El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha culminado un año de intensa diplomacia y «cortejo» hacia el exmandatario estadounidense Donald Trump, una estrategia clave para asegurar el éxito del inminente Mundial de 2026. El año 2025 marcó un hito con la exitosa celebración del Mundial de Clubes, que congregó a 2,4 millones de asistentes en estadios de Estados Unidos, un torneo de nueva creación que sentó las bases para el gran evento global. Como parte de esta compleja relación, Infantino otorgó a Trump el recién instaurado Premio de la Paz de la FIFA, un gesto que subraya la importancia de la colaboración con el influyente líder en la nación anfitriona del próximo Mundial, pese a las controversias que rodean su figura y políticas.
Índice de Contenidos
- Gianni Infantino y la Estrategia Trump: La Diplomacia del Fútbol Global
- El Éxito del Mundial de Clubes 2025: Un Trampolín para el Gran Mundial
- Premios, Polémicas y la Maquinaria de Relaciones Públicas de la FIFA
- El Ajedrez Global de Infantino: De la Superliga a la Expansión Mundial
- Preguntas Frecuentes
- Conclusión
Gianni Infantino y la Estrategia Trump: La Diplomacia del Fútbol Global
La presidencia de Gianni Infantino en la FIFA ha estado marcada por la necesidad de consolidar su visión global del fútbol, especialmente después de heredar los controversiales Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022. Su verdadera impronta comenzó a perfilarse con la concesión del Mundial de 2026 a Estados Unidos, en coorganización con México y Canadá. Esta decisión estratégica no solo buscaba expandir la huella del fútbol en Norteamérica, sino también posicionar a la FIFA en un mercado clave. Sin embargo, el desafío logístico y económico se entrelazó con la compleja realidad política de Estados Unidos, particularmente bajo la influencia de Donald Trump, figura central en el territorio que albergaría estos eventos.
Desde principios de 2025, cuando Infantino presentó el Mundial de Clubes al entonces inquilino de la Casa Blanca en el Salón Oval, la relación con Trump se ha convertido en un pilar fundamental de la estrategia de la FIFA. El presidente suizo, consciente de la necesidad de tener al hombre más poderoso del mundo de su lado para asegurar el éxito del próximo Mundial, no ha escatimado esfuerzos en agasajarlo. Esta aproximación ha sido vital, especialmente considerando las persistentes tensiones entre Estados Unidos, México y Canadá, derivadas de conflictos arancelarios y políticas migratorias. Lograr una tregua en estas fricciones es crucial para facilitar el movimiento de aficionados a través de las fronteras durante el verano de 2026 y garantizar la fluidez del evento.
La controvertida política de Trump, sobre todo en materia de inmigración, representa un desafío considerable para grandes organizaciones deportivas como la FIFA. Los estatutos de la federación son tajantes en cuanto a la no discriminación, lo que exige una labor diplomática extremadamente delicada y hábil por parte de su presidente. Infantino, conocido por su ductilidad y habilidad para moverse entre diferentes esferas de poder, ha demostrado ser un maestro en esta especialidad. Hijo de inmigrantes italianos, el suizo de 55 años ya enfrentó críticas significativas antes y durante el Mundial de Qatar 2022 por las preocupaciones sobre los derechos humanos, lo que le ha dotado de experiencia en la gestión de crisis y la navegación de aguas turbulentas.
La relación con Trump se ha cimentado en una serie de gestos significativos, siendo el más notorio la concesión del Premio de la Paz de la FIFA. Este galardón, creado en 2025, pareció diseñado «ad hoc» para el expresidente, quien lo recibió en noviembre en Washington, durante la gala que acompañó el sorteo del Mundial de 2026. Este acto, que precede a la entrega del Premio Nobel de la Paz a la opositora venezolana Carolina Machado, fue interpretado por muchos como un «Nobel de la Paz de chocolate» para Trump, quien aspiraba al prestigioso galardón. Este tipo de movimientos estratégicos demuestran la profundidad del compromiso de Infantino por asegurar un entorno favorable para sus megaeventos deportivos.
- Quién: Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y Donald Trump, exmandatario estadounidense.
- Qué: Una intensa labor diplomática y de «cortejo» para asegurar el éxito del Mundial 2026.
- Dónde: Principalmente en Estados Unidos, país anfitrión del Mundial de Clubes 2025 y coanfitrión del Mundial 2026.
- Cuándo: Durante el año 2025, en preparación para el Mundial de 2026.
- Por qué: Necesidad de asegurar la colaboración política para la logística del Mundial y superar desafíos como las tensiones fronterizas y las políticas migratorias.
El Éxito del Mundial de Clubes 2025: Un Trampolín para el Gran Mundial
El Mundial de Clubes 2025, un torneo de nueva creación y ambiciosa expansión, fue el primer gran test para la visión de Gianni Infantino en suelo estadounidense. Este evento, disputado un año antes del Mundial de selecciones, cerró con un rotundo éxito de asistencia, superando los 2,4 millones de espectadores en los estadios. Este logro no solo valida la apuesta de Infantino por la expansión del formato y la elección del territorio, sino que también establece un precedente positivo para la magnitud y el alcance del próximo Mundial de 2026. La capacidad de movilizar a millones de aficionados, a pesar de las complejidades del calendario futbolístico y las preocupaciones de sindicatos de futbolistas y entrenadores por las altas temperaturas, es un claro indicador del potencial de consolidación del evento.
La organización del Mundial de Clubes sirvió como un valioso ensayo general para el Mundial de 2026. La infraestructura deportiva de Estados Unidos, con estadios de primer nivel y una vasta experiencia en la organización de eventos masivos, demostró estar a la altura de las expectativas. El éxito de asistencia no solo se tradujo en ingresos significativos para la FIFA, sino que también generó un impulso mediático y de interés global, atrayendo la atención de patrocinadores y televisiones. Este impacto positivo refuerza la visión de Infantino de transformar y expandir las competiciones de clubes, buscando una mayor relevancia y un alcance más global para el fútbol a nivel de equipos.
A pesar del éxito general, el torneo no estuvo exento de desafíos y críticas. Las quejas por la saturación del calendario futbolístico, planteadas por sindicatos de jugadores como FIFPro y por entrenadores de élite, son una constante en la agenda de la FIFA. La preocupación por las altas temperaturas en algunas sedes durante el verano, un factor climático ineludible en ciertas regiones de Estados Unidos, también generó debate. Sin embargo, la capacidad de la FIFA para gestionar estos problemas y mantener el enfoque en el espectáculo deportivo y la experiencia del aficionado, demuestra la resiliencia de la organización bajo la dirección de Infantino.
El Mundial de Clubes 2025 fue más que un torneo; fue una declaración de intenciones. Representó la culminación de años de planificación y negociación, y el primer gran paso en la estrategia de Infantino de llevar el fútbol de élite a nuevas cotas en el mercado estadounidense. El buen resultado de este «primer envite» le da a Infantino una plataforma sólida y un capital político significativo de cara al «plato gordo» del próximo año, el Mundial de 2026. Este éxito no solo le permite justificar sus decisiones ante las federaciones miembros, sino que también le otorga mayor margen de maniobra en sus relaciones con figuras políticas como Donald Trump, consolidando la percepción de que sus apuestas son acertadas y rentables.
- Asistencia récord: 2,4 millones de espectadores en el Mundial de Clubes 2025.
- Ensayo general: Sirvió como preparación para el Mundial de 2026 en la misma región.
- Desafíos: Quejas por el calendario y altas temperaturas, gestionadas con éxito.
- Consolidación: El evento apunta a la consolidación de la competición y la visión de Infantino.
- Impacto económico: Generó ingresos y atrajo interés de patrocinadores.
Premios, Polémicas y la Maquinaria de Relaciones Públicas de la FIFA
La concesión del Premio de la Paz de la FIFA a Donald Trump en 2025 es, sin duda, la prueba más elocuente del esfuerzo diplomático de Gianni Infantino. Este premio, creado precisamente en 2025, fue entregado por el propio presidente de la FIFA en una gala en Washington, coincidiendo con el sorteo del Mundial de 2026. La decisión de otorgar un galardón de esta naturaleza a una figura tan polarizadora como Trump generó un amplio debate y fue percibida por muchos como un movimiento calculado para cimentar la relación con el entonces inquilino de la Casa Blanca, a quien Infantino necesita de su lado para el éxito del próximo Mundial.
El contexto de la entrega del premio añade capas de complejidad a la decisión. Se produjo apenas unos días antes de que Carolina Machado, destacada opositora venezolana, recibiera el Premio Nobel de la Paz, un reconocimiento que el propio Donald Trump había anhelado públicamente. Para el estadounidense, la distinción de la FIFA fue, en palabras del informe, como recibir un «Nobel de la Paz de chocolate», un consuelo simbólico pero estratégicamente valioso. Este episodio puso de manifiesto la habilidad de Infantino para navegar el delicado equilibrio entre la política deportiva y la política internacional, utilizando los recursos de la FIFA para influir en el panorama global.
La elección de Trump para un premio de paz contrasta con los principios de no discriminación y respeto por los derechos humanos que la FIFA proclama en sus estatutos. Las políticas migratorias de Trump, así como sus comentarios y acciones en diversos ámbitos, han sido objeto de fuertes críticas a nivel internacional. Esta dicotomía resalta la pragmática visión de Infantino, quien, como políglota y «aparatchik» experimentado de la UEFA, sabe dónde están los límites y cómo moverse entre ellos para lograr sus objetivos. Su pasado enfrentando críticas por el Mundial de Qatar 2022, donde la vulneración de derechos humanos fue un tema recurrente, le ha preparado para manejar este tipo de controversias con una habilidad particular.
La diplomacia de Infantino no se limita a la relación con figuras políticas. También se extiende a la gestión de las relaciones con los diferentes poderes del fútbol, manteniendo una habilidad equidistante. Un ejemplo de esto es la concesión de tres partidos del centenario del Mundial a Argentina, Uruguay y Paraguay, un guiño a la tradición sudamericana del fútbol. Además, su manejo de la crisis de la Superliga, un proyecto que amenazaba con desestabilizar el fútbol europeo, demostró su capacidad para convertir un desafío en una oportunidad. Al ver a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, prácticamente solo en su pulso contra la UEFA y el nuevo ECC (antigua ECA), Infantino logró posicionar al Madrid como un aliado indirecto y un impulsor ferviente de su propio Mundial de Clubes, que se lanzaba en paralelo.
- Premio de la Paz FIFA: Concedido a Donald Trump en 2025, generando debate.
- Contexto: Otorgado días antes del Nobel de la Paz a Carolina Machado.
- Controversia: Contraste con los principios de no discriminación de la FIFA.
- Habilidad diplomática: Infantino gestiona críticas y equilibra relaciones políticas y deportivas.
- Ejemplo de pragmatismo: Uso de recursos de la FIFA para influir en el panorama global.
El Ajedrez Global de Infantino: De la Superliga a la Expansión Mundial
Gianni Infantino, con su pasado como «aparatchik» de la UEFA, donde fue secretario general, posee un conocimiento profundo de los personajes y las dinámicas de poder en el fútbol mundial. Esta experiencia le permite moverse con una destreza singular en el complejo tablero del fútbol global, no solo en la arena de la política internacional, sino también en las disputas internas del deporte. Su capacidad para identificar los límites y las oportunidades ha sido crucial en momentos clave, como la crisis generada por el intento de creación de la Superliga europea, un proyecto que parecía destinado al fracaso, pero del que Infantino supo sacar provecho para consolidar sus propias iniciativas.
El lanzamiento del Mundial de Clubes en paralelo a la construcción de la Superliga parecía un desafío directo, una apuesta arriesgada que podría haber naufragado. Sin embargo, el hecho de que clubes como el Real Madrid, con su presidente Florentino Pérez a la cabeza, se encontraran cada vez más aislados en su defensa de la Superliga frente a la UEFA y el nuevo ECC (antigua ECA), permitió a Infantino posicionar su competición como una alternativa viable y atractiva. De manera indirecta, el pulso contra la Superliga se convirtió en un catalizador para el apoyo al Mundial de Clubes de la FIFA, con Florentino Pérez siendo uno de los más elocuentes defensores de los beneficios de la competición desde Estados Unidos.
La relación de Infantino con el Real Madrid y su presidente no se limitó a este aspecto. Justo antes del inicio de 2025, el presidente de la FIFA entregó a Vinicius Júnior el premio ‘The Best’, una réplica del Balón de Oro, un gesto que subraya la importancia de mantener buenas relaciones con clubes y jugadores de primer nivel. Estos reconocimientos individuales, junto con decisiones estratégicas a nivel de confederaciones, como la concesión del Mundial 2034 a Arabia Saudita de forma personalísima, demuestran la amplitud de la influencia de Infantino y su habilidad para tejer una red de alianzas que beneficien sus proyectos y la expansión global de la FIFA. La elección de Arabia Saudita, un país con una creciente inversión en el deporte, es otra muestra de su pragmatismo y visión a largo plazo.
La estrategia de Infantino es, por tanto, multifacética. Implica no solo la diplomacia con líderes políticos como Donald Trump para asegurar la logística de los grandes torneos, sino también la gestión de las relaciones con los clubes más poderosos, las confederaciones y las figuras clave del fútbol. Su liderazgo se caracteriza por una constante búsqueda de expansión y monetización del fútbol, siempre en equilibrio con la necesidad de mantener la unidad y la legitimidad de la FIFA. El éxito de sus iniciativas, desde el Mundial de Clubes hasta la consolidación de nuevas sedes para futuros mundiales, es un testimonio de su capacidad para ejecutar una visión ambiciosa en un entorno cada vez más complejo y globalizado.
- Conocimiento interno: Experiencia de Infantino como exsecretario general de la UEFA.
- Manejo de la Superliga: Convirtió un desafío en una oportunidad para su Mundial de Clubes.
- Alianzas estratégicas: Relación con Florentino Pérez y el Real Madrid.
- Reconocimientos individuales: Entrega de premios como ‘The Best’ a jugadores clave.
- Expansión global: Concesión del Mundial 2034 a Arabia Saudita y otras decisiones estratégicas.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué Gianni Infantino cortejó a Donald Trump?
Infantino cortejó a Trump para asegurar la colaboración política y logística necesaria para el éxito del Mundial de 2026 en Estados Unidos. La relación con el líder influyente era clave para superar desafíos como las tensiones fronterizas con México y Canadá y las políticas migratorias.
¿Cuál fue el resultado del Mundial de Clubes 2025?
El Mundial de Clubes 2025 fue un éxito rotundo, atrayendo a 2,4 millones de asistentes a los estadios. Este torneo de nueva creación en Estados Unidos sirvió como una prueba exitosa para el próximo Mundial de 2026, consolidando la visión de Infantino a pesar de las críticas sobre el calendario.
¿Qué es el Premio de la Paz de la FIFA y quién lo recibió?
El Premio de la Paz de la FIFA es un galardón creado en 2025 y fue otorgado a Donald Trump por Gianni Infantino. Este reconocimiento fue un gesto estratégico para fortalecer la relación con el expresidente estadounidense, crucial para los intereses de la FIFA en Norteamérica.
¿Cómo afectaron las políticas de Trump a la FIFA?
Las controvertidas políticas de Trump, especialmente en inmigración y aranceles, representaron un desafío para los estatutos de no discriminación de la FIFA y para la logística del Mundial 2026. La FIFA tuvo que emplear una intensa labor diplomática para mitigar estas tensiones y garantizar el flujo de aficionados.
¿Cuál fue la estrategia de Infantino ante la Superliga?
Infantino aprovechó el aislamiento de los promotores de la Superliga, como Florentino Pérez, para consolidar su propio Mundial de Clubes. Posicionó su torneo como una alternativa viable, logrando que el Real Madrid se convirtiera en un impulsor indirecto de la competición de la FIFA.
¿Qué otros movimientos clave ha realizado Infantino en su presidencia?
Infantino ha concedido el Mundial 2034 a Arabia Saudita, expandido el Mundial de Clubes, y otorgado partidos del centenario a Sudamérica. También ha mantenido una diplomacia activa con figuras clave del fútbol y la política internacional, demostrando su habilidad para gestionar el complejo ajedrez global.
Conclusión
El año 2025 ha sido un período decisivo en la presidencia de Gianni Infantino al frente de la FIFA, marcado por una estratégica y, a veces, controvertida labor diplomática con Donald Trump. El éxito del Mundial de Clubes, con sus 2,4 millones de asistentes, no solo ha validado la visión de Infantino de expandir y modernizar las competiciones, sino que también ha sentado una base sólida para el inminente y masivo Mundial de 2026. La concesión del Premio de la Paz de la FIFA a Trump, un gesto cargado de simbolismo político, subraya la pragmática aproximación de Infantino para asegurar la colaboración necesaria en un territorio clave.
La habilidad del presidente de la FIFA para navegar las complejas aguas de la política internacional y las disputas internas del fútbol, desde las tensiones fronterizas en Norteamérica hasta la crisis de la Superliga, demuestra su profundo conocimiento del sistema y su capacidad para transformar desafíos en oportunidades. A pesar de las críticas por sus decisiones, como la concesión del Mundial 2034 a Arabia Saudita o la polémica del «Nobel de chocolate» para Trump, Infantino ha logrado consolidar su posición y expandir la influencia global de la FIFA. El próximo Mundial de 2026 será la prueba definitiva de esta estrategia, un evento que no solo definirá el legado de Infantino, sino también el futuro del fútbol en uno de los mercados más importantes del mundo. La diplomacia del fútbol, bajo su liderazgo, sigue siendo un juego de ajedrez donde cada movimiento es calculado y tiene implicaciones globales.
Palabras clave: Gianni Infantino, Donald Trump, FIFA, Mundial de Clubes 2025, Mundial 2026, Premio de la Paz FIFA, diplomacia deportiva, Superliga, fútbol global, expansión FIFA