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Alberto González, director general de Cabify en España: Es un error eliminar licencias de VTC cuando la demanda pide el doble o el triple

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El director general de Cabify en España, Alberto González, ha calificado de «error» la decisión de eliminar licencias de Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) en Barcelona, argumentando que la demanda actual de movilidad en la ciudad es el doble o incluso el triple de la oferta disponible. Esta contundente declaración subraya la crítica situación que enfrenta la plataforma en la capital catalana, donde a pesar de operar desde 2011 con aproximadamente 1.100 vehículos, la falta de una evolución regulatoria acorde al crecimiento urbano limita gravemente su capacidad para satisfacer las necesidades de transporte de los ciudadanos. La inacción en el desarrollo de licencias ha generado un desfase evidente entre la oferta y la creciente demanda, impactando directamente en los tiempos de espera y la disponibilidad del servicio.

La Tensión Regulatoria y la Demanda Insatisfecha en Barcelona

La situación de Cabify en Barcelona y su área metropolitana se presenta como un claro reflejo de las tensiones existentes entre el crecimiento urbano, la demanda de movilidad bajo demanda y la rigidez regulatoria. Desde su llegada en 2011, la plataforma ha trabajado por establecer un servicio eficiente, pero se ha topado con un marco normativo que no ha sabido adaptarse al vertiginoso desarrollo de la ciudad. Mientras el turismo, la economía y el transporte público convencional han experimentado un crecimiento notable en las últimas décadas, el número de licencias de taxi y VTC ha permanecido estancado, creando un desequilibrio cada vez más pronunciado.

Alberto González enfatiza que este desfase condiciona directamente la capacidad de Cabify para atender la demanda real de movilidad de los barceloneses y catalanes. La cifra es elocuente: aunque Catalunya cuenta con unas 4.000 licencias VTC, apenas 600 de ellas poseen la habilitación urbana necesaria para operar en Barcelona. Esta limitación artificial, según el director general, es insostenible. Si ya con 4.000 licencias la garantía de tiempos de espera razonables y disponibilidad es un desafío, con solo 600, el servicio de movilidad bajo demanda, tal como lo conocen los ciudadanos hoy, simplemente desaparecería, dejando a miles de usuarios sin una alternativa de transporte esencial.

El impacto de esta escasez es palpable en el día a día. En las horas punta y durante los meses de mayor afluencia turística, Cabify experimenta serias dificultades para poner vehículos a disposición de sus usuarios. Mientras que en otras grandes ciudades españolas el tiempo medio de espera se mantiene por debajo de los cinco minutos, en Barcelona esta cifra asciende a siete u ocho minutos. En un entorno digital donde la inmediatez es un valor clave, esta demora empuja a los usuarios a buscar otras alternativas, minando la eficiencia y competitividad del servicio. La experiencia del usuario se ve directamente afectada, y con ella, la percepción de la ciudad como un hub de innovación y servicios modernos.

Lo más sorprendente de esta situación, según González, es el consenso político que ha logrado esta limitación. Partidos tradicionalmente antagónicos como PSC, Junts, ERC, Comuns y CUP, habitualmente «a la greña», han encontrado un punto de acuerdo en restringir las licencias VTC. El director general insta a estos partidos a «poner en perspectiva la realidad de la ciudad» y reconsiderar una política que considera un «error eliminar licencias cuando la demanda pide el doble o el triple». Esta postura, argumenta, no solo ignora la necesidad de los ciudadanos sino que también frena el potencial de Barcelona para liderar una movilidad que sea verdaderamente sostenible, accesible y digital.

La ciudad condal, con su ambición de ser un referente global, se encuentra ante una encrucijada. La oportunidad de desarrollar un marco regulatorio que mire hacia el futuro y se centre en las necesidades del ciudadano, en lugar de anclarse en modelos del pasado, es crucial. Sin una adaptación de las normativas a la realidad actual y futura de la movilidad urbana, Barcelona corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera por ofrecer servicios de transporte eficientes y modernos a sus habitantes y visitantes, afectando su competitividad y calidad de vida. La rigidez regulatoria no solo afecta a las empresas, sino que principalmente perjudica al usuario final, que es quien sufre las consecuencias de un sistema de movilidad deficiente.

  • La regulación actual de VTC en Barcelona no ha crecido al mismo ritmo que la ciudad, el turismo o la economía.
  • De 4.000 licencias VTC en Catalunya, solo 600 están habilitadas para operar en el área urbana de Barcelona.
  • Los tiempos de espera en Barcelona (7-8 minutos) son significativamente más altos que en otras ciudades españolas (menos de 5 minutos).
  • Partidos políticos diversos han coincidido en limitar las licencias, lo que Cabify considera un error ante la alta demanda.
  • La ciudad pierde la oportunidad de ser líder en movilidad sostenible y digital debido a un marco regulatorio desactualizado.
💡 Dato: En Barcelona, el tiempo medio de espera para un vehículo Cabify se sitúa entre siete y ocho minutos, mientras que en muchas otras ciudades de España está por debajo de los cinco minutos, evidenciando la escasez de oferta.

El Desafío de la Oferta: Comparativa Internacional y Necesidades Reales

La escasez de licencias VTC en Barcelona no es solo una percepción subjetiva, sino una realidad que se hace evidente al comparar la oferta de movilidad bajo demanda de la ciudad con la de otras metrópolis globales. Alberto González, director general de Cabify España, subraya que Barcelona presenta una de las ratios más bajas de vehículos por habitante entre las grandes ciudades del mundo, lo que la coloca en una desventaja significativa en términos de eficiencia y capacidad de servicio. Esta disparidad no solo afecta a los usuarios en su día a día, sino que también tiene implicaciones para el desarrollo económico y turístico de la ciudad.

Al analizar ratios internacionales, la disparidad es impactante. Ciudades como Nueva York y Londres ostentan una ratio de aproximadamente 12 vehículos de movilidad bajo demanda por cada 1.000 habitantes. París, otra capital europea de referencia, se sitúa alrededor de los 5,5 vehículos por cada 1.000 habitantes. En contraste, Barcelona apenas alcanza una ratio de 3,4 vehículos por cada 1.000 habitantes. Esta cifra la posiciona muy por debajo de sus pares internacionales y destaca la magnitud del déficit de oferta de transporte que padece la ciudad. La infraestructura de movilidad no está preparada para el volumen de su población y visitantes.

Este análisis comparativo lleva a una conclusión clara y cuantificable: para poder atender la demanda real de la ciudad de Barcelona y equipararse a estándares de servicio de otras urbes, se necesitarían entre 4.000 y 8.000 licencias VTC adicionales. La ausencia de estas licencias no solo se traduce en tiempos de espera más largos y una menor disponibilidad, sino que también limita la capacidad de la ciudad para ofrecer un servicio de transporte flexible y moderno, esencial en el contexto de una economía globalizada y un sector turístico en constante crecimiento. La falta de opciones de movilidad disuade a visitantes y frustra a residentes.

Frente a esta severa limitación en el volumen de licencias, la estrategia de Cabify en Barcelona ha tenido que adaptarse de manera pragmática y proactiva. González explica que, al no poder crecer en cantidad de vehículos, la compañía ha optado por enfocar sus esfuerzos en mejorar drásticamente la calidad y la sostenibilidad de la flota existente. Esta decisión no solo busca optimizar la experiencia del usuario con los recursos disponibles, sino también posicionar a Cabify como un actor clave en la promoción de una movilidad urbana más verde y responsable, alineada con los objetivos ambientales de la ciudad y las expectativas de los consumidores.

La calidad se ha traducido en la incorporación de vehículos más modernos y confortables, mientras que la sostenibilidad ha impulsado la electrificación y la adopción de tecnologías más limpias. Esta estrategia no solo es una respuesta a las restricciones, sino también una apuesta por el futuro, buscando ofrecer un valor añadido a los usuarios y a la ciudad. Cabify entiende que, si bien el volumen es importante para la disponibilidad, la experiencia de un viaje cómodo, seguro y respetuoso con el medio ambiente puede diferenciar su servicio en un mercado competitivo y regulado. Es una inversión en el largo plazo que busca redefinir la percepción del servicio VTC en Barcelona.

  • Barcelona tiene una ratio de 3,4 vehículos VTC por cada 1.000 habitantes, muy inferior a ciudades como Nueva York o Londres (12) y París (5,5).
  • Se estima que Barcelona necesita entre 4.000 y 8.000 licencias VTC adicionales para satisfacer su demanda real.
  • La limitación de licencias impacta negativamente en la disponibilidad y los tiempos de espera del servicio.
  • Ante la imposibilidad de crecer en volumen, Cabify ha centrado su estrategia en mejorar la calidad y sostenibilidad de su flota.
  • La escasez de oferta de movilidad bajo demanda afecta la imagen de Barcelona como ciudad moderna y eficiente.
💡 Dato: Para alcanzar ratios de movilidad similares a ciudades como París, Barcelona necesitaría al menos 4.000 licencias VTC adicionales, y hasta 8.000 para equipararse a Nueva York o Londres.

Estrategias de Sostenibilidad e Innovación de Cabify Frente a las Restricciones

La imposición de límites en el número de licencias VTC en Barcelona, lejos de paralizar a Cabify, ha impulsado a la compañía a redefinir su estrategia, centrándose en la sostenibilidad y la innovación como pilares fundamentales. Alberto González destaca cómo esta adversidad se ha transformado en una oportunidad para consolidar un modelo de negocio más responsable y eficiente, que no solo busca satisfacer la demanda de movilidad, sino hacerlo de una manera que beneficie al medio ambiente y a la sociedad. La apuesta por una flota más ecológica y el desarrollo de soluciones a medida han sido claves en este proceso de adaptación.

Uno de los resultados más tangibles de esta estrategia es el notable avance en la electrificación y eficiencia de la flota conectada a Cabify. Actualmente, un impresionante 88% de sus vehículos en Barcelona y el área metropolitana cuentan con etiqueta ECO o CERO, lo que minimiza su impacto ambiental. Más allá de la composición de la flota, el 92% de los kilómetros recorridos por Cabify se realizan con vehículos eco o eléctricos. Estas cifras no solo reflejan un compromiso ambiental, sino que también posicionan a Cabify como un actor líder en la transición hacia una movilidad urbana más sostenible, contribuyendo a la mejora de la calidad del aire y la reducción de la huella de carbono en la ciudad.

Otro efecto claro de esta estrategia de adaptación ha sido el fuerte crecimiento y la diversificación del segmento corporativo en Catalunya. Al no poder expandirse en el mercado de particulares de la misma manera, Cabify ha volcado sus esfuerzos en el desarrollo de soluciones de movilidad a medida para empresas. Este enfoque B2B ha demostrado ser un éxito rotundo, con la facturación de este segmento creciendo más del 50% en el último año. Si se compara con hace dos años, el incremento es cercano al 300%, partiendo ya de una base sólida que demuestra la madurez y el potencial de este modelo.

Barcelona ha sido el epicentro de esta innovación en el ámbito corporativo. La ciudad ha servido como laboratorio para la creación de productos específicos diseñados para empresas con sede en Catalunya, que luego se escalan a otras regiones. Ejemplos concretos de esta colaboración incluyen a RTVE en Sant Cugat, que utiliza Cabify para sus necesidades de transporte, así como compañías de asistencia de primer nivel como RACC o Europ Assistance. Estas últimas emplean el servicio de Cabify para atender a sus asegurados que se encuentran inmovilizados en la vía pública, ofreciéndoles una solución de movilidad rápida y eficiente en momentos de necesidad.

Estas soluciones B2B, concebidas y perfeccionadas en Barcelona, no solo han fortalecido la presencia de Cabify en el mercado corporativo catalán, sino que también están permitiendo a la compañía escalar su modelo a otras ciudades y sectores estratégicos. El sector de la salud, por ejemplo, es un área donde Cabify ya está trabajando en proyectos muy relevantes, adaptando su servicio para satisfacer las demandas específicas de hospitales, clínicas y pacientes. Esta capacidad de innovación y adaptación demuestra la resiliencia de Cabify y su compromiso con la creación de valor en un entorno regulatorio complejo. La diversificación de servicios y la atención a mercados nicho son ejemplos de cómo la empresa ha logrado prosperar a pesar de las limitaciones iniciales.

  • El 88% de la flota de Cabify tiene etiqueta ECO o CERO, y el 92% de los kilómetros se recorren con vehículos sostenibles.
  • El segmento corporativo en Catalunya ha crecido más del 50% en el último año y cerca del 300% en dos años.
  • Barcelona ha sido clave en el desarrollo de soluciones B2B para empresas como RTVE, RACC y Europ Assistance.
  • Estas soluciones corporativas se están escalando a otras ciudades y sectores, incluyendo el sector salud.
  • La estrategia de sostenibilidad e innovación ha permitido a Cabify adaptarse a las restricciones y encontrar nuevas vías de crecimiento.
💡 Dato: Cabify se ha comprometido firmemente con la sostenibilidad, logrando que el 92% de los kilómetros recorridos por su flota en Barcelona se realicen con vehículos eco o eléctricos, superando ampliamente los estándares de la industria.

Movilidad Inclusiva y el Horizonte de la Regulación Futura

Más allá de la eficiencia y la sostenibilidad ambiental, Cabify también ha puesto el foco en la dimensión social de la movilidad, reconociendo que un servicio de transporte verdaderamente moderno y equitativo debe ser accesible para todos. Alberto González subraya la importancia de abordar las necesidades específicas de colectivos vulnerables o con requerimientos especiales, un área donde, según él, «hay mucho por hacer». Barcelona, como gran urbe, presenta un volumen considerable de traslados que requieren adaptaciones específicas, y la compañía está trabajando activamente para responder a esta demanda.

En este sentido, Cabify está desarrollando acuerdos estratégicos con diversas asociaciones para adaptar sus vehículos y crear categorías de servicio específicas que respondan a necesidades reales de las ciudades. Un ejemplo reciente y significativo es el acuerdo alcanzado con asociaciones vinculadas a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Este tipo de colaboraciones buscan no solo proporcionar vehículos adaptados para personas con movilidad reducida, sino también formar a los conductores y diseñar procesos que garanticen un servicio seguro, cómodo y digno para estos usuarios, que a menudo encuentran barreras significativas en el transporte público convencional.

La visión de Cabify es que la movilidad del futuro debe adaptarse no solo desde el punto de vista ambiental, con la reducción de emisiones y la promoción de vehículos eléctricos, sino también desde una perspectiva social. Esto implica ir más allá de la mera disponibilidad de vehículos y pensar en cómo el servicio puede ser inclusivo, respetuoso y capaz de atender la diversidad de la población. En ciudades tan complejas y densas como Barcelona, donde la heterogeneidad de sus habitantes y visitantes es una característica definitoria, la capacidad de ofrecer soluciones de movilidad personalizadas es un factor clave para la calidad de vida y la cohesión social.

La discusión sobre la futura ley del taxi y VTC se presenta como un momento crucial para definir el rumbo de la movilidad en España. Aunque el contenido completo de la entrevista no profundiza en todos los detalles de esta ley, el mensaje general de Cabify es claro: cualquier marco regulatorio debe ser progresista, mirar hacia el futuro y estar centrado en el ciudadano. Una legislación que restrinja innecesariamente la oferta, que no contemple la evolución tecnológica o que ignore las necesidades de una demanda creciente y diversa, corre el riesgo de obstaculizar el desarrollo de una movilidad urbana más eficiente, sostenible y equitativa.

La oportunidad para Barcelona y Catalunya es inmensa. Adoptar un marco regulatorio que fomente la competencia, la innovación y la adaptación a las nuevas realidades de consumo y tecnología, permitiría a la región posicionarse a la vanguardia de la movilidad europea. Esto no solo beneficiaría a las empresas del sector, sino que, lo más importante, mejoraría sustancialmente la experiencia de transporte para millones de personas, contribuyendo a una ciudad más conectada, accesible y con una mejor calidad de vida para todos sus habitantes. La clave reside en un diálogo constructivo y una visión de futuro que trascienda los intereses sectoriales y ponga al ciudadano en el centro de la ecuación. Para entender más sobre la regulación de VTC en España, se puede consultar información adicional en Wikipedia sobre VTC.

  • Cabify está desarrollando acuerdos con asociaciones, como las vinculadas a la ELA, para adaptar vehículos y mejorar la accesibilidad.
  • La movilidad inclusiva es un pilar fundamental para la compañía, junto con la sostenibilidad ambiental.
  • Barcelona tiene un alto volumen de traslados con necesidades especiales que requieren soluciones específicas.
  • Una regulación futura debe considerar la adaptación social de la movilidad y las necesidades diversas de los ciudadanos.
  • La futura ley del taxi y VTC debe ser progresista y orientada al futuro para no dificultar la innovación y la eficiencia en el transporte.
💡 Dato: Cabify colabora con asociaciones como las vinculadas a la ELA para adaptar sus servicios y vehículos, buscando una movilidad más accesible e inclusiva para personas con necesidades especiales en ciudades como Barcelona.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la postura de Alberto González sobre la eliminación de licencias VTC en Barcelona?

Alberto González, director general de Cabify España, considera la eliminación de licencias VTC en Barcelona un «error», ya que la demanda actual de movilidad en la ciudad es el doble o triple de la oferta existente, lo que limita la capacidad de servicio de la plataforma.

¿Cuántos vehículos Cabify operan en Barcelona y cuántas licencias urbanas VTC hay?

Cabify opera con alrededor de 1.100 vehículos en el área metropolitana de Barcelona. Sin embargo, de las 4.000 licencias VTC en Catalunya, solo unas 600 tienen licencia urbana para operar directamente en la ciudad de Barcelona, creando un importante déficit.

¿Cómo se compara la ratio de vehículos VTC de Barcelona con otras grandes ciudades?

Barcelona tiene una ratio de 3,4 vehículos VTC por cada 1.000 habitantes, una de las más bajas. Ciudades como Nueva York y Londres tienen 12 vehículos por cada 1.000 habitantes, y París alrededor de 5,5, lo que evidencia la escasez en la capital catalana.

¿Qué estrategia ha adoptado Cabify ante la limitación de licencias en Barcelona?

Ante la imposibilidad de crecer en volumen, Cabify ha enfocado su estrategia en mejorar la calidad y sostenibilidad de su flota. Esto se traduce en el uso de vehículos con etiqueta ECO o CERO y un fuerte crecimiento en el segmento corporativo, ofreciendo soluciones a medida.

¿Cómo contribuye Cabify a la sostenibilidad y la accesibilidad en la movilidad?

El 88% de la flota de Cabify tiene etiqueta ECO o CERO, y el 92% de los kilómetros se recorren con vehículos sostenibles. Además, la compañía está desarrollando acuerdos con asociaciones, como las vinculadas a la ELA, para adaptar vehículos y ofrecer movilidad inclusiva.

¿Cuál es el crecimiento del segmento corporativo de Cabify en Catalunya?

El segmento corporativo de Cabify en Catalunya ha experimentado un notable crecimiento, con un aumento de la facturación superior al 50% en el último año y cercano al 300% si se compara con hace dos años, consolidando a Barcelona como un hub de innovación B2B.

Conclusión

La visión de Alberto González, director general de Cabify España, resuena con una clara advertencia: la actual política de eliminación y restricción de licencias VTC en Barcelona es un error que ignora la realidad de una demanda de movilidad que supera con creces la oferta disponible. La capital catalana, a pesar de su dinamismo económico y turístico, se encuentra rezagada en comparación con otras grandes ciudades globales en términos de disponibilidad de transporte bajo demanda, lo que se traduce en mayores tiempos de espera y una menor eficiencia para los ciudadanos y visitantes.

Cabify, operando en un entorno regulatorio restrictivo, ha demostrado una notable capacidad de adaptación e innovación. Al no poder expandirse en volumen, la compañía ha pivotado hacia un modelo centrado en la sostenibilidad, con una flota mayoritariamente eco y eléctrica, y en el desarrollo de soluciones corporativas a medida que han encontrado en Barcelona su epicentro de crecimiento y escalabilidad. Este enfoque no solo busca mitigar el impacto de las limitaciones, sino también contribuir activamente a una movilidad más limpia y eficiente.

Además, la empresa ha puesto un énfasis creciente en la movilidad inclusiva, trabajando en acuerdos para adaptar vehículos y servicios a las necesidades de colectivos con requerimientos especiales, como las personas vinculadas a la ELA. Esta triple apuesta por la eficiencia, la sostenibilidad y la accesibilidad demuestra una visión de futuro para el transporte urbano.

En última instancia, el mensaje de Cabify es un llamado a la reflexión para los responsables políticos. Barcelona tiene el potencial de ser líder en una movilidad sostenible, accesible y digital, pero para ello necesita un marco regulatorio que mire hacia el futuro y se centre en las necesidades reales del ciudadano, en lugar de aferrarse a modelos obsoletos que limitan el desarrollo y la innovación. La oportunidad de construir una ciudad más conectada y eficiente está en juego, y la colaboración entre el sector público y privado será clave para alcanzarla.

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