La marchadora española Lidia Sánchez-Puebla, una figura excepcional que ha sabido fusionar el deporte de élite con la excelencia académica, ha sido recientemente reconocida por su innovadora investigación en la detección temprana del alzhéimer a través de la retina de ratones. Esta atleta de Getafe, quien a sus 29 años continúa persiguiendo su sueño olímpico a pesar de superar graves lesiones, culminó su tesis doctoral con un Sobresaliente Cum Laude, demostrando una dedicación inquebrantable que la llevó a compaginar la exigente carrera de Medicina con el alto rendimiento deportivo. Su historia es un testimonio inspirador de perseverancia, donde la pasión por la ciencia y el deporte convergen en un camino de éxitos y superación personal. Su trabajo no solo abre nuevas vías en la lucha contra una enfermedad devastadora, sino que también redefine los límites de lo que un atleta de élite puede lograr fuera de las pistas.
Índice de Contenidos
El Doble Camino: De la Pista al Laboratorio
Lidia Sánchez-Puebla encarna la rara «dualidad» de una atleta de alto rendimiento y una brillante mente científica. Mientras la mayoría de los deportistas de élite dedican su vida exclusivamente a la competición, Lidia eligió un camino que pocos se atreven a transitar: compaginar la exigente carrera de Medicina con la implacable búsqueda de un sueño olímpico en la marcha atlética. Esta elección implicó un nivel de sacrificio y disciplina extraordinario, forjando una personalidad acostumbrada a la excelencia en múltiples frentes.
Su rutina diaria se describía con una simplicidad espartana: «entrenar, estudiar y entrenar». Un mantra que resumía años de dedicación sin tregua, donde los fines de semana y las vacaciones de verano eran lujos inalcanzables. En lugar de descanso, Lidia aprovechaba cada pausa para realizar prácticas hospitalarias, sumergiéndose en el mundo de la medicina mientras sus compañeros disfrutaban del ocio. Completó la carrera de Medicina a curso por año, un logro impresionante por sí solo, pero aún más notable si se considera la intensidad de su entrenamiento deportivo.
A pesar de sus logros académicos, Lidia confiesa que le da «vergüenza hablar de mi tesis a la gente». Acostumbrada a los podios y los focos del deporte, la humildad la caracterizaba al referirse a sus méritos científicos. Esta modestia subraya una de sus cualidades más admirables: la capacidad de brillar en la sombra de su otra pasión, sin buscar el reconocimiento público que a menudo acompaña a los grandes hitos académicos. Sin embargo, su dedicación era inquebrantable, incluso cuando la fatiga y los sinsabores la llevaban a pensar en tirar la toalla en más de una ocasión, tanto en el ámbito deportivo como en el académico.
El punto de inflexión llegó cuando, al rozar la clasificación para los Juegos de Tokio y con la oportunidad de iniciar el MIR, Lidia optó por priorizar el atletismo. Una decisión valiente que resaltaba la fuerza de su sueño olímpico, colocando el deporte por encima de una carrera médica prometedora. Este compromiso incondicional la llevó a redoblar esfuerzos, aunque el destino le depararía nuevos desafíos en forma de lesiones y una pandemia global. Su historia es un claro ejemplo de cómo la pasión puede guiar decisiones trascendentales, moldeando un camino único y lleno de aprendizajes.
La «dualidad» que Lidia ha manejado con maestría no es solo una anécdota personal, sino un testimonio inspirador sobre la sinergia entre diferentes disciplinas. Ella demuestra que la mente analítica del científico y la resiliencia del atleta pueden potenciarse mutuamente, llevando a logros que de otro modo serían inalcanzables. Su trayectoria es un modelo a seguir para aquellos que creen que la excelencia no debe limitarse a un único campo, sino que puede florecer en la intersección de pasiones aparentemente dispares.
- Compaginó Medicina y deporte de élite con una disciplina férrea.
- Sacrificó fines de semana y veranos para estudios y prácticas.
- Completó la carrera de Medicina a curso por año.
- Priorizó su sueño olímpico sobre la realización del MIR.
- Demostró una humildad notable al hablar de sus logros académicos.
Pionera en Investigación: La Retina como Ventana al Alzhéimer
Más allá de las pistas, Lidia Sánchez-Puebla ha dejado una huella significativa en el campo de la investigación médica con su innovador estudio sobre la detección precoz del alzhéimer en la retina de los ratones. Esta investigación representa un avance prometedor en la lucha contra una de las enfermedades neurodegenerativas más devastadoras del mundo, ofreciendo una nueva perspectiva para un diagnóstico temprano que podría cambiar el pronóstico de millones de personas. La capacidad de identificar marcadores de la enfermedad en una etapa inicial es crucial para implementar tratamientos que ralenticen su progresión.
La trascendencia de su trabajo fue reconocida internacionalmente al recibir el prestigioso premio a la Mejor Investigadora Joven en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión. Este galardón no solo valida la calidad y originalidad de su propuesta, sino que también la posiciona como una de las voces emergentes en la investigación oftalmológica y neurológica. El reconocimiento a nivel europeo subraya el potencial de su metodología y la importancia de seguir explorando nuevas vías para el diagnóstico del alzhéimer, una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a millones globalmente.
Su tesis doctoral, en la que se basa esta investigación, fue defendida con una calificación de Sobresaliente Cum Laude. Este mérito académico es el resultado de años de riguroso trabajo, experimentación y análisis, culminando en un documento que no solo demuestra su profundo conocimiento del tema, sino también su habilidad para diseñar y ejecutar un proyecto de investigación complejo. La excelencia de su tesis refleja su compromiso con la ciencia y su capacidad para generar conocimiento que puede tener un impacto real en la salud pública.
La elección de la retina como objeto de estudio no es casual. La retina es una extensión del sistema nervioso central y comparte muchas características con el cerebro, lo que la convierte en una «ventana» accesible para detectar cambios patológicos asociados con enfermedades neurodegenerativas. La investigación de Lidia explora la hipótesis de que las alteraciones moleculares y estructurales que ocurren en el cerebro durante las primeras etapas del alzhéimer también podrían manifestarse en la retina, permitiendo un método de diagnóstico no invasivo y potencialmente más temprano que las técnicas actuales.
El impacto potencial de esta investigación es enorme. Un diagnóstico precoz del alzhéimer permitiría iniciar intervenciones terapéuticas o cambios en el estilo de vida mucho antes de que los síntomas cognitivos sean evidentes. Esto podría ralentizar la progresión de la enfermedad, mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias, y optimizar el desarrollo de nuevos tratamientos. El trabajo de Lidia Sánchez-Puebla es, por tanto, un faro de esperanza en la compleja batalla contra el alzhéimer, abriendo puertas a futuras investigaciones y aplicaciones clínicas.
- Investigación pionera en la detección precoz del alzhéimer en la retina.
- Recibió el premio a la Mejor Investigadora Joven en un congreso europeo.
- Su tesis doctoral obtuvo Sobresaliente Cum Laude.
- La retina es una «ventana» accesible al sistema nervioso central para diagnóstico.
- Potencial para un diagnóstico no invasivo y temprano del alzhéimer.
Superando Obstáculos: La Lucha por el Sueño Olímpico
La carrera deportiva de Lidia Sánchez-Puebla ha estado marcada por una sucesión de desafíos y, en sus propias palabras, por una «mala suerte» persistente. Desde el año 2020, cuando fue operada del pie, su camino hacia el sueño olímpico se convirtió en un calvario de lesiones recurrentes. Fracturas, nuevas operaciones y la necesidad de insertar tornillos en un dedo se sucedieron, impidiéndole alcanzar la continuidad necesaria para el alto rendimiento. Estos problemas físicos no solo minaron su cuerpo, sino también su moral, poniendo a prueba su determinación en múltiples ocasiones.
La búsqueda de la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio y, posteriormente, los de París, se convirtió en una odisea de esfuerzos frustrados. En ambas ocasiones, Lidia se quedó «a las puertas», una experiencia dolorosa que para cualquier atleta representa la cúspide de la decepción. Cada revés físico o cada mínima no alcanzada significaba un golpe a un sueño cultivado desde la infancia, haciendo que la idea de «tirar la toalla» se presentara como una tentación constante. La resiliencia de Lidia, sin embargo, siempre prevaleció, empujándola a seguir adelante a pesar de los sinsabores.
A sus 29 años, Lidia no puede evitar la comparación con atletas de su generación, como María Pérez, quien a la misma edad ha logrado ser campeona del mundo y olímpica. Lidia recuerda con cierta nostalgia que «de niñas la ganaba», una frase que encapsula la ironía del deporte y cómo las trayectorias pueden divergir drásticamente. Esta comparación, aunque dolorosa, sirve como un recordatorio constante de lo que podría haber sido su carrera sin la intervención de las lesiones y la mala fortuna. Sin embargo, también alimenta su fuego interno, su creencia de que aún tiene un potencial por explotar.
El período post-COVID y las lesiones subsiguientes la llevaron a un estado de agotamiento mental. Después de un 2024 en el que «había apostado todo por ir a París» y se quedó fuera, Lidia decidió hacer un «reset». Se marchó tres meses a Italia para trabajar en un hospital, buscando una desconexión y una nueva perspectiva. Esta pausa, aunque forzada por las circunstancias, fue crucial para su bienestar, permitiéndole reflexionar sobre su relación con el atletismo y reconocer que su salud mental y física estaba en juego. Fue un momento de introspección y reevaluación de prioridades.
A pesar de todo, la pasión por la marcha atlética, un deporte que comenzó a practicar a los 13 años tras destacar en el cross a nivel nacional, nunca se extinguió. Lidia ha demostrado una capacidad asombrosa para levantarse después de cada caída, para encontrar la motivación incluso cuando la esperanza flaqueaba. Su historia es un testimonio de la dureza del deporte de élite y de la extraordinaria fortaleza mental que se requiere para perseverar cuando el camino está plagado de obstáculos invisibles y visibles.
- Sufrió múltiples lesiones graves desde 2020, incluyendo operaciones y fracturas.
- Se quedó a las puertas de los Juegos Olímpicos de Tokio y París.
- Experimentó un profundo agotamiento mental que la llevó a un «reset».
- Comparó su trayectoria con la exitosa carrera de María Pérez.
- Consideró abandonar el deporte en varias ocasiones debido a la frustración.
Un Nuevo Amanecer: Estabilidad y Éxito en Todas las Esferas
Tras el período de agotamiento y frustración que siguió a su intento fallido de clasificar para París, Lidia Sánchez-Puebla encontró un nuevo rumbo y una inesperada fuente de estabilidad. Su «reset» en Italia, trabajando en un hospital, fue más que una simple pausa; fue una oportunidad para sanar mentalmente y reevaluar su enfoque hacia el deporte. Este tiempo de reflexión le permitió adoptar una filosofía más tranquila y equilibrada, una que, paradójicamente, la ha llevado a los mejores resultados de su carrera deportiva.
Un factor clave en este nuevo capítulo de su vida fue el encuentro con Juanpe López, el ciclista recién fichado por el Movistar, durante una concentración invernal en Sierra Nevada. Su relación, que comenzó en febrero, ha aportado una «mucha estabilidad» a la vida de Lidia, según sus propias palabras. Compartir experiencias y rutinas con otro deportista de élite, como lo hicieron en la reciente San Silvestre Vallecana, le ha proporcionado un apoyo emocional y una calma que antes le resultaban esquivas, demostrando cómo el bienestar personal influye directamente en el rendimiento profesional.
Esta nueva filosofía, que quizás no implique «entrenamientos espectaculares» en términos de intensidad desmedida, se ha traducido en logros deportivos sorprendentes. Lidia ha logrado hacer marca personal en los 20 kilómetros marcha, un hito significativo después de años de lesiones y contratiempos. Además, consiguió un meritorio séptimo puesto en el Campeonato de Europa por equipos en mayo, rozando la mínima RFEA para el Mundial. La culminación de esta racha positiva llegó con una medalla de bronce en el Campeonato de España, un metal que simboliza su regreso triunfal a la élite de la marcha española.
Ahora, Lidia avanza en su carrera deportiva «paso a paso», con una perspectiva más madura y menos obsesionada con el destino final. Aunque Los Ángeles 2028 podría ser su última oportunidad para cumplir el sueño olímpico, su enfoque se centra en metas más inmediatas y alcanzables, como el próximo campeonato de España en marzo. Esta mentalidad de «disfrutar el camino» y valorar cada pequeño progreso es un reflejo de su crecimiento personal, una lección aprendida tras años de intensa presión y autoexigencia.
La historia de Lidia es un poderoso recordatorio de que el éxito no siempre se mide en medallas o títulos, sino en la capacidad de encontrar el equilibrio y la felicidad en el proceso. Su declaración: «No hago marcha porque sea un deporte en el que gane dinero. Pero siempre he tenido un sueño, ser olímpica. Me queda esa espinita», revela la pura pasión que la impulsa. Con ilusión renovada y la esperanza de un poco de suerte para poder entrenar a gusto y tranquila, Lidia Sánchez-Puebla cree firmemente que todavía tiene mucho que «explotar» en el deporte, y que sus dos ruedas de vida, la medicina y el atletismo, seguirán girando en perfecta armonía.
- Realizó un «reset» mental y físico en Italia tras la decepción de París.
- Encontró estabilidad emocional a través de su relación con Juanpe López.
- Logró marca personal en 20 kilómetros y un bronce en el Campeonato de España.
- Adoptó una nueva filosofía de entrenamiento más equilibrada.
- Se enfoca en metas a corto plazo, como el próximo Campeonato de España.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es Lidia Sánchez-Puebla?
Lidia Sánchez-Puebla es una marchadora española de élite y una destacada investigadora médica. Ha compaginado con éxito su carrera deportiva, persiguiendo su sueño olímpico, con sus estudios de Medicina y un doctorado con Sobresaliente Cum Laude. Es un ejemplo de dualidad y perseverancia.
¿Cuál es la importancia de su investigación sobre el alzhéimer?
Su investigación se centra en la detección precoz del alzhéimer a través de la retina de ratones. Esto podría abrir nuevas vías para un diagnóstico temprano y no invasivo de la enfermedad, permitiendo intervenciones más eficaces y mejorando la calidad de vida de los pacientes antes de la aparición de síntomas graves.
¿Cómo logró compaginar deporte de alto nivel y la carrera de Medicina?
Lidia lo logró mediante una disciplina y sacrificio extremos. Su rutina era «entrenar, estudiar y entrenar», sin fines de semana ni vacaciones, usando los veranos para prácticas hospitalarias. Priorizó su sueño olímpico sobre el MIR, demostrando una dedicación inquebrantable a ambas pasiones.
¿Qué desafíos enfrentó en su carrera deportiva?
Lidia ha enfrentado numerosas lesiones graves desde 2020, incluyendo operaciones de pie y múltiples fracturas, lo que le impidió tener continuidad. Se quedó a las puertas de los Juegos Olímpicos de Tokio y París, experimentando un significativo agotamiento mental y físico.
¿Cuáles son sus próximos objetivos deportivos?
Actualmente, Lidia se enfoca en avanzar paso a paso, priorizando el próximo Campeonato de España en marzo. Aunque Los Ángeles 2028 es una posibilidad lejana, su nueva filosofía busca disfrutar el proceso, entrenar a gusto y con tranquilidad, esperando «explotar» su potencial deportivo.
¿Qué premio recibió por su investigación?
Lidia Sánchez-Puebla recibió el premio a la Mejor Investigadora Joven en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión. Este reconocimiento internacional valida la novedad y el potencial de su trabajo en la detección temprana del alzhéimer, destacando su brillantez científica.
Conclusión
La trayectoria de Lidia Sánchez-Puebla es un fascinante relato de perseverancia, inteligencia y pasión. Su capacidad para sobresalir tanto en el exigente mundo del deporte de élite como en el riguroso ámbito de la investigación médica la convierte en una figura inspiradora y un modelo a seguir. A pesar de los múltiples obstáculos, las lesiones y las decepciones deportivas, Lidia ha demostrado una resiliencia inquebrantable, encontrando en la estabilidad personal y una nueva filosofía de vida el impulso para alcanzar sus mejores resultados atléticos. Su investigación pionera en la detección del alzhéimer a través de la retina no solo evidencia su brillantez académica, sino que también ofrece una esperanza tangible para el futuro de la medicina.
Lidia Sánchez-Puebla encarna la idea de que los límites son, a menudo, autoimpuestos. Sus «dos ruedas de vida», el deporte y la medicina, no solo no se han obstaculizado mutuamente, sino que han impulsado su crecimiento personal y profesional. Su historia es un recordatorio poderoso de que con dedicación, sacrificio y una inquebrantable fe en uno mismo, es posible alcanzar la excelencia en múltiples pasiones. Con la ilusión renovada y una perspectiva más equilibrada, Lidia continúa persiguiendo su sueño olímpico, mientras su trabajo científico promete dejar un legado duradero en la lucha contra una de las enfermedades más desafiantes de nuestro tiempo. Su viaje es un testimonio de que la verdadera victoria reside en la capacidad de levantarse y seguir adelante, sin importar cuántas veces se caiga.
Palabras clave: Lidia Sánchez-Puebla, investigación Alzheimer retina, marchadora olímpica, Medicina deporte, Sobresaliente Cum Laude