La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) ha decidido mantener inalterados sus planes de producción de crudo, a pesar de la profunda crisis política y económica que atraviesa Venezuela y el bloqueo estadounidense a sus exportaciones. La estrategia, acordada el pasado noviembre de 2025 para congelar la producción hasta marzo de 2026 y estabilizar los precios, no se ha modificado hoy, 4 de enero de 2026, dado que la capacidad de Venezuela para influir en el mercado global es actualmente mínima. Desde octubre de 2025, el petróleo venezolano ha ido desapareciendo del mercado internacional debido a movimientos del gobierno de Donald Trump, que culminaron con un bloqueo naval total el 16 de diciembre de 2025, reduciendo sus exportaciones casi a cero. Este escenario, donde países como Arabia Saudí y Rusia dominan el suministro, ha permitido a la OPEP+ justificar su decisión en la «estabilidad del mercado» y los «fundamentales» económicos, pese a la subida de inventarios globales.
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La OPEP+ Mantiene el Rumbo: Estabilidad sobre la Crisis Venezolana
La reciente reunión de la OPEP+, el consorcio de productores de petróleo que incluye a la Organización de Países Exportadores de Petróleo y a otros aliados clave como Rusia, concluyó sin cambios en su estrategia de producción. A pesar de la aguda crisis que atraviesa Venezuela y el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, el cartel petrolero ha decidido mantener el acuerdo de congelar sus niveles de extracción hasta marzo de 2026. Esta decisión, tomada el 4 de enero de 2026, subraya la percepción de que la situación venezolana, aunque dramática, tiene un impacto marginal en el equilibrio global del mercado petrolero.
El acuerdo original, alcanzado en noviembre de 2025, buscaba establecer un «suelo» para los precios del crudo, que han mostrado volatilidad en los últimos meses. La OPEP+ argumenta que la «estabilidad del mercado causada por la ausencia de cambios en las previsiones para la economía mundial, y la ‘buena salud’ de los fundamentales» justifican su postura. Sin embargo, detrás de esta retórica, subyace la realidad de una Venezuela con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero incapaz de explotarlas y exportarlas a su máximo potencial debido a la falta de inversión, infraestructura y, más recientemente, a las sanciones internacionales.
La paradoja de Venezuela radica en su inmensa riqueza subterránea frente a una nula capacidad operativa. Poseer vastas reservas no es suficiente si los medios para extraer, refinar y transportar ese crudo son insuficientes, obsoletos o inaccesibles. Además, el costo de producción en Venezuela ha aumentado exponencialmente, haciendo que cada barril extraído sea menos rentable. Esta combinación de factores operativos y financieros ha mermado drásticamente la contribución venezolana al mercado global, haciendo que su situación sea cada vez menos relevante para las decisiones estratégicas de la OPEP+.
La aparente estabilidad que proclama la OPEP+ ignora la tensión geopolítica subyacente y la presión sobre los precios que podría derivarse de otros factores a largo plazo. Sin embargo, para los propósitos actuales del cartel, la ausencia de petróleo venezolano en el mercado no representa una escasez que justifique un aumento inmediato de la producción por parte de otros miembros. En cambio, refuerza la posición de los grandes exportadores, que pueden mantener su cuota de mercado sin mayores alteraciones.
- La OPEP+ mantuvo el acuerdo de congelar la producción hasta marzo de 2026.
- Venezuela, con las mayores reservas, no influye significativamente en la decisión del cartel debido a su baja capacidad de extracción y exportación.
- La estrategia busca estabilizar los precios del crudo en un rango deseado.
- La justificación oficial se basa en la «estabilidad del mercado» y la «buena salud» de los fundamentales económicos globales.
El Bloqueo de EE.UU. y la Parálisis Petrolera de Venezuela
La situación actual de las exportaciones petroleras venezolanas es un resultado directo de las crecientes presiones ejercidas por Estados Unidos. El petróleo venezolano, que alguna vez fue un pilar del suministro global, comenzó a desaparecer del mercado de manera significativa a partir de octubre de 2025, coincidiendo con un notable despliegue militar estadounidense en la región. Esta medida fue el preludio de una serie de acciones destinadas a aislar económicamente a Caracas y presionar por un cambio político en el país sudamericano.
Durante la primera mitad de 2025, el gobierno de Donald Trump había implementado diversas acciones que ya habían reducido drásticamente el número de compradores para el crudo venezolano. China, en particular, se había convertido en el principal y casi único destino de las exportaciones venezolanas. Sin embargo, la intensificación de las sanciones y el bloqueo naval tuvieron un efecto devastador. Las exportaciones a China, que antes rondaban los 700.000 barriles diarios, cayeron por debajo de los 600.000 barriles diarios en el período previo al bloqueo total.
El punto de inflexión llegó el 16 de diciembre de 2025, cuando Estados Unidos impuso un bloqueo naval total a Venezuela. Esta medida, sin precedentes en su alcance, implicó que Caracas quedaba imposibilitada de vender su crudo a prácticamente cualquier país. La única excepción notable fue la petrolera estadounidense Chevron, a la que se le permite recibir aproximadamente 150.000 barriles diarios en concepto de restitución en especie de deudas acumuladas. Fuera de esta excepción, la exportación de petróleo de Venezuela ha estado, en la práctica, reducida a cero durante las últimas tres semanas.
La administración Trump ha reiterado que el bloqueo se mantiene vigente, lo que significa que no se vislumbran cambios en la capacidad exportadora de Venezuela a corto plazo. Esta situación ha transformado el potencial petrolero del país en una quimera, dejando sus vastas reservas inertes bajo tierra mientras la población enfrenta una profunda crisis humanitaria y económica. La ausencia casi total de petróleo venezolano en el mercado global, por lo tanto, es un factor exógeno que la OPEP+ simplemente asimila en sus cálculos, sin que represente una variable activa en sus decisiones de producción.
- El petróleo venezolano comenzó a desaparecer del mercado en octubre de 2025 debido a la presión de EE.UU.
- China era el principal comprador, con exportaciones que cayeron de 700.000 a menos de 600.000 barriles diarios.
- El bloqueo naval total, impuesto el 16 de diciembre de 2025, detuvo casi por completo las exportaciones.
- La única excepción es la entrega de aproximadamente 150.000 barriles diarios a Chevron por deudas.
- Donald Trump ha confirmado el mantenimiento del bloqueo, asegurando la continuidad de la parálisis exportadora.
Los Pilares de la OPEP+: Arabia Saudí y Rusia en el Centro del Mercado
La decisión de la OPEP+ de mantener su producción inalterada, ignorando la situación venezolana, se cimenta en la solidez de sus miembros más influyentes, particularmente Arabia Saudí y Rusia. Estos dos gigantes petroleros no solo son el segundo y tercer productor mundial, respectivamente, sino que también ostentan el título de los dos mayores exportadores de crudo del planeta. Su capacidad de producción y su influencia en el mercado son tan significativas que eclipsan la ausencia de cualquier otro actor, por grande que sean sus reservas potenciales.
Durante los once primeros meses de 2025, Arabia Saudí registró una producción promedio de 6,2 millones de barriles diarios, mientras que Rusia alcanzó los 5 millones de barriles diarios. Estas cifras demuestran la magnitud de su contribución al suministro global y su papel insustituible en la estabilización de los precios. La coordinación entre estos dos países es fundamental para la estrategia de la OPEP+, y su acuerdo en noviembre de 2025 de congelar la producción ha sido el eje sobre el cual se ha mantenido la política del cartel.
El comunicado de prensa emitido tras la reunión de la OPEP+ no es significativo por revelar un cambio de estrategia, sino por la forma en que justifica la continuidad. En su título, el documento cita como razones para no aumentar la producción «la estabilidad del mercado causada por la ausencia de cambios en las previsiones para la economía mundial, y la ‘buena salud’ de los fundamentales». Esta declaración busca transmitir un mensaje de confianza y control, a pesar de las dinámicas complejas y a menudo contradictorias del mercado global de energía. La referencia a los «bajos inventarios» es un punto clave en su argumentación.
Sin embargo, la interpretación de «bajos inventarios» por parte de la OPEP+ es específica y merece un análisis más profundo. Cuando el cartel habla de esta situación, se refiere al petróleo almacenado con fines comerciales en los países industrializados que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta es, sin duda, una métrica importante para evaluar la demanda y la oferta en las economías más desarrolladas, pero representa solo una fracción del total de los stocks de crudo a nivel mundial. La imagen completa de los inventarios globales es mucho más compleja y matizada.
La estrategia de la OPEP+ se enfoca en mantener un equilibrio que beneficie a sus miembros principales, asegurando que los precios se mantengan en un rango que consideran rentable, actualmente en torno a los 60 dólares por barril. La capacidad de Arabia Saudí y Rusia para ajustar su producción y sus exportaciones les otorga un poder considerable para influir en este equilibrio, haciendo que la situación de países como Venezuela sea, en la práctica, una nota a pie de página en la gran narrativa del mercado petrolero global. Puedes encontrar más información sobre la organización en la Wikipedia de la OPEP.
- Arabia Saudí (6,2 millones b/d) y Rusia (5 millones b/d) son los principales exportadores y productores que lideran la OPEP+.
- El comunicado oficial justifica la no alteración de la producción en la «estabilidad del mercado» y los «fundamentales económicos».
- La OPEP+ se enfoca en los inventarios comerciales de los países de la OCDE para sus análisis.
- La influencia de estos dos países es crucial para la política de precios, manteniéndolos alrededor de los 60 dólares por barril.
Análisis de Inventarios y Previsiones del Precio del Crudo
El concepto de «bajos inventarios» utilizado por la OPEP+ como justificación para su política de producción merece una mirada crítica. Si bien es cierto que los inventarios comerciales en los países de la OCDE pueden estar en niveles considerados bajos por el cartel, esta es solo una parte de la ecuación global. Los inventarios mundiales de petróleo, que incluyen también los de las economías emergentes y en desarrollo, las reservas estratégicas de gobiernos, y el crudo y sus derivados que se encuentran en tránsito en barcos, están en realidad subiendo. Este aumento generalizado de los inventarios sugiere una tendencia subyacente de exceso de oferta, lo que históricamente presiona a la baja los precios del crudo.
La discrepancia entre los «bajos inventarios» de la OCDE y el aumento de los inventarios globales indica que el mercado petrolero es más complejo de lo que sugiere el comunicado de la OPEP+. Un aumento en los inventarios mundiales suele ser un indicador de que la oferta supera ligeramente a la demanda, o que la demanda no está creciendo al ritmo esperado. Esta situación, si se mantiene, es un factor deflacionario para los precios, lo que contradice la idea de una fuerte demanda que justificaría mantener la producción estable para evitar una caída excesiva.
Actualmente, los precios del barril de petróleo rondan los 60 dólares. Esta cifra se considera un punto de equilibrio para muchos productores, permitiéndoles cubrir costes y obtener beneficios, aunque algunos productores de esquisto en Estados Unidos tienen umbrales de rentabilidad más bajos. La OPEP+ busca mantener este rango para evitar tanto una caída drástica que perjudique sus finanzas como un aumento excesivo que pueda estimular demasiado la producción de competidores o desacelerar la economía global, reduciendo la demanda futura.
Mirando hacia el futuro, la dinámica de los inventarios, junto con factores geopolíticos y la evolución de la economía mundial, será crucial para determinar la trayectoria de los precios. La incertidumbre sobre la recuperación económica global post-pandemia, el ritmo de la transición energética y las continuas tensiones en regiones clave productoras de petróleo, como Oriente Medio, añadirán volatilidad al mercado. Si los inventarios globales continúan subiendo, la OPEP+ podría verse forzada a reconsiderar su estrategia de producción en el futuro para evitar una depreciación significativa del crudo.
A pesar de las declaraciones oficiales de estabilidad, el mercado petrolero siempre está sujeto a imprevistos. La combinación de una oferta robusta de los principales productores de la OPEP+, la eliminación efectiva del crudo venezolano del mercado, y la tendencia al alza de los inventarios globales, sugiere que los precios podrían permanecer relativamente estables en el corto plazo, pero con una presión latente a la baja. Sin embargo, la historia nos ha enseñado que el mercado del petróleo es impredecible y que cualquier evento geopolítico o cambio económico drástico puede alterar rápidamente las previsiones. La Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA) ofrece datos actualizados sobre reservas y producción a nivel mundial. Personalmente, no sé lo que pasará o dejará de ocurrir con exactitud. Lo que tengo claro es que en algunos mercados específicos, como el de ciertos derivados, el precio subirá. ¿Apostamos?
- Los inventarios mundiales están subiendo, a diferencia de los inventarios comerciales de la OCDE que la OPEP+ cita como «bajos».
- Este aumento global de inventarios sugiere un posible exceso de oferta, presionando los precios a la baja.
- El precio del barril de petróleo se mantiene alrededor de los 60 dólares, un nivel considerado de equilibrio.
- Factores como la economía global, la geopolítica y la transición energética influirán en los precios futuros.
- La estabilidad es la meta declarada, pero la volatilidad es una constante en el mercado.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué la OPEP+ no modificó su producción a pesar de la crisis venezolana?
La OPEP+ decidió no alterar sus planes de producción porque la capacidad de Venezuela para exportar petróleo ha sido severamente reducida por el bloqueo estadounidense. Esto significa que el crudo venezolano ya no es un factor significativo en el mercado global, y su ausencia no crea una escasez que justifique un aumento de la oferta por parte de otros miembros.
¿Cuál fue el impacto del bloqueo de EE.UU. en las exportaciones venezolanas?
El bloqueo naval total impuesto por EE.UU. el 16 de diciembre de 2025 prácticamente detuvo las exportaciones de petróleo de Venezuela. Antes, las ventas a China habían caído drásticamente de 700.000 a menos de 600.000 barriles diarios. Actualmente, solo se permite una cantidad limitada a Chevron como pago de deudas, reduciendo las exportaciones a casi cero.
¿Qué países son los mayores exportadores de petróleo dentro de la OPEP+?
Dentro de la OPEP+, los mayores exportadores y productores son Arabia Saudí y Rusia. Arabia Saudí produjo aproximadamente 6,2 millones de barriles diarios y Rusia 5 millones de barriles diarios en los primeros once meses de 2025, lo que les confiere un poder considerable para influir en las decisiones del cartel y en el mercado global.
¿Qué significa «bajos inventarios» para la OPEP+?
Cuando la OPEP+ habla de «bajos inventarios», se refiere específicamente al petróleo almacenado con fines comerciales en los países industrializados de la OCDE. Esta métrica es importante para su análisis, pero no representa el total de los inventarios mundiales, que incluyen otras categorías como reservas estratégicas y crudo en tránsito, los cuales sí están en aumento.
¿Cómo afecta la crisis venezolana al precio global del petróleo?
A pesar de tener las mayores reservas, la crisis y el bloqueo han paralizado la capacidad de Venezuela para exportar petróleo, haciendo que su impacto actual en el precio global sea mínimo. La OPEP+ considera que su ausencia no desestabiliza el mercado lo suficiente como para justificar cambios en la producción, lo que permite a otros grandes productores mantener los precios en el rango deseado.
¿Cuál es la perspectiva de los precios del petróleo a corto plazo?
Con la OPEP+ manteniendo la producción estable y los inventarios globales en ascenso, los precios del petróleo se esperan que permanezcan relativamente estables, en torno a los 60 dólares por barril. Sin embargo, factores como la demanda global, la geopolítica y el ritmo de la transición energética pueden introducir volatilidad y cambios inesperados.
Conclusión
La decisión de la OPEP+ de no modificar sus planes de producción de petróleo, a pesar de la profunda crisis en Venezuela y el bloqueo estadounidense, refleja la actual irrelevancia del crudo venezolano en el mercado global. La incapacidad de Venezuela para extraer y exportar su vastas reservas, sumada a las sanciones, ha neutralizado su influencia, permitiendo que la OPEP+ justifique su estrategia en la «estabilidad del mercado».
Los pilares de esta estabilidad son Arabia Saudí y Rusia, cuya vasta producción y coordinación dictan el ritmo del suministro global. Mientras la OPEP+ se enfoca en los inventarios de la OCDE para mantener los precios en torno a los 60 dólares por barril, la realidad de los inventarios mundiales en ascenso sugiere una presión latente a la baja, indicando que la oferta podría superar la demanda a largo plazo. La situación subraya la complejidad del mercado petrolero, donde la geopolítica y la capacidad de producción real de unos pocos actores tienen un peso mucho mayor que el potencial de aquellos que, como Venezuela, carecen de los medios para participar plenamente. La volatilidad siempre será una variable a considerar, y el futuro de los precios seguirá siendo un tema de constante debate y especulación.
Palabras clave: OPEP+, petróleo, Venezuela, bloqueo estadounidense, precios del crudo