Más de 860.500 bajas por no superar el periodo de prueba se registraron entre enero y octubre de 2025 en España, una cifra alarmante que refleja una creciente precarización laboral, especialmente entre los jóvenes. Los contratos indefinidos, en particular, han visto un incremento del 429% en este tipo de ceses desde la reforma laboral, transformando el periodo de prueba en una puerta giratoria hacia el desempleo sin compensación. Jóvenes como Ana López, de 28 años, describen la angustia de este proceso, donde la incertidumbre y la falta de explicaciones claras son la norma. «No te dan ni una explicación, solo adiós», lamenta López, cuya experiencia en Almería es un eco de una tendencia nacional preocupante que afecta a miles de trabajadores, quienes se ven atrapados en un ciclo de contratos efímeros y despidos sin justificación. Esta situación ha generado un clima de ansiedad constante en el mercado laboral juvenil.
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El Periodo de Prueba: ¿Puerta de Acceso o de Salida Rápida?
El periodo de prueba, concebido originalmente como una herramienta para que tanto el empleado como la empresa evalúen la idoneidad del puesto y las aptitudes del trabajador, se ha transformado en un mecanismo de cese laboral cada vez más utilizado. Entre enero y octubre de 2025, las Bases de Estadísticas de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) registran 860.500 bajas por no superar este periodo. Esta cifra, que no se considera técnicamente un despido y, por tanto, no conlleva indemnización, ha generado una preocupación creciente entre los trabajadores y los sindicatos, quienes denuncian un uso indebido de esta figura.
La situación es particularmente grave en el caso de los contratos indefinidos. Desde la implementación de la reforma laboral, las bajas por no superar el periodo de prueba en esta modalidad contractual se han disparado un asombroso 429%. Este incremento sugiere que muchas empresas podrían estar utilizando el periodo de prueba como una especie de «despido libre», eludiendo las obligaciones asociadas a la terminación de un contrato fijo y manteniendo una flexibilidad excesiva a expensas de la estabilidad del trabajador.
Ana López, una joven de 28 años, relata su experiencia con esta práctica. Después de encontrar trabajo en una gran empresa de cosmética en Almería con un contrato indefinido, fue cesada tras apenas tres semanas, justo cuando el resto de las empleadas regresaban de vacaciones. «No me dieron causa», explica López, una situación que se repitió con otras compañeras de edades similares. Este patrón, donde los trabajadores son contratados en momentos de alta demanda para ser despedidos sin justificación al normalizarse la situación, es cada vez más común y afecta desproporcionadamente a los jóvenes que buscan consolidar su carrera.
La falta de explicaciones y la arbitrariedad en estas decisiones son un denominador común en los testimonios de los afectados. López recuerda otro incidente en una peluquería donde, a pesar de tener un contrato indefinido y un buen desempeño, fue despedida el mismo día que se incorporó otro empleado, con la única excusa de que «no le había gustado el periodo de prueba». Estas vivencias generan una profunda desconfianza y ansiedad en los trabajadores, quienes se enfrentan a la posibilidad de ver truncado su proyecto laboral en cualquier momento, sin previo aviso ni justificación.
Esta tendencia no solo afecta la estabilidad económica de los jóvenes, sino también su bienestar emocional y psicológico. La incertidumbre constante de no saber si el empleo durará más allá de unas semanas o meses, sumado a la nula posibilidad de reclamación o indemnización, crea un entorno laboral sumamente estresante. La sensación de vulnerabilidad es palpable, y muchos jóvenes se ven obligados a encadenar experiencias laborales fallidas que no les permiten construir una trayectoria profesional sólida.
- El periodo de prueba, diseñado para la evaluación mutua, se usa como mecanismo de cese sin indemnización.
- Aumento del 429% en bajas por periodo de prueba en contratos indefinidos desde la reforma laboral.
- Trabajadores como Ana López son despedidos sin explicaciones claras tras pocas semanas.
- La práctica genera ansiedad y desconfianza en el mercado laboral juvenil.
- Se percibe como una forma de eludir las obligaciones de despido en contratos fijos.
La Reforma Laboral y el Auge del «Despido Encubierto»
La reforma laboral, implementada con el objetivo de reducir la temporalidad y fomentar la contratación indefinida, ha tenido efectos colaterales inesperados y perjudiciales. Si bien se buscaba estabilidad, los datos de la Tesorería General de la Seguridad Social revelan que, en lugar de disminuir los ceses, se ha producido una reorientación hacia la figura de la no superación del periodo de prueba, especialmente en los contratos indefinidos. Este fenómeno ha llevado a muchos a calificarlo como un «despido encubierto», ya que permite a las empresas rescindir contratos sin las formalidades ni los costes asociados a un despido ordinario.
Desde 2019, el último año comparable antes del impacto de la pandemia y la posterior reforma, las bajas por no superar el periodo de prueba aumentaron un 49% en los primeros 10 meses de 2025 en comparación con el mismo periodo de 2019. Sin embargo, el dato más contundente es el ya mencionado 429% de crecimiento para los contratos indefinidos. Esto indica un cambio estructural en las estrategias de contratación y cese por parte de las empresas, que encuentran en el periodo de prueba una vía rápida y económica para gestionar su plantilla, a menudo sin una evaluación genuina de las aptitudes del trabajador.
El Ministerio de Trabajo y Economía Social establece que el periodo de prueba «se pacta por escrito en cada contrato y sirve para comprobar que las expectativas sobre el puesto y las aptitudes se adaptan para ambas partes». Sin embargo, la realidad práctica dista mucho de esta definición teórica. La ausencia de la obligación de justificar la no superación del periodo de prueba y la exención de indemnización por despido lo convierten en un instrumento atractivo para las empresas que buscan una flexibilidad máxima, incluso a costa de la seguridad laboral de sus empleados.
Joaquín Pérez, Secretario General de la Unión Sindical Obrera (USO), ha sido muy crítico con esta situación, afirmando que «el período de prueba se ha convertido en la normalización del despido sin indemnización». Pérez ha instado al Congreso a endurecer las condiciones para el despido, una demanda que USO ha mantenido desde la aprobación de una reforma laboral que, a su juicio, fue «apresurada y prácticamente no reformó nada» en lo que respecta a la protección del trabajador ante el cese arbitrario. La posición de USO subraya la necesidad de una revisión profunda de la legislación laboral para evitar estos abusos.
Este incremento en las bajas por periodo de prueba tiene un impacto directo en la rotación de personal y en la calidad del empleo. Las empresas pueden verse tentadas a utilizar a los trabajadores durante sus periodos de prueba para cubrir picos de trabajo o necesidades temporales, evitando así la contratación de personal fijo con todas sus implicaciones. Esto no solo precariza las condiciones laborales, sino que también dificulta la construcción de equipos estables y el desarrollo profesional a largo plazo, especialmente para los segmentos más jóvenes de la población activa.
- La reforma laboral ha desviado los ceses hacia la no superación del periodo de prueba.
- Aumento del 49% en bajas generales por periodo de prueba desde 2019.
- El periodo de prueba se usa como «despido sin indemnización», según los sindicatos.
- La ausencia de justificación y de indemnización fomenta el uso abusivo.
- USO critica la reforma laboral y pide un endurecimiento de las condiciones de despido.
Ansiedad Laboral y el Ciclo de la Incertidumbre Juvenil
La constante amenaza de ser despedido durante el periodo de prueba tiene un efecto devastador en la salud mental de los jóvenes trabajadores. La ansiedad y el estrés son compañeros habituales en el inicio de un nuevo empleo, donde la presión por demostrar valía se intensifica ante la posibilidad de un cese sin previo aviso ni explicación. Ana López, por ejemplo, confiesa que «cada vez que empiezo un trabajo me altero totalmente. No puedo dormir durante días», una vivencia compartida por muchos que se encuentran en situaciones similares.
Este estado de incertidumbre no solo afecta el rendimiento laboral, sino que también dificulta la integración en el equipo y la planificación a medio y largo plazo. Los jóvenes se ven inmersos en un ciclo de búsqueda de empleo, periodos de prueba y posibles ceses, lo que les impide consolidar una estabilidad económica y personal. La construcción de una vida independiente, la formación de una familia o la adquisición de una vivienda se convierten en metas inalcanzables cuando el futuro laboral es tan volátil. La salud mental en el ámbito laboral es un tema cada vez más relevante y afectado por estas dinámicas.
El caso de Alejandro Ferrández, de 24 años, ilustra otra faceta de esta problemática. «En verano meten mucha gente y, por lo que me dijeron, te cogen unos meses y si les sigues haciendo falta te dejan un poco más. Cuando vas a llegar al año, un poco antes te dan de baja para no hacerte fijo», explica. Esta estrategia empresarial, que busca evitar la obligación de convertir contratos temporales en indefinidos o de mantener a un trabajador más allá del periodo de prueba para evitar mayores costes, es una barrera para la estabilidad laboral de la juventud.
La cultura del «usar y tirar» laboral, donde los jóvenes son contratados para cubrir necesidades puntuales y luego descartados, no solo es éticamente cuestionable sino que también es ineficiente a largo plazo. Las empresas pierden el conocimiento y la experiencia acumulada por estos trabajadores, teniendo que invertir constantemente en la formación de nuevas incorporaciones. Además, la rotación excesiva puede afectar el clima laboral y la moral de la plantilla fija, que observa cómo sus compañeros son reemplazados continuamente.
La situación de Ana López, que está a punto de terminar el periodo de prueba de su actual contrato en un pequeño comercio minorista tras la temporada navideña, es un claro ejemplo de la tensión que viven miles de jóvenes. «Estoy a la espera para ver si sigo», reconoce, lo que la mantiene en un estado constante de ansiedad. Esta realidad contrasta con la idea de un mercado laboral que debería ofrecer oportunidades de crecimiento y desarrollo, y no ser una fuente incesante de estrés y precariedad.
- La incertidumbre del periodo de prueba genera alta ansiedad y estrés en los jóvenes.
- Ana López experimenta trastornos del sueño debido a la preocupación laboral.
- Estrategias empresariales evitan hacer fijos a los trabajadores, como en el caso de Alejandro Ferrández.
- La alta rotación afecta la estabilidad económica y personal de los jóvenes.
- La cultura de «usar y tirar» impide el desarrollo profesional y la acumulación de experiencia.
El Marco Legal y la Urgente Necesidad de Regulación
El Estatuto de los Trabajadores establece que el periodo de prueba puede oscilar entre dos y seis meses, dependiendo del tipo de contrato y la categoría profesional. Sin embargo, la legislación actual permite que la empresa rescinda el contrato durante este periodo sin necesidad de alegar causa ni de abonar indemnización. Esta flexibilidad, que en principio busca proteger los intereses de ambas partes, ha sido pervertida, convirtiéndose en una brecha legal que facilita la precariedad y el despido sin justificación, especialmente en un contexto de alta demanda laboral o de necesidad de mano de obra temporal.
El Gobierno no es ajeno a estas dinámicas. El Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social 2025/2027 contempla la vigilancia y control de las condiciones laborales, incluyendo el correcto uso de las modalidades contractuales y el periodo de prueba. Sin embargo, la complejidad de probar el uso fraudulento o abusivo de esta figura legal presenta un desafío significativo para la Inspección. A menudo, las empresas pueden alegar una falta de adecuación del trabajador al puesto sin que sea posible rebatir esta afirmación de manera efectiva.
La Unión Sindical Obrera (USO), a través de su Secretario General Joaquín Pérez, ha reclamado insistentemente al Congreso la necesidad de endurecer las condiciones del despido. Esta demanda no solo busca proteger al trabajador de ceses arbitrarios, sino también restaurar el equilibrio entre la flexibilidad empresarial y la seguridad laboral. La propuesta de USO pasa por exigir una justificación real para la no superación del periodo de prueba y, en casos de abuso, establecer algún tipo de compensación o sanción que disuada a las empresas de utilizar esta vía como una alternativa al despido.
La comparación con años anteriores revela una tendencia preocupante. Aunque la reforma laboral buscaba reducir la temporalidad, los despidos generales de enero a octubre de 2025 han aumentado un 4,25% respecto al mismo periodo de 2024. Si se comparan con las cifras de 2019, que ya superaban los 2.643.000, el incremento es aún más dramático, un 244% más este año. Estas estadísticas, que incluyen las bajas por no superar el periodo de prueba, sugieren que la precariedad laboral no solo persiste, sino que se agrava, afectando la estabilidad del mercado de trabajo en su conjunto.
La discusión sobre el periodo de prueba y su regulación es fundamental para garantizar un mercado laboral más justo y equitativo. Es imperativo que se revise la normativa para evitar que esta figura se convierta en una herramienta de elusión de responsabilidades empresariales. La implementación de medidas que exijan una mayor transparencia y justificación en las bajas por no superar el periodo de prueba, así como la posibilidad de indemnización en casos de uso fraudulento, son pasos cruciales para proteger a los trabajadores y fomentar un empleo de calidad. El Ministerio de Trabajo ofrece directrices sobre el periodo de prueba, pero la aplicación práctica requiere mayor supervisión.
- El periodo de prueba actual permite el cese sin causa ni indemnización, facilitando la precariedad.
- El Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo 2025/2027 busca controlar estas situaciones.
- Sindicatos como USO exigen endurecer las condiciones de despido y justificar la no superación de la prueba.
- El aumento general de despidos y ceses indica una precariedad laboral persistente.
- Se necesita una revisión legislativa para evitar el uso fraudulento del periodo de prueba.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el periodo de prueba en un contrato laboral?
El periodo de prueba es un tiempo pactado por escrito en el contrato laboral para que ambas partes, empresa y trabajador, evalúen si el puesto y las aptitudes del empleado se ajustan a las expectativas. Su duración está limitada por el Estatuto de los Trabajadores, generalmente entre dos y seis meses según el tipo de contrato.
¿Un trabajador puede ser despedido sin explicación durante el periodo de prueba?
Sí, la legislación actual permite a la empresa rescindir el contrato durante el periodo de prueba sin necesidad de alegar una causa específica ni de abonar una indemnización por despido. Esto es precisamente lo que genera controversia y la sensación de desprotección en muchos trabajadores.
¿Cómo ha afectado la reforma laboral a los periodos de prueba?
Desde la reforma laboral, las bajas por no superar el periodo de prueba en contratos indefinidos se han disparado un 429%. Aunque la reforma buscaba estabilidad, ha propiciado un aumento del uso de esta figura para ceses, convirtiéndola en una vía para el «despido sin indemnización», según los sindicatos.
¿Qué impacto tiene esta situación en la salud mental de los jóvenes?
La constante incertidumbre y la posibilidad de un cese sin previo aviso generan altos niveles de ansiedad y estrés en los jóvenes trabajadores. Esto afecta su bienestar emocional, su capacidad para planificar el futuro y su rendimiento laboral, creando un ciclo de precariedad y angustia.
¿Qué se está haciendo para abordar el uso abusivo del periodo de prueba?
El Gobierno, a través del Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo 2025/2027, busca vigilar estas prácticas. Además, sindicatos como USO demandan al Congreso endurecer las condiciones de despido y exigir justificación para la no superación del periodo de prueba, buscando una mayor protección para los trabajadores.
¿Existen diferencias en el periodo de prueba entre contratos temporales e indefinidos?
La duración del periodo de prueba puede variar según el tipo de contrato y convenio colectivo. En general, para contratos temporales, puede ser más corto. Sin embargo, el problema actual radica en el aumento desproporcionado de ceses por no superación de la prueba en los contratos indefinidos, desvirtuando su propósito.
Conclusión
El alarmante aumento de las bajas por no superar el periodo de prueba, especialmente en contratos indefinidos, revela una preocupante precarización del mercado laboral español. Lo que debería ser un mecanismo de evaluación mutua se ha transformado en una vía para el «despido sin indemnización», generando profunda ansiedad e incertidumbre entre los jóvenes trabajadores. La falta de justificación en estos ceses y la facilidad con la que las empresas pueden recurrir a esta figura, socavan la estabilidad laboral y la confianza en el sistema.
Es imperativo que los legisladores y las autoridades laborales revisen la normativa del periodo de prueba. Se necesita un marco legal que exija mayor transparencia y justificación en las decisiones de cese, y que contemple sanciones o indemnizaciones para los casos de uso fraudulento o abusivo. Solo así se podrá proteger eficazmente a los trabajadores, especialmente a los más jóvenes, y garantizar un mercado laboral más justo, estable y con oportunidades reales de desarrollo profesional a largo plazo, lejos del ciclo de la «puerta giratoria» de la precariedad.
Palabras clave: periodo de prueba, reforma laboral, despido sin indemnización, precariedad laboral, jóvenes, ansiedad laboral