Crédito al consumo: Sube 12,6% récord 2

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El crédito al consumo en España ha experimentado un notable incremento del 12,56% en noviembre de 2025 respecto al año anterior, alcanzando los 114.673 millones de euros, la subida más pronunciada desde octubre de 2019, justo antes del inicio de la pandemia. Este repunte, que ha contribuido en 1,9 puntos a la variación total del endeudamiento familiar, es un claro reflejo de la creciente presión económica sobre los hogares españoles. Según el informe de Indicadores de financiación de los hogares e ISFLSH del Banco de España, la inflación persistente y la consecuente pérdida de poder adquisitivo están empujando a muchas familias a recurrir a la financiación para cubrir gastos esenciales y de consumo, marcando una tendencia preocupante de acelerado endeudamiento en un contexto de estancamiento salarial.

El Auge del Crédito al Consumo: Cifras Alarmantes

El endeudamiento de los hogares españoles ha alcanzado niveles no vistos en años, con un incremento del 4,26% en el crédito a las familias en noviembre de 2025, sumando un total de 723.660 millones de euros. De esta cifra, los préstamos destinados específicamente al consumo son los que han mostrado un dinamismo más preocupante, disparándose un 12,56%. Este crecimiento no tiene precedentes desde octubre de 2019, justo antes del impacto de la pandemia global de coronavirus, lo que subraya un cambio significativo en los hábitos financieros de las familias.

El informe del Banco de España destaca que, si bien los créditos a la vivienda aún representan la mayor parte del endeudamiento total y aportan 2,5 puntos al crecimiento global, el consumo ha sido el principal motor del repunte interanual. Este sector ha contribuido con 1,9 puntos a la tasa de variación total del mes, marcando el mayor incremento interanual registrado desde antes de la crisis financiera de 2008. La proximidad de la Navidad, un periodo tradicionalmente asociado al aumento de las compras y gastos, ha exacerbado esta tendencia, con la financiación de bienes como coches, electrodomésticos y vacaciones registrando un alza considerable.

Este acelerado ritmo de endeudamiento sugiere una creciente dependencia de la financiación externa para cubrir necesidades básicas y deseos de consumo que, en otras circunstancias, podrían haberse cubierto con ingresos propios. La situación actual refleja una vulnerabilidad económica en los hogares, que se ven obligados a recurrir al crédito en un entorno de incertidumbre y presiones económicas constantes. La sostenibilidad de esta tendencia a largo plazo es una preocupación central para las autoridades económicas y los expertos financieros.

En el segundo trimestre de 2025, el endeudamiento total de los hogares alcanzó los 18.300 millones de euros, una cifra que, aunque en porcentaje del PIB se sitúa en el 44%, no se observaba desde el año 2000. Este dato, a pesar de la aparente reducción relativa al PIB, indica un volumen absoluto de deuda considerable que podría generar riesgos si las condiciones económicas no mejoran o si los tipos de interés de estos préstamos aumentan. La gestión prudente de la deuda se vuelve, por tanto, más crítica que nunca para la estabilidad financiera de las familias.

  • El crédito al consumo sube un 12,56%, el mayor aumento desde 2019.
  • El endeudamiento total de las familias alcanza los 723.660 millones de euros.
  • El consumo aporta 1,9 puntos al crecimiento del endeudamiento total.
  • El endeudamiento de los hogares en el 2T de 2025 llega a 18.300 millones de euros.
  • Los créditos para coches, electrodomésticos y vacaciones impulsan el aumento.
💡 Dato: Desde 2020, el IPC acumula un incremento del 22,1%, mientras que los salarios han tenido un crecimiento acumulado de un 16,7% en el mismo periodo.

Inflación y Poder Adquisitivo: El Motor del Endeudamiento

El contexto económico actual, caracterizado por una inflación persistente, es el principal catalizador detrás del aumento del crédito al consumo. La inflación promedio en 2025 se ha situado en el 2,7%, apenas una décima por debajo de la de 2024. Esta continuidad en el alza de precios ha erosionado de manera significativa el poder adquisitivo de los hogares españoles, dejando un margen cada vez más estrecho para el ahorro y, en muchos casos, para cubrir gastos básicos sin recurrir a financiación externa.

La brecha entre el incremento de los precios y el crecimiento de los salarios es un factor determinante. Desde 2020, el Índice de Precios al Consumo (IPC) ha acumulado un incremento del 22,1%. En contraste, los salarios han crecido un 16,7% en el mismo periodo, según los datos proporcionados. Esta diferencia del 5,4% implica que, en términos reales, los ciudadanos tienen menos dinero disponible para adquirir los mismos bienes y servicios que hace unos años. Esta disparidad obliga a muchas familias a buscar soluciones de financiación para mantener su nivel de vida o, simplemente, para hacer frente a los gastos fijos.

Un aspecto particularmente preocupante, resaltado por Funcas, es la evolución de los precios de alimentos y servicios, que no muestran «señal alguna de moderación». Estos, junto con el coste de la electricidad, son los principales factores que explican el diferencial de inflación de España respecto a la eurozona. Estos elementos son gastos ineludibles para cualquier hogar, lo que significa que el impacto de su encarecimiento es directo y severo, forzando a las familias a estirar sus presupuestos al máximo y, a menudo, a recurrir a préstamos para cubrir estas necesidades básicas.

La necesidad de financiar con deuda gastos que antes se cubrían con el salario se ha vuelto una realidad para una parte creciente de la población. El repunte del crédito total a las familias españolas entre octubre y noviembre de 2025, con un 2,05% de subida mensual, supera la del mismo periodo del año anterior (1,88%), evidenciando una aceleración en esta tendencia. Este ciclo de endeudamiento puede generar una espiral de dependencia si no se aborda con políticas que fortalezcan el poder adquisitivo real de los ciudadanos. La pérdida de poder adquisitivo es un fenómeno complejo que afecta la economía familiar de manera profunda.

  • La inflación promedio en 2025 fue del 2,7%.
  • El IPC ha subido un 22,1% desde 2020, frente a un 16,7% de los salarios.
  • Alimentos, servicios y electricidad son los principales impulsores de la inflación.
  • Funcas advierte sobre la falta de moderación en los precios de alimentos y servicios.
  • El crédito total a familias aumentó un 2,05% en octubre-noviembre de 2025.

La Respuesta del Gobierno: Limitaciones a la Publicidad y Plazos

Ante el creciente repunte en los créditos al consumo y la preocupación por el posible sobreendeudamiento de las familias, el Gobierno español ha anunciado medidas regulatorias. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, reveló planes para limitar los tipos de interés de este tipo de préstamos y prohibir por ley que la publicidad se centre en la inmediatez de la aprobación del crédito. Esta iniciativa busca introducir una mayor reflexión y protección para los consumidores antes de que adquieran compromisos financieros importantes.

Una de las medidas clave anunciadas por el ministro es el establecimiento de un plazo mínimo de 24 horas entre la oferta vinculante de un préstamo y su aceptación por parte del consumidor. Este periodo de reflexión está diseñado para permitir que los solicitantes evalúen con calma las condiciones del crédito, comparen ofertas y eviten decisiones impulsivas que puedan llevar al sobreendeudamiento. Según Cuerpo, el objetivo es «proteger a los consumidores, para evitar el sobreendeudamiento y, por lo tanto, para avanzar también en este caso en derechos para los propios consumidores».

Este anuncio se enmarca en el contexto de la transposición de una directiva europea que establece reglas comunes para los contratos de crédito al consumo en toda la Unión Europea. Si bien la directiva proporciona un marco general, deja cierto margen a los Estados miembros para introducir límites adicionales o regulaciones más estrictas. El Gobierno español ha aprovechado esta flexibilidad para implementar limitaciones específicas a los tipos de interés y a las prácticas publicitarias, buscando así una mayor protección para sus ciudadanos. La Directiva de Crédito al Consumo de la UE es fundamental en este marco.

La intención es clara: frenar la proliferación de «préstamos desesperados» que, a menudo, atraen a personas en situaciones económicas vulnerables con promesas de dinero rápido, pero con condiciones y tipos de interés potencialmente abusivos. Al regular la publicidad y establecer periodos de espera, se busca fomentar una decisión más informada y responsable, reduciendo la exposición de los consumidores a productos financieros riesgosos. Esta intervención gubernamental es una señal de la preocupación por la estabilidad financiera de los hogares.

  • El Gobierno prohibirá la publicidad de créditos centrada en la inmediatez.
  • Se establecerá un plazo mínimo de 24 horas entre oferta y aceptación del préstamo.
  • El objetivo es proteger al consumidor y evitar el sobreendeudamiento.
  • Las medidas se enmarcan en la transposición de una directiva europea.
  • España aprovechará el margen de la directiva para introducir límites a tipos de interés.

Retraso en la Transposición Europea y sus Implicaciones

A pesar de los recientes anuncios del Gobierno español, la transposición de la directiva europea sobre contratos de crédito al consumo ha enfrentado retrasos significativos. Patricia Suárez, presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), recordó que España «va con retraso» en la implementación de esta normativa comunitaria, cuyo plazo límite para su transposición finalizó el pasado 20 de noviembre. Este retraso implica que, durante un periodo, los consumidores españoles han estado menos protegidos que los de otros países de la UE.

La directiva europea busca armonizar las reglas sobre el crédito al consumo en toda la UE, garantizando un nivel mínimo de protección para los consumidores. Sin embargo, al no haber sido transpuesta a tiempo, España ha dejado a sus ciudadanos expuestos a prácticas menos reguladas, especialmente en lo que respecta a los préstamos de alto riesgo o «préstamos desesperados». Estos productos, a menudo comercializados con condiciones poco transparentes y tipos de interés elevados, pueden empujar a los consumidores a situaciones de endeudamiento insostenible.

El retraso en la adopción de la directiva no solo afecta la protección del consumidor, sino que también puede generar una disparidad en el mercado único europeo. Mientras otros países de la UE ya aplican las nuevas normas, España opera bajo un marco legal anterior, lo que podría crear un entorno menos equitativo para los operadores financieros y los consumidores. La urgencia de la transposición es, por tanto, una cuestión de justicia y coherencia regulatoria a nivel europeo.

La intervención anunciada por el ministro Carlos Cuerpo es un paso en la dirección correcta para subsanar este retraso y reforzar la protección. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá de su rápida implementación y de la capacidad de las autoridades para supervisar su cumplimiento. La preocupación de Asufin y otras organizaciones de consumidores subraya la necesidad de una acción legislativa y regulatoria ágil para cerrar la brecha y asegurar que los ciudadanos españoles gocen del mismo nivel de protección que sus homólogos europeos frente a los riesgos del crédito al consumo.

  • España ha incumplido el plazo de transposición de la directiva europea (20 de noviembre).
  • El retraso deja a los consumidores españoles con menor protección.
  • Asufin critica la lentitud en la regulación de «préstamos desesperados».
  • La directiva europea busca armonizar la protección del crédito al consumo.
  • La transposición tardía afecta la equidad del mercado único y la seguridad del consumidor.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué ha aumentado tanto el crédito al consumo en España?

El aumento se debe principalmente a la inflación persistente y la pérdida de poder adquisitivo. Los salarios no han crecido al mismo ritmo que los precios, obligando a las familias a recurrir a financiación para cubrir gastos básicos y de consumo, especialmente en periodos como la Navidad.

¿Cuál es la diferencia entre el incremento del IPC y el de los salarios?

Desde 2020, el Índice de Precios al Consumo (IPC) ha acumulado un aumento del 22,1%. En el mismo periodo, los salarios solo han crecido un 16,7%. Esta brecha del 5,4% significa que el poder adquisitivo real de los hogares ha disminuido.

¿Qué medidas está tomando el Gobierno para proteger a los consumidores?

El Gobierno planea prohibir la publicidad de créditos centrada en la inmediatez y establecer un plazo mínimo de 24 horas entre la oferta vinculante y la aceptación del préstamo. También busca limitar los tipos de interés para evitar el sobreendeudamiento de las familias.

¿Qué es la directiva europea sobre crédito al consumo y por qué es relevante?

Es una normativa de la UE que establece reglas comunes para los contratos de crédito al consumo, buscando armonizar la protección del consumidor. Es relevante porque España está transponiéndola con retraso, lo que ha generado preocupación sobre la protección de los consumidores ante préstamos de alto riesgo.

¿Qué impacto tiene el aumento del crédito al consumo en la economía familiar?

El aumento del crédito al consumo puede llevar al sobreendeudamiento de las familias, reduciendo su capacidad de ahorro y su estabilidad financiera a largo plazo. Si los tipos de interés suben o los ingresos no mejoran, las familias pueden enfrentar dificultades para pagar sus deudas.

¿Qué papel juegan los créditos a la vivienda en el endeudamiento total?

Aunque el crédito al consumo ha crecido más rápidamente, los créditos a la vivienda (incluyendo hipotecas) aún ostentan el mayor peso en el endeudamiento total de los hogares. Contribuyeron con 2,5 puntos al crecimiento global, superando la contribución del consumo en volumen total.

Conclusión

El drástico incremento del crédito al consumo en España, el mayor desde 2019, es un claro indicador de la presión económica que enfrentan los hogares. La persistente brecha entre una inflación elevada y un crecimiento salarial insuficiente ha erosionado el poder adquisitivo, empujando a muchas familias a depender de la financiación para mantener su calidad de vida o cubrir gastos esenciales. Esta tendencia, lejos de ser un signo de bonanza económica, revela una creciente vulnerabilidad financiera y un riesgo latente de sobreendeudamiento, especialmente en un contexto de tipos de interés fluctuantes.

La respuesta del Gobierno, con la prohibición de la publicidad engañosa y el establecimiento de un periodo de reflexión para los préstamos, es un paso necesario para proteger a los consumidores. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá de su pronta y rigurosa implementación, así como de la capacidad de España para ponerse al día con la transposición de la directiva europea. Es fundamental que estas acciones se complementen con políticas que aborden las causas estructurales de la pérdida de poder adquisitivo y promuevan una mayor estabilidad económica para las familias. La educación financiera y una regulación robusta serán clave para mitigar los riesgos asociados a este repunte del endeudamiento y asegurar un futuro financiero más resiliente para los ciudadanos.

Palabras clave: crédito al consumo, endeudamiento familiar, inflación, poder adquisitivo, Banco de España

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