Estatuto Vasco: PP acusa PNV de cerrar pacto con Bildu marginando

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El presidente del PP vasco, Javier de Andrés, ha elevado una contundente denuncia contra el PNV, acusándolos de marginar al Partido Popular de la crucial negociación sobre la reforma del Estatuto de Gernika, proceso que, según De Andrés, estaría a punto de cerrarse en secreto con EH Bildu, calificado de «totalitario». El líder de los ‘populares’ vascos reclama que este diálogo político fundamental retorne al Parlamento Vasco, el foro legítimo para garantizar la participación y el consenso de todas las fuerzas. Esta petición surge en un contexto donde el PNV, junto a PSE-EE y EH Bildu, ha mantenido conversaciones «entre bambalinas» durante los últimos meses de 2025, generando la percepción de un acuerdo inminente que excluiría al centro-derecha vasco y consolidaría una alianza con la «izquierda siniestra». La tensión entre el PP y el PNV, liderado por Aitor Esteban, se intensifica notablemente ante esta situación.

La opacidad de la reforma del Estatuto de Gernika: una denuncia del PP vasco

La arena política vasca ha vuelto a encenderse tras el receso navideño, y el foco de la discordia se sitúa, una vez más, en la reforma del Estatuto de Gernika. Javier de Andrés, presidente del Partido Popular vasco, ha alzado la voz para denunciar lo que considera una negociación opaca y excluyente por parte del PNV, que estaría ultimando un acuerdo con el PSE-EE y EH Bildu a espaldas del resto de las formaciones políticas representadas en el Parlamento. La acusación principal de De Andrés radica en la forma en que se está gestando este «nuevo estatus» para Euskadi: lejos del debate público y parlamentario, y confinado a negociaciones secretas «entre bambalinas».

La preocupación del PP vasco no es menor. De Andrés subraya que la naturaleza de estas conversaciones, mantenidas en la discreción durante los últimos meses de 2025, sugiere un acuerdo casi cerrado que, una vez alcanzado por PNV, PSE-EE y Bildu, sería presentado ante el Legislativo vasco con una mayoría garantizada. Este proceder, según el líder popular, socava los principios democráticos de transparencia y participación, marginando deliberadamente a otras fuerzas políticas como el Partido Popular, que representa a una parte significativa del electorado vasco y defiende una visión diferente para el futuro de la comunidad autónoma.

La exigencia del presidente del PP vasco es clara: que la negociación política sobre la reforma estatutaria regrese al Parlamento Vasco. De Andrés argumenta que este es el único escenario legítimo y adecuado para abordar un tema de tanta trascendencia para Euskadi, asegurando así que todos los partidos y, por extensión, todos los ciudadanos vascos, puedan sentirse representados en el proceso. La percepción de un «pacto inminente» se ha acentuado con el silencio del presidente del PNV, Aitor Esteban, quien en diciembre de 2025 había marcado esa fecha como clave para decidir sobre la posibilidad de un acuerdo a tres. Su posterior mutismo solo ha alimentado las sospechas de un pacto avanzado.

El distanciamiento entre el PP vasco y el PNV se ha hecho más patente con estas acusaciones. De Andrés ha confesado que la última reunión discreta que mantuvo con el PNV sobre este tema se remonta a noviembre de 2024, evidenciando la falta de comunicación y la exclusión progresiva del Partido Popular en las fases cruciales de la negociación. Esta brecha no solo es política, sino también de confianza, marcando un deterioro en las relaciones que podría tener implicaciones significativas en el panorama político vasco y en la capacidad de forjar consensos amplios en el futuro.

La reanudación del curso político vasco, por tanto, viene marcada por una fuerte tensión sobre la mesa. Mientras se espera la negociación pública sobre el traspaso de competencias entre Madrid y Vitoria, los rumores sobre un acuerdo secreto para un nuevo estatuto vasco dominan la agenda. Este contexto de secretismo y exclusión, según De Andrés, es una muestra de la responsabilidad del PNV por decantarse por un partido como EH Bildu, al que tacha de «totalitario», dejando de lado al «centro derecha» y optando por un camino que margina a una parte considerable de la sociedad vasca.

  • La negociación secreta entre PNV, PSE-EE y EH Bildu sobre el Estatuto de Gernika genera alarma.
  • Javier de Andrés exige que el debate vuelva al Parlamento Vasco para garantizar la participación.
  • Se percibe un acuerdo inminente «entre bambalinas» que excluiría al PP vasco.
  • El silencio del PNV tras diciembre de 2025 refuerza la idea de un pacto avanzado.
  • La última reunión discreta entre PP y PNV sobre este tema data de noviembre de 2024, mostrando la exclusión.
💡 Dato: El Estatuto de Gernika fue aprobado en 1979, tras la Constitución Española, y busca definir el marco de autogobierno del País Vasco. Su reforma, casi 47 años después, es un asunto de profunda relevancia política y social.

El PNV y la elección de EH Bildu: críticas a la «izquierda siniestra»

La retórica de Javier de Andrés no se ha limitado a cuestionar la opacidad del proceso de reforma estatutaria, sino que ha arremetido duramente contra la elección del PNV de decantarse por EH Bildu como socio preferente en esta negociación, relegando al Partido Popular vasco. De Andrés ha calificado a EH Bildu de partido «totalitario», una acusación que subraya la profunda brecha ideológica y moral que, a su juicio, separa a la formación abertzale del espectro democrático y constitucional. Esta elección, según el líder popular, revela una «vinculación emocional y política al sanchismo» por parte del PNV, que lo aleja de posiciones más centristas y lo acerca a la «izquierda siniestra».

El presidente de los ‘populares’ vascos no ha dudado en señalar la responsabilidad del PNV por esta deriva. Para De Andrés, la estrategia del PNV de buscar una «centralidad con la izquierda siniestra» es preocupante y evidencia un cambio de rumbo en sus alianzas. Esta aproximación a EH Bildu, en detrimento del centro-derecha, no solo afecta la negociación del estatuto, sino que, en la visión del PP, distorsiona el equilibrio político vasco y compromete los valores de moderación y consenso que, históricamente, se han asociado al PNV en ciertos periodos. La crítica es unívoca y sin paliativos, acusando al PNV de una peligrosa deriva ideológica.

Para reforzar sus argumentos, Javier de Andrés ha traído a colación episodios pasados que, según él, demuestran la constante inclinación del PNV hacia alianzas con la izquierda radical. Ha recordado el papel del PNV en la moción de censura contra Mariano Rajoy, que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, así como su apoyo en las investiduras de Pedro Sánchez y de Joseba Asirón (EH Bildu) en Pamplona. Estos ejemplos buscan ilustrar un patrón de comportamiento del PNV que, lejos de ser coyuntural, respondería a una estrategia de alianzas que prioriza a la izquierda abertzale y al socialismo radical, marginando a otras opciones políticas.

Además de las alianzas políticas, De Andrés ha querido poner de manifiesto lo que considera conexiones ideológicas más profundas. En este sentido, ha mencionado la presencia de dirigentes de la izquierda abertzale en concentraciones a favor de Nicolás Maduro en Bilbao, junto a la cónsul de Venezuela en Bilbao, Glenna del Valle Cabello, hermana de Diosdado Cabello. Esta referencia, aunque indirecta, busca vincular a EH Bildu con regímenes que el PP considera antidemocráticos y autoritarios, reforzando la imagen de Bildu como un partido «totalitario» y poniendo en entredicho la idoneidad del PNV al elegirlo como socio estratégico para la reforma estatutaria de Euskadi. Este tipo de asociaciones busca generar una fuerte desaprobación pública.

La elección de EH Bildu como socio principal en la negociación del nuevo estatuto, en lugar del PP, subraya el creciente distanciamiento entre Javier de Andrés y Aitor Esteban, una dinámica que se ha acentuado desde que De Andrés asumió la presidencia del PP vasco en el frontón Atano III de San Sebastián. Este conflicto no es solo una disputa por el poder, sino una colisión de visiones sobre el futuro de Euskadi y sobre quiénes deben ser los interlocutores legítimos en la construcción de ese futuro. La acusación de «marginación» se convierte así en una piedra angular de la estrategia del PP para visibilizar su descontento y reclamar su espacio en el debate.

  • De Andrés tacha a EH Bildu de «totalitario» y critica la elección del PNV como socio prioritario.
  • Acusa al PNV de buscar «centralidad con la izquierda siniestra» y de «vinculación emocional al sanchismo».
  • Recuerda el apoyo del PNV a la moción de censura contra Rajoy y a investiduras de Sánchez y Asirón.
  • Menciona la presencia de dirigentes abertzales en concentraciones pro-Maduro en Bilbao.
  • El distanciamiento entre De Andrés y Aitor Esteban se profundiza por estas decisiones del PNV.
💡 Dato: La definición de «totalitario» se refiere a un sistema político donde el poder es ejercido por una sola persona o partido que controla todos los aspectos de la vida pública y privada, sin permitir oposición ni disidencia.

Los pilares del «nuevo estatus»: nación y bilateralidad para Euskadi

En el centro de las negociaciones secretas entre PNV, PSE-EE y EH Bildu para la reforma del Estatuto de Gernika, se encuentran dos conceptos clave que, de materializarse, redefinirían profundamente la relación de Euskadi con el Estado español: el reconocimiento de Euskadi como «nación» y la exigencia de una relación política «bilateral». Estos dos pilares, considerados imprescindibles tanto por el PNV como por EH Bildu, son el corazón de lo que denominan el «nuevo estatus» y representan un salto cualitativo en las aspiraciones de autogobierno y soberanía para el País Vasco.

El concepto de «nación» para Euskadi no es nuevo en el debate político vasco, pero su inclusión explícita en un nuevo texto estatutario tendría un peso simbólico y jurídico considerable. Para PNV y EH Bildu, este reconocimiento es fundamental para reflejar la identidad diferenciada del pueblo vasco y sus derechos históricos. Aunque la Constitución Española establece la «indisoluble unidad de la nación española», el debate sobre la plurinacionalidad del Estado ha sido una constante, y la inclusión de Euskadi como «nación» en su estatuto de autonomía buscaría consolidar esta realidad identitaria a nivel institucional. Este punto es, sin duda, uno de los más controvertidos y difíciles de encajar en el marco constitucional actual.

La exigencia de una relación política «bilateral», similar a la del Concierto Económico, es el segundo gran pilar. El Concierto Económico dota a Euskadi de una autonomía fiscal y financiera casi plena, estableciendo una relación de «tú a tú» con el Estado en materia económica. Extender este principio a una relación política «bilateral» implicaría que cualquier decisión o ley que afecte a Euskadi requeriría un acuerdo explícito entre el Gobierno Vasco y el Gobierno central, reconociendo a Euskadi como un sujeto político con capacidad de decisión soberana. Esto iría más allá de las competencias actuales y podría generar un marco de relación inédito en el panorama autonómico español, acercándose a modelos confederales o federales asimétricos.

El PNV, aunque ha relegado de sus declaraciones públicas el término «nuevo estatus» en favor de «nuevo estatuto vasco», no ha abandonado la esencia de estas reivindicaciones. La intención es clara: profundizar en el autogobierno y establecer una relación más autónoma y soberana con el Estado. Para Javier de Andrés, este proceso, gestado en el «ocultismo» y la «marginación» del PP vasco, es una apuesta del PNV por un modelo que podría generar inestabilidad y fragmentación, alejándose de un consenso más amplio y constitucionalista. La crítica del PP se centra en la forma y en el fondo de estas propuestas, que considera maximalistas y excluyentes.

La búsqueda de un consenso sobre estos puntos ha sido la razón principal de los avances en las conversaciones entre PNV, PSE-EE y EH Bildu en las últimas semanas de 2025. Los nacionalistas y la izquierda abertzale ven en estos conceptos la clave para el futuro político de Euskadi, mientras que el PP vasco y otras formaciones defienden un marco de autogobierno dentro de la Constitución y sin rupturas con el Estado. La tensión inherente a estas posturas es evidente y marca el tono de un debate que podría definir la próxima década política en el País Vasco, con el riesgo de un acuerdo «precocinado» que no represente a la totalidad de la sociedad vasca. Para más información sobre el Estatuto de Autonomía del País Vasco, se puede consultar Wikipedia.

  • El reconocimiento de Euskadi como «nación» es un pilar fundamental para PNV y EH Bildu.
  • Se busca una relación política «bilateral» con el Estado, similar al Concierto Económico.
  • Ambos conceptos implican una profundización significativa del autogobierno vasco.
  • El PNV ha suavizado la terminología, pero mantiene las aspiraciones centrales.
  • El PP vasco critica estas propuestas por considerarlas excluyentes y potencialmente desestabilizadoras.
💡 Dato: El Concierto Económico, establecido en 1878 y restaurado en 1979, otorga a Euskadi la potestad para recaudar y gestionar la mayoría de sus impuestos, transfiriendo una cantidad al Estado por servicios comunes.

El PP vasco reivindica su voz: por la libertad y contra acuerdos «precocinados»

Frente a la negociación secreta y el inminente acuerdo entre PNV, PSE-EE y EH Bildu, el Partido Popular vasco, liderado por Javier de Andrés, reivindica con firmeza su protagonismo político y su derecho a participar activamente en el diseño del futuro de Euskadi. Con más de 100.000 votantes en la comunidad autónoma, el PP considera inaceptable ser marginado de un debate de tal calibre, y De Andrés subraya la importancia del partido no solo en Euskadi, sino también en el conjunto de España y en Europa. Esta reivindicación busca contrarrestar la narrativa de exclusión y asegurar que la voz del centro-derecha sea escuchada.

El objetivo principal del PP vasco, según su presidente, es «aumentar la libertad» de los vascos. Esta visión se contrapone directamente al documento «precocinado» que, a su entender, están ultimando PNV, PSE-EE y EH Bildu. Para De Andrés, un acuerdo gestado en el secretismo y sin la participación de todas las sensibilidades políticas no puede ser legítimo ni representativo del conjunto de la sociedad vasca. La «libertad» que defiende el PP se entiende en un marco de respeto a la Constitución y a la pluralidad, alejado de imposiciones nacionalistas y de alianzas con lo que denomina la «izquierda siniestra».

El creciente distanciamiento con el PNV de Aitor Esteban ha sido una constante desde el nombramiento de Javier de Andrés como presidente del PP vasco. Este alejamiento no es solo una cuestión de diferencias programáticas, sino de profunda desconfianza en la estrategia del PNV. De Andrés acusa al partido nacionalista de haber optado por un camino de radicalización, buscando la centralidad con EH Bildu y desatendiendo a los sectores más moderados y constitucionalistas. Esta dinámica ha llevado a una polarización que, según el PP, es perjudicial para la convivencia y el progreso de Euskadi.

La crítica del PP vasco se extiende al método. El «ocultismo» y la «marginación» son las palabras clave con las que De Andrés describe la negociación del PNV. Para el PP, un proceso de reforma estatutaria debe ser un ejercicio de máxima transparencia y consenso, abierto a todas las formaciones políticas y a la sociedad civil. La idea de un acuerdo entre tres partidos, que luego se imponga al resto con una mayoría parlamentaria ya asegurada, es vista como un atropello a la democracia representativa y a la capacidad de debate libre y enriquecedor. La ausencia de un diálogo inclusivo mina la legitimidad del resultado final.

En este contexto, el PP vasco se posiciona como el garante de una alternativa, un referente para aquellos vascos que no se sienten representados por las propuestas nacionalistas o de la izquierda abertzale. La reivindicación de su protagonismo busca no solo visibilizar su descontento, sino también ofrecer una opción política que defienda la cohesión con el Estado español y un marco de autogobierno dentro de la legalidad constitucional. Este esfuerzo por situar el foco en el proceso estatutario y en la inminencia de un pacto es crucial para el PP, que busca influir en el debate y evitar un resultado que considera perjudicial para la «libertad» y el futuro de Euskadi. Para comprender mejor la postura del Partido Popular a nivel nacional, puede consultarse su página oficial.

  • El PP vasco, con más de 100.000 votantes, reclama su protagonismo en la negociación del estatuto.
  • De Andrés busca «aumentar la libertad» de los vascos frente a un acuerdo «precocinado».
  • El distanciamiento con el PNV de Aitor Esteban se ha acentuado por la estrategia de alianzas.
  • Críticas al «ocultismo» y la «marginación» como métodos de negociación del PNV.
  • El PP se posiciona como una alternativa para la defensa de un autogobierno constitucional y la pluralidad.
💡 Dato: En las últimas elecciones autonómicas en el País Vasco, el PP ha mantenido una representación constante, consolidándose como una de las principales fuerzas políticas no nacionalistas en la región.

Preguntas Frecuentes

¿Quién es Javier de Andrés y qué cargo ocupa?

Javier de Andrés es el actual presidente del Partido Popular (PP) vasco. Su función principal es liderar la formación ‘popular’ en el País Vasco y representar sus intereses en el debate político autonómico, especialmente en temas clave como la reforma del Estatuto de Gernika.

¿Qué es el Estatuto de Gernika y por qué se busca su reforma?

El Estatuto de Gernika es la norma institucional básica del País Vasco, que define su estatus de autonomía dentro de España. Se busca su reforma, casi 47 años después de su aprobación, para actualizar su contenido y ampliar el autogobierno, incluyendo el reconocimiento de Euskadi como «nación» y una relación «bilateral» con el Estado.

¿Por qué el PP vasco critica la negociación actual?

El PP vasco critica la negociación actual por su opacidad y exclusión. Javier de Andrés acusa al PNV de mantener conversaciones secretas con PSE-EE y EH Bildu, marginando al resto de partidos y buscando un acuerdo «precocinado» que no se debate en el Parlamento Vasco, lo que considera antidemocrático y poco representativo.

¿Qué significa el reconocimiento de Euskadi como «nación» en el nuevo estatuto?

El reconocimiento de Euskadi como «nación» en un nuevo estatuto implicaría la consolidación institucional de su identidad diferenciada y sus derechos históricos. Para PNV y EH Bildu, este concepto es fundamental para un mayor autogobierno, aunque genera debate sobre su encaje dentro de la unidad de la nación española, según la Constitución.

¿Qué implicaciones tiene la «relación bilateral» para el País Vasco?

La «relación bilateral» para el País Vasco significaría que las decisiones que le afectan requerirían un acuerdo explícito entre el Gobierno Vasco y el Estado, similar al Concierto Económico. Esto extendería la autonomía a un ámbito político más amplio, otorgando a Euskadi un mayor poder de decisión y una relación más soberana con el Gobierno central.

¿Cuándo se espera un acuerdo sobre el nuevo Estatuto?

Según Javier de Andrés, el acuerdo sobre el nuevo Estatuto estaría «a punto de cerrarse» entre PNV, PSE-EE y EH Bildu, tras meses de negociaciones secretas que se intensificaron a finales de 2025. El silencio del PNV en las últimas semanas de 2025 se interpreta como la inminencia de un pacto.

Conclusión

La reforma del Estatuto de Gernika se ha convertido en el epicentro de una profunda confrontación política en el País Vasco. La denuncia de Javier de Andrés, presidente del PP vasco, sobre la opacidad y exclusión en las negociaciones entre PNV, PSE-EE y EH Bildu, ha puesto de manifiesto la polarización existente y la dificultad para alcanzar consensos amplios. La acusación de marginar al «centro derecha» y de aliarse con un partido «totalitario» como Bildu, subraya la profunda brecha ideológica y estratégica que separa a las formaciones políticas vascas.

Mientras PNV y EH Bildu persiguen un «nuevo estatus» fundamentado en el reconocimiento de Euskadi como «nación» y en una relación «bilateral» con el Estado, el PP vasco reivindica su papel como garante de la «libertad» de los vascos y defensor de un autogobierno enmarcado en la Constitución. La exigencia de que el debate regrese al Parlamento Vasco es un llamado a la transparencia y la participación de todas las fuerzas, frente a lo que consideran un acuerdo «precocinado» que no representa la pluralidad de la sociedad vasca. El desenlace de estas negociaciones no solo definirá el futuro político de Euskadi, sino que también sentará un precedente sobre la capacidad de diálogo y consenso en la política autonómica española.

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