Apoyo ETA: 374 actos y marchas legitiman terrorismo en calle

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El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), bajo la presidencia de Consuelo Ordóñez, ha emitido una contundente alerta sobre la persistencia del «apoyo social» a la disuelta banda terrorista ETA. Durante el año 2025, el observatorio de radicalización de Covite documentó un total de 374 actos públicos, incluyendo marchas, pintadas, festejos populares y bailes de homenaje como los «aurreskus» en plena calle, que buscan reconocer y ensalzar a exmiembros de la organización terrorista. Esta cifra, aunque ligeramente inferior a la de 2024, corrobora que la «legitimación social de ETA» sigue profundamente arraigada en el País Vasco y Navarra, alimentando una narrativa que, según Covite, «blanquea» la trayectoria criminal de ETA y «legitima» su pasado violento, a pesar de la ausencia de los tradicionales «ongi etorris».

La Persistencia del Apoyo a ETA: Un Análisis Detallado de Covite

El informe anual de Covite pone de manifiesto una realidad preocupante en el País Vasco y Navarra: la continuidad de un «apoyo social» activo hacia la extinta banda terrorista ETA. A lo largo de 2025, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo registró un total de 374 actos públicos que, de diversas formas, rinden homenaje o muestran respaldo a exmiembros de ETA. Esta cifra, aunque representa una ligera disminución de 47 actos respecto a los contabilizados en 2024, es un claro indicador de que la narrativa que busca legitimar o blanquear el pasado terrorista sigue encontrando eco en ciertos sectores de la sociedad.

La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha sido enfática al señalar que estos actos no son meras expresiones culturales o de recuerdo, sino manifestaciones con una clara intención política. «El culto a ETA a través de otro tipo de actos sigue muy presente en el espacio público», advierte Covite, haciendo hincapié en la normalización de la presencia de símbolos y discursos pro-ETA en la esfera pública. Esta normalización se percibe como un obstáculo fundamental para la construcción de una memoria democrática y crítica con el terrorismo, y un desafío persistente para las víctimas y la sociedad en su conjunto.

El informe detalla que estas actividades son organizadas principalmente por las organizaciones de la izquierda abertzale, que en 2025 promovieron más de un acto de apoyo a ETA al día. Esta frecuencia subraya la estrategia de mantener viva la llama de la reivindicación y el respaldo a los exmiembros de la banda, utilizando diversas plataformas y eventos para ello. La diversidad de los actos, que van desde manifestaciones hasta festejos populares, demuestra la adaptación de estas estrategias para sortear las prohibiciones legales y mantener su influencia en el tejido social.

Covite insiste en que, a pesar de la disolución de ETA y el cese de su actividad armada, la lucha por la narrativa del pasado sigue siendo crucial. La persistencia de estos actos de apoyo no solo revictimiza a quienes padecieron el terrorismo, sino que también dificulta la consolidación de un relato democrático que condene sin paliativos la violencia y reconozca la injusticia de los crímenes cometidos. La organización de víctimas subraya la necesidad de una mayor vigilancia y acción por parte de las instituciones para evitar que el espacio público sea utilizado para glorificar a terroristas.

  • 374 actos registrados en 2025: Muestra la continuidad del apoyo social a ETA.
  • Ligera reducción (-47): Indica una tendencia, pero sin erradicación del fenómeno.
  • Organización por izquierda abertzale: Confirma la intencionalidad política detrás de los actos.
  • Advertencia de Consuelo Ordóñez: Reafirma la preocupación por la legitimación de ETA.
💡 Dato: El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) fue fundado en 1998 y tiene como objetivo principal defender los derechos de las víctimas del terrorismo, promover la memoria, la dignidad y la justicia, y combatir cualquier forma de justificación o enaltecimiento del terrorismo en España.

Tipología y Evolución de los Actos de Homenaje a Exmiembros de ETA

El detallado informe de Covite no solo cuantifica la magnitud del apoyo social a ETA, sino que también desglosa la diversidad de formas en que este apoyo se manifiesta en el espacio público. Esta tipología revela una estrategia multifacética que busca mantener la presencia de la ideología pro-ETA y la reivindicación de sus exmiembros. La variedad de actos subraya un intento de normalizar estas expresiones y de integrarlas en el tejido social y cultural de ciertas localidades, especialmente en el País Vasco y Navarra.

El desglose de los 374 actos registrados en 2025 es revelador. La categoría más numerosa fueron las 161 manifestaciones para reclamar la excarcelación de los miembros de ETA, lo que demuestra que la demanda de acercamiento y liberación de presos sigue siendo un eje central de la movilización. A estas le siguieron 116 pintadas de apoyo a terroristas y a la propia banda, una forma de expresión más clandestina pero igualmente visible que marca el territorio con mensajes reivindicativos. Los 23 festejos populares, aparentemente más inocuos, sirven para crear un ambiente de comunidad y celebración alrededor de figuras o ideas vinculadas a ETA.

De especial relevancia son los 39 homenajes públicos a etarras fallecidos y los 5 realizados a presos que cumplen condena. Estos últimos son particularmente controvertidos, ya que implican la colocación de fotografías de los homenajeados en las calles y la realización de un baile de honor, conocido como «aurresku». Estos rituales buscan dignificar a individuos condenados por terrorismo, presentándolos como héroes o mártires, lo que genera un profundo dolor y repulsa entre las víctimas y amplios sectores de la sociedad. La teatralidad y solemnidad de estos actos pretenden consolidar una memoria alternativa y heroica de la organización terrorista.

Es importante destacar la evolución en las formas de homenaje. Covite reconoce que ya no se realizan las «bienvenidas» u «ongi etorris» masivos y públicos con los que la izquierda abertzale solía recibir a los etarras que cumplían condena y eran liberados. La presión social, mediática y legal, así como la acción de colectivos de víctimas, ha contribuido a erradicar esta manifestación específica. Sin embargo, la desaparición de los «ongi etorris» no ha significado el fin de los homenajes, sino una adaptación hacia otras formas de reconocimiento que, aunque menos explícitas en su denominación, mantienen el mismo objetivo de enaltecimiento. La creatividad en la búsqueda de nuevas vías para el «culto a ETA» es una constante.

  • 161 manifestaciones: Focalizadas en la excarcelación de presos de ETA.
  • 116 pintadas: Expresión visual de apoyo a la banda y sus miembros.
  • 23 festejos populares: Integración del apoyo en eventos comunitarios.
  • 39 homenajes a fallecidos y 5 a presos: Actos de dignificación con rituales como el «aurresku».
  • Desaparición de «ongi etorris»: Evolución de las tácticas de homenaje ante la presión.
💡 Dato: El «aurresku» es una danza tradicional vasca de honor, originalmente interpretada en ceremonias importantes. Su uso en homenajes a exmiembros de ETA ha sido denunciado por Covite como una instrumentalización cultural para dignificar figuras asociadas al terrorismo.

El Caso de Txiki y Otaegi: Manipulación de la Memoria Histórica

Dentro del amplio espectro de actos de apoyo a ETA registrados por Covite en 2025, un número significativo tuvo como protagonistas a Juan Paredes Txiki y Ángel Otaegi. Ambos fueron fusilados en 1975 por la dictadura franquista, tras juicios sumarísimos que carecieron de las mínimas garantías legales. La figura de Txiki y Otaegi es compleja y su memoria ha sido objeto de una intensa disputa, especialmente en el contexto de la manipulación de la historia por parte de la izquierda abertzale.

Covite subraya una distinción crucial y necesaria en la interpretación de estos hechos. La organización de víctimas reconoce sin ambages que «las ejecuciones fueron un crimen cometido por un régimen ilegítimo como lo fue la dictadura franquista y, en ese sentido, ambos fueron víctimas del franquismo». Esta afirmación es fundamental para contextualizar su muerte en el marco de la represión dictatorial y para condenar la arbitrariedad y la violencia de aquel régimen. Reconocer su condición de víctimas del franquismo es un imperativo ético y democrático, que no puede ser puesto en duda.

Sin embargo, Covite advierte con firmeza que la izquierda abertzale ha instrumentalizado la memoria de Txiki y Otaegi con un «objetivo político claro de legitimar a ETA y blanquear su trayectoria criminal». En lugar de recordarlos únicamente como víctimas de la dictadura, se utilizan sus figuras para establecer una equivalencia moral entre la violencia franquista y la violencia de ETA, o incluso para justificar la existencia y las acciones de la banda terrorista. Esta manipulación busca crear un relato en el que la lucha armada de ETA se presenta como una respuesta legítima o inevitable a la opresión, diluyendo así la responsabilidad de la organización por sus crímenes.

La estrategia de la izquierda abertzale consiste en fundir la memoria de Txiki y Otaegi con la de ETA, presentándolos no solo como víctimas de la dictadura, sino también como símbolos de una supuesta resistencia que incluye la actividad terrorista. Esta amalgama es lo que Covite denuncia como un intento de «blanqueamiento» de la trayectoria criminal de ETA. Al difuminar las líneas entre las víctimas del franquismo y los miembros de una organización terrorista, se busca construir una narrativa de continuidad histórica que sirva para justificar el pasado violento y para mantener vivas ciertas reivindicaciones políticas en el presente. Esta reinterpretación sesgada de la historia es un ataque directo a la verdad y a la dignidad de todas las víctimas del terrorismo.

  • Fusilados en 1975: Juan Paredes Txiki y Ángel Otaegi, víctimas de la dictadura franquista.
  • Reconocimiento de Covite: Ambos fueron víctimas de un régimen ilegítimo.
  • Manipulación de la izquierda abertzale: Utilización de sus figuras para legitimar a ETA.
  • Blanqueamiento de la trayectoria criminal: Objetivo político de la instrumentalización.
  • Distorsión de la memoria histórica: Creación de una narrativa que justifica la violencia.
💡 Dato: Los fusilamientos de Txiki y Otaegi, junto con otros tres miembros del FRAP, el 27 de septiembre de 1975, fueron los últimos ejecutados por el régimen franquista y provocaron una fuerte condena internacional, marcando un punto de inflexión en la agonía de la dictadura. Fuente: Wikipedia

Implicaciones Sociales y Políticas de la Legitimación de ETA

La persistencia del apoyo social a ETA, tal como lo documenta Covite, conlleva profundas implicaciones tanto a nivel social como político. Más allá de la revictimización directa de quienes sufrieron la violencia terrorista, la legitimación de ETA en el espacio público erosiona los cimientos de una sociedad democrática y pacífica. La normalización de estos actos envía un mensaje equívoco a las nuevas generaciones, dificultando la construcción de una memoria crítica y la condena unánime del terrorismo como herramienta política.

A nivel social, estos homenajes y actos de apoyo perpetúan un ambiente de división y polarización. Para las víctimas del terrorismo, cada pintada, cada manifestación o cada «aurresku» de honor a un etarra supone una nueva agresión, un recordatorio doloroso de la impunidad y de la falta de una condena social universal hacia quienes cometieron crímenes atroces. Esta situación impide la plena reconciliación y la cicatrización de las heridas, manteniendo viva la confrontación narrativa sobre el pasado y el presente del País Vasco y Navarra. La convivencia democrática se ve comprometida cuando se dignifica a quienes la atacaron con violencia.

Políticamente, la legitimación de ETA por parte de la izquierda abertzale plantea un desafío significativo para las instituciones democráticas. La advertencia de Covite sobre el «objetivo político claro de legitimar a ETA y blanquear su trayectoria criminal» no es menor. Implica que existe una estrategia deliberada para reescribir la historia, presentar a los terroristas como actores políticos válidos y, en última instancia, buscar una equiparación moral entre el Estado de Derecho y una organización criminal. Esta estrategia debilita la narrativa democrática y dificulta la consolidación de un consenso firme en contra de cualquier forma de violencia política.

Además, la adhesión de partidos políticos a convocatorias como la de Sare, a la que se ha sumado EH Bildu, añade una capa de complejidad. Cuando formaciones políticas con representación institucional respaldan o participan en actos que Covite denuncia como legitimadores de ETA, se genera una percepción de ambigüedad y de falta de una condena inequívoca del terrorismo. Esto puede socavar la confianza ciudadana en las instituciones y en la capacidad del sistema democrático para proteger la dignidad de las víctimas y garantizar que el terrorismo nunca más sea justificado. Es fundamental que todos los actores políticos se alineen en la condena sin fisuras de la violencia y en la defensa de los valores democráticos.

  • Revictimización: Los actos de apoyo causan dolor y revictimización a las víctimas.
  • Erosión democrática: Dificulta la construcción de una memoria crítica y pacífica.
  • Polarización social: Mantiene vivas las divisiones y dificulta la reconciliación.
  • Desafío político: La estrategia de blanqueamiento debilita la narrativa democrática.
  • Confianza institucional: La participación de partidos políticos genera ambigüedad y puede minar la confianza.
💡 Dato: El Ministerio del Interior de España ha desarrollado programas y políticas de memoria para las víctimas del terrorismo, buscando proteger su dignidad y promover una narrativa de condena al terrorismo. La lucha contra el enaltecimiento es una prioridad en estas políticas. Fuente: Ministerio del Interior

Preguntas Frecuentes

¿Qué es Covite y cuál es su principal función?

Covite, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, es una asociación fundada en 1998 que defiende los derechos de las víctimas del terrorismo en España. Su función principal es preservar la memoria, promover la justicia y la dignidad de las víctimas, y combatir el enaltecimiento o justificación de la violencia terrorista en el espacio público.

¿Cuántos actos de apoyo a ETA registró Covite en 2025?

En 2025, Covite registró un total de 374 actos públicos de apoyo a ETA y a sus exmiembros. Estos incluyeron marchas para la excarcelación de presos, pintadas, festejos populares y homenajes con bailes de honor como el «aurresku», evidenciando la persistencia del respaldo social a la banda.

¿Qué tipos de actos de apoyo a ETA son los más comunes?

Los actos más comunes registrados por Covite en 2025 fueron 161 manifestaciones para reclamar la excarcelación de miembros de ETA y 116 pintadas de apoyo a terroristas y la banda. También se documentaron festejos populares y homenajes públicos a etarras fallecidos o presos, incluyendo la práctica del «aurresku».

¿Por qué Covite denuncia la manipulación de la memoria de Txiki y Otaegi?

Covite denuncia que la izquierda abertzale utiliza la memoria de Txiki y Otaegi, fusilados por el franquismo y reconocidos como víctimas de la dictadura, para un «objetivo político claro de legitimar a ETA y blanquear su trayectoria criminal». Esta instrumentalización distorsiona la historia y equipara la violencia de la dictadura con la del terrorismo.

¿Han desaparecido los «ongi etorris» y qué los ha sustituido?

Sí, Covite reconoce que los «ongi etorris» masivos ya no se realizan. Sin embargo, en lugar de una desaparición total de los homenajes, estos se han transformado en otras formas de apoyo, como los «aurreskus» de honor en las calles y los festejos populares, que mantienen el objetivo de ensalzar a exmiembros de ETA, aunque con diferentes formatos.

¿Cuáles son las principales implicaciones de la legitimación social de ETA?

La legitimación social de ETA revictimiza a las víctimas, erosiona la memoria democrática y la convivencia pacífica, y plantea un desafío político al normalizar la violencia. Dificulta la reconciliación y la condena unánime del terrorismo, socavando la confianza en las instituciones que no actúan con suficiente contundencia contra estos actos.

Conclusión

El informe de Covite sobre los 374 actos de apoyo a ETA registrados en 2025 subraya una realidad innegable: a pesar de la disolución de la banda terrorista, el «apoyo social» y el intento de legitimación de su trayectoria criminal persisten activamente en el País Vasco y Navarra. Estos actos, que van desde manifestaciones y pintadas hasta festejos y homenajes con «aurreskus», no son meras expresiones culturales sino manifestaciones con un claro objetivo político de blanqueamiento. La manipulación de figuras como Txiki y Otaegi, víctimas del franquismo, para justificar la existencia de ETA es un claro ejemplo de esta estrategia perniciosa.

La continuidad de estas prácticas representa un desafío significativo para la sociedad española y sus instituciones. No solo revictimiza a quienes sufrieron el terrorismo, sino que también obstaculiza la construcción de una memoria crítica y democrática que condene sin paliativos la violencia en todas sus formas. La lucha contra el enaltecimiento del terrorismo y la defensa de la dignidad de las víctimas sigue siendo una tarea pendiente y fundamental para garantizar la paz, la justicia y la convivencia en Euskadi y en el conjunto de España. Es imperativo que todos los actores sociales y políticos se unan en una condena firme y sin fisuras de cualquier intento de justificar o ensalzar el terrorismo, construyendo un futuro basado en el respeto, la verdad y la memoria.

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