Hace aproximadamente 25 años, Europa fue testigo de una audaz y revolucionaria corriente arquitectónica que desafió las normas tradicionales: la arquitectura de «bultos» o geometrías informales. Edificios como el emblemático Guggenheim de Bilbao, las Setas de Sevilla o el Kunsthaus de Graz surgieron como formas imposibles, fruto de las nuevas capacidades de diseño computacional, atrayendo a millones de personas y redefiniendo el paisaje urbano. Sin embargo, a pesar de su innegable éxito popular y la fascinación que aún despiertan en estudiantes de arquitectura y en regiones como Asia, esta estética es hoy considerada obsoleta en el contexto europeo, donde la profesión busca una rigidez y eficiencia estructural que contrasta con la aparente libertad de aquellos diseños curvilíneos.
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El Auge de las Formas Imposibles: Una Revolución Tecnológica
A finales de los años 90 y principios de los 2000, una nueva era en la arquitectura se gestaba, impulsada por los avances en el diseño computacional. De repente, las geometrías rectilíneas que habían dominado la construcción durante siglos se vieron desafiadas por la posibilidad de crear formas orgánicas, fluidas y aparentemente imposibles de describir. Esta corriente, conocida popularmente como arquitectura de «bultos», «blob architecture» o «blolitechture» (arquitectura moho), prometía una libertad creativa sin precedentes, transformando el horizonte de ciudades europeas con edificios que parecían sacados de la ciencia ficción.
El Museo Guggenheim de Bilbao, inaugurado en 1997 y obra del célebre arquitecto Frank O. Gehry, se convirtió en el estandarte de este movimiento. Su piel de titanio y sus volúmenes curvos no solo revitalizaron la ciudad vasca, sino que demostraron al mundo el potencial de la tecnología para materializar visiones arquitectónicas antes inimaginables. Este éxito rotundo abrió la puerta a una proliferación de estructuras similares por todo el continente, desde el Kunsthaus de Graz en Austria hasta el Selfridges de Birmingham en el Reino Unido, pasando por el estadio del Bayern de Múnich, el Allianz Arena, o más tarde, las Setas de Sevilla en España.
La adopción de software de diseño paramétrico, como Rhino, fue clave en esta explosión de creatividad. Los arquitectos y estudiantes descubrieron en estas herramientas un «juguete» que les ofrecía posibilidades infinitas para generar formas complejas, pliegues infinitos y volúmenes bulbosos. Esta fascinación por la capacidad de crear digitalmente se tradujo en una ola de proyectos que buscaban romper con la lógica tradicional de la construcción, explorando la ambigüedad y la interpretación como principios fundamentales del diseño.
Sin embargo, la euforia inicial no estuvo exenta de escepticismo. María Hurtado de Mendoza, profesora en el Instituto Tecnológico de Nueva Jersey, recuerda que, durante la construcción del Guggenheim, la actitud general era de duda, casi deseando un fracaso. Pero la realidad fue otra. «Los profesores conseguían una visita a las obras y volvían deslumbrados», comenta. Este giro en la percepción profesional, junto con el arrollador éxito entre el público, consolidó la arquitectura de bultos como un fenómeno cultural y arquitectónico de gran impacto, aunque su sostenibilidad y viabilidad a largo plazo serían temas de debate posterior.
- Innovación tecnológica en diseño computacional.
- Creación de formas orgánicas y fluidas.
- Impacto visual y cultural en las ciudades.
- Cambio de paradigma en la concepción arquitectónica.
- Desafío a las estructuras tradicionales y rectilíneas.
El Legado de Frank Gehry y la Obsolescencia en Europa
La reciente muerte de Frank O. Gehry, una de las figuras más influyentes y reconocibles de la arquitectura contemporánea y máximo exponente de la arquitectura de bultos, ha servido como un catalizador para reflexionar sobre el estado actual y el legado de sus monumentales y bulbosos proyectos. Es innegable que sus obras, como el Guggenheim de Bilbao, son inmensamente populares y han sido habitadas con alegría por públicos amplísimos, muchos de ellos sin un interés previo en la arquitectura contemporánea. Estos edificios se han convertido en iconos turísticos y motores económicos, demostrando que la arquitectura puede ser un potente imán cultural.
No obstante, la perspectiva de 2025 revela una paradoja: mientras el público sigue adorando estas estructuras, la comunidad arquitectónica europea las considera en gran medida piezas de otro tiempo, casi inconcebibles para los estándares y las preocupaciones actuales. El impacto visual y la libertad formal que una vez fueron vanguardia, ahora se ven con una mirada crítica desde la perspectiva de la eficiencia, la sostenibilidad y la rigidez estructural. La arquitectura de bultos, aunque exitosa en su función de atraer y deslumbrar, parece haber quedado relegada a un capítulo específico de la historia del diseño en Occidente.
Curiosamente, esta tendencia no es global. Ángel Martínez, comisario de la Bienal de Arquitectura Española de 2023 y profesor de Proyectos de la Universidad de Sevilla, señala que «en Asia se sigue construyendo mucho bulto». Esta divergencia sugiere que la obsolescencia de esta tipología arquitectónica es un fenómeno geográfico y cultural, arraigado en las prioridades y sensibilidades específicas de cada región. Mientras que en Europa se busca una arquitectura más austera y controlada, otras partes del mundo aún encuentran valor y relevancia en la expresividad de las formas informales.
El profesor Enrique Encabo, arquitecto, crítico y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, añade que la posibilidad de salirse de la lógica constructiva tradicional siempre ha existido. Sin embargo, «ocurrió que, en un momento muy concreto, fue posible por el desarrollo de la tecnología y se hizo muy tentador. Luego, descubrimos que hubo consecuencias indeseadas». Estas consecuencias, aunque no siempre explícitas, pueden referirse a los desafíos constructivos, los altos costes de mantenimiento, la complejidad estructural o, incluso, una cierta desconexión con el entorno urbano y las necesidades funcionales a largo plazo, llevando a una reevaluación del enfoque en la disciplina.
- Popularidad masiva y éxito turístico de las obras de Gehry.
- Percepción de «obsolescencia» en la arquitectura europea contemporánea.
- Continuidad de la arquitectura de bultos en Asia y en la enseñanza.
- Reflexión sobre las «consecuencias indeseadas» de la libertad formal.
- Reconocimiento de su impacto histórico y cultural.
La Búsqueda de Orden y Rigidez: La Arquitectura Post-Bulto
El declive de la arquitectura de bultos en Europa no es un simple capricho estético, sino que responde a una «pulsión de orden» inherente a la disciplina y a la necesidad de ceñirse a arquitecturas controlables y eficientes. Como señala Enrique Encabo, «la arquitectura va de una pulsión de orden, de ceñirse a arquitecturas controlables y de hacer lo máximo con lo mínimo. Ese es el pensamiento de la inmensa mayoría de los arquitectos». Esta máxima de optimización y racionalización contrasta directamente con la complejidad y la aparente extravagancia de las formas informales, que a menudo implican mayores costes, desafíos constructivos y una menor adaptabilidad.
La lección aprendida de la era de los bultos es que la capacidad de generar formas complejas digitalmente no siempre se traduce en una arquitectura construible y habitable de manera eficiente. María Hurtado de Mendoza enfatiza este punto al mencionar la necesidad de recordar a los estudiantes que «tienen que aprender a caminar antes que a correr. Una cosa es generar formas y otra es que esas formas se puedan construir y habitar». La viabilidad estructural, la eficiencia energética, la funcionalidad interna y la rentabilidad son factores cruciales que no pueden ser sacrificados en aras de la mera novedad formal.
Así, la arquitectura contemporánea en Europa ha virado hacia una búsqueda de la máxima rigidez, entendida no solo como solidez estructural, sino como una coherencia formal y funcional que prioriza la claridad, la economía de medios y la sostenibilidad. Los proyectos actuales tienden a valorar la simplicidad inteligente, la modularidad y la capacidad de adaptarse a diversos usos a lo largo del tiempo. Esta aproximación se alinea con una conciencia creciente sobre el impacto ambiental de la construcción y la necesidad de edificar de manera responsable y duradera.
La época post-bultos ha traído consigo una revalorización de los principios fundamentales del diseño, donde la forma sigue al uso y la función, y donde la innovación se busca en la optimización de recursos y en la integración con el entorno, más que en la pura espectacularidad formal. Los edificios que hoy se proyectan en Europa buscan ser discretos, pero inteligentes; sencillos, pero sofisticados en su ejecución y rendimiento. Este cambio de paradigma refleja una madurez en la disciplina que, tras explorar los límites de la forma, regresa a la esencia de la construcción y el habitar.
- Priorización de la eficiencia, control y orden en el diseño.
- Énfasis en la constructibilidad y habitabilidad de las formas.
- Búsqueda de la máxima rigidez y coherencia formal/funcional.
- Revalorización de la simplicidad inteligente y la sostenibilidad.
- Retorno a principios fundamentales de la arquitectura.
Cecil Balmond y el Sustento Teórico de la Informalidad
Detrás de la explosión de formas imposibles y geometrías informales, existió un sólido andamiaje intelectual que buscaba justificar y dar coherencia a esta nueva dirección arquitectónica. Uno de los textos fundamentales que sirvió como sustento teórico y banco de imágenes para la época fue el libro «Informal» de Cecil Balmond, publicado en 2003. Balmond, un ingeniero estructural con una visión profundamente filosófica de la arquitectura, propuso un nuevo paradigma que trascendía la tradicional división de funciones entre el arquitecto idealista y el ingeniero realista.
La propuesta de Balmond consistía en dejar a un lado la mentalidad racional y lineal que había dominado la ingeniería y la arquitectura, y aplicar a los proyectos un enfoque que él bautizó como «informal». Este paradigma se caracterizaba por tres principios clave: lo local, lo híbrido y la yuxtaposición. Según Balmond, la informalidad no implicaba caos, sino una organización compleja que surgía de la interacción de múltiples fuerzas y la superposición de diferentes lógicas. Su enfoque desafiaba la idea de una única solución o un orden preestablecido, abrazando la ambigüedad y la multiplicidad.
Además, el concepto de informalidad de Balmond abarcaba tanto la geometría euclidiana, con sus formas regulares y predecibles, como la post-einsteiniana, que se adentraba en las complejidades de las superficies curvas, las torsiones y las geometrías no lineales. Para él, esta combinación provocaba una «ambigüedad» que era fundamental para el arte y la arquitectura contemporáneos. «Esto significa interpretación y experimento como circunstancias naturales», explicaba, sugiriendo que la arquitectura debía ser un campo de constante exploración y descubrimiento, no de mera aplicación de fórmulas.
El libro de Balmond no solo proporcionó un marco conceptual para entender las estructuras de bultos, sino que también legitimó el uso de herramientas computacionales avanzadas para explorar estas nuevas geometrías. Aunque sus ideas podían sonar complejas para el público general, e incluso para muchos profesionales, su influencia fue innegable en la generación de arquitectos que buscaban romper con lo establecido. Su obra representó un intento de conciliar la ingeniería con la poética, la estructura con la forma, y la rigidez con la fluidez, abriendo un camino para una arquitectura más expresiva y experimental. Para profundizar en la figura de Balmond, se puede consultar su biografía en Wikipedia.
- Cecil Balmond como figura clave en la teoría de la informalidad.
- El libro «Informal» como sustento intelectual del movimiento.
- Principios del paradigma informal: local, híbrido, yuxtaposición.
- Inclusión de geometrías euclidianas y post-einsteinianas.
- Promoción de la ambigüedad, interpretación y experimento en arquitectura.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la arquitectura de bultos o «blob architecture»?
Es un estilo arquitectónico que se caracteriza por edificios con formas orgánicas, curvilíneas y no rectilíneas, que a menudo parecen amorfos o con «bultos». Fue posible gracias al diseño asistido por ordenador y surgió a finales del siglo XX.
¿Cuándo y dónde fue popular la arquitectura de bultos?
Fue muy popular en Europa hace unos 25 años, a finales de los años 90 y principios de los 2000. Ciudades como Bilbao, Sevilla, Graz y Birmingham vieron la construcción de edificios emblemáticos de este estilo.
¿Cuáles son algunos ejemplos famosos de este estilo?
Los ejemplos más conocidos incluyen el Museo Guggenheim de Bilbao (España), las Setas de Sevilla (España), el Kunsthaus de Graz (Austria), el Selfridges de Birmingham (Reino Unido) y el Allianz Arena de Múnich (Alemania).
¿Por qué se considera «obsoleta» en la arquitectura europea actual?
Se considera obsoleta porque la arquitectura europea actual prioriza la máxima rigidez, eficiencia, sostenibilidad y control en el diseño. Las formas complejas de los bultos a menudo implican mayores costes y desafíos constructivos.
¿Sigue siendo popular en alguna parte del mundo?
Sí, aunque ha disminuido en Europa, la arquitectura de bultos sigue siendo popular en Asia. Además, la fascinación por la generación de formas complejas persiste entre los estudiantes de arquitectura que utilizan software de diseño avanzado.
¿Quién fue Cecil Balmond y cuál fue su contribución?
Cecil Balmond fue un ingeniero estructural que proporcionó un marco teórico para la arquitectura de bultos con su libro «Informal» (2003). Propuso un paradigma que abrazaba lo local, lo híbrido, la yuxtaposición y la ambigüedad, desafiando la lógica arquitectónica lineal tradicional.
¿Qué papel jugó la tecnología en su surgimiento?
La tecnología, especialmente los programas de diseño computacional como Rhino, fue fundamental. Permitió a los arquitectos generar y materializar las complejas geometrías y formas orgánicas que antes eran imposibles de dibujar o calcular con métodos tradicionales.
Conclusión
La arquitectura de bultos, con su explosión de geometrías informales y formas imposibles, representa un capítulo vibrante y revelador en la historia del diseño contemporáneo. Surgida hace aproximadamente 25 años, impulsada por los avances tecnológicos y figuras como Frank O. Gehry y Cecil Balmond, esta corriente transformó ciudades europeas con obras icónicas que, a pesar de las críticas iniciales, conquistaron al público masivo. Su legado es complejo: un éxito innegable en términos de popularidad y revitalización urbana, pero también un recordatorio de los desafíos inherentes a la construcción y habitabilidad de formas extremas. Hoy, en 2025, mientras Europa ha virado hacia una arquitectura que prioriza la rigidez, la eficiencia y la sostenibilidad, los «bultos» persisten en otras latitudes y en la fascinación de las nuevas generaciones de arquitectos.
Este movimiento nos enseña que la arquitectura, como disciplina, está en constante evolución, oscilando entre la pulsión por el orden y la tentación de la libertad formal. El paso del tiempo ha permitido una reevaluación de sus «consecuencias indeseadas», llevando a la profesión a buscar un equilibrio entre la audacia creativa y la responsabilidad funcional y ambiental. Así, la arquitectura de bultos, aunque considerada obsoleta en su contexto original, deja un rastro imborrable de experimentación y un debate abierto sobre el papel de la forma, la tecnología y el propósito en la construcción de nuestro entorno.
Palabras clave: arquitectura de bultos, blob architecture, Frank Gehry, Guggenheim Bilbao, Setas de Sevilla, diseño computacional, Cecil Balmond, geometrías informales, arquitectura contemporánea, obsolescencia arquitectónica