquí, las grietas y fisuras del glaciar, que miden entre 5 y 10 metros de altura, son impresionantes, revelando el movimiento del agua a diferentes velocidades bajo la superficie. Jasmine Noti destaca la magnitud del glaciar: «La masa de hielo es espectacular y su profundidad de 800 metros increíble, tanto que se dice que si se fundiera todo el hielo del glaciar podría repartirse un litro de agua diario a todo el mundo en el planeta durante dos años y medio». Esta perspectiva permite comprender la escala de esta maravilla natural.

  • Bettmeralp multiplica su población por seis en temporada alta.
  • La Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves data de 1697.
  • La Bättmer Alphitta es una casa de 300 años que muestra la vida alpina.
  • El Hotel Panorama es conocido por su raclette.
  • Desde el Bettmerhorn se admiran las grietas del glaciar, de hasta 10 metros de altura.
💡 Dato: Bettmeralp, un pueblo de unos 500 habitantes fijos, presume de más de 300 horas de sol y 104 pistas esquiables, ideales para principiantes y familias.

Experiencias Únicas en el Corazón del Glaciar Aletsch

La exploración del Glaciar Aletsch va más allá de la simple observación desde los miradores. Para los aventureros, la realidad de las fisuras que se ensanchan y las nuevas grietas que aparecen cada año recalcan la necesidad de extremar precauciones. Sin embargo, entre junio y octubre, es posible participar en un trekking guiado de seis horas por el Aletsch, dos de ellas directamente sobre el glaciar, siempre acompañado por un experto guía de montaña. Esta experiencia, que cuesta 90 euros y se puede reservar en la oficina de turismo, permite adentrarse de forma segura en este laberinto helado, ofreciendo una perspectiva íntima de su majestuosidad y sus dinámicas.

Para aquellos que buscan una experiencia verdaderamente inolvidable, el Bettmerhorn ofrece opciones más allá de la comida en su restaurante (unos 25 euros por plato). El Million Stars Hotel – Cube Aletsch es una caseta de madera con jacuzzi exterior, situada a 2.647 metros de altitud, que permite observar el glaciar y el cielo estrellado por las noches. Por 444 euros diarios, los huéspedes pueden disfrutar de una copa de vino en su pequeña terraza, contemplando cómo los últimos rayos de sol iluminan el Cervino y cómo el cielo estrellado los acompaña toda la noche. Encontrar un lugar más romántico y único en la región es una misión imposible.

De vuelta a la cabina, el descenso por las empinadas laderas puede completarse con un paseo por el perímetro del Bettmersee, un encantador lago donde es posible bañarse en verano y almorzar en el Chüestall, un típico restaurante de montaña de 1961. Aquí se puede probar la «Cholera», una tarta salada regional rellena de patatas, puerros, queso, manzanas y peras, cuya peculiar historia se remonta a una epidemia de cólera en el siglo XIX. Con el estómago lleno, el ascenso en telecabina al mirador Moosfluh ofrece otra perspectiva reveladora.

Desde Moosfluh, a 2.333 metros, se observa claramente una línea marrón que marca la extensión del glaciar en 1850, permitiendo comprender visualmente el agravamiento de su retroceso. Este mirador, en una zona más tranquila, regala vistas ininterrumpidas de la parte inferior del glaciar y, en días despejados, permite admirar picos circundantes como el famoso Matterhorn o Cervino. También es visible el bosque de Aletsch, uno de los más antiguos de Europa, con senderos más bajos y sencillos ideales para familias. Para finalizar el día, un paseo a pie de hora y media desde Moosfluh, en paralelo al glaciar en las alturas, conduce a la Villa Cassel, que desde 1976 alberga un centro de educación y conservación de la naturaleza. Este edificio, antigua residencia de verano del banquero inglés Ernest Cassel, explica la formación del glaciar y la biodiversidad de la zona, y es punto de partida para senderos temáticos como el Cassel Trail o el Moraine Trail, que, junto a su exposición anual y su jardín alpino con más de 200 especies de plantas, ofrecen una experiencia educativa y visualmente impactante. Muy cerca de allí, Riederalp ofrece otra maravillosa vista de los picos de cuatro mil metros del Valais.

La lista de observatorios se completa con el mirador Eggishorn, accesible desde Fiesch. Antes de tomar la telecabina más rápida de Suiza (que sube de 1040 a 3.869 metros en solo 25 minutos), los más atrevidos pueden cruzar el Goms, un puente colgante de 280 metros de largo y 92 metros de alto que cruza el desfiladero de Lama y el Ródano. Las emociones continúan en el Eggishorn, tras un cambio de cabina en Fiescheralp (2.212 metros). En el punto más elevado, se pueden admirar los montes Eiger, Mönch y Jungfrau, y en días claros, el Matterhorn o Cervino y el Mont Blanc, pero sobre todo, se obtiene la vista más cercana del inicio del Aletsch, el mayor glaciar de Eurasia, un espectáculo natural que forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2001, con una superficie total de 82.400 hectáreas. Para más información, puedes consultar la página oficial de la UNESCO sobre los Alpes Suizos Jungfrau-Aletsch.

  • Trekking guiado de 6 horas sobre el glaciar disponible de junio a octubre.
  • El Million Stars Hotel – Cube Aletsch ofrece una experiencia romántica única a 2.647 metros.
  • Es posible bañarse en el Bettmersee en verano y probar la tarta «Cholera» en el Chüestall.
  • El mirador Moosfluh muestra la línea de retroceso del glaciar desde 1850.
  • La Villa Cassel es un centro de conservación y punto de partida de senderos temáticos.
  • Desde Eggishorn se ven el Eiger, Mönch, Jungfrau, Matterhorn y Mont Blanc.
💡 Dato: El Glaciar Aletsch, el mayor de Eurasia, fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2001, abarcando una superficie total de 82.400 hectáreas.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la mejor época para visitar el Glaciar Aletsch?

La mejor época depende de las actividades deseadas. Para esquiar, los meses de invierno son ideales. Para senderismo y trekking sobre el glaciar, el verano (junio a octubre) es perfecto, ofreciendo temperaturas más suaves y rutas accesibles.

¿Es caro visitar el Glaciar Aletsch?

El coste varía. Las excursiones desde el Aletsch Arena (Bettmeralp, Riederalp, Fiesch) son más económicas que la visita al Jungfrau. El Swiss Pass puede reducir significativamente los gastos de transporte en telecabinas y trenes, haciendo la experiencia más accesible.

¿Se puede caminar sobre el glaciar de forma segura?

Sí, pero siempre con un guía de montaña experto. Es fundamental no aventurarse solo debido a las grietas y fisuras que cambian constantemente. Se ofrecen trekkings organizados de junio a octubre desde la oficina de turismo de Bettmeralp.

¿Qué opciones de alojamiento hay en la zona?

Los pueblos del Aletsch Arena, como Bettmeralp, Riederalp y Fiesch, ofrecen hoteles, chalets y apartamentos. Destacan opciones únicas como el Hotel Panorama en Bettmeralp o el exclusivo Million Stars Hotel – Cube Aletsch para una experiencia inolvidable.

¿Cómo se llega al Aletsch Arena desde España?

Swissair ofrece vuelos directos entre Madrid y Zúrich. Desde el aeropuerto de Zúrich, se toma un tren directo a Brig. Desde Brig, se accede a los pueblos del Aletsch Arena (Bettmeralp, Riederalp, Fiesch) mediante teleféricos o telecabinas.

¿Existen rutas de senderismo aptas para familias?

Sí, la región cuenta con una amplia red de senderos para todos los niveles. Desde el mirador Moosfluh, por ejemplo, se puede acceder al bosque de Aletsch, que ofrece rutas más bajas y sencillas, ideales para familias con niños, combinando naturaleza y educación.

Conclusión

El Glaciar Aletsch no es solo una maravilla natural de los Alpes suizos, sino un conmovedor testimonio de la urgencia climática que enfrenta nuestro planeta. Su inminente desaparición en este siglo, según los científicos, lo convierte en un destino de visita obligada, no solo por su grandiosa belleza, sino también por el profundo mensaje que encarna. Desde los miradores panorámicos del Aletsch Arena hasta las experiencias de trekking sobre el hielo o las noches bajo un cielo estrellado en el Million Stars Hotel, cada momento en esta región ofrece una conexión única y emocionante con la naturaleza más pura.

La oportunidad de presenciar este gigante de hielo, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, y de comprender su fragilidad es un privilegio que no durará para siempre. Los pueblos como Bettmeralp, con su encanto alpino y su compromiso con la sostenibilidad, complementan la majestuosidad del glaciar, ofreciendo una experiencia turística completa y consciente. Viajar al Aletsch es más que unas vacaciones; es una invitación a la reflexión, a la aventura y a la admiración de un paisaje que, lamentablemente, está en una carrera contra el tiempo.

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