Mujeres aceite oliva: Clave recuperación, 26,3% activas en la cadena

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La recuperación del sector del aceite de oliva en España, tras dos campañas críticas, ha sido impulsada significativamente por la creciente presencia y liderazgo de las mujeres, quienes están transformando roles tradicionalmente masculinos. Mientras que España se consolida como el principal productor y exportador mundial de este «oro líquido», la campaña de 2025 cerró con una producción robusta de 1.419,3 toneladas, un 66% más que el año anterior, superando las dificultades causadas por sequías y altas temperaturas. ¿Quiénes están detrás de esta resiliencia? Más de 350.000 agricultores, cerca de 15.000 trabajadores en la industria y, de manera crucial, mujeres que, como Nuria Yañez, directora técnica de Almazaras de la Subbética, afirman estar «representadas en todos los eslabones de la cadena de elaboración de los aceites», redefiniendo la figura de «el agricultor» y aportando tenacidad e innovación al sector.

La recuperación del sector del olivar y el creciente liderazgo femenino

España se ha consolidado históricamente como el líder mundial en la producción y exportación de aceite de oliva, un producto emblemático de su economía y cultura. Sin embargo, este gigante también ha enfrentado desafíos significativos. Las campañas de 2022/23 y 2023/24 marcaron un periodo de particular dificultad, con producciones que se situaron muy por debajo de la media histórica, alcanzando solo 666,0 y 855,6 toneladas respectivamente. Estas cifras alarmantes fueron el resultado directo de sequías severas y temperaturas extremadamente altas, fenómenos climáticos que pusieron en jaque la estabilidad y el futuro de uno de los sectores agrarios más importantes del país.

Afortunadamente, el sector ha demostrado una notable capacidad de resiliencia. La campaña de 2025 cerró con una producción acumulada de 1.419,3 toneladas, lo que representa un impresionante aumento del 66% respecto a la campaña anterior, según los datos más recientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa). Este repunte no solo garantiza el suministro interno, sino que también refuerza la posición de España en los mercados internacionales. Hasta el 30 de septiembre de la campaña actual, las salidas de aceite al mercado superan las 1.521,5 toneladas, y las exportaciones han rebasado el millón de toneladas, consolidando así la recuperación y la confianza en la industria del aceite de oliva.

Detrás de estos números, hay un entramado humano vital: más de 350.000 agricultores y cerca de 15.000 trabajadores en la industria. Sin embargo, un factor cada vez más determinante y visible en esta recuperación es la creciente presencia de mujeres, que están rompiendo moldes en un sector tradicionalmente dominado por hombres. La narración histórica de «el agricultor, el pesador, el molinero, el envasador» está dando paso a una visión más inclusiva y equitativa, donde la figura femenina ya no es una excepción sino un pilar fundamental en todas las etapas del proceso.

Nuria Yañez, directora técnica de Almazaras de la Subbética y colaboradora en el Protocolo de Sostenibilidad de Deoleo, subraya este cambio transformador. «Hoy por hoy estamos representadas en todos los eslabones de la cadena de elaboración de los aceites», afirma Yañez, destacando cómo las mujeres no solo ocupan puestos administrativos, sino que se están integrando activamente en roles técnicos y de campo, cruciales para la producción. Esta evolución es vital no solo para la equidad, sino también para la innovación y la sostenibilidad del sector, aportando nuevas perspectivas y metodologías.

  • España es el líder mundial en producción y exportación de aceite de oliva.
  • Las campañas 2022/23 y 2023/24 sufrieron una caída significativa por sequías y altas temperaturas.
  • La campaña 2025 mostró una recuperación del 66%, alcanzando 1.419,3 toneladas de producción.
  • Las exportaciones superaron el millón de toneladas, confirmando la solidez del sector.
  • La participación de las mujeres es cada vez más fuerte en toda la cadena de valor del aceite de oliva.
💡 Dato: Las mujeres representan una cuarta parte (26,3%) del total de trabajadores activos en el sector agrario, pero su participación se concentra en las tareas administrativas.

Rompiendo barreras: Mujeres en el campo y la dirección estratégica

La integración de las mujeres en el sector del olivar ha sido un camino de persistencia y superación de estereotipos arraigados. Nuria Yañez, por ejemplo, recuerda sus inicios como técnica de campo con tan solo 27 años, una posición que en aquel entonces era casi exclusivamente masculina. Enfrentarse a la desconfianza inicial de los agricultores, que no estaban acostumbrados a ver a una mujer joven en ese rol de asesoramiento técnico, fue uno de sus primeros grandes retos. «Al ser tan joven, los agricultores no confiaban en mí. Me he tenido que ganar día a día el respeto de todos ellos», confiesa Yañez, reflejando la barrera cultural que muchas mujeres han tenido que superar en el ámbito rural.

A pesar de esta concentración en roles administrativos, los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa) en su informe «Diagnóstico de la mano de obra agraria con perspectiva de género de 2025» revelan una tendencia positiva en la dirección de explotaciones. El cultivo del olivar representa el 27% del total de las explotaciones españolas, y de estas, un significativo 31,5% están dirigidas por mujeres. Este porcentaje, superior a la media de participación femenina en el sector agrario general, muestra un avance en la asunción de responsabilidades directivas en la propiedad y gestión de las explotaciones olivareras, un paso crucial hacia una mayor igualdad.

Sin embargo, el mismo informe también destaca una paradoja: aunque las mujeres representan el 26,3% de los trabajadores activos en el sector agrario, su presencia se concentra mayoritariamente en tareas administrativas y de soporte. Esta distribución «limita su acceso a una visión estratégica, clave para ejercer funciones directivas» y, en consecuencia, refuerza una brecha de liderazgo que el Observatorio Igualdad y Empleo ha señalado como un obstáculo para el pleno desarrollo profesional femenino en el campo. Superar esta barrera implica no solo la promoción a puestos de mayor responsabilidad, sino también un cambio cultural que valore y reconozca el potencial estratégico de las mujeres.

Para Nuria Yañez, esta situación está «afortunadamente» cambiando, aunque el progreso ha sido el resultado de una lucha constante. Desde que comenzó su trabajo en la Dirección Técnica en 2007, ha mantenido una actitud que describe como «machacona», una característica que considera distintiva de las mujeres en este sector. Esta tenacidad no solo les permite superar obstáculos, sino también impulsar innovaciones y mejoras continuas en los procesos productivos. La visibilidad de mujeres en roles técnicos y directivos, como el de Yañez, es fundamental para inspirar a nuevas generaciones y demostrar que no hay límites de género en el sector agrario. La lucha por el reconocimiento y la igualdad de oportunidades es una constante, pero los avances son palpables y prometedores para el futuro del aceite de oliva. Más información sobre el sector del aceite de oliva en España se puede encontrar en Wikipedia.

  • Nuria Yañez superó la desconfianza inicial como joven técnica de campo.
  • El 31,5% de las explotaciones de olivar están dirigidas por mujeres.
  • La participación femenina se concentra en tareas administrativas, limitando el acceso a puestos estratégicos.
  • El «Diagnóstico de la mano de obra agraria con perspectiva de género de 2025» detalla esta brecha.
  • La «actitud machacona» de las mujeres impulsa el cambio y la innovación en el sector.
💡 Dato: El porcentaje de explotaciones dedicadas al cultivo del olivar supone el 27% del total de las explotaciones españolas.

Conciliación, tecnología y la tenacidad como motor de progreso

Uno de los mayores desafíos que enfrentan las mujeres en posiciones de liderazgo y responsabilidad en el sector agrario, y en cualquier otro, es la conciliación familiar. Nuria Yañez relata su propia experiencia al convertirse en madre, un momento en el que se encontró con la imposibilidad de compaginar plenamente su cargo directivo con la crianza de su bebé. Este dilema, común a muchas profesionales, la llevó a tomar una decisión difícil. Con el apoyo de su esposa, priorizó la «responsabilidad profesional para no perder esa dirección en la empresa», una elección que, si bien dolorosa, le permitió mantener su trayectoria y seguir abriendo camino para otras.

Mirando al presente, Nuria se siente orgullosa de los progresos que se han logrado en materia de conciliación para sus compañeras directivas en el sector. Su experiencia personal y su persistencia han contribuido a generar un cambio cultural en su entorno, haciendo que la figura de la mujer en puestos de dirección sea más compatible con la vida familiar. «De eso sí me siento orgullosa; es decir, de haber puesto mi granito de arena para que la figura de la mujer se compatibilice con las direcciones de la empresa», afirma. Este tipo de avances, aunque a menudo lentos, son cruciales para retener el talento femenino y asegurar una representación equitativa en todos los niveles de la industria.

La irrupción de las nuevas tecnologías también ha jugado un papel fundamental en este proceso de empoderamiento y flexibilidad. Herramientas digitales, la automatización y la conectividad permiten a las mujeres agricultoras y directivas una mayor autonomía para adaptar sus horarios y gestionar sus responsabilidades de manera más eficiente. Desde el monitoreo remoto de los cultivos hasta la gestión administrativa online, la tecnología ofrece soluciones que facilitan la conciliación, rompiendo con la rigidez de los modelos de trabajo tradicionales en el campo. Esto no solo mejora la calidad de vida, sino que también atrae a nuevas generaciones de mujeres al sector.

La tenacidad femenina no solo se manifiesta en la superación de barreras personales y profesionales, sino también en la introducción de prácticas innovadoras y sostenibles. Nuria Yañez destaca cómo, en sus primeros años en la Subbética Cordobesa como técnica de campo, no estaban generalizadas las cubiertas vegetales entre los olivos. Gracias a su insistencia y a la formación continua, esta práctica se ha implantado, mejorando la salud del suelo, previniendo la erosión y fomentando la biodiversidad en los olivares. Este es solo un ejemplo de cómo la perspectiva y el compromiso de las mujeres están impulsando una agricultura más respetuosa con el medio ambiente y más eficiente. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ofrece recursos y programas de apoyo para las mujeres rurales, disponibles en su página web oficial.

  • La conciliación familiar es un reto importante para las mujeres directivas.
  • Nuria Yañez contribuyó a mejorar la compatibilidad de roles directivos con la maternidad.
  • Las nuevas tecnologías facilitan la autonomía y flexibilidad horaria para las mujeres en el sector.
  • La «tenacidad» femenina impulsa innovaciones como las cubiertas vegetales en los olivares.
  • Las cubiertas vegetales mejoran la sostenibilidad del cultivo del olivar.
💡 Dato: Nuria Yañez empezó su trabajo en la Dirección Técnica en 2007 y desde entonces ha continuado con una actitud «machacona» que considera característica de las mujeres de este sector.

Un futuro de igualdad y sostenibilidad en el oro líquido español

La creciente y robusta participación de las mujeres en el sector del aceite de oliva español no es solo una cuestión de equidad, sino un factor clave para su futuro, marcado por la innovación y la sostenibilidad. Más allá de los números y los porcentajes, la presencia femenina aporta una perspectiva única y una tenacidad que se traduce en mejoras tangibles en todas las etapas de la cadena de valor, desde el campo hasta la comercialización. Su capacidad para identificar y aplicar soluciones creativas, como la implementación de cubiertas vegetales, demuestra un compromiso profundo con prácticas agrícolas más sostenibles y una adaptación constante a los desafíos climáticos y del mercado.

El impacto económico de una mayor igualdad de género en la agricultura es innegable. La inclusión de mujeres en roles de liderazgo y técnicos no solo diversifica el talento, sino que también mejora la toma de decisiones, la eficiencia operativa y la rentabilidad de las explotaciones. Estudios a nivel global sugieren que si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso a recursos que los hombres, la producción agrícola podría aumentar significativamente, beneficiando la seguridad alimentaria y el desarrollo rural. En el contexto español, esto se traduce en un sector del olivar más competitivo y resiliente frente a las fluctuaciones del mercado y los efectos del cambio climático.

El futuro del sector del aceite de oliva en España se vislumbra con una participación femenina aún más consolidada. Se espera que las mujeres continúen ocupando más puestos de responsabilidad, no solo en la administración, sino también en la dirección técnica, la investigación y el desarrollo, y la comercialización. Para ello, es fundamental seguir impulsando políticas y programas que apoyen la formación, el emprendimiento femenino y la conciliación familiar en las zonas rurales. La visibilidad de referentes como Nuria Yañez es crucial para inspirar a nuevas generaciones de mujeres a ver en el sector agrario un espacio de desarrollo profesional pleno y de impacto.

Además, la articulación de redes y asociaciones de mujeres en el ámbito rural y agrario juega un papel vital en el intercambio de conocimientos, el apoyo mutuo y la defensa de sus derechos e intereses. Estas plataformas son catalizadores del cambio, promoviendo la igualdad de oportunidades y asegurando que la voz de las mujeres sea escuchada en los foros de decisión. En definitiva, el «oro líquido» español no solo es un reflejo de su tierra y su clima, sino cada vez más, de la fuerza, la inteligencia y la tenacidad de las mujeres que lo cultivan, lo procesan y lo llevan al mundo. Para más información sobre el papel de la mujer en el desarrollo rural y agrícola, se puede consultar el trabajo de instituciones académicas como la Universidad Politécnica de Madrid.

  • La participación femenina es clave para la innovación y sostenibilidad del sector.
  • Mayor inclusión de mujeres mejora la toma de decisiones y la rentabilidad.
  • Se prevé una consolidación del liderazgo femenino en todos los ámbitos del olivar.
  • Políticas de apoyo y conciliación son esenciales para el desarrollo profesional.
  • Las redes de mujeres rurales impulsan la igualdad y la defensa de sus intereses.
💡 Dato: Las exportaciones de aceite de oliva superan el millón de toneladas en la campaña actual, afirmando la recuperación del sector.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál fue la causa de la mala racha en la producción de aceite de oliva en España?

La producción de aceite de oliva en las campañas 2022/23 y 2023/24 sufrió una mala racha debido principalmente a sequías severas y altas temperaturas. Estos fenómenos climáticos extremos redujeron drásticamente el rendimiento de los olivares, impactando negativamente en las cifras de producción.

¿Cómo se ha recuperado el sector del aceite de oliva en la campaña de 2025?

El sector se recuperó notablemente en la campaña de 2025, cerrando con una producción acumulada de 1.419,3 toneladas. Esto representa un aumento del 66% respecto a la campaña anterior, confirmando la resiliencia del sector y la eficacia de las medidas adoptadas frente a los desafíos climáticos.

¿Qué porcentaje de explotaciones de olivar están dirigidas por mujeres en España?

Según el informe «Diagnóstico de la mano de obra agraria con perspectiva de género de 2025» del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el 31,5% de las explotaciones dedicadas al cultivo del olivar en España están dirigidas por mujeres.

¿Qué desafíos enfrentan las mujeres en el sector agrario en cuanto a liderazgo?

A pesar de su creciente participación, las mujeres en el sector agrario a menudo se concentran en tareas administrativas. Esto limita su acceso a una visión estratégica y, por ende, a funciones directivas, reforzando una brecha de liderazgo que el Observatorio Igualdad y Empleo ha identificado como un obstáculo importante.

¿Cómo contribuyen las nuevas tecnologías a la participación femenina en el sector?

Las nuevas tecnologías funcionan como una herramienta para ofrecer mayor autonomía y adaptar el horario a las necesidades de las mujeres. Permiten una gestión más flexible de las tareas, facilitando la conciliación familiar y profesional, y atrayendo a más mujeres al sector agrario moderno.

¿Qué es una «cubierta vegetal» y cómo se relaciona con el aporte femenino?

Una cubierta vegetal es una práctica agrícola sostenible que implica mantener vegetación entre los olivos. Nuria Yañez, con su tenacidad, impulsó su implantación en la Subbética Cordobesa, mejorando la salud del suelo, previniendo la erosión y promoviendo la biodiversidad, un ejemplo de la innovación femenina.

Conclusión

La recuperación del sector del aceite de oliva en España es una historia de resiliencia y éxito, y en su centro, la figura de la mujer emerge como un pilar fundamental. De ser tradicionalmente relegadas a roles secundarios o administrativos, las mujeres están ahora plenamente representadas en toda la cadena de valor, desde el campo hasta la dirección estratégica, aportando una tenacidad y una visión innovadora que están transformando la industria. Personas como Nuria Yañez, con su esfuerzo y dedicación, no solo han superado barreras personales y profesionales, sino que han contribuido a sentar las bases para una mayor igualdad de oportunidades y una mejor conciliación en el sector. La adopción de nuevas tecnologías y la promoción de prácticas sostenibles, muchas veces impulsadas por la perspectiva femenina, están configurando un futuro más próspero y equitativo para el «oro líquido» español. Esta evolución no solo beneficia a las mujeres, sino que fortalece al conjunto del sector, garantizando su liderazgo global y su adaptación a los desafíos del siglo XXI con una fuerza laboral más diversa, talentosa y comprometida.

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