El arquitecto y diseñador de experiencias Nacho Martín invita a una profunda reflexión sobre la evolución de la monumentalidad en su obra ‘MEGA: Las 7 maravillas del mundo digital’ (Libros Walden), donde propone que los nuevos colosos de nuestra era ya no se erigen en piedra, sino en píxeles. Esta publicación, fruto de su vasta trayectoria migrando de lo físico a lo virtual, desglosa cómo fenómenos digitales, desde un concierto multitudinario de Travis Scott en ‘Fortnite’ hasta la silenciosa infraestructura de un ‘datacenter’, asumen el papel de símbolos culturales que antaño ocuparon las pirámides o el Coloso de Rodas. Martín cuestiona la noción tradicional de monumento, sugiriendo que la capacidad de movilizar masas y generar experiencias trascendentes define hoy las verdaderas maravillas del siglo XXI.
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Redefiniendo la Monumentalidad en la Era Digital
Nacho Martín, arquitecto y diseñador de experiencias, ha sido testigo privilegiado de la migración progresiva de lo físico a lo virtual, un «bagaje» que ha culminado en su más reciente publicación, ‘MEGA: Las 7 maravillas del mundo digital’. Para Martín, la inspiración para este trabajo no es un mero capricho literario, sino el resultado de una inquietud constante por conceptualizar y reflexionar sobre los cambios que definen nuestro entorno contemporáneo. Desde su rol de arquitecto, ha observado cómo la realidad virtual ha trascendido la ciencia ficción para convertirse en un espacio habitable, un reino donde las experiencias se construyen con una nueva materialidad.
La obra ‘MEGA’ se distancia de ser una guía técnica o una apología ciega de la tecnología. En cambio, su esencia radica en una reimaginación profunda de lo que significa la monumentalidad en el siglo XXI. Martín argumenta que, así como en épocas pasadas como la Grecia antigua o el Renacimiento, los símbolos culturales se erigían en imponentes estructuras de piedra, mármol y columnas, hoy ese papel ha sido asumido por lo digital. Los nuevos monumentos residen en mundos virtuales, en pantallas interactivas, en los vastos ‘datacenters’ que sustentan la red, en conciertos en línea que congregan a millones y en universos construidos íntegramente de píxeles.
Para Martín, la dificultad actual no es la ausencia de grandes manifestaciones, sino la incapacidad de identificarlas bajo los parámetros tradicionales. Es por ello que traza paralelismos audaces, comparando la escala y la ambición de un Coloso de Rodas o las pirámides con la magnitud de lo digital. Una escala que ya no se mide en toneladas de piedra, sino en volúmenes inmensos de datos, en la cantidad de usuarios que se conectan simultáneamente y en las incalculables horas de interacción. Esta perspectiva nos invita a mirar más allá de lo tangible para reconocer la grandeza en las estructuras y experiencias que moldean nuestra vida digital.
- La obra ‘MEGA’ surge del «bagaje» de Nacho Martín como arquitecto y diseñador de experiencias en el ámbito digital.
- No es una guía técnica, sino una reimaginación de la monumentalidad.
- Los símbolos culturales actuales se erigen en mundos virtuales, ‘datacenters’ y conciertos en línea.
- La escala de estos nuevos monumentos se mide en datos, usuarios y horas de conexión.
De Colosos Antiguos a Conciertos en Fortnite: La Escala del Píxel
La provocadora tesis de Nacho Martín se materializa al trazar conexiones directas entre la magnificencia de las maravillas del mundo antiguo y los fenómenos digitales contemporáneos. «¿Qué ocurrió en la pandemia con millones de personas acudiendo a ver a un gigantesco Travis Scott en ‘Fortnite’?», se pregunta Martín, señalando cómo estos eventos virtuales alcanzan una escala y un impacto masivo comparable al de las peregrinaciones a lugares sagrados de antaño. Así como los griegos buscaban conocimiento en el oráculo de Delfos, hoy acudimos a la inteligencia artificial para obtener respuestas, con todo el conocimiento científico y digital que la respalda.
Fortnite, el popular videojuego de Epic Games lanzado en 2017, ha trascendido su origen como juego de supervivencia para convertirse en un fenómeno cultural global. Su modo ‘Battle Royale’, donde cien jugadores compiten hasta que solo queda uno, lo catapultó a la fama, pero su verdadera revolución radica en su capacidad de funcionar como un espacio social y creativo. A diferencia de otros títulos, Fortnite permite a los usuarios construir, crear y expresarse libremente dentro de su universo virtual, transformándose en un lienzo para la interacción social más allá del mero acto de jugar.
Este ecosistema digital ha atraído a artistas de talla mundial como Travis Scott y Ariana Grande, quienes han ofrecido conciertos virtuales ante audiencias de millones de espectadores, redefiniendo el concepto de espectáculo en vivo. Pero el alcance de Fortnite va más allá de la música: grandes marcas como Balenciaga y Nike, e incluso franquicias cinematográficas como Marvel, Star Wars o el nuevo cortometraje de Tarantino, han encontrado en este mundo de píxeles una plataforma innovadora para presentar sus contenidos. Esta integración de cultura, entretenimiento y comercio ha consolidado a Fortnite como un espacio social masivo donde millones de personas se conectan, interactúan y comparten experiencias que trascienden las fronteras de lo físico.
La capacidad de movilizar y conectar a millones de individuos en un entorno virtual subraya la idea de que estos eventos digitales poseen una monumentalidad innegable. La escala de participación, la libertad creativa que ofrecen y la interconexión global que facilitan los convierten en los nuevos hitos culturales de nuestra era, desafiando las concepciones tradicionales de lo que constituye un monumento y demostrando el poder del píxel para construir experiencias de magnitud histórica.
- Los conciertos de Travis Scott en ‘Fortnite’ son un ejemplo de la nueva monumentalidad digital.
- ‘Fortnite’ ha evolucionado de un juego a un espacio social y creativo masivo.
- Artistas, marcas y franquicias de entretenimiento utilizan ‘Fortnite’ para eventos y promociones.
- La inteligencia artificial se compara con el oráculo de Delfos como fuente de conocimiento.
Los Videojuegos: Narradores Culturales del Siglo XXI
Nacho Martín defiende con firmeza el papel central de los videojuegos como los grandes narradores culturales de nuestra época. «Los videojuegos son para el siglo XXI lo que el cine fue para el XX y la novela para el XIX», afirma, subrayando su capacidad inigualable para generar comunidades en remoto, ofrecer libertad creativa y fomentar la autoexpresión, aspectos particularmente relevantes en contextos sociales conservadores. Esta perspectiva eleva a los videojuegos de mero entretenimiento a una forma de arte y expresión cultural con un impacto profundo y multifacético en la sociedad contemporánea.
El debate sobre el reconocimiento cultural de los videojuegos es, para Martín, inevitable. Sostiene que su importancia ya es una realidad, aunque a menudo permanezca «subterránea, invisible para determinados medios». Los números hablan por sí solos: la cantidad de jugadores, las horas dedicadas al juego y la vasta economía que movilizan son magnitudes que ya existen y que demuestran la indiscutible relevancia de esta industria. Ejemplos como Silicon Valley ilustran cómo los videojuegos no solo entretienen, sino que también influyen en la estética, la creatividad y disciplinas tan diversas como la arquitectura, expandiendo la experiencia digital a un terreno cultural mucho más amplio.
Para Martín, estas «maravillas digitales» no son intrínsecamente mejores ni peores que sus predecesoras físicas; simplemente existen y poseen un peso simbólico, cultural y existencial que no puede ser ignorado. Su selección de siete maravillas no pretende ser una lista definitiva, sino una serie de provocaciones, puntos de partida para una reflexión más profunda. «Las siete maravillas las planteo como excusas para hablar de varios temas que definen la cultura contemporánea, de la tecnología, de lo digital… no tienen que ser las únicas o las mejores, sino provocaciones», explica.
La elección de ejemplos que tienen un impacto directo en la vida real es crucial para Martín, quien se apoya en la definición tradicional de monumento de Alois Riegl: aquello que obra sobre las masas. Aunque se trate de mundos virtuales, casos como Minecraft y otros videojuegos similares generan magnitudes casi históricas en número de horas jugadas y en la formación de comunidades. Minecraft, por ejemplo, ha superado los 350 millones de copias vendidas, sin contar las innumerables ediciones pirata que miles de jugadores han descargado ilegalmente, lo que atestigua su capacidad para movilizar y transformar la experiencia humana a una escala global.
- Los videojuegos son equiparados al cine del siglo XX y la novela del siglo XIX como narradores culturales.
- Su importancia es «subterránea» pero innegable, evidenciada por cifras de jugadores y economía.
- Influyen en la estética, la creatividad y otras disciplinas como la arquitectura.
- Las maravillas digitales son provocaciones que mueven masas y generan impacto en la vida real.
- Videojuegos como Minecraft demuestran una magnitud histórica en horas de juego y ventas.
La Belleza Silenciosa de los ‘Datacenters’ y el Futuro de la IA
La concepción de la monumentalidad en la era digital se extiende, para Nacho Martín, a lugares tan invisibles como esenciales: los ‘datacenters’. Estas estructuras físicas, que la mayoría de las personas nunca ve, son el pilar sobre el que descansa casi todo el mundo virtual. Desde un gigantesco centro de datos hasta un videojuego masivo o un concierto transmitido a millones, todo puede ser considerado un monumento si adquiere la capacidad de movilizar masas, generar nuevas mitologías o transformar la manera en que vivimos, sentimos y nos relacionamos. Martín encuentra una belleza particular en la complejidad silenciosa y la energía que movilizan estos lugares ocultos.
«En un datacenter se construye algo que no estás viendo y opera a nivel de la nube; conecta con la idea de magia y mitología, algo que moviliza energía y cosas en nuestra vida, pero no lo vemos», explica Martín. Esta analogía con la magia y la mitología subraya cómo estas infraestructuras, aunque carezcan de la presencia imponente de un templo clásico, ejercen una influencia profunda y casi mística sobre nuestra realidad. Reconoce, además, que muchos de estos casos «no son absolutamente luminosos, tienen luces y sombras, como las mitologías de los dioses… y aun así hay oportunidades positivas para nuestra vida».
La inteligencia artificial (IA) se impone como un actor cada vez más presente y transformador en el mundo digital, planteando preguntas fundamentales sobre el rol humano frente a la generación automática de imágenes y contenidos. «Todavía, honestamente, no sabemos cuál es el rol del humano en la inteligencia artificial», admite Martín. Su mirada, tecno-optimista pero nunca ingenua, sugiere un equilibrio: no aboga por abandonar el mundo digital ni por un retiro desconectado, pero tampoco por rendirse a utopías de metaversos infinitos o colonizaciones marcianas. Propone una situación intermedia donde la tecnología sea una herramienta para construir cosas bellas e inspiradoras.
Este espíritu se manifiesta también en la evolución de los espectáculos digitales. Para Martín, la experiencia ha desplazado a la mera obra; en un concierto actual, no solo importa la música, sino la totalidad del espectáculo. Eventos como Coachella, con artistas como Rosalía transmitiendo en vivo a pantallas gigantes y transformando el directo en un TikTok compartido, ilustran cómo la experiencia se multiplica en capas físicas, digitales y sensoriales, creando un nuevo tipo de monumentalidad efímera pero de impacto global. La elección del título ‘MEGA’ para su libro no es casual; nos recuerda que medimos estas creaciones en magnitudes humanas y digitales, aunque advierte sobre los límites de este crecimiento voraz ante la capacidad del planeta.
- Los ‘datacenters’ son monumentos invisibles que movilizan energía y conectan con la idea de magia.
- La inteligencia artificial plantea incertidumbre sobre el rol humano en la creación digital.
- Nacho Martín promueve un uso equilibrado de la tecnología para crear belleza e inspiración.
- La economía de la experiencia redefine los espectáculos, como en Coachella, con capas físicas y digitales.
- Las maravillas digitales son efímeras, su grandeza reside en el impacto del momento presente.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es Nacho Martín y cuál es el objetivo de su libro ‘MEGA’?
Nacho Martín es un arquitecto y diseñador de experiencias que, tras años de observar la transición de lo físico a lo virtual, escribió ‘MEGA: Las 7 maravillas del mundo digital’. Su objetivo es reimaginar la monumentalidad, proponiendo que los símbolos culturales de hoy se construyen con píxeles y datos, no con piedra.
¿Por qué los conciertos virtuales en plataformas como ‘Fortnite’ se consideran nuevos monumentos?
Se consideran nuevos monumentos por su capacidad de movilizar a millones de personas simultáneamente, generar experiencias colectivas de gran impacto y transformar la interacción social, equiparando su escala y ambición a las grandes construcciones o eventos de la antigüedad.
¿Cómo compara Nacho Martín los videojuegos con otras formas de arte cultural?
Martín afirma que «Los videojuegos son para el siglo XXI lo que el cine fue para el XX y la novela para el XIX». Los considera grandes narradores culturales capaces de generar comunidades, ofrecer libertad creativa y autoexpresión, con una importancia que, aunque subterránea, es innegable.
¿Qué papel juegan los ‘datacenters’ en la concepción de las maravillas digitales?
Los ‘datacenters’, aunque invisibles, son fundamentales. Martín los ve como monumentos que, operando a nivel de la nube, conectan con la magia y la mitología, movilizando energía y cosas en nuestra vida sin ser vistos, siendo el pilar de gran parte del mundo virtual.
¿Cuál es la perspectiva de Nacho Martín sobre la inteligencia artificial y el futuro digital?
Martín es tecno-optimista pero no ingenuo. Admite que aún no sabemos el rol del humano en la IA. Propone un equilibrio: no abandonar lo digital ni rendirse a utopías, sino usar la tecnología como herramienta para construir cosas bellas e inspiradoras en un mundo conectado.
¿Son las «maravillas digitales» permanentes o efímeras?
Según Martín, su posibilidad de perdurar es poca. Su grandeza radica en el impacto del momento presente, viviendo en la temporalidad, el consumo rápido y lo evanescente. La hipercontemporaneidad es una de sus características definitorias.
Conclusión
El libro ‘MEGA: Las 7 maravillas del mundo digital’ de Nacho Martín nos invita a un fascinante viaje conceptual donde la monumentalidad ya no se define por la solidez de la piedra, sino por la fluidez de los píxeles. Desde la intrincada arquitectura de un ‘datacenter’ hasta la experiencia inmersiva de un concierto en ‘Fortnite’, Martín argumenta que los verdaderos colosos de nuestra era son aquellas creaciones digitales que tienen la capacidad de movilizar masas, generar comunidades y transformar nuestra percepción de la realidad. Esta reimaginación de los monumentos no solo reconoce la inmensa influencia cultural y económica de lo digital, sino que también nos desafía a comprender su belleza, su efímera naturaleza y las oportunidades que ofrece para construir nuevas narrativas y experiencias significativas.
La visión de Martín, aunque consciente de las luces y sombras del universo digital, es fundamentalmente optimista. Propone que, en lugar de aislarnos o de caer en utopías tecnológicas desmedidas, debemos aprender a vivir en un mundo digital intermedio, donde la tecnología sea una herramienta poderosa para crear, conectar y encontrar un sentido de orgullo en las innovaciones de nuestra época. Al final, la esencia de estas maravillas digitales, al igual que los colosos y pirámides de la antigüedad, no reside en sus materiales, sino en su innegable capacidad para resonar en la vida real, forjar culturas y expandir los límites de la experiencia humana.
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