Este miércoles, Saint-Tropez se ha vestido de luto para despedir a Brigitte Bardot, la icónica actriz francesa que vivió sus últimos años en este pintoresco pueblo de la Costa Azul. Entre un cielo azul gélido y una mezcla inusual de activistas por los derechos de los animales, figuras políticas de distintas ideologías y miles de curiosos y admiradores, la ceremonia fúnebre se ha celebrado en la pequeña iglesia de Notre-Dame de l’Assomption. El entierro, tal como deseó la estrella fallecida el 28 de diciembre a los 91 años, ha sido sencillo y privado para los allegados, rindiendo homenaje a una mujer que, pese a las críticas recibidas a lo largo de su vida, fue querida y recordada por su impacto cultural y su pasión inquebrantable por los animales.
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El Último Adiós en Saint-Tropez: Un Mosaico de Emociones
La pequeña localidad de Saint-Tropez, que Brigitte Bardot ayudó a transformar en un icono internacional de la jet set, se ha convertido hoy en el epicentro de un emotivo y complejo adiós. Bajo un cielo azul gélido que contrastaba con la calidez del recuerdo, el pueblo se ha preparado desde primera hora de la mañana para el entierro de una de sus residentes más ilustres. La plaza frente a la iglesia de Notre-Dame de l’Assomption, con su emblemático campanario y muros de tonos cálidos, ha sido el punto de reunión para decenas de periodistas, fotógrafos y miles de admiradores que buscaban rendir un último homenaje a «BB», como era cariñosamente conocida en Francia.
A primera hora, coronas de flores y un gran retrato de la actriz, con su característica sonrisa y cabello canoso, ya adornaban la entrada de la iglesia, anticipando la llegada del cortejo fúnebre. El café Le Sénéquier, un lugar emblemático del pueblo, se llenó rápidamente de turistas y vecinos que compartían anécdotas y recuerdos de la estrella. Entre ellos, Nathalie Jacquot, una antigua taxista de Cannes de 60 años, recordaba sus encuentros con Bardot: «Tenía su carácter», afirmaba, pero rápidamente añadía, «la queríamos de todos modos, pese a las críticas. Así que hacemos el esfuerzo por ella: al fin y al cabo, fue la revolución de la mujer». Estas palabras encapsulan el sentir de muchos, una mezcla de admiración por su figura y una aceptación de sus complejidades.
La ceremonia, que comenzó a las 11:00 horas, estuvo restringida a una lista de invitados muy selecta, incluyendo familiares y miembros de la Fundación Brigitte Bardot. Sin embargo, la presencia de pantallas gigantes instaladas frente al ayuntamiento permitió a los residentes y visitantes seguir la misa en directo, creando una atmósfera de respeto y solemnidad compartida. Las cadenas de televisión, presentes en masa, tuvieron que recurrir a sus propios medios para la retransmisión, ya que no se proporcionó una señal oficial, subrayando el deseo de privacidad que rodeó este último adiós.
El defensor de las ballenas, Paul Watson, fue uno de los primeros en llegar, un testimonio de la profunda conexión de Bardot con la causa animal, una pasión que definió gran parte de su vida post-cinematográfica. Su presencia simbolizó la importancia de su activismo, un aspecto de su legado que trascendió su faceta de actriz y que congregó a personas de diferentes ámbitos en este día tan significativo. La confluencia de activistas, políticos y gente del pueblo creó una imagen única, reflejo de la multifacética personalidad de Bardot y del impacto que tuvo en diversas esferas.
- Saint-Tropez, epicentro de la despedida, congrega a miles de personas.
- La iglesia de Notre-Dame de l’Assomption, escenario de la ceremonia.
- Pantallas gigantes para que el público siguiera el servicio.
- Presencia notable de activistas animales y figuras políticas.
- El sentir popular mezcla admiración y reconocimiento de su «carácter».
Brigitte Bardot: Del Glamour de la Jet Set al Corazón de la Causa Animal
Brigitte Bardot no solo fue un rostro del cine francés, sino una fuerza cultural que moldeó la imagen de Saint-Tropez y, en gran medida, la percepción de la mujer en el siglo XX. Su irrupción en la escena cinematográfica y su vida en la Costa Azul transformaron este pequeño puerto pesquero en un destino de lujo y glamour, un imán para la jet set internacional. Aunque esta transformación fue inicialmente un subproducto de su fama, Bardot siempre mantuvo una relación ambivalente con el torbellino mediático que ella misma había creado, prefiriendo la sencillez y la compañía de sus animales a la opulencia y el constante escrutinio público.
Su decisión de retirarse del cine en 1973, en la cima de su gloria, fue un acto de rebeldía y autenticidad que pocos artistas se atreven a realizar. Dejó atrás los focos para abrazar una vida más acorde con sus valores, una «vida de campesina», como la describió su marido Bernard d’Ormale. Esta transición marcó el inicio de su incansable labor como defensora de los animales, una causa a la que dedicó el resto de su vida a través de la Fundación Brigitte Bardot. Su activismo no fue pasivo; Bardot se convirtió en una voz poderosa y a menudo controvertida, denunciando la crueldad animal en todas sus formas, desde la caza de focas hasta los mataderos y la experimentación.
Su legado como «revolución de la mujer» se manifestó en su audacia y libertad, desafiando las convenciones sociales de su época. Rompió moldes con su estilo, su sensualidad y su independencia, inspirando a generaciones a vivir con autenticidad. Sin embargo, su personalidad compleja también la llevó a emitir declaraciones que generaron una fuerte controversia, especialmente aquellas de corte racista y homófobo. Estos episodios, aunque condenables, no lograron eclipsar por completo la admiración de muchos por su valentía en la defensa de los más vulnerables, los animales.
El funeral ha sido un reflejo de esta dualidad. La presencia de figuras como Paul Watson, fundador de Sea Shepherd, subraya la seriedad y el impacto de su activismo. Las coronas de flores enviadas por personalidades como la cantante Mireille Mathieu y el periodista Michel Drucker, junto con la mimosa local, una esencia de la región, son un testimonio del afecto y el respeto que inspiró. A pesar de las críticas y las polémicas, Bardot se mantuvo fiel a sí misma y a sus convicciones, dejando una huella indeleble tanto en la cultura popular como en el movimiento por los derechos de los animales.
- Bardot transformó Saint-Tropez en un destino de glamour.
- Retiro del cine en 1973 para dedicarse al activismo animal.
- Fundó la Fundación Brigitte Bardot, una voz crucial para los derechos animales.
- Considerada una «revolución de la mujer» por su audacia y libertad.
- Su legado es una mezcla de impacto cultural y controversias.
Un Entierro Sencillo: El Deseo Íntimo de una Estrella Mundial
El deseo de Brigitte Bardot de tener un entierro sencillo y discreto ha sido respetado escrupulosamente, un reflejo de la vida que eligió tras su retiro de los focos. Su marido, Bernard d’Ormale, con quien compartió 33 años de su vida, fue el principal custodio de esta voluntad, asegurándose de que la ceremonia en Saint-Tropez fuera íntima y ajena a la grandilocuencia que a menudo acompaña a las despedidas de las grandes estrellas. En una entrevista con Paris-Match, d’Ormale reveló los detalles de los últimos días de Bardot y la profunda serenidad con la que enfrentó el final.
La actriz padecía un cáncer, una enfermedad que la había debilitado considerablemente, provocándole una notable pérdida de peso y fuertes dolores de espalda. A pesar de su sufrimiento físico, su espíritu se mantuvo, y su amor por los animales siguió siendo una constante hasta el último aliento. Bernard d’Ormale describió cómo la sostuvo de la mano hasta el amanecer del 28 de diciembre, cuando ella falleció «rodeada de los animales que amaba por encima de todo y de mí, que la amaba». Sus últimas palabras, un apodo cariñoso, «Pioupiou», marcaron el final de una era.
El esposo de Bardot relató un momento conmovedor al observar cómo, tras su fallecimiento, «una plenitud, una serenidad se dibujaron en su rostro». Y añadió: «Y volvió a estar extraordinariamente bella, como en su juventud». Esta descripción evoca la imagen de la eterna belleza de Bardot, trascendiendo la enfermedad y el paso del tiempo, y regresando a la esencia de la mujer que cautivó al mundo. Este detalle íntimo ofrece una visión de la paz que encontró al final de su vida, rodeada de amor y de la naturaleza que tanto valoró.
El interior de la iglesia de Notre-Dame de l’Assomption se preparó con una sobriedad que honraba su deseo. Sillas blancas y ramos de flores sencillas y campestres adornaban los bancos, creando un ambiente de calma y naturalidad. Un corazón de la cantante Mireille Mathieu y una corona de mimosa, un árbol típico de la región, de parte del periodista Michel Drucker y su esposa, fueron algunos de los pocos adornos que destacaron. Estos gestos, discretos pero significativos, reflejaban el respeto y el cariño de sus colegas y amigos por una mujer que, a pesar de su fama, siempre anheló la simplicidad.
- El deseo de un entierro sencillo fue cumplido por su marido Bernard d’Ormale.
- Bardot sufría de cáncer y fuertes dolores de espalda en sus últimos días.
- Falleció el 28 de diciembre rodeada de sus animales y su esposo.
- Bernard d’Ormale describió una «plenitud» y «serenidad» en su rostro al morir.
- La iglesia fue adornada con sencillez, con sillas blancas y flores campestres.
El Legado Controversial y la Memoria de «BB»
La figura de Brigitte Bardot siempre estuvo rodeada de contrastes, y su funeral no fue una excepción. La lista de asistentes reflejó la complejidad de su personalidad y el impacto que tuvo en diferentes estratos de la sociedad francesa. El Gobierno estuvo representado por Aurore Bergé, ministra delegada de Igualdad entre mujeres y hombres, un gesto que subraya la importancia de Bardot como un icono femenino, a pesar de las controversias que rodearon algunas de sus declaraciones a lo largo de los años.
Sin embargo, la presencia de figuras como Marine Le Pen, excandidata presidencial de la extrema derecha, y el diputado gaullista Nicolas Dupont-Aignan, quienes anunciaron su asistencia a título «amistoso», puso de manifiesto la división que la personalidad de Bardot generó. Sus declaraciones, en ocasiones tachadas de racistas y homófobas, provocaron enfurecidas críticas y procesos judiciales, dejando una sombra sobre su imagen pública. Esta dualidad, entre la adoración por su belleza y su valentía y el rechazo a sus posturas políticas y sociales más extremas, es una parte ineludible de su legado.
A pesar de estas divisiones, el cariño de la gente de Saint-Tropez y de sus admiradores por todo el mundo fue palpable. La frase «La queríamos de todos modos, pese a las críticas» pronunciada por Nathalie Jacquot, encapsula perfectamente este sentimiento. Para muchos, Bardot representaba algo más grande que sus errores o sus opiniones; era un símbolo de libertad, de una época de cambio y, sobre todo, una voz incansable en la defensa de los animales, una causa que unía a personas de diferentes ideologías.
El cortejo fúnebre, tras la misa en la iglesia, pasó cerca de los distintos puntos de retransmisión, donde el público fue invitado a «acompañar el convoy con un homenaje respetuoso», según el ayuntamiento. Este último recorrido por las calles de Saint-Tropez fue una oportunidad para que los ciudadanos se despidieran de la mujer que, en gran medida, puso a su pueblo en el mapa mundial. La inhumación, estrictamente privada, marcó el final de la jornada, dejando atrás una mezcla de emociones: tristeza por la pérdida, gratitud por su impacto y la inevitable reflexión sobre un legado tan brillante como controvertido.
- El funeral evidenció la división y el impacto de la personalidad de Bardot.
- Asistencia de representantes gubernamentales y figuras de la extrema derecha.
- Sus declaraciones racistas y homófobas generaron controversia.
- El cariño popular se mantuvo «pese a las críticas», reconociendo su impacto.
- El último recorrido en Saint-Tropez permitió al público despedirse respetuosamente.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo y dónde falleció Brigitte Bardot?
Brigitte Bardot falleció el 28 de diciembre a la edad de 91 años en su residencia de Saint-Tropez, el pueblo francés en el que vivió sus últimos años y al que contribuyó a convertir en un icono mundial de la jet set.
¿Cuál fue el deseo de Brigitte Bardot para su entierro?
Según reveló su marido, Bernard d’Ormale, Brigitte Bardot deseaba un entierro sencillo y discreto, alejado del esplendor público. La ceremonia se celebró en la iglesia de Notre-Dame de l’Assomption en Saint-Tropez, con acceso restringido a familiares e invitados cercanos.
¿Qué papel jugó Saint-Tropez en la vida de Bardot?
Saint-Tropez fue el hogar de Brigitte Bardot durante gran parte de su vida adulta y donde pasó sus últimos años. Su presencia en el pueblo, especialmente con películas como «Y Dios creó a la mujer», lo catapultó a la fama mundial como destino de la jet set internacional.
¿Quiénes asistieron al funeral de Brigitte Bardot?
El funeral contó con la asistencia de familiares, miembros de la Fundación Brigitte Bardot, el defensor de las ballenas Paul Watson, y representantes políticos como Aurore Bergé, Marine Le Pen y Nicolas Dupont-Aignan, además de miles de admiradores y periodistas.
¿Por qué Brigitte Bardot se retiró del cine?
Brigitte Bardot se retiró del cine en 1973, a los 39 años, en la cima de su carrera. Su decisión fue motivada por el deseo de llevar una vida más privada y sencilla, lejos de la presión mediática, y para dedicarse por completo a su verdadera pasión: la defensa y protección de los animales.
¿Qué causa defendió Brigitte Bardot en sus últimos años?
En sus últimos años, y desde su retiro del cine, Brigitte Bardot se dedicó incansablemente a la causa animal. Fundó la Fundación Brigitte Bardot para la protección de los animales, convirtiéndose en una voz global contra la crueldad animal, la caza y el maltrato.
Conclusión
El adiós a Brigitte Bardot en Saint-Tropez ha sido un evento que ha trascendido la mera despedida de una actriz, para convertirse en un reflejo de la compleja y multifacética personalidad de un verdadero icono. Desde su papel en la proyección internacional de Saint-Tropez hasta su incansable activismo por los derechos de los animales, Bardot dejó una huella imborrable en la cultura y la sociedad. A pesar de las controversias que rodearon su figura en sus últimos años, el cariño y la admiración de miles de personas, tanto en su pueblo natal como en el resto del mundo, demuestran la profunda conexión que forjó con el público.
Su deseo de un entierro sencillo y su vida dedicada a la protección animal, lejos de los focos de Hollywood, revelan una mujer que, más allá del glamour, buscaba autenticidad y propósito. La mezcla de activistas, políticos y ciudadanos en su funeral es un testimonio del impacto transversal de su legado. Brigitte Bardot será recordada no solo como la belleza que cautivó al mundo, sino como una defensora apasionada, una mujer de carácter que, «pese a las críticas», fue querida y respetada por su inquebrantable compromiso con aquello en lo que creía.
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