Petróleo venezolano: 90M barriles bloqueados, 5.40

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Una flota de buques tanque cargados con aproximadamente 90 millones de barriles de crudo venezolano, valorados en unos 5.400 millones de dólares al precio actual del Brent, se encuentra estancada en el mar, un botín flotante que Caracas no puede vender. Esta situación es consecuencia directa de la intensificación de las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump contra el régimen de Nicolás Maduro, que se aceleró notablemente a finales de 2025 con órdenes de bloqueo naval. La medida ha generado un «terremoto logístico» global, disparando el volumen de «petróleo on water» y creando un desafío sin precedentes para la logística petrolera mundial y la economía venezolana, ya que sus almacenamientos terrestres están a rebosar y la producción se ve severamente afectada.

La ofensiva de Trump y el botín flotante venezolano

La administración de Donald Trump, en su escalada de presión contra el gobierno de Nicolás Maduro, desató una serie de acciones que han tenido consecuencias profundas para la industria petrolera de Venezuela y el mercado global. Una de las más visibles y costosas ha sido la acumulación masiva de petróleo venezolano en el mar, un fenómeno conocido como «petróleo on water». Este crudo, que antes fluía libremente hacia los mercados internacionales, ahora se encuentra bloqueado en una suerte de almacenamiento flotante, incapaz de llegar a sus destinos previstos. La ofensiva se intensificó notablemente en los últimos meses de 2025, culminando en órdenes de Washington que impusieron un bloqueo naval para frenar la salida de producto venezolano, lo que ha transformado el océano en un gigantesco almacén involuntario para el país sudamericano.

Según estimaciones de Goldman Sachs, el volumen de petróleo venezolano disperso en los mares ha alcanzado los 90 millones de barriles. Este considerable stock representa un valor aproximado de 5.400 millones de dólares, calculados según el precio actual del barril de Brent, el marcador internacional de referencia. Lo más preocupante es la velocidad a la que este volumen ha crecido: el banco de Wall Street indica que el «petróleo on water» venezolano ha aumentado en unos 50 millones de barriles en términos interanuales, con el mayor repunte registrado justo antes de la detención del líder bolivariano, un evento que marcó un punto de inflexión en la crisis.

El bloqueo naval y el endurecimiento de las sanciones a las navieras que operan con Venezuela han provocado un «terremoto logístico» de magnitudes considerables. Los buques salen de Venezuela, pero las entregas finales se ven frustradas por la imposibilidad de descargar la mercancía debido a las restricciones. Esto no solo afecta a Venezuela, sino que desordena los flujos mundiales de combustible, al crear una incertidumbre sobre la disponibilidad y el movimiento de una parte significativa de la oferta global de crudo. La situación ha forzado a los actores del mercado a buscar alternativas y a reevaluar sus cadenas de suministro, añadiendo complejidad a un sector ya volátil.

Este «botín flotante» de crudo venezolano no es solo un indicador de la eficacia de las sanciones, sino también un símbolo de la paralización económica que enfrenta el país. Con sus instalaciones de almacenamiento terrestres completamente saturadas, Venezuela se encuentra en una encrucijada, incapaz de vender su principal producto de exportación y con una capacidad limitada para almacenar más crudo. La situación pone de manifiesto la grave disrupción en la cadena de valor del petróleo, desde la extracción hasta la comercialización, impactando directamente en los ingresos que el país necesita desesperadamente.

  • El volumen de petróleo venezolano «on water» ha alcanzado los 90 millones de barriles.
  • Este crudo bloqueado representa un valor de aproximadamente 5.400 millones de dólares.
  • La ofensiva de Trump en 2025 intensificó las sanciones y el bloqueo naval.
  • El aumento interanual del «petróleo on water» es de unos 50 millones de barriles.
  • La situación ha generado un «terremoto logístico» global, desordenando los flujos de combustible.
💡 Dato: El volumen de crudo venezolano almacenado en el mar es suficiente para abastecer las necesidades de España durante casi dos meses, basándose en su consumo medio diario.

El impacto de las sanciones en la producción y logística

Las sanciones impuestas por Estados Unidos no solo han paralizado las ventas de petróleo venezolano, sino que han tenido un efecto devastador en la capacidad productiva del país y en su infraestructura logística. A pesar de que las exportaciones de crudo de Venezuela se han mantenido relativamente estables en las últimas semanas del bloqueo, las importaciones por parte de sus clientes han disminuido drásticamente. Goldman Sachs señala que la importación de crudo venezolano ha caído alrededor de 0,4 millones de barriles diarios interanuales. Esta disparidad entre la salida de buques y la llegada a destino es la principal causa del aumento exponencial del «petróleo on water», ya que los cargamentos no pueden ser descargados y permanecen a la deriva.

La situación se agrava por el hecho de que Venezuela ya tiene sus almacenamientos terrestres a rebosar. La capacidad de almacenamiento en tierra firme ha llegado a su límite, lo que crea un cuello de botella insostenible. Esta saturación impide que las refinerías y los puntos de carga puedan aceptar más crudo, forzando una reducción en la producción. El petróleo extraído no tiene dónde ir, lo que convierte la producción en una actividad insostenible sin la capacidad de venta o almacenamiento adecuadas. Es un círculo vicioso que estrangula la principal fuente de ingresos del país.

Como resultado directo de esta crisis logística y de almacenamiento, la producción de petróleo de Venezuela ha experimentado un descenso significativo. Goldman Sachs estima que la producción podría haber disminuido ya en unos 0,8 millones de barriles diarios debido a estas circunstancias. Por su parte, la consultora Wood Mackenzie proyecta una desaceleración aún más pronunciada, previendo que la producción caiga de los 820.000 barriles diarios registrados en noviembre de 2025 a alrededor de 300.000 a principios de 2026. Esta drástica reducción se debe a que el intervencionismo estadounidense está forzando la retirada de compradores y la paralización de la producción por el exceso de inventario.

El impacto va más allá de las cifras de producción. La infraestructura petrolera venezolana, ya debilitada por años de subinversión y mala gestión, se enfrenta ahora a una presión sin precedentes. La falta de mantenimiento y repuestos, combinada con la imposibilidad de operar a plena capacidad, amenaza con deteriorar aún más los activos, haciendo que una futura recuperación sea más compleja y costosa. La pérdida de mercados y la reputación de ser un proveedor poco fiable son desafíos adicionales que Venezuela deberá enfrentar, incluso si las sanciones se levantaran en el futuro.

  • Las importaciones de crudo venezolano han caído 0,4 millones de barriles diarios interanuales.
  • Los almacenamientos terrestres de Venezuela están completamente saturados, creando un cuello de botella.
  • La producción de petróleo del país ha disminuido en aproximadamente 0,8 millones de barriles diarios.
  • Se prevé que la producción caiga de 820.000 a 300.000 barriles diarios a principios de 2026.
  • La intervención de EE. UU. ha provocado la retirada de compradores y la paralización de la producción.
💡 Dato: En 2005, Venezuela producía más de 3 millones de barriles diarios, lo que evidencia el dramático declive de su capacidad petrolera en dos décadas.

Sobreoferta global y el futuro incierto del crudo venezolano

El petróleo errante de Venezuela no es solo un problema logístico y económico para Caracas; también tiene implicaciones significativas para el mercado global del crudo, contribuyendo a la sobreoferta global. La existencia de millones de barriles en buques sin destino, sumada a la incertidumbre sobre cuándo y cómo podrían entrar al mercado, añade una capa de complejidad a la dinámica de precios. El mercado ya opera con la expectativa de que, incluso bajo un escenario optimista donde un gobierno con el apoyo de Estados Unidos pudiera reactivar la producción venezolana, los precios del crudo probablemente se mantendrán por debajo de los 60 dólares por barril en 2026.

Esta previsión de precios moderados se fundamenta en varias razones. En primer lugar, cualquier recuperación significativa de la actividad petrolífera en Venezuela requeriría un tiempo considerable y fuertes inversiones de largo plazo. El país ha sufrido años de desinversión, deterioro de infraestructuras y fuga de talento, lo que haría que una reactivación fuera un proceso lento y costoso. Además, la persistente inestabilidad política y económica de Venezuela disuade a muchos inversores potenciales, haciendo que las perspectivas de una recuperación rápida y sostenida sean sombrías. El restablecimiento de la confianza en un entorno tan volátil es un desafío monumental.

Pero, sobre todo, la principal razón detrás de la expectativa de precios bajos es la previsión de un superávit global de crudo. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), se espera un superávit de 3,85 millones de barriles diarios en el mercado mundial durante 2026. Este exceso de oferta se debe a una combinación de factores, incluyendo el aumento de la producción de otros países no-OPEP, la ralentización del crecimiento de la demanda global y las mejoras en la eficiencia energética. En este contexto de abundante oferta, la adición potencial de crudo venezolano al mercado solo serviría para presionar aún más los precios a la baja, exacerbando la situación de sobreoferta.

El «petróleo on water» venezolano, aunque actualmente inaccesible para el mercado, representa una reserva latente que podría influir en las expectativas futuras. Su mera existencia contribuye a la percepción de una oferta abundante, lo que limita el potencial de recuperación de los precios. La resolución de la crisis venezolana, ya sea a través de un cambio político o un levantamiento de sanciones, tendría que gestionar cuidadosamente la liberación de este crudo acumulado para evitar una mayor saturación del mercado. La interconexión entre la política, la economía y la logística petrolera global nunca ha sido tan evidente como en el caso del crudo venezolano.

  • El petróleo errante contribuye a la sobreoferta global de crudo.
  • Los precios del crudo se mantendrán por debajo de los 60 dólares en 2026.
  • La reactivación de la producción venezolana requiere tiempo y grandes inversiones.
  • La IEA proyecta un superávit global de 3,85 millones de barriles diarios en 2026.
  • La inestabilidad política de Venezuela dificulta la inversión y recuperación.
💡 Dato: El precio del petróleo Brent Brent Blend en Wikipedia es uno de los principales referentes para más de dos tercios del petróleo crudo mundial.

Geopolítica del petróleo: China y el tablero global

La estrategia de la administración Trump contra Venezuela ha trascendido lo económico, adentrándose profundamente en el terreno geopolítico con una clara escalada militar. El gobierno estadounidense anunció que controlará «indefinidamente» todo el petróleo de Venezuela, una medida que ha sido respaldada por un despliegue militar disuasorio. Previo a la detención de Nicolás Maduro, Washington movilizó 15.000 marines y comandos especiales en el Caribe. El objetivo de esta fuerza naval era reforzar la presión marítima y, crucialmente, interceptar los «buques fantasma» que transportan crudo vetado, principalmente hacia Asia, evadiendo las sanciones y socavando la efectividad del bloqueo.

En este intrincado tablero geopolítico, China emerge como un actor clave. Según informes de inteligencia norteamericana, en septiembre de 2025, el gigante asiático concentró alrededor del 84% de las exportaciones petroleras de Venezuela. Esta dependencia mutua ha sido un pilar para el régimen de Maduro, permitiéndole mantener un flujo de ingresos, aunque reducido, a pesar de las sanciones occidentales. La relación entre Caracas y Pekín se ha fortalecido en la adversidad, buscando mecanismos alternativos para el comercio que eviten la hegemonía del dólar estadounidense.

Fuentes empresariales cercanas al sector petrolero aseguran que la intervención de Trump ha generado un «efecto rebote» inesperado. Afirman que los países emergentes han percibido las acciones estadounidenses como una intromisión desmedida, lo que ha elevado su simpatía hacia Venezuela como país sancionado. Este sentimiento de solidaridad o rechazo a la unilateralidad estadounidense podría tener implicaciones a largo plazo para la dinámica global de poder. China, en particular, se siente ahora respaldada por el «Sur Global» para consolidar su esquema de compraventa de petróleo al margen del dólar, utilizando yuanes o criptomonedas para sus transacciones con Venezuela. Este movimiento no solo es una respuesta a las sanciones, sino también un paso estratégico hacia la desdolarización del comercio internacional.

Una segunda fuente del negocio del trading da por hecho que, de persistir el bloqueo naval y las sanciones, las alianzas entre Venezuela y países como China se fortalecerán aún más, buscando rutas y métodos alternativos para eludir las restricciones. Esto podría llevar a una mayor fragmentación del mercado petrolero global, con la creación de circuitos comerciales paralelos que operen fuera del alcance de la influencia de Washington. La situación venezolana se convierte así en un campo de pruebas para la viabilidad de un orden económico multipolar, donde las transacciones internacionales no dependan exclusivamente del sistema financiero dominado por Estados Unidos.

  • EE. UU. desplegó 15.000 marines en el Caribe para reforzar el bloqueo naval.
  • El objetivo era interceptar «buques fantasma» que transportan crudo sancionado.
  • China concentró el 84% de las exportaciones petroleras de Venezuela en septiembre de 2025.
  • La intervención de Trump generó un «efecto rebote» de simpatía hacia Venezuela.
  • China busca perpetuar un esquema de compraventa de petróleo ajeno al dólar, usando yuanes o criptomonedas.
💡 Dato: La Marina de los Estados Unidos U.S. Navy ha intensificado su presencia en el Caribe como parte de una estrategia para combatir el narcotráfico y la evasión de sanciones.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué hay tanto petróleo venezolano bloqueado en el mar?

El petróleo venezolano se encuentra bloqueado en el mar debido a las estrictas sanciones impuestas por Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro. Estas sanciones, intensificadas a finales de 2025, incluyen órdenes de bloqueo naval y restricciones a las navieras, impidiendo que los buques descarguen su crudo y lo vendan en el mercado internacional.

¿Cuántos barriles de crudo venezolano están afectados y cuál es su valor?

Según Goldman Sachs, aproximadamente 90 millones de barriles de petróleo venezolano están almacenados en buques en el mar. Este «botín flotante» tiene un valor estimado de cerca de 5.400 millones de dólares, calculado a partir del precio actual del barril de Brent, el marcador de referencia global.

¿Cómo afecta esta situación a la producción petrolera de Venezuela?

La producción petrolera de Venezuela se ha visto gravemente afectada. Con los almacenamientos terrestres a rebosar y sin capacidad para vender su crudo, la producción ha disminuido significativamente. Goldman Sachs estima una caída de 0,8 millones de barriles diarios, mientras que Wood Mackenzie prevé un descenso hasta los 300.000 barriles diarios a principios de 2026.

¿Qué papel juega China en la exportación de petróleo venezolano?

China juega un papel crucial, habiendo concentrado alrededor del 84% de las exportaciones petroleras de Venezuela en septiembre de 2025. Pekín ha buscado un esquema de compraventa alternativo, utilizando yuanes o criptomonedas, para eludir las sanciones estadounidenses y mantener un flujo comercial con Caracas, respaldado por el «Sur Global».

¿Cómo impacta el petróleo venezolano bloqueado en el mercado global?

El petróleo venezolano bloqueado contribuye a la sobreoferta global y añade incertidumbre al mercado. Su existencia, aunque inaccesible, presiona los precios a la baja. La IEA prevé un superávit global de 3,85 millones de barriles diarios en 2026, lo que refuerza la expectativa de que los precios se mantendrán por debajo de los 60 dólares.

¿Qué implicaciones tiene la intervención de EE. UU. en la región?

La intervención de EE. UU. ha tenido implicaciones geopolíticas significativas, incluyendo el despliegue militar en el Caribe para reforzar el bloqueo naval y controlar el petróleo venezolano. Este accionar ha generado un «efecto rebote» en países emergentes, elevando la simpatía hacia Venezuela y fortaleciendo la búsqueda de sistemas comerciales alternativos al dólar.

Conclusión

La situación del petróleo venezolano bloqueado en el mar, un «botín flotante» valorado en miles de millones de dólares, es un claro reflejo de la compleja interacción entre la política, la economía y la geopolítica global. La ofensiva de sanciones y el bloqueo naval impulsados por la administración Trump han paralizado la capacidad de Venezuela para vender su crudo, llevando a una acumulación sin precedentes de «petróleo on water» y a un colapso en su producción. Este escenario no solo agrava la crisis económica y humanitaria interna de Venezuela, sino que también desestabiliza los flujos globales de combustible y contribuye a una sobreoferta en el mercado internacional.

Las perspectivas a corto y mediano plazo para el crudo venezolano son sombrías. Incluso en un escenario de cambio político, la reactivación de su industria petrolera requerirá tiempo, enormes inversiones y estabilidad, elementos de los que carece actualmente. Mientras tanto, la existencia de este volumen masivo de petróleo errante y las previsiones de un superávit global mantendrán los precios del crudo bajo presión. La respuesta de actores clave como China, que ha reforzado sus lazos comerciales con Venezuela a través de mecanismos alternativos al dólar, subraya la creciente tendencia hacia un orden económico multipolar y la búsqueda de autonomía frente a la influencia estadounidense.

En última instancia, el petróleo venezolano se ha convertido en un símbolo de la lucha de poder global, con implicaciones que van más allá de sus fronteras. La persistencia del bloqueo y las sanciones continuará remodelando no solo la economía de Venezuela, sino también las dinámicas del comercio energético internacional y las alianzas geopolíticas, marcando un precedente para futuras confrontaciones entre grandes potencias y países productores de recursos.

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