Ana Monturiol, una emprendedora con una trayectoria profesional variada, ha irrumpido en el competitivo mundo de las bebidas espirituosas al crear Gin Monti, una ginebra artesanal de alta calidad producida en su propia destilería ubicada en el pintoresco municipio de Los Molinos, en plena Sierra de Guadarrama madrileña. Lo que comenzó como un pasatiempo accidental, impulsado por un regalo y un reto familiar, se ha transformado en una marca premium que ya conquista paladares exigentes en el sector de la alta restauración. Su historia es un testimonio de cómo la pasión, la curiosidad y la búsqueda de un cambio de vida pueden converger para dar forma a un producto único, arraigado en la tradición botánica familiar y con un claro enfoque en la excelencia artesanal.
Índice de Contenidos
El Giro Inesperado: De las Finanzas a la Destilación Artesanal
La trayectoria de Ana Monturiol Jalón dista mucho de ser la típica de una maestra destiladora. Con estudios en Secretariado Internacional y Prótesis Dental, Ana pasó quince años inmersa en el departamento financiero y contable de una agencia de medios. Sin embargo, su espíritu inquieto y una profunda necesidad de cambio vital la llevaron a reconsiderar su camino. La monotonía y el desgaste de los desplazamientos diarios desde la sierra hasta el centro de Madrid, que le consumían hasta tres horas al día, se convirtieron en un catalizador decisivo para buscar una alternativa que le permitiera trabajar en un entorno más afín a su creciente deseo de creatividad y tranquilidad.
La familia Monturiol siempre ha sido un crisol de inventores, curiosos y amantes de la cata, con una especial predilección por descifrar las denominaciones de origen. Esta inclinación innata por probar y crear fue un terreno fértil para el posterior desarrollo de Gin Monti. Ana recuerda con humor cómo su hermano, psicólogo de profesión, era capaz de identificar a ciegas productos complejos, incluyendo varias ginebras, con una precisión asombrosa. Esta habilidad familiar para la percepción sensorial no solo era una fuente de diversión, sino que también sentó las bases para el meticuloso proceso de cata y ajuste que definiría la calidad de su futura ginebra.
La decisión de transformar su segunda residencia en Los Molinos en su hogar permanente marcó el inicio de este cambio. La Sierra de Guadarrama, con su entorno natural y su ritmo de vida más pausado, se presentaba como el escenario ideal para una nueva etapa. Fue en este contexto donde la idea de un proyecto personal, que conectara con su pasión por crear y su necesidad de arraigo, comenzó a tomar forma. El cansancio de la rutina y la búsqueda de una vida más plena y conectada con sus intereses personales fueron los motores que impulsaron a Ana a dar un giro radical a su carrera.
Este cambio no fue impulsado por una estrategia empresarial preconcebida, sino por una serie de casualidades y una fuerte convicción personal. La semilla de la destilería se plantó en un terreno fértil de inquietud familiar y una búsqueda de bienestar individual, demostrando que las grandes transformaciones a menudo nacen de las experiencias más cotidianas y de la valentía de escuchar una voz interior que clama por un nuevo rumbo. La Sierra de Madrid no solo le ofreció un hogar, sino también el espacio y la inspiración para materializar un sueño que, al principio, ni siquiera imaginaba.
- Búsqueda de un cambio de vida y entorno.
- Influencia de la tradición familiar de curiosidad y cata.
- Deseo de escapar de la rutina y los atascos madrileños.
- Conexión con la naturaleza y el ritmo de la sierra.
La Semilla de Monti: Un Regalo y un Reto Familiar
El punto de inflexión en la vida de Ana Monturiol llegó de la manera más inesperada: en forma de regalo. Uno de sus hermanos, conocedor de su espíritu inquieto y su afición por las manualidades y la experimentación, le obsequió con un kit de destilación. Este simple objeto, lejos de ser un mero entretenimiento, se convirtió en la puerta de entrada a un mundo completamente nuevo. Poco después, a este kit le seguiría un pequeño alambique, una herramienta fundamental que la invitó a sumergirse de lleno en el arte de la destilación. Ana, que siempre ha disfrutado de los retos, no dudó en aceptar la propuesta de sus hermanos: crear su propia ginebra.
Con el alambique en marcha y la curiosidad como motor, Ana comenzó su aprendizaje autodidacta. Las primeras pruebas y experimentos se llevaron a cabo en su hogar, transformando la cocina en un laboratorio improvisado. El proyecto, aunque inicialmente concebido como algo doméstico para disfrutar en familia durante los días de fiesta, fue tomando una seriedad inesperada. La meticulosidad de Ana la llevó a realizar innumerables pruebas, ajustando proporciones y explorando diferentes botánicos para encontrar la combinación perfecta que diera vida a su visión de una ginebra única.
En este proceso, su padre, un gran aficionado a la botánica, jugó un papel crucial al aportar el «alma verde» al proyecto. Su extenso jardín se convirtió en una fuente inagotable de inspiración y materia prima, proveyendo las plantas y hierbas necesarias para los primeros destilados. Esta conexión con la naturaleza y el uso de ingredientes frescos y locales no solo enriquecieron la ginebra con aromas auténticos, sino que también infundieron al proyecto un sentido de arraigo y tradición familiar que se convertiría en uno de los pilares de la marca Gin Monti.
La creación de la ginebra se convirtió en un verdadero desafío personal y familiar. Cada prueba era una oportunidad para aprender, refinar y acercarse más al producto deseado. La pasión por crear cosas nuevas, tan arraigada en su familia, encontró en la destilación un cauce perfecto. Lo que empezó como un simple pasatiempo, impulsado por la curiosidad y el ánimo de sus seres queridos, sentó las bases de lo que hoy es una ginebra artesanal reconocida por su calidad y su singularidad, demostrando que los proyectos más exitosos a menudo nacen de las aficiones y las conexiones personales más profundas.
- Regalo de un kit de destilación.
- Reto familiar para crear una ginebra.
- Aprendizaje autodidacta del proceso de destilación.
- Contribución botánica del jardín de su padre.
Perfeccionamiento y Profesionalización: El Nacimiento de Gin Monti
Una vez que Ana Monturiol consideró que su ginebra casera estaba lista, la llevó a un amigo, quien a su vez la dio a probar a un sumiller. El veredicto del experto fue claro y constructivo: la ginebra era «muy buena», pero carecía de persistencia en boca, un matiz crucial para un destilado de alta gama. Este comentario técnico y preciso fue el empujón necesario para que Ana profundizara aún más en la formulación. La clave, según el sumiller, probablemente residía en la ausencia de raíz de lirio, un botánico esencial conocido por su capacidad para fijar los aromas y prolongar la experiencia gustativa.
Dicho y hecho, Ana y su equipo se pusieron manos a la obra para ajustar la receta. La incorporación de la raíz de lirio fue un punto de inflexión, permitiendo que la ginebra alcanzara una redondez y una complejidad que antes no tenía. Este proceso de retroalimentación y mejora continua es fundamental en la creación de cualquier producto premium, y Ana lo abrazó con determinación, demostrando su compromiso con la excelencia. El objetivo dejó de ser solo disfrutarla en casa para convertirse en la ambición de crear una ginebra impecable.
Otra casualidad decisiva en la profesionalización del proyecto ocurrió cuando el hermano de Ana alquiló su casa a Julia del Castillo, una figura con un perfil impresionante: química, enóloga y sumiller. La amistad entre Ana y Julia floreció, y tras probar la ginebra artesanal de Ana, Julia quedó encantada con su calidad. Esta conexión fue vital, ya que la experiencia y el conocimiento técnico de Julia aportaron una nueva dimensión al proyecto, validando el potencial del producto y abriendo la puerta a su escalabilidad.
Impulsada por el favorable veredicto del sumiller y el entusiasmo de Julia, Ana tomó la decisión crucial de profesionalizar su iniciativa. Para ello, alquiló un local en el corazón de Los Molinos, transformándolo en su propia destilería. Esta elección de ubicación no fue aleatoria; Ana quería «huir de los polígonos» y establecerse en un espacio que no solo cumpliera con todas las normativas –desde armarios ignífugos para el alcohol hasta límites de producción– sino que también reflejara el carácter artesanal y auténtico de su ginebra. La destilación, un oficio que requiere tiempo, profundidad y una cuidadosa selección de botánicos y alambiques de cobre, encontró su hogar ideal en el pintoresco entorno de la sierra, un lugar que inspira y nutre la esencia de Gin Monti.
- Feedback constructivo de un sumiller.
- Ajuste de la receta con raíz de lirio.
- Encuentro clave con Julia del Castillo (química, enóloga y sumiller).
- Establecimiento de la destilería propia en Los Molinos.
El Éxito en la Alta Restauración y la Singularidad de Gin Monti
Desde sus inicios, Gin Monti encontró su nicho natural en el exigente mundo de la alta restauración. Ana Monturiol comprendió rápidamente que era más sencillo introducir su producto en establecimientos donde el personal, especialmente los sumilleres y bartenders, poseían un profundo conocimiento de los destilados y podían apreciar la complejidad y la calidad de una ginebra artesanal. En estos entornos, donde el cliente busca experiencias únicas y está dispuesto a pagar por la excelencia, Gin Monti fue recibido con entusiasmo, consolidando su reputación como una ginebra premium. «Es más fácil entrar en lugares donde hay alguien que entiende el producto. En los bares no rota igual», explica Ana, destacando la importancia de un público informado.
A pesar de que al principio algunos pudieran confundirla con una ginebra «casera» o casi clandestina, Gin Monti se ha posicionado como una de las marcas pioneras en el sector. En un mercado español con más de 400 marcas de ginebra registradas, la singularidad de Gin Monti radica en ser una de las pocas, si no la única, que cuenta con su propia destilería artesanal en la Sierra de Madrid. Esta distinción le otorga un control total sobre el proceso de producción, desde la selección de los botánicos hasta la destilación final, garantizando una calidad y una consistencia excepcionales que la diferencian claramente de otras marcas que tercerizan su elaboración.
El nombre «Monti» también es un guiño a la historia familiar de Ana. «Mi apellido es Monturiol Jalón. A mi padre le llamaban Monti», revela. La sociedad detrás de la marca lleva el nombre de «Huerta Jalón», en honor a la finca donde nació su madre en Logroño, tejiendo así una narrativa personal y arraigada en cada botella. Actualmente, Gin Monti se enfoca en la elaboración de una única referencia: una exquisita London Dry Gin. Su producción anual, cuidadosamente controlada, oscila entre las 5.000 y 6.000 botellas, un volumen que permite mantener el carácter artesanal y la atención al detalle en cada lote.
Entre la selecta clientela de Gin Monti figuran varios restaurantes con estrella Michelin, un testimonio irrefutable de su calidad y prestigio. Ana Monturiol comparte sus recomendaciones para disfrutar de su creación: «Cuanto más sola, mejor», sugiere, realzando la pureza de sus aromas. Para quienes prefieren un cóctel, recomienda un «cóctel seco con aceituna». También valora la forma en que la toman los holandeses, combinando una cerveza con una copita de ginebra sola. Y para el clásico gin-tonic, su sugerencia es sencilla pero efectiva: «con piel de limón y pomelo». La producción artesanal, con una extracción de aromas muy lenta que puede durar hasta tres semanas por lote, es la clave de su sabor inconfundible, influenciada incluso por la temperatura ambiente, lo que subraya la dedicación y el cuidado que se invierten en cada botella de Gin Monti. Este proceso asegura que cada sorbo ofrezca una experiencia compleja y memorable, reflejo de la pasión y el esmero de su creadora. Para profundizar en el concepto de la ginebra London Dry, se puede consultar la definición de London Dry Gin en Wikipedia.
- Posicionamiento en la alta restauración.
- Pionera con destilería propia en España.
- Origen familiar del nombre «Monti».
- Producción limitada de London Dry Gin.
- Recomendaciones de consumo directo y en cóctel.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es Ana Monturiol?
Ana Monturiol es una emprendedora española que, tras una carrera en finanzas, decidió reinventarse y fundar su propia destilería artesanal en Los Molinos, Madrid, creando la marca de ginebra premium Gin Monti. Su historia es un ejemplo de cómo una pasión personal puede transformarse en un negocio exitoso.
¿Dónde se produce Gin Monti?
Gin Monti se produce en la propia destilería de Ana Monturiol, ubicada en el centro de Los Molinos, un pintoresco municipio en la Sierra de Guadarrama madrileña. Esta ubicación fue elegida para mantener el espíritu artesanal y alejado de los polígonos industriales, integrándose en un entorno natural.
¿Cómo se inició Ana Monturiol en la destilería?
Ana Monturiol llegó al mundo de la destilería por accidente. Un regalo de un kit de destilación por parte de su hermano y un posterior reto familiar para crear una ginebra, la impulsaron a aprender el oficio y a experimentar con botánicos, convirtiendo un hobby en una pasión.
¿Qué tipo de ginebra es Gin Monti?
Gin Monti es una London Dry Gin, conocida por su método de producción artesanal y la cuidadosa selección de botánicos. Se caracteriza por su equilibrio y su persistencia en boca, gracias a la incorporación de ingredientes como la raíz de lirio, que fija sus aromas.
¿Cuál es el volumen de producción anual de Gin Monti?
La producción anual de Gin Monti es limitada y artesanal, oscilando entre 5.000 y 6.000 botellas. Este volumen controlado permite a Ana Monturiol mantener los altos estándares de calidad y el cuidado que distinguen a su ginebra premium en el mercado.
¿Por qué Gin Monti destaca en la alta restauración?
Gin Monti ha encontrado su lugar en la alta restauración debido a su calidad premium y su carácter artesanal. Es apreciada por sumilleres y bartenders que entienden y valoran los productos complejos y únicos, diferenciándose de las ginebras de producción masiva y ofreciendo una experiencia gustativa superior.
Conclusión
La historia de Ana Monturiol y su Gin Monti es una inspiradora narrativa de reinvención, pasión y perseverancia. Lo que comenzó como un giro inesperado en su vida, impulsado por el deseo de escapar de la rutina y la curiosidad innata de su familia, se ha transformado en una marca de ginebra artesanal de reconocido prestigio. Desde los primeros experimentos con un kit de destilación hasta el establecimiento de su propia destilería en la Sierra de Madrid, Ana ha demostrado que la autenticidad y el compromiso con la calidad pueden abrir las puertas de los paladares más exigentes, incluso en un mercado tan competitivo como el de las bebidas espirituosas.
Gin Monti no es solo una ginebra; es el reflejo de un sueño hecho realidad, de la conexión con la naturaleza madrileña y de una filosofía de producción que valora el tiempo, el detalle y la tradición. Su éxito en la alta restauración, con presencia en restaurantes con estrella Michelin, valida la visión de Ana y la singularidad de su producto. En un sector dominado por grandes marcas, Gin Monti se erige como un faro de la artesanía y la excelencia, demostrando que con dedicación y una historia auténtica, es posible destilar el éxito. Su viaje no solo ha creado una ginebra excepcional, sino que también ha enriquecido el panorama de los productos gourmet españoles, ofreciendo una experiencia que invita a saborear la esencia de la Sierra madrileña en cada copa.
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